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11/10/2014


Un hermano de la vida ha hecho una consulta pública respecto de una vivencia de la que él fue partícipe en primera persona, en cuanto a intentar darle explicación lógica y científica, a ciertos estados de conciencia alterados, y a la propia experimentación, basada en estados de meditación -y a veces en plena vigilia-, de los que él es receptor, en lo referente a sucesos que aparentan transgredir los límites interdimensionales de la mente, y que le hacen percibir una suerte de desdoblamiento de su propia existencia espacio-temporal, de percibir que a veces se encuentra viviendo en esta dimensión -la de usted y yo- y en otras veces su realidad cambia drásticamente hacia otra realidad que no debería estar de acuerdo al flujo espacio-temporal y eventual de la realidad o momento en el que se encontraba viviendo antes del supuesto desdoblamiento. 

Es decir que, en ciertos momentos su percepción del presente no sigue una línea de tiempo y eventos lógicos, sino que, aquella se bifurca sin tener una lógica explicación basada en los sucesos inmediatamente precedentes.

Por ello, le he aportado mi razonamiento al respecto, de manera tal, de arrojar Luz sobre la gran incógnita expresada anteriormente, incógnita que lo mantenía en una duda constante. Con esto no quiero decir que la explicación que daré ahora sea la correcta, pero por lo menos, creo yo que es dar un poco mas de Luz, en donde todavía existen algunas sombras.

Entonces, y comenzando con mi intento de aclarar lo que todavía está en las sombras, desde mi punto de vista, la Teoría de Cuerdas es la que le daría sentido y entendimiento a lo que detallé en el primer párrafo.

Esta Teoría, muy aceptada por cierto, concibe a las partículas subatómicas como una cuerda vibratoria de, al menos, 4 dimensiones, y esas partículas subatómicas, como por ejemplo, un protón, un electrón, un fotón, etcétera, mas allá de que gráficamente son representadas por un punto de probabilidad en donde dichas probabilidades significan los límites en donde posiblemente una cierta partícula se encuentre dentro del ámbito de un átomo, ésta no es un punto finito, sino que, mas bien, un estiramiento cuántico -casi infinito, y digo casi porque el universo es finito-, estiramiento aquel, de ese punto probabilístico, y como ese estiramiento cuántico es propio de toda partícula, entonces por lógica, también lo es del átomo, y si un conjunto de átomos conforman moléculas, y las moléculas... materia... y la materia... pensamientos, por lo tanto los pensamientos tienen, en principio, las mismas propiedades de sus partículas esenciales conformantes.

Entonces, imaginemos por un momento que los pensamientos de esta persona, -que es portador de los mencionados eventos interdimensionales-, en esencia -y efectivamente así lo es- son partículas subatómicas fluyendo por un medio material (también considerado como energía aglutinada), como lo es el cerebro, y que esos pensamientos, meditaciones, o simplemente lo que le da la razón de ser, la existencia misma, y que es ese Yo Cuántico -como lo digo en uno de mis artículos en esta misma página web-, esas partículas que están en el cerebro generando una cierta entidad conceptual, sintáctica y semántica, no son mas que aquellas cuerdas cuánticas, con características infinitas, que se extienden, -a partir de su mencionado estado cerebral-, hacia todo el Cosmos, y por entre las 4 dimensiones, (y algunos proponen 11 dimensiones dependiendo de las variaciones de la Teoría de Cuerdas). 

Por lo tanto, he instado a esta persona a que se imagine que en esas 4 u 11 dimensiones, se encuentran infinitos universos, y por ende, infinitos mundos como el nuestro, y de la misma manera, infinitas copias de la misma persona como la referida aquí, y que sus pensamientos, -partan de la copia humana que partan-, imagine también que están conectados con la Mente Universal, (debemos recordar que, El Todo es mente, el Universo es Mental), por lo que, ¿quién nos dice, -siempre desde nuestro propio entendimiento-, que esa conexión mental con la Gran Mente, no es mas que entrelazamientos de nuestros Yo'es cuánticos con nuestros otros Yo'es de otras dimensiones y de otros mundos? 

Erwin Schrödinger dijo que el número de mentes en el Universo es igual a 1, por lo que, los pensamientos y vivencias, de esta persona, en aquellos estados alterados de conciencia, de seguro estuvieron entrelazados con lo que los antiguos definían como el Akasha, la Quintaescencia, el Quinto Elemento, el Ether... y hoy en día... la Energía Oscura, aquello que le da esa característica de entramado neuronal a nuestro universo, en donde se aglutinan cúmulos y cúmulos de galaxias hasta conformar esa Mente del Todo, y que todo lo impregna... y aquella propiedad cuántica que mencioné anteriormente, no es solo teoría, ya que actualmente se lo está comprobando por parte de la aplicación del método científico, en experimentos varios, como por ejemplo, en el Acelerador de Partículas LHC, ubicado en la frontera entre Francia y Suiza... es decir que, las partículas que conforman nuestros pensamientos van mas allá de nuestro límite craneal, y, ¿quien nos dice que la que se mueva de un estado cuántico al otro, es decir, de un plano al otro, de una dimensión a la otra, sea nuestra conciencia?, es decir, ¿quien nos dice que para lo que nuestro Yo Cuántico actual es habitual en este plano o dimensión, en un cierto estado alterado de conciencia, como por lo que esta persona ha pasado, y aparentemente lo sigue experimentando, ese Yo pase a otro plano, y el de ese otro plano, al de éste, u a otros infinitos? 

No debemos olvidar, que nuestros pensamientos, -y hasta nuestros cuerpos-, son en esencia, estiramientos cuánticos de partículas subatómicas, y en el lugar o dimensión en que la energía oscura decida aprisionar a la energía visible, -es decir, conformar las diferentes manifestaciones de los cuerpos celestes-, es muy interesante el pensar que allí estarán nuestras copias exactas y fieles, y que es de suma importancia entender que podrán variar los eventos de cada extremo del entrelazamiento cuántico, ya que los eventos de la vida y de la muerte se corresponden lisa y llanamente con el Caos, pero, eso si, las que no varían en absoluto, son las diferentes manifestaciones de la materia, y la replicabilidad de nosotros como cuerpo y como mente, aglutinados estos dentro de un todo denominado "Ser", es muy probable, y además, en consecuencia, muy entendible lo que esta persona ha experimentado... y todavía experimenta.

Y un buen ejemplo, creo yo, porque me toca desde cerca, de lo que esta persona ha presentido, son los resultados muy significativos que ha arrojado mi proyecto, The "Egregor Meter" Project, -publicado por ahora, en una página de Facebook con el mismo nombre-, en el cual, -y a través de un programa informático de mi autoría basado en la lógica y en cálculos probabilísticos-, se registran cambios sorprendentemente coincidentes con el ritmo circadiano del ser humano, cambios que se detectan por medio de la generación aleatoria de ceros y unos, y el análisis estadístico de la distribución muestral de éstos. Es decir que, cuando esa aleatoriedad, de un momento a otro, se transforma en orden, o sea que, al detectar que se dan ocurrencias de muchos ceros o unos consecutivos, mas de lo estadísticamente normal o esperado, por lo tanto, muy significativos, quiere decir que algo le dio Orden al Caos, por lo que entonces, yo me pregunto, ¿quien nos dice que esto no se deba a ciertas Cuerdas Cuánticas provenientes de la mente colectiva, desde aquella mente supraconsciente Akashica, actuando de manera dirécta sobre la materia, lo que en este caso es sobre la CPU de mi computadora? (Recordar, Mente sobre Materia).

Por lo tanto, pienso yo que, lo que esta persona -y todos nosotros- debemos tener en cuenta, es que esa unión de las conciencias de todas nuestras copias desperdigadas por las dimensiones que sean, -tema del que hacía referencia antes en este artículo-, ese traslado de la conciencia desde el plano actual hacia otro plano, y desde el otro plano hacia éste, y de esta manera, casi infinitas veces, gráficamente hablando, esas interconexiones entre todos y cada uno de nuestros Yo'es desperdigadas por el Cosmos, conformarían una sola mente... nuestra Mente Cosmica y Universal, (al igual que todo otro ser o cosa inmaterial en el Universo), mente que iría mas allá de los límites craneales de todas nuestras copias de nuestros Yo'es que existan en el universo, interconectándose a través de aquella Quintaesencia, o por medio de la Energía Oscura, o a través del Ether, (palabra que le da esencia a otra palabra muy conocida, el ETHER NET), por lo que esa interconexión con la Mente Universal, en algún estado de conciencia elevada, o en ciertos momentos de meditación, acallando esas incesantes voces provenientes del Ego, nos haría percibir los pensamientos de las otros copias de nosotros mismos repartidas por el Cosmos, ya que, en esencia, todos los pensamientos estarían unidos entre sí por medio de aquellas cuerdas cuánticas, y justamente, la teoría cuántica expresa que existe una propiedad denominada Entrelazamiento de Estados Cuánticos, en donde se explica que, lo que le sucede a un extremo de la cuerda (o partícula) le sucede al otro extremo, o a los otros casi infinitos extremos, que ni mas ni menos, son los pensamientos múltiples de un solo ser interrelacionados por medio de la esencia de estos pensamientos, y que son las partículas suatómicas, (o energía), que los conforman, ya que los fluidos químicos cerebrales que conforman el pensamiento, no son mas que, en última instancia, cuerdas cuánticas que atraviesan el Cosmos y las dimensiones que existan... dándole razón de ser a aquella incógnita que me impulsó a expresar esta respuesta de mi parte.



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22/03/2014


En publicaciones anteriores, en esta misma página Web, me he referido a qué fue lo que sucedió antes del denominado Big Bang y también qué fue lo que sucedió después de él, siempre hablando, por supuesto, desde mi relativa intuición, alimentada ésta, desde que era muy pequeño, por medio de una importante adquisición de información en este sentido.

Pues, contrariamente, o bien, conjuntamente con las dos visiones anteriores, me propongo reflejar aquí, de la mejor manera posible, lo que muchas personas, y con mucha razón, todavía no comprenden del todo, -y hasta cierto tiempo atrás, yo tampoco lo comprendía-, en lo referente a ese enigmático punto infinitesimalmente pequeño, que fue también un punto de inflexión, que ofició a su vez de un punto de quiebre, que también hizo las veces de un punto de fricción, que se dignó en consecuencia a asemejarse al punto de fusión, que comenzó a todas luces imitando al punto de ebullición, que ese punto fue, nada más y nada menos, que un indiscutible Presente entre un Pasado Infinito y un Futuro Universo.

Ahora bien, la confusión, que creo yo que reina en las mentes de muchas personas; y con justa razón, debido a que el mundo científico, aparentemente no ha sabido bajar la idea de este punto infinitesimal al entendimiento de nosotros, los que no somos científicos; será relativamente eliminada con la explicación que daré en este artículo, asumiendo y recordando primeramente, que la intuición, impregnada del saber al alcance de todos, es la que guía mis pensamientos, así como los suyos. A mayor saber, mayor es la intuición.

Pues bien, comencemos.

Como en la mayoría de las publicaciones en las que se refieren al inicio de nuestro universo, se explica que éste nació desde un punto infinitesimalmente pequeño y que dicho punto, luego se transformó en un finito universo de unos 18 mil millones de años luz de diámetro, ubicado éste, dentro del infinito. Pero esta aseveración deja una gran duda, la cual es: ¿Cómo pudo ser que desde un punto minúsculo, desde un Agujero Negro imperceptible, desde una Singularidad que contiene en su diminuto interior un 99,9% de espacio vacío, como pudo suceder que naciera de aquello, un gigantesco universo? Y una previa e incompleta respuesta, es que, antes de ese punto, no hubo nada particularmente importante, y que después del mismo, se creó el Todo. Que antes de ese punto, todo era Casualidad y que después de ese punto, todo era Causalidad. Que antes de ese punto, en el oscuro y frío infinito, las "no tan importantes" energías en aparente libertad, van y vienen sin mayor interacción, salvo en el momento en el que "desean" crear un universo. Que antes de ese punto, todo era oscuridad y frío absolutos, debido a que la luz y el frío no existen, solo existe la ausencia de éstos debido a la acción de la energía, solo generada a posteriori de esa creación de un punto, como al que me referí mas arriba. Que antes de ese punto, en lugar y en tiempo, es decir, el situarnos suspendidos en el propio infinito, podemos ubicarnos como observadores en primera fila, y constatar que todavía no podemos ver nuestro universo, pero sí podremos observar a otros universos, en otras ubicaciones dentro del infinito en el que estamos ubicados, algunos naciendo, otros en la época de la inflación, otros quizás en la época de la expansión, otros posiblemente en la época de la aceleración, y otros de seguro en la época de su contracción, momento en que la expansión se desacelera, luego se detiene, y por la propia acción de la gravedad, comienza a retornar hacia aquel punto que le dio su razón de ser en el Principio. Pero no debemos preocuparnos por este Gran Final, ya que esto sucede en un tiempo casi inimaginable para la mente humana.

Ahora nos concentraremos en comprender, de que manera ese enigmático punto infinitesimalmente pequeño, genera un universo inimaginablemente finito y colosal, para nuestro, igualmente finito y colosal entendimiento. Es que es así queridos lectores, no debemos menospreciar en absoluto nuestra capacidad mental y de entendimiento del Cosmos.

Entonces, releguemos a un lado bastante alejado de nuestros pensamientos, la fría y oscura duda surgida de la pregunta expresada mas arriba, de que desde un único punto, y a partir de la nada, se creara todo lo que hoy en día conocemos, y mucho más, y que no podemos ver. Y para empezar, debemos hacernos a la idea de que la existencia; en tanto que una definición que se refiere a algo o a alguien que se encuentra en un lugar y en un tiempo determinado; se da en los tres lugares que intervinieron en la Creación de nuestro Universo: el infinito, -en el que te encuentras observando-, el punto infinitesimal, -que esperas con ansias que se forme-, y el posterior Universo, que no ves las horas de que sea su Génesis. Estos tres lugares (infinito, punto y universo) existieron, existen y existirán. Veamos porqué, pero sin perder de vista el tema central de esta publicación, y que es el de entender que, no es posible que de la nada se haya creado el Todo, ya que la nada no existe.

Y vamos al "punto". Tu, querido lector, que estás pacientemente observando, desde el infinito, que todo se dé de una vez, y que hasta ahora constatas de que el punto infinitesimal todavía no se ha generado y menos aún, nuestro universo, sí podrás constatar de que, al menos, el infinito existe, y ¿porque?, no solo porque allí te encuentras, y al encontrarte allí, tu también existes y tu relativa existencia le da la existencia al infinito en relación a que lo has podido definir, no, no solo por ello, sino que también, porque en el infinito se encuentran las bases fundamentales y esenciales para generar universos finitos como el nuestro, a partir de un punto, ya que, como sabemos, todo comienzo parte de una pequeña porción de un todo mayor.

En el infinito, en donde tu estás, observador querido, mas allá de la oscuridad y el frío absolutos, reinan las Casualidades, debido a que ese lugar sin fronteras, cargado de energías libres "en constante distracción" y sin mayor interacción entre si, es totalmente Casual el que dichos flujos de energía colisionen entre si. Y cuando me refiero a la energía del infinito, me refiero a flujos de partículas, estructurados de formas que la ciencia todavía no se ha puesto de acuerdo con sigo misma, y que pueden ser las denominadas Branas, Cuerdas Cósmicas, etc. Las mencionadas estructuras, se encuentran en el infinito, conteniendo aquella energía libre y sin mayor interacción. Entonces, mi excelente observador, te encuentras con que, desde la primera fila en la que estás a la espera de que comience la función Cósmica, ahora puedes ver, -siempre flotando en el infinito, y ya que nuestro punto y universo no se han creado todavía-, aquellas gigantescas, descomunales e impensables Branas o Cuerdas, portadoras éstas de la energía, o de los ingredientes perfectos para que, cuando colisionen entre sí, las condiciones justas se den para que seas el espectador de aquel punto infinitesimalmente pequeño que dará origen, luego, a nuestro universo.

Pero centrémonos por ahora, en el porqué ese punto es infinitesimal. Y para entenderlo, deberemos comprender todo lo que se haya antes de la creación de ese punto, de todo lo que se haya en donde tu estás, en el infinito, o sea, el comprender la esencia de la que están conformadas aquellas estructuras Casuales denominadas Branas o Cuerdas Cósmicas.

Nuestro universo finito y Causal. Todo lo que está en negro es el infinito, eterno y Casual.

Hasta ahora, todo lo que tu, estimado lecto-observador, estás "viendo" con los ojos de tu imaginación, es que el infinito en donde tu estás, existe repleto de estructuras (Branas o Cuerdas) compuestas éstas por infinitas partículas subatómicas fluyendo a la velocidad de la luz, y que, mayoritariamente, ellas no colisionan entre si... hasta que, Casualmente... ¡lo hacen! Y cuando esto suceda, deberás sostenerte muy fuerte en tu eterno sillón imaginario de espectador, ya que lo que se producirá a partir de allí, hará vibrar tus entrañas y tus pupilas quedarán inundadas por la luz proveniente de un destello sin igual.

Hasta aquí todo es Casualidad, oscuridad, fríaldad, eternidad... una interminable habitación sin límites, sin tiempo, sin espacio, y que solamente contiene los ingredientes perfectos para que el punto infinitesimal sea una realidad Causalistica.

Y llegó el momento en que el Infinito dijo... ¡¡¡Hágase la Causalidad!!!... ¡¡¡Que un nuevo Universo comience!!!

A partir de los mencionados deseos y órdenes del Infinito, Branas o Cuerdas, comienzan a acercarse entre sí, de modo tal de que tiendan a encontrarse partícula a partícula, las unas contra las otras, a chocarse brutalmente entre sí, a colisionar a una velocidad que solo la Luz recorre, colisión que permanecerá de esa manera, por muchos millones y millones de años. Esa colisión comenzada por aquellas imperativas decisiones Casuales del Infinito, que durará eones de tiempo, para nuestro observador sentado en el sillón eterno, ya constituye ese enigmático punto infinitesimalmente pequeño del que nos toca hablar en este momento.

Y, ¿porque ese punto infinitesimalmente pequeño puede crear algo tan enorme como un universo? Porque aquellas estructuras pertenecientes a nuestra eterna habitación denominada infinito (Branas o Cuerdas), están compuestas por partículas subatómicas, y como tales, si cada partícula subatómica provenientes desde esa eterna habitación son infinitesimalmente pequeñas, también lo será nuestro enigmático punto que algunos denominan Big Bang. Si la colisión de dichas partículas infinitesimales se refuerzan y continúan unas contra las otras, en consecuencia, es razonable el pensar que, nuestro Punto de Fusión, indefectiblemente también será infinitesimal, -al igual que las interminables partículas provenientes desde el infinito-, y que lo conforman, y de allí es que nuestro tan debatido Punto no se creó de la nada ya que nada es increado. Pero he aquí una cuestión más, y es, ¿cuánto duró "encendido" ese punto infinitesimal como para crear un universo colosal? Bueno, dicho punto no fue algo que tuvo un lapso corto de existencia, debido a que, si hubiera sido de esa manera, allí si que no hubiéramos tenido universo, y nosotros no existiríamos. Y, ¿se han dado cuenta de que me estoy refiriendo a una constante, la cual es el tiempo, mientras que cuando me hacía referencia sobre el infinito, no? Y la respuesta es que, es inevitable el no hablar del tiempo cuando empezamos a hablar del Punto infinitesimal, ya que a partir de ese punto, comienza la Causalidad, y si hay Causa, pues habrán efectos, y los efectos existen en el tiempo y el espacio (no confundir espacio con infinito ya que el primero se encuentra dentro del universo y el segundo fuera).

Y era Hora de que nuestro observador pudiera apreciar, y desde la primera fila del anfiteatro infinito, que un punto infinitesimalmente pequeño, comienza a gestarse, y con él, la materia, el espacio y el tiempo.

Varios universos (globos) vistos desde el infinito. El Multiverso.

Ahora ya tenemos un pequeñísimo punto, fusionándose y alimentándose con los flujos constantes de partículas que provienen desde el infinito, y a la velocidad de la luz. Ese punto denominado Big Bang; y que no duró unos segundos y ya, sino que duró miles de millones de años mientras el universo estaba en constante crecimiento; ocasionó una gran explosión debido a que, del producto de esa colisión, se produjo, tanto materia, como antimateria, y cuando entran en contacto una con la otra, generan una explosión de niveles colosales, equivalentes a billones y billones de bombas atómicas. Este gigantesco cortocircuito de materia con carga negativa y de materia con carga positiva, resulta en la aniquilación de ambas, pero, ¿que queda entonces si toda la materia se elimina luego de un Big Bang?, pues queda una materia remanente de aquella explosión, con "una sola polaridad", y que es la materia normal que hoy todos conocemos. Dicha energía remanente se compone de energía visible y de energía invisible, con lo cual, millones de años hacia el futuro crecimiento universal, dichas energías se transformarán en materia visible y en materia oscura. El casi perfecto balance entre estas dos energías, hace que el universo se expanda, pero en algún momento en el futuro, la propia gravedad de la materia visible hará frenar la expansión, ocasionada por la gravedad de la materia oscura, y por consiguiente, el universo frenará su expansión y comenzará un viaje hacia lo contrario del Big Bang: el Big Crunch.

Pero volvamos a nuestro punto infinitesimal.

A partir de ese punto, nuestro observador comenzará a percibir una especie de globo inflándose en el "medio" del infinito, por la acción y la reacción de las Cuerdas o Branas, provenientes de aquel, colisionando entre si. Pero también observará que ese flujo de partículas, emanadas desde el infinito, no se detendrá, y que el punto infinitesimal, -que nuestro observador pensaba que se extendería por un tiempo corto-, durará por billones de años, junto con los períodos inflacionarios del proto-universo Causal.

Durante esos millones de años de Causalidades generadas gracias a las Casualidades del infinito, y ante la expectante vista de nuestro observador, el proto-universo pasará desde ser un "pequeño" pero extremadamente masivo globo incandescente, denominado Plasma, -conformado por partículas muy pesadas llamadas Quarks y Leptones-, hasta lo que se han llamado, períodos de inflación y de expansión universal. Y en estos períodos, el observador, gracias a su evidente paciencia, podrá verificar que el punto infinitesimalmente pequeño, por el que nos congrega aquí, todavía sigue existiendo, incluso también, aquellas energías "distraídas" provenientes desde fuera del globo, desde el infinito. No olvidemos que el globo y su interior ya es nuestro universo en gestación, y todo lo que se encuentra fuera de él, es el infinito.

Mas allá de comprender de que los Quarks y los Leptones, como partículas fundamentales de la materia, luego se transformarán en otras partículas más complejas, como por ejemplo, los electrones y que éstos a su vez, al colisionar generan fotones... y a partir de aquí amigos lectores, y aunque es muy resumido, el proto-universo en inflación, ha dado a Luz a un universo en expansión... a nuestro propio universo.

Pero no nos olvidemos del observador, quien todavía continúa sentado en el sillón eterno del infinito, viendo como, desde la no-nada Casual, se gesta un Todo Causal. Y digo no-nada, ya que en el infinito hay algo que existe, y que no es la nada, sino que es la infinita incubadora que posee las energías suficientes y necesarias, para dar nacimiento a un muy longevo punto, infinitesimalmente pequeño, punto que posteriormente existirá y será nuestro universo.

De todos modos, por ahora no dejaremos tranquilo a nuestro observador, sin antes hacerlo esperar un poco más, de manera tal de que pueda observar que el infinito en donde se encuentra, no solo ha creado nuestro universo, sino que, si mira hacia todas las direcciones del infinito, podrá ver que otros universos se están gestando -o muriendo- de igual o parecida manera que el nuestro. Muchos universos se pueden gestar en el infinito, digamos que, infinitos universos, tantos que cabe la probabilidad de que podamos hallar uno o más universos exactamente iguales al nuestro, con el mismo cúmulo de galaxias local que el nuestro, con la misma galaxia que la nuestra, con el mismo sistema solar que el nuestro, con la misma tierra que la nuestra... y con réplicas exactas de usted y de mi. Lo anteriormente escrito se lo puede comparar con el hecho de repartir cartas en un juego determinado, infinitas veces, con lo que, en algún momento, a cada uno de los jugadores les tocará exactamente las mismas cartas que las veces anteriores, una y otra vez.

Haga clic en la imagen para agrandar. La pirámide invertida es el universo. Fuera de ésta, el infinito.

Y podríamos ir mas allá, imaginando que no solo existe un multiverso, es decir, un solo infinito con infinitos universos en su interior. Y antes de proseguir, de esto surgiría otra gran pregunta existencial, la cual es: ¿Y si existieran múltiples infinitos que contienen, a la vez, en su interior, múltiples universos? Entonces, el infinito, o esos múltiples infinitos, ¿podríamos seguir denominándolos infinitos? ya que si existieran múltiples infinitos con múltiples universos en su interior, a los infinitos se les acabaría su condición que describe su propio nombre, ya que dejarían de ser infinitos. Con lo cual, y retomando lo dicho al principio de este párrafo, y manteniendo el nombre "infinito" por razones de entendimiento, ¿podría existir, al igual que el Multiverso, un Multiinfinito, como un descomunal contenedor de Multiversos en su interior? Desde ya, lo que si tenemos sabido, es la innegable certeza de que las dudas, de seguro que son infinitas.

Casualidad previa a la Causalidad, Infinito previo al universo, no-nada previa al Todo, un lugar infinito conteniendo a múltiples universos, el proceso Creador previo a la Creación... Pero, Causa y efecto; ambas se dan dentro de nuestro universo, y como tales, aquellas dos características presentan el sello Causal de éste universo primigenio... nosotros, los humanos, además de ser sus efectos, también somos Causa... somos creadores por derecho universal.


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26/02/2014


El alma, una de las más grandes incógnitas desde que el ser humano tiene uso de razón. ¿Que es el alma? En un intento por responder a esta pregunta desde un punto de vista científico, he llegado a la conclusión detallada en este link. Pero, mas allá de lo que en dicho artículo explico, o sea, mas allá de que podemos concebir la existencia espacio-temporal del alma -y del cuerpo-, gracias al entrelazamiento cuántico, -explicado también en dicha publicación-, voy a pensar en otro punto de vista para concebir la existencia del alma, es decir que voy a entenderla desde un punto de vista basado en la transitividad Causa-Efecto.

Pensemos. Como absolutamente nada es increado en el universo, nada existe por si mismo, nada se manifiesta sin tener un génesis, nada, absolutamente nada en el universo pasa desapercibido ante los ojos de la creación, aquella transitividad de la que hablaba mas arriba, es pasible de que ocurra una y otra vez sobre todo objeto compuesto por energía o por la aglutinación de ésta en lo que se le ha dado en llamar: materia.

Dicha transitividad, merece nuestra atención, debido a que, como recién expliqué, respecto de que nada es increado, todo ente creador es el génesis de algo más que le sucede (y creado por lo que lo precede), es decir, si nos remontamos a la teoría del origen del universo, el infinito, frío y oscuro, repleto de Cuerdas o Branas, fue el creador de la Sopa Primordial, una viscosidad plasmática repleta de partículas esenciales, denominadas Quarks y Leptones, las que a su vez crearon otras partículas mas complejas denominadas Protónes y Electrones, que a su vez crearon los Fotónes (partículas de Luz), para pasar luego a la creación de los átomos, y así sucesivamente, en un constante colisionar a la velocidad de la Luz, aquellas partículas esenciales y primordiales dieron un gran paso genético, hacia la creación de la materia, y por consiguiente, hacia todo lo que percibimos con nuestros sentidos (y a veces algo más) como seres resultantes de aquella creación primaria. Por tales innegables ejemplos, a la vista de todos, nada es increado y todo es creador de algo más. El Universo... nuestro Universo... tiene como principio fundamental para que sea lo que hoy es, el de ser creativo, desde la Gran Causa primigenia hasta cada uno de sus efectos... y por ende nosotros, la Humanidad. Esa creatividad es transitiva desde el mismísimo comienzo de todo... y del Todo. Y el Todo nos lo ha legado como una manera de que la creación no haya sido en vano, sino que se mantenga por toda la eternidad. Todo lo creado, también tiene el sello de la creación y por ende es creativo... es creador. Esa transitividad que nos viene desde que se hizo la Luz, también es nuestra.

Pero, no solo somos creadores a través de nuestros pensamientos y de nuestros actos en respuesta a aquellos, sino que también somos los creadores de nosotros mismos, somos los que moldeamos nuestra realidad externa, pero también somos los creadores de nuestra realidad interna. Aquella transitividad es la que nos lo ha ordenado por simple naturaleza evolutiva.

Ahora bien, respecto de nuestra realidad interna, -ya que de la externa, en mayor o menor medida, todos tenemos una buena idea de como crearla-, nos iremos refiriendo a lo que mencioné al principio, y que, por supuesto, es la razón de ser de esta publicación. El Alma, ese concepto milenario, acuñado por muchas religiones de todas partes del mundo, ese Alma, esa posible substancia que nos hace ser lo que somos, debido a que cuando nacemos, o cuando morimos, el Alma aparenta no estar presente, o al menos, no estar conformada o aglutinada como un Ser dentro de nuestra existencia, con lo cual, la idea de que el Alma es creada por cada uno de nosotros, -gracias a aquella transitividad proveniente desde la Creación-, es la idea que más me convence a la hora de tratar de quitar el velo de uno de los enigmas mas grandes que la humanidad tenga memoria.

Entonces, como efectos Creadores que somos, con todas las de la ley, provenientes desde la Causa Creadora primigenia, y aunque nacemos sin un Alma definida y sin cohesión entitativa, es decir, sin un orden que le dé su razón de ser a este proto-Ser dentro de nuestro interior, dentro de nuestra psique; en el transcurso de nuestra existencia física, dependerá de nosotros, si respetamos aquella transitividad, para ser los creadores de nuestra Alma. Pero, ¿como hacemos para crear nuestra Alma sabiendo a ciencia cierta que somos innegables creadores por herencia? Y la respuesta se encuentra guardada dentro de cada uno de nosotros, como el mayor de los secretos que la humanidad ha poseído jamás. Y los únicos que sabremos y que podremos descubrir la manera justa de transmutar aquel proto-Ser, sin entidad definida, en un verdadero Ser, incorpóreo, inmaterial, trascendental, energético, entitativo, y siempre receptivo a que le demos existencia por medio del poder de crear... somos cada uno de nosotros.

De la misma manera de que somos artífices de nuestro propio destino, y como tal, el destino es meramente externo a nuestra existencia corpórea, también somos los artífices, los creadores de nuestro interior incorpóreo y psíquico... es decir, que somos los creadores de nuestra Alma (o nuestro Alma).

¡¿Pero, como creamos el Alma para que, luego de nuestra muerte, ésta trascienda por sobre nuestra propia y corta existencia corporal?! Ni mas ni menos que con la inherente manera de pensar de la que todos somos acreedores. No existe otra vía de modificar nuestro interior, de transformar aquel proto-Ser en nuestra Alma a futuro, que por la acción creadora de nuestros pensamientos, y durante todo el transcurso de nuestra vida. El pensamiento es, en esencia, lo mismo que aquella sopa primigenia creando nuestro universo, es decir que, si nosotros pensamos en ser creativos, interna y externamente, estaremos imitando la gran mente del Todo, estaremos jugando, con todo derecho, a ser dioses, estaremos siendo artífices de nuestra propia trascendencia, es decir que, estaremos preparando y definiendo a aquel proto-Ser, para que luego de nuestros años dedicados a ser creadores, el nuevo Ser inmaterial, transmutado por nosotros a partir del proto-Ser, y residente dentro de nuestra psique, nos trascienda como una unidad homogénea, cohesionada y con entidad propia, capaz de formar parte de una mente -o Alma- aún mas grande... de un Alma o Mente Universal.

Pero, retornemos a la idea y a la pregunta central de esta publicación, y que es, ¿de que metodología o procedimientos, provenientes del pensamiento, nos valemos para crear nuestra Alma? ¿Como creamos un nuevo Ser dentro nuestro, para que éste nos trascienda en el momento de dejar nuestro envoltorio material? ¿Que herramientas utilizamos para ser Creadores de nuestro interior?

Y las respuestas a esas tan difíciles preguntas, -debido a su relación con el tema tratado aquí-, van en dirección y sentido perfectos a un solo concepto: autoconocimiento. Por intermedio de éste concepto, tan necesario en la humanidad actual, tendremos la posibilidad de crear nuestra Alma, pero, ¿en que consiste el mencionado concepto de conocernos a nosotros mismos? ¿De que manera lo fragmentamos en varias actividades, para que las podamos llevar a cavo fácilmente? 

Pues, las actividades aplicadas para nosotros mismos, -y por nosotros mismos-, que tenemos que llevar a buen puerto, para ser los creadores efectivos de nuestra Alma, de nuestra trascendencia, de nuestra inmortalidad, desde mi punto de vista, son las siguientes:

En primer lugar, debemos llevar una vida de intraversión, es decir que debemos estar permanentemente conscientes de nuestros actos, realizados y por realizar, debemos recordarnos siempre a nosotros mismos en situaciones anteriores, debemos viajar en el tiempo, hacia atrás, -ya sea durante un segundo o durante 20 años-, para mirarnos a nosotros mismos en tal o cual situación pasada, y por ende, recordar de que manera respondimos a tal evento en el que estuvimos inmersos. En resumen, tenemos que formar el hábito diario, de que, al final del día, nos recordemos a nosotros mismos, -al menos en el día que transcurrimos-, en tal o cual situación de la que fuimos partícipes, como si fuéramos una visita invisible, de nosotros mismos hacia nosotros mismos, -desde un hipotético futuro-, con el objetivo de observarnos, desde la perspectiva en tercera persona. Con esto estaremos examinándonos de una manera mas objetiva, nuestra propia subjetividad pasada.

En segundo lugar, un ingrediente más para crear nuestra Alma (o nuestro Alma), con el objetivo puesto en ir dándole entidad a ese proto-Ser que nos trascenderá luego de la desaparición de nuestro cuerpo material, es el que le prestemos atención a nuestros sueños. Nuestros sueños tienen mucho que decirnos respecto de nuestra vida de vigilia, pero se encuentran tan relegados en el conjunto de quehaceres dentro de nuestra conciencia, que simplemente no somos capaces de recordarlos al momento del despertar, o bien, ni siquiera tenemos la intención de hacerlo, lo cual es mucho peor que querer recordar y no poder. El ejercicio de recordar los sueños es como todo, un hábito que se logra diciéndole a nuestra psique consciente, justo antes de dormir, que necesitamos recordar nuestros sueños con los mayores detalles posibles. Esta orden que le damos a nuestra conciencia, es algo similar a cuando nos debemos despertar muy temprano al otro día, y nuestro inconsciente se entera de ello debido a nuestra necesidad, que es la de levantarnos temprano. Dicho y hecho, o mas bien, pensado y ordenado, al otro día nuestro cerebro nos despertará sin mas reloj que el biológico, a la hora programada la noche anterior. Bueno, lo mismo sucede con el hábito diario, de programar a nuestra psique, que al despertar recordemos lo que hemos soñado, y con el mayor detalle posible. Y algunos se podrán preguntar lo siguiente: ¿y para que necesitamos recordar lo que soñamos? Pues, yo les respondo, por el simple hecho de que el inconsciente; el lugar de nuestra psique donde se guardan todo tipos de eventos, los pasados (recuerdos), los presentes (eventos con alto contenido emocional) y hasta los futuros (leer aquí y aquí); ese inconsciente, es, de los tres estadíos psicológicos (el Yo, el Super Yo y el Ello) el que más nos conoce por dentro, y desde que nacemos. Es el que ha guardado todo tipo de eventos, con lujo de detalles, desde el día en que estábamos en el vientre materno hasta el presente (y también desde el futuro - ver links superiores). Pero este inconsciente tiene algunos problemas de comunicación, para con nosotros, para con nuestro estado consciente, pudiéndolo hacer especialmente mediante los sueños. Es por ello que debemos estar atentos y programarnos para poder recordarlos, ya que los sueños, ese mundo onírico repleto de imágenes simbólicas, son, ni más ni menos, que una recomendación por parte "del que sabe", de nuestro inconsciente, de que debemos cambiar algo en nuestra vida. Pero, el tema es saber interpretar dichas imágenes arquetípicas, tema que se escapa a esta publicación, por lo que para ello, les recomiendo que lean el libro, "El hombre y sus Símbolos" de Carl J. Jung.

En tercer lugar, y en una relación estrecha con lo escrito en el párrafo anterior, existe un ejercicio mental, que particularmente, y al igual que todos los anteriores, vengo realizando desde hace muchos años (desde que tenía 14 o 15 años aproximadamente) y que es la de ser partícipes conscientes de nuestro mundo onírico, de vivir conscientemente dentro de los mundos simbólicos creados por el inconsciente, de vivir dentro de nuestros propios sueños. ¿y como realizamos esto? Pues, ello se logra en el preciso instante en el que nos despertamos en medio de un sueño, instante justo en el que la consciencia gana terreno hacia lo profundo del Ello, pero, en lugar de despertarnos, lo que hacemos es lograr "abandonar" ese pequeño estado de vigilia para ingresar, -con nuestros pasos conscientes-, al mundo onírico de los sueños, pero, gracias a que, por un instante, la consciencia ganó terreno psicológico dentro del universo inconsciente, -o bien dentro del pre-consciente-, pudimos dormirnos nuevamente y retomar nuestro sueño en ese estado entrecruzado, entrelazado de consciencia e inconsciencia. A partir de ese preciso instante, una parte de nuestra consciencia se encuentra dentro de una parte de nuestra inconsciencia, la cual se encuentra con un "mensaje" para nosotros (o sea el sueño), cuyo destinatario es nuestro "Yo", dentro del cual -dentro de ese sueño- hemos podido ingresar con una buena dosis de consciencia para poder tener una cierta libertad de acción y de decisión dentro del simbolismo arquetípico creado por el Ello, o sea por el inconsciente. Hemos, literalmente hablando, accedido dentro de nuestro sueño, y hemos podido ser parte consciente de él. A esto se lo llama: Sueños Vívidos, y es otra de las importantes cosas a tener en cuenta para poder crear nuestra Alma y llegar a darle entidad para cuando llegue el día de su liberación.

En cuarto lugar, otro aspecto que debemos tener muy en cuenta para ese gran trabajo que es el de crear nuestra propia Alma, es la de incentivar la curiosidad en nosotros mismos. La mencionada virtud es clave a la hora de incluir nuevos conocimientos a nuestra mente sedienta, es la base de algo mas grande que la curiosidad en si misma, y que son las preguntas. La curiosidad, -aunque algunos dicen que mata-, es fundamental para obtener respuestas y de esa manera acrecentar nuestra sed de sapiencia. La curiosidad genera preguntas, las preguntas reclaman estudios e investigaciones de nuestra parte para que aquellas sean respondidas, y por ende, las respuestas, vigorizan nuestro saber. Y si por la curiosidad deberemos morir... pues moriremos, no sin antes haber creado nuestra Alma.

En quinto lugar, debemos pensar en que el Alma deberá tener una razonable homogeneidad, y sin irme al terreno corporal o material, deberá tener un cierto nivel de cohesión atómica consigo misma, para que esa entidad que supimos crear durante el transcurso de toda nuestra vida; -mediante la aplicación de los pasos anteriormente detallados- y a partir de aquel proto-Ser interno; no se desbarate en el intento y desaparezca junto con nuestro cuerpo material. Entonces, no solamente el de ser los creadores de nuestra propia Alma es la misión principal que tenemos dentro del universo, sino que también, la de mantenerla con una alta cohesión atómica entre su esencia constitutiva, y que es éste, el último de los objetivos. ¿Y como lo hacemos? ¿Como mantenemos o conformamos a nuestra Alma, como si fuera una entidad indivisible y definible? Bueno, como sabemos, los pensamientos y recuerdos guardados tanto en el consciente como en el inconsciente, que en conjunto conforman todo lo que somos, no es más que energía fluyendo por un medio que es nuestro cerebro, y esa energía -compuesta por átomos- tiene masa, y esos átomos -compuestos por Electrones, Protones y Neutrones- tienen masa, y a su vez esos Electrones, Protones y Neutrones -compuestos por Quarks y Leptones- tienen masa, y a su vez dichos Quarks y Leptones -esenciales de la materia- son los que verdaderamente conforman dicha masa, por lo tanto, aquella homogeneidad requerida para que nuestra Alma no se desbarate dentro de la Gran Mente del Todo, deberá ser una realidad casi absoluta, con el simple hecho de masificar nuestros pensamientos y recuerdos, es decir, el aportarles masa a nuestros procesos mentales, con el objetivo de que los campos de atracción, provenientes de la propia naturaleza universal, hagan lo suyo con aquel proto-Ser devenido en Ser, o sea, que el campo que conforma la materia, tenga una pequeña ingerencia sobre nuestros pensamientos masivos, con el propósito de mantenerlos siempre unidos y relacionados entre si, tanto a los provenientes del consciente como los del inconsciente. Pero, con el objetivo de que nuestros pensamientos tengan masa, de que nuestra Alma -al crearla- tenga la masa suficiente para luego trascender a nuestro cuerpo, es necesario generar, durante toda nuestra vida terrenal, la suficiente cantidad y calidad de recuerdos, de saberes, de estudios, de intuiciones, de pensamientos, de razonamientos, de sentimientos, de virtudes, de actitudes trascendentes, de legados inestimables, etcétera, con el objetivo de que, a mayor cantidad y calidad de todo lo recientemente descrito, la homogeneidad de nuestra psique, de nuestro Yo, de nuestra Alma, sea tan masiva, tan cargada de energía, tan repleta de átomos, tan infinitamente circundada de partículas masivas de todo tipo, que, en conjunto con aquel campo de atracción proveniente desde la mismísima Creación, nuestra Alma, nuestra nueva esencia ante los Ojos del Universo, nuestro último nacimiento hacia la inmortalidad, nuestro pase a ser parte esencial y eterna dentro de la Mente del Todo... sea una realidad.

En sexto lugar, y para agregar una manera más con el objeto de ayudar a construir nuestra Alma, se encuentra la meditación habitual a solas y en silencio, aunque sea por diez minutos diarios, pero la meditación, ese desconectarnos con todo lo externo, el predisponer nuestra atención, nuestro foco mental, hacia nuestro interior, a estar atentos a algo tan "simple" como nuestra respiración, a nuestros latidos cardíacos, a sentir cada músculo de nuestro cuerpo, a repeler todo suceso externo que nos intente extraer desde el "centro de la tierra", a repeler todo pensamiento que nos quiera desconectar de todo lo anterior... esa meditación habitual, es fundamental para reforzar la homogeneidad de nuestra Alma, ya que con este ejercicio, no estamos pasivos, todo lo contrario, estamos atentos a nuestro propio cuerpo físico y psíquico, generando un vendaval de conocimientos al respecto, y a mas conocimientos, mas masa, y a mas masa, mas homogeneidad del Alma, sin que ésta llegue a tornarse con características corpóreas.

Por todo lo anterior, concluyo, desde mi humilde punto de vista, que al Alma la debemos construir desde que tenemos uso de razón, por medio de procedimientos iguales o similares a los detallados en los párrafos superiores, con el agregado de un objetivo muy especial que es el de romper con el interminable ciclo de la reencarnación, es decir que, llegaremos a crear nuestra Alma de modo de poder ser parte eterna de la Mente Universal, no así, de un nuevo cuerpo material. El Alma no existe de la nada, sino que se la construye con el pasar de los años. Una mente dominada por el mundo light, banal, superficial, individualista, hipócrita, ególatra, consumista, dependiente de otros, externalizada por el mundo multimedial, y un gran etcétera, no podrá jamás ser creadora del Alma que hará trascender su existencia hacia la eternidad. En cambio, una mente altruista, dedicada a los puntos nombrados en los párrafos superiores, -y aún más-, a resaltar sus propias virtudes y a dominar sus pasiones, al final de su vida corporal, de seguro habrá tenido la certeza de que el seguir los pasos de la mismísima creación, de haber sido un Creador, su Alma vivirá para siempre... lograremos convertirnos en Seres inmortales.


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09/11/2013


¿Que hubo, antes de que el universo existiera como hoy en día lo percibimos por medio de nuestra ciencia e infinidad de especulaciones teóricas? 

En aquel punto oscuro e infinitesimalmente pequeño llamado "Singularidad", una millonésima parte de un segundo antes de que se comenzara a formar la Sopa Primigenia; aquella viscosidad plasmática conformada por energía de partículas pesadas llamadas Quarks y Gluones; existía el mismísimo Infinito, o lo que algunos denominan, el Todo Incognoscible, la Gran Causa, desde el cual, aquel punto infinitesimal, comenzara a conformarse a partir de la nada. ¿Desde la nada? Pero, ¿de que manera, algo como, ese punto, esa "estrella negra", ese agujero negro infinitesimal, pudiera crearse de la nada? Es evidente que la mismísima lógica silogística no tendría injerencia en la respuesta tautológica a la anterior cuestión. 

Entonces, ¿de que manera podemos analizar al infinito sin tener que sucumbir en una crisis lógico-existencial en el intento?

Pues, desde mi humilde e "infinitesimalmente pequeño punto de vista", el infinito no es para nada... la nada. Y deberé probar lo que digo de una manera que se pueda entender, tanto desde mi punto de vista, como desde el del lector.

A toda creación, sin importar su origen y característica, la precede un creador, ya sea éste, una persona, un ente pensante (un software o un robot) o bien, un proceso Causal proveniente de la propia naturaleza. De esto estamos de acuerdo. Nada es increado, por lo que todo lo que existe tiene una Causa originaria que lo precede.

Ahora bien, antes de aquel punto de inflexión infinitesimal, antes de que se formara la viscosa sopa primigenia, un instante antes de aquello, tubo que existir algo que "llenara la olla con los ingredientes necesarios, y encendiera la hornalla". Pero, ¿que o "quien" fue el Proceso o el "Ser" Cocinero que movió los hilos del infinito para que el Todo comenzara? La respuesta, desde mi óptica, es sencilla, y es la siguiente: 

El frío infinito, sabiendo muy bien que sería imposible imaginárselo como un entorno caliente y con límites, no es mas que un cumulo interminable de energía creadora -agrupado en Cuerdas o en Branas, dependiendo de ciertas teorías-, en constante "distracción" y mayoritariamente  sin interacción mutua; la cual, dependiendo de la cercanía en que estén aquellos flujos libres de energía "distraída", por entre las entrañas del oscuro y frío infinito; pueda llegar a producirse una radiante atracción subatómica entre aquellas dos partes -entre dos Cuerdas, o bien, entre dos puntos, sobre las superficies de dos Branas paralelas-. Por otro lado, sabiendo que existen otras teorías, estas teorías de Branas y Cuerdas, son las mas aceptadas en la comunidad científica universal, por lo que me baso en ellas para explicar lo anterior y lo que sigue, aunque mas allá de estas dos teorizaciones científicas, en esencia, el punto que quiero hacer notar para crear un universo, es que, en el infinito, si o si, es necesario que se produzcan dos cosas: un choque constante de partículas subatómicas, a la velocidad de la luz, y en un ámbito extremadamente frío -como lo es el infinito-, como para que aquel punto infinitesimal, denso, pre plasmático, primordial, primigenio y pre universal, comience a gestarse de una vez y "para siempre".

Y debemos recordar una cosa para entender el frío del infinito, y es que, el calor no existe como tal, debido a que, el calor es producto de cierto flujo constante de energía, sobre si misma, en forma de una radiación acelerada. El calor no existe en el infinito, sino que, solamente debemos comprender que existe una ausencia de calor. Es decir, el frío; antes del comienzo de todo lo que percibimos con nuestros sentidos -y con nuestra razón a priori-, de nuestra inmensa burbuja universal; existió -y existe, según la ciencia práctica- allá afuera, en el infinito, debido a que aquellos flujos "libres y distraídos" de partículas subatómicas, corriendo a la velocidad de la luz, mientras no se dignen a colisionar entre si, nunca se podrá generar calor, por lo que, el frío nativo e innegable del infinito estará ahí, siempre, esperando a que, -y aunque se produzca sobre una parte minúscula de él-, sea calentado por dos haces en colisión a velocidades superlumínicas.

Cuerdas cósmicas creando universos al tocarse.
Entonces, y respondiendo a la pregunta del título de esta publicación, las Cuerdas o bien las Branas -u otras teorías comúnmente aceptadas-, son los entes o procesos o estructuras que tuvieron que ver en la creación de nuestro limitado universo. Si, dije limitado, ya que el universo en si mismo, tiene límite, y es simplemente el extremo externo del propio Big Bang. O sea, que si comparamos a nuestro universo con una explosión terrenal, veremos que la explosión tiene una causa, luego un punto de fisión atómica, el cual desencadena una expansión de energía en todas las direcciones. Bueno, visualicen ahora una explosión terrenal cualquiera, pero detenida en un instante de tiempo. Imagínensela detenida, un poco antes de que ésta pierda su fuerza expansiva. ¿Que ven? ¿Es una gran burbuja no?, un tanto amorfa, pero que en su "alrededor externo" encontramos el ambiente terrestre, libre del efecto explosivo, y en su "alrededor interno" encontramos su ambiente energético. Pues bien, ese "alrededor interno" de la burbuja explosiva tridimensional, formada por la explosión del ejemplo, es nuestro universo. Nosotros y todo lo que nos rodea, nos encontramos dentro de la burbuja de energía radiactiva, mientras que en el "alrededor externo", se encuentra nuestro infinito creador, oscuro y frío.

Lo único ilimitado aquí es el infinito. El oscuro lugar en donde dichas enigmáticas estructuras energéticas -llámense Cuerdas, llámense Branas- tienen cabida, y con licencia para colisionar entre ellas, y por ende, para crear universos.

Y hubo un Tiempo en que las Cuerdas o Branas dijeron: "Que se haga la Luz!"... 

Pero... ¿La Luz existe en el infinito? La respuesta es igual que la pregunta de si existe el calor o el frío. La Luz no existe como tal, sino, lo que existe, es una ausencia de -radiación creadora de luz- o fotones, o partículas subatómicas que conforman la Luz (y no olvidemos que de la colisión de electrones se generan fotones). Pero, lo que sí existe, es la oscuridad, debido a que, tanto el frío, como la oscuridad, son ambos, eternos contenedores y conformantes de un infinito repleto de enérgicas Cuerdas o Branas, vibrando u hondeando imparablemente para que tanto la oscuridad como el frío, tengan algo de antagonismo protagónico.

Con todo esto, muchos se estarán preguntando o haciendo la idea de que, nuestro universo no debería ser el único entonces. Si aquellas estructuras creadoras son las que, al tocarse, explotan en un génesis universal, si pasó una vez, en un lugar del infinito, también habrán pasado -y pasarán- muchas veces mas, en otros diferentes lugares del infinito. Y yo les respondo que: acompaño al ciento por ciento ese pensamiento, y por la siguiente razón. En nuestro infinito, o sea, afuera de nuestro universo -en el lado externo de la burbuja generada por la Gran Explosión-, pueden -y de seguro es así- existir incontables universos, a los que algunos científicos le llaman, el Multiverso, el cual, no es mas que la definición de un gran cúmulo de universos -separados o colindantes-, creados desde grandes explosiones o burbujas expansivas, flotando en la inmensidad del infinito -y no mezclar infinito con espacio, ya que son dos cosas diferentes-. El espacio se encuentra adentro de los universos, mientras que el infinito, afuera. Además, dos universos pueden llegar hasta tocarse, como dos explosiones ocurridas una cerca de la otra, entre las que, las burbujas expansivas de ambas se entremezclan por algún extremo en común; y hay evidencia científica de ello, pero esto da para otra publicación.

Entonces, antes de todo lo que hoy existe, estaban aquellas Cuerdas y/o Branas -las cuales, como lo he escrito arriba, continúan existiendo, dando a "Luz" otros universos dentro de la "placenta" o sopa primigenia post Big Bang.

Nuestro Universo visto desde el Infinito.
Nada mas, hay que echar una mirada dentro de nosotros mismos, para darnos cuenta de que, el universo está en nosotros, y que desde que comenzó aquella caliente, plasmática y viscosa Sopa Primigenia o Primordial, repleta de Quarks y Gluones, se estaban gestando las bases fundamentales de nuestra propia existencia. Existencia que hoy en día nos hace ser lo que somos, con nuestras potencialidades y nuestras debilidades, con nuestros sueños utópicos y nuestras realidades aplastantes, con nuestras vivencias introspectivas y nuestra vida efímera, externa y banal, con nuestras tristezas y nuestras alegrías, con nuestros amores y nuestros odios, con nuestras sombras y nuestras Luces... con todo esto, y mucho mas, nos daremos cuenta, aunque sea de a poco, que aquella existencia de la Luz y del Calor, que se dan conjuntamente en el proceso creador o Big Bang, también juegan un papel muy importante en nuestras vidas. Si somos capaces de llegar a ser generadores de Luz, mas allá de las sombras que se vayan generando en el intento, si llegamos a reemplazar la oscuridad de la ignorancia, por la Luz de la sabiduría, aunque nos cueste todo el trayecto de nuestra vida, también podremos generar calor, ese calor fraternal que tanto necesita la humanidad toda. Cuanto mas lleguemos a ser Luces de razón y de sabiduría, mas calor fraternal ofreceremos a los demás, por lo que quedaría muy en claro que, aquella frialdad y oscuridad del infinito, no está en nosotros, y solo heredamos, a partir de la esencia misma de aquel punto infinitesimalmente pequeño, que si, después de 13 mil 700 millones de años, llegamos a ser lo que hoy somos, no existen límites para lo que queremos llegar a ser en el futuro.



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01/10/2013


Pasado, presente y futuro. No son mas que "tres" palabras que, a veces, nos recuerdan, -y solamente por un instante- que por mas que hagamos un esfuerzo para poder definirlas, eso nunca podrá ser así.

Jamás podremos definir cabalmente aquellos tres conceptos. ¿Y porque? Porque simplemente, lo que esas tres acepciones intentan describir o representar, no ha sido percibido, en su esencia mas pura y absoluta, por ninguna persona de este mundo.

Con lo cual, algunos lectores se preguntarán, "pero, mas allá de que es razonable que el futuro no exista, ¡el pasado y el presente sí existen!, ¿ya que vivimos en el presente y nuestros recuerdos se hallan en el pasado no?" Y la respuesta es un rotundo no. Y por lo pronto, no entraré todavía en lo que denota el título de esta publicación, ya que antes explicaré algunos conceptos, por supuesto, desde mi relativa óptica un tanto "a priori".

El "presente", solo es una simple palabra indicadora de que, lo que ella misma quiere definir, no existe. Comúnmente  se entiende a la palabra "presente" como la explicación de un momento inamovible, exacto, puntual, diferenciable del pasado y del futuro, la cual estaría indicando que, un suceso, o bien, un objeto, se encuentra asignado con esas mismas atribuciones, en una especie de imagen fotográfica. Pero, nada mas alejado de la realidad. Y la realidad es que, el "presente" tampoco existe, ya que, para su desdicha semántica, existe lo que, de manera abstracta, llamamos "tiempo". Y el tiempo, como sabemos, no es estático, con lo cual, gracias a su eterno dinamismo, no podremos asignarle a la palabra "presente" una definición de instantaneidad de ocurrencia de un suceso. El "presente" es un constante fluir de eventos aplicados sobre objetos diversos (naturales y/o artificiales), el cual hace que, las cosas u objetos que ahora son, mañana ya no serán. ¿Que quiero decir con lo anteriormente dicho? Por ejemplo, si este escrito lo estuviera yo comenzando a escribir hoy, sobre un papel, y por medio de un lápiz nuevo, y cuando finalice de escribirlo mañana, yo les dijera a ustedes que, el lápiz -y el papel- no serán los mismos que los de hoy, debido a que ese "presente", ese flujo dinámico de sucesos sobre objetos, ha logrado transformar a aquel lápiz y a aquel papel, en otros. Y, quedándome solo con el lápiz a los efectos de este ejemplo, posiblemente algunos aporten el siguiente punto de vista: "pero, ¿como no va a ser el mismo lápiz, si es el que comenzaste a utilizar el día de ayer?, ya que, ¡por mas que le hayas sacado varias veces punta, y le hayas mordido el extremo superior, éste no deja de ser el mismo lápiz que el de ayer!". Y a esa cuestión, desde mi humilde percepción, la respondo con un "no", ya que todo objeto que existe, existe relativamente para quien lo ha podido definir, definir en tanto que establecer sus características, adjetivarlo, darle su esencia, en toda su naturaleza constitutiva, por lo que, si hoy comienzo este escrito con un lápiz nuevo, al momento dinámico de tenerlo entre mis manos, lo defino tal como lo percibo, por medio del uso de mis sentidos, como un objeto de tal o cual característica, y que además, es nuevo; en cambio, mañana, cuando finalice de escribir esta publicación en borrador sobre aquel papel, mi percepción sobre el lápiz cambiará rotundamente, debido a que, después de constantes sacadas de punta y mordisqueos en su extremo superior, lo deberé, necesariamente definir y adjetivar de otra manera. En ese justo, aunque dinámico momento, tendré dos definiciones en mi mente respecto de un mismo objeto. Y aquí es donde ocurre el desdoblamiento mental respecto del lápiz, ya que, lo que hoy es un solo objeto, mañana pasarán a ser dos. Aunque el de hoy dejará de existir, el de mañana será otro, debido a sus diferentes características para con el de hoy. Por lo que con esto, expresé, lisa y llanamente, "la creación de dos lápices a partir de uno solo", en un presente con dos sucesos solamente: "hoy" y "mañana". Pero, ¿que tal si defino al "presente", en relación a mi escritura con el lápiz, como todos los instantes o sucesos ocurridos desde hoy hasta mañana? Ese lápiz sería definido muchas veces en el transcurso del tiempo, por lo que obtendríamos muchos lápices a partir de uno solo. Un lápiz por cada vez que lo observo y veo como cambia con el uso y el "abuso" que le doy al escribir. Eso es el presente. Un constante cambio de percepciones, cambios de puntos de vista, cambios de adjetivaciones, cambios de definiciones, variados puntos de inflexiones relativos, respecto de un suceso u objeto, que en este caso, es el lápiz -sin olvidarme que sucede lo mismo con el papel-. Eso, para mi, es el "presente". Y quiero aclarar que, cuando me refiero a un objeto, me refiero tanto a objetos de los tres reinos de la naturaleza (mas los artificiales), y por ende, incluyo al ser humano. Ahora apliquen el ejemplo del lápiz, pero sobre una persona en particular, o sobre uno mismo, o sobre una tercera persona. Visualicemos como una misma persona, o nosotros mismos, podemos llegar a cambiar de un día para el otro, dependiendo de los sucesos dentro de los cuales estamos inmersos. Podemos llegar a ser varias personas durante un tiempo determinado. ¿Y esos cambios dinámicos en nuestro "presente" deberían ser al contrario que con el lápiz y el papel no?, ya que, si esos cambios son desde una perspectiva psicológica o espiritual, partiríamos desde una psicología "desgastada" hasta llegar a una psicología "flamante y totalmente renovada". Ahora, si hablamos de nuestro cuerpo... bueno... le pasará como al lápiz y al papel... se ira desgastando con el paso del tiempo. Y por mas cambios psicológicos y corporales que pasemos en un tiempo determinado, siempre, siempre nos encontraremos transcurriendo nuestras vidas en el "presente". De nuevo, eso, a mi entender, es el "presente".

Y al "pasado" tampoco podemos definirlo, debido a que tampoco existe. Y por mas recuerdos que tengamos en nuestra memoria, el "pasado" es una mera acepción que nos indica qué tipos y cuantos recuerdos quedan en nuestra mente, por más eidética que ésta sea. Pero, el hecho de que tengamos recuerdos de nuestro pasado -reciente o lejano- no quiere decir que el "pasado", en tanto que momento definible o representable por algún evento u objeto, exista. Obviamente, eso no es así, por lo que, en consecuencia, no es mas que una mera palabra descriptiva de nuestra memoria fotográfica. Por lo tanto, el "pasado", al igual que el "presente", tampoco existe, ya que no lo hemos podido definir por medio de sucesos u objetos representativos. Pero, soy consciente de que, luego de esta pequeña explicación, algunos lectores podrán proponer lo siguiente: "¡Como no va a existir el pasado, si ayer choqué mi auto y todavía hoy estoy viendo el daño que sufrió!... ¡con esto estoy viendo el pasado... lo que me pasó ayer al momento de chocar con mi automóvil ... ¡por supuesto que existe el pasado si lo sigo viendo cada vez que miro el daño en mi auto!". Y a esa exclamación, a modo de pregunta para mi, la respondo que no, y otra vez desde mi humilde punto de vista, ya que, por mas que el evento del choque del auto haya ocurrido ayer, y hoy se continúe observando el triste resultado o efecto, no quiere decir que se esté viendo el "pasado"... simplemente se continúa viendo un suceso más del propio "presente", debido a que, únicamente, lo que existe, es una asociación mental, entre el accidente que sufrió el vehículo ayer, con el daño que se deja ver hoy. Y por lo visto aquí, y casi sin quererlo, tenemos otro ejemplo del desdoblamiento de un objeto gracias a la acción de un suceso en un "presente" que ya ha "pasado", y es que el automóvil que ayer era, hoy ya no es... es otro automóvil. Con esto debemos entender que todo cambia, fluye y refluye, como lo dice un precepto hermético, y nada de lo que era, vuelve a ser.

Con estas humildes definiciones precedentes, abordaré ahora, lo que titula esta publicación, y es en referencia a las incontables especulaciones -además de ésta, en si misma- que se vierten al imaginario popular respecto a la factibilidad de que se pueda viajar en el tiempo, o que, viajeros del futuro y del pasado nos hayan estado -y nos estén- visitando, siendo que para que estos viajes sean una realidad -y suponiendo esto sobre un solo universo, y no teniendo en cuenta lo que algunos denominan Multiverso- es necesario que "exista" algo primordial para que los viajes en el tiempo se conviertan en una verdad palpable y demostrable. Y me refiero, nada mas y nada menos que, a la máquina del tiempo. Un ingenio tecnológico que pueda viajar en todas direcciones dentro del espacio tiempo, llevando consigo, a uno o a varios seres humanos. 

Y aquí va la cuestión, ya que, nadie, absolutamente nadie en este mundo -y por supuesto me incluyo-, puede estar en condiciones de afirmar que algún tipo de viajero espaciotemporal nos esté visitando. ¿Y porque? Es simple, porque la máquina del tiempo todavía no ha sido inventada, con lo cual, si hoy día, mientras escribo estas líneas, no se ha construido, ninguna máquina para desplazar a un ser humano entre los marañosos sucesos del tiempo, ningún viajero, ya sea que pudiera provenir desde el futuro, o bien desde el pasado, nos ha visitado jamás, ni nos visitará nunca, mientras esa máquina de "deslizamiento espaciotemporal" no sea una verdad funcional a todas letras.

Y como algunas veces trato de hacerlo, explicaré lo anterior por medio de un ejemplo. Imaginemos -y mas allá de lo difícil que es en la realidad- que hoy nos compramos un vehículo utilitario (y trataremos de no chocarlo) para utilizarlo en pequeños transportes de prendas de vestir, por ejemplo. Hoy recibimos el flamante automotor y comenzamos con nuestra labor. Hacemos nuestro viaje de prueba, conocemos bien a fondo a esa nueva máquina sobre ruedas para aprovechar sus funcionalidades, y de ese modo hacer nuestros viajes espaciotemporales, mas eficientes (no olvidemos que al viajar en auto, nos estamos moviendo en dos vectores: tiempo y espacio). Y luego de todo esto, mañana concretamos nuestro primer viaje de entrega de ciertas indumentarias de vestir. Llega el día de mañana, viajamos, llegamos a destino, descargamos la carga solicitada, y regresamos. Hemos hecho un viaje espaciotemporal, pero siempre con el vector "tiempo" en la misma dirección: hacia adelante (apuntando en dirección al futuro). y Así sucesivamente, nuestro móvil utilitario no hace mas que ayudarnos en nuestra labor de transporte. Y aquí viene la comparación con lo que expresé en el párrafo de mas arriba, y es que, debido a la comprobada existencia de nuestro vehículo, podremos movernos -hacia adelante en el tiempo, y si fuera una máquina del tiempo, en todas las direcciones espaciotemporales- con relativa naturalidad y facilidad, estando conscientes de que, al día siguiente seremos capaces de realizar otro transporte, y al día siguiente otro mas, y al mes siguiente otro, y al año siguiente muchos mas, y así sucesivamente, mientras nuestro vehículo -aunque nunca será el mismo que al principio, al igual que el lápiz y el papel- éste mantenga su función troncal intacta, y que es la de transportar personas y cosas, además de a si mismo. Por lo tanto, hoy somos conscientes de que, mañana o dentro de dos años, o dentro de "x" tiempo, podremos continuar con nuestra labor, porque a partir del momento en que compramos nuestro vehículo, para nosotros, -sus compradores-, ese, y solo ese vehículo, inmediátamente pasó a existir en todos y cada uno de los sucesos de nuestro futuro, aunque todavía no hayan ocurrido ninguno de ellos, por encontrarnos sobre un dinámico "presente"; además de procurar que, dicha máquina de transporte terrestre, no sea destruida por algún tipo de accidente, su existencia se extenderá indefinidamente y al instante hacia los venideros sucesos del futuro. Pero, y siempre existen "peros"; como podremos imaginar, si retrocedemos con el pensamiento al mismísimo día anterior a que nosotros compremos dicho "dispositivo de transporte", o sea, ese flamante utilitario; aquellos sucesos futuros, que nombré mas arriba, de incontables e interminables viajes, dejan de "existir" inmediatamente en toda nuestra línea temporal. ¿Porque? Porque, mientras no compremos el utilitario, no lo tendremos con nosotros, y tanto mañana, pasado, o dentro de dos años, aquellos viajes, no serán una realidad existencial en nuestra línea de tiempo.

Ahora bien, comparemos el ejemplo del vehículo, con los viajes en el tiempo -y en todas direcciones-, y con la máquina del tiempo en si misma, para demostrar que, mientras la máquina del tiempo no sea una realidad, los viajes en el tiempo tampoco lo serán, por lo tanto, hasta que ésta no exista, ningún viajero del futuro nos podrá visitar nunca jamás. 

Por otro lado, si hoy mismo se finalizara de construir dicho engendro tecnológico para el viaje "interespaciotemporal", automáticamente, al igual que nuestro vehículo de transporte, y sin que pase un solo microsegundo de más, en la flamante existencia de ésta, recién construida, máquina del tiempo, podremos ser espectadores, ante nuestro asombro, de que un primer viajero temporal ya se encuentra con nosotros, y mirándonos directamente a los ojos. ¿porque? Porque, el hecho de que hoy en día esa máquina del tiempo ya sea una realidad funcional, también ocasiona que sea una realidad funcional para mañana, para pasado mañana, para el mes que viene, para el año próximo, dentro de diez años, dentro de un milenio, y un gran etcétera, y como lo expresé para el vehículo utilitario: mientras esta máquina del tiempo no sea destruida por algún motivo "x". O sea que, mientras ésta exista, tendremos viajeros del futuro con nosotros para largo rato. ¿Y que sucede, con el tema de viajar desde hoy, desde este dinámico "presente", hacia el "futuro", utilizando la misma máquina? La respuesta es que no sería posible. ¿Y porque? Porque, simplemente, como el futuro no lo podemos definir y diferenciar como un conjunto determinista de sucesos espaciotemporales existentes "en algún lugar de este universo", no tendremos las referencias para realizar nuestro viaje -aquí dejo de lado la teoría de universos paralelos, ya que sino, la explicación anterior sería otra-. En cambio, desde el punto de vista de un viajero del tiempo, que vivirá en un momento y lugar del "futuro", y que se encuentra con la posibilidad de utilizar la misma máquina del tiempo, como el pasado de este individuo, "al menos", existe en la memoria colectiva de la humanidad, tanto este viajero, como la máquina del tiempo, tendrán acceso a sucesos pasados registrados mediante sus fechas y sus horas específicas de ocurrencia, como exactas coordenadas para que puedan desplazarse hacia ese punto en el tiempo pasado. Siempre hacia atrás en el tiempo, ya que el futuro es incierto... no está escrito... no existe, ni siquiera, en la mente colectiva de la humanidad.

Por estos motivos, tratados de explicar de la mejor manera posible, y de acuerdo a como yo los entiendo, desde mi punto de vista, los viajes en el tiempo no serán posibles, -es decir que (no han venido) ni vendrá nadie desde el futuro para visitar su pasado (nuestro presente)-, hasta tanto exista o sea construido un dispositivo de tal ingenio sistémico, que nos haga desplazar, por sobre los vectores espaciotemporales que hayan sido definidos, al menos mentalmente, y en base a los recuerdos colectivos del ser humano.



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