6/5/13


El alma, ¿es inmortal? Respecto a esta pregunta, yo no me referiría al alma de la manera en que lo hacen las religiones, ya que estaría en contradicción con mis propias creencias, anulándolas por completo. Pero, basándome en la teoría de la física de partículas, denominada, Física Cuántica, puedo imaginar una respuesta respecto de la inmortalidad del alma, y por ende a esa bienvenida pregunta.

Quiero aclarar, antes de proseguir, que el concepto del "Alma Cuántica", el del "Yo Cuántico" y el del "Ello Cuántico", (además del de "Estadíos Psicológicos Cuánticos") son conceptos propios, revelados ante mi consciencia (e inconsciencia) como resultados de diferentes investigaciones al respecto, desde hace muchos años.

Por si algunos lectores no poseen conocimientos respecto de la Física o Mecánica Cuántica, ésta ciencia expresa, entre muchas otras cosas, el comportamiento y propiedades de las partículas subatómicas (electrones, fotones, etc.). Y justamente una de esas propiedades, es la llamada: Entrelazamiento de estados Cuánticos, la cual formula que toda partícula subatómica puede estar en dos -o mas- lugares al mismo tiempo, sin importar las distancias (centímetros o años luz). Figurativamente, el entrelazamiento de una sola partícula, la podríamos dibujar como una especie de estiramiento de la misma, por lo que en cada uno de sus dos extremos se mantienen todas las propiedades de esa sola partícula.

En consecuencia, y como ya sabemos, todo lo que nos rodea, incluyéndonos a nosotros mismos, los humanos, estamos compuestos por materia. A su vez la materia, está compuesta por moléculas, que a su vez las moléculas están conformadas por átomos, y como decía mas arriba, los átomos tienen su centro de Neutrones y Protones, y girando sobre este, la nube de las partículas llamadas electrones (partícula subatómica con carga eléctrica negativa).

Por consiguiente, estos electrones (y las demás partículas) poseen aquella propiedad llamada entrelazamiento, que es la capacidad de encontrarse en dos lugares al mismo tiempo y sin importar las distancias. Y aquí recién voy enfilando con mi intención de contestar a la pregunta respecto de la inmortalidad del alma. Como el ser humano, en todos sus aspectos intrínsecos, como los físicos, los fisiológicos, los electroquímicos, los sinápticos interneuronales, etc., no son mas que partículas subatómicas conformando un Todo mas grande y complejo (átomos, moléculas, células... materia) y posteriormente, recordando la famosa ecuación de Einstein, que dice que la masa (materia) es igual a la energía (partículas subatómicas: electrón, fotón, etc.), mi punto de vista respecto de la inmortalidad del alma, como dice la pregunta -y como agrego yo, la inmortalidad del cuerpo completo- es que, como estamos hechos en esencia, en base a partículas que cumplen ese entrelazamiento cuántico... si las partículas de nuestro cuerpo, de nuestros pensamientos, de lo que nos hace ser lo que somos, pueden estar en dos lugares al mismo tiempo, sin importar distancias... nuestro cuerpo y nuestro Yo consciente e individual... también están en otro lugar. Y justamente nuestro Yo, lo que nos hace ser lo que somos, también está en ese otro lugar, ya que nuestro Yo, es un Yo Cuántico, conformado por procesos cerebrales, por sinapsis electroquímicas, o sea por partículas subatómicas de compuestos químicos y eléctricos... Por mas que nuestro cuerpo actual se muera en este lado del entrelazamiento de nuestras propias partículas... del otro lado estará nuestra otra punta de ese fenómeno cuántico... seguiremos estando nosotros... en otro mundo (existente por la misma razón cuántica), y en otro universo quizás... estaremos en cuerpo y alma (nuestra individualidad sináptica, cerebral)... y así sucesivamente, cada cuerpo que muere (hablando siempre de esa misma persona), tendrá su otra "punta". Lo único que es pasible de variar en ese otro posible mundo, son los eventos que condicionan nuestra vida, ya que esos eventos son ajenos a la Física Cuántica, y solo responden a la teoría del caos.

Debido a esto, nunca me convenció la teoría metafísica, y ni siquiera la metafísica de la naturaleza (en mis humildes lecturas sobre esos temas), y desde siempre, he estado preguntándome sobre todo y dudando de todo (pero no descreyendo). 

Por lo tanto, mi posición actual (construida de a poco y desde mi infancia) respecto de la muerte, es la expresada arriba de estos párrafos, la cual también se podría superponer a la definición de inmortalidad del alma que las diferentes religiones han tratado de explicar y “hacer entender”, o mas bien, "hacer creer".

No solo el alma (o procesos sinápticos mentales) sino nosotros mismos estamos replicados en otro mundo. La Mecánica Cuántica lo ha demostrado mediante teorías matemáticas, pero, como si lo anterior fuera poco, ha hecho lo mismo con estudios científicos que demuestra lo antedicho de una manera empírica.

Además de haberse conseguido la Teletransportación (o Teleportación) cuántica con una partícula de luz, un fotón, en donde ese fotón estuvo en dos lugares al mismo tiempo y a una gran distancia; en el Gran Acelerador de Partículas denominado LHC (Large Hadron Collider) ubicado en Ginebra, ya se ha descubierto la escurridiza partícula que aglutina la energía (electrones, etc.) que está en constante vibración, transformándola en materia tangible y dotada de una aparente quietud constitutiva… una piedra, una mesa... nosotros mismos, y cuya partícula es: el Bosón de Higgs.

Y si voy mas allá, concibiéndome a mi mismo como la segunda "punta" de un primer entrelazamiento cuántico -y no como el punto de partida de ese entrelazamiento subatómico que me define y me da existencia- o sea, pensando que yo soy el cuerpo y el alma que le sigue -en tiempo y espacio- a un primer Yo, puedo llegar a deducir lógicamente que, le debo mi existencia actual -en cuerpo, mente y espíritu- a aquel "Yo espacio-temporal" anterior. Y, a partir de ahora, pasa a ser un ejercicio mental muy simple, debido a que, si aquel Yo, nunca hubiera existido, yo no estaría escribiendo estas líneas, y tampoco existirían mis sucesivos Yo's dentro del subsiguiente continuo espacio-temporal. Cada Yo, está determinado por la existencia cuántica de su inmediato anterior y determina la existencia de su inmediato posterior. Y, si algún lector me propone que esto se asemeja mucho al concepto de reencarnación; pues si, a ese mismo concepto también me he querido referir en mi explicación de arriba. La reencarnación del alma humana, podría llegar a ser una infinita Causalidad (con mayúsculas) de sucesivos estados cuánticos entrelazados, extendiéndose éstos, por el espacio y por el tiempo de una manera absolutamente indeterminada. 

A lo que apunto con esta idea, es que, nuestra existencia se encuentra encadenada a un aparente infinito conjunto de eslabones cuánticos, con lo que cada uno de esos eslabones, se corresponden a una versión de nosotros mismos -o por lo menos, de nuestra alma, o del espíritu, o bien, del Yo cuántico- en el continuo espacio-temporal subatómico.

Por lo tanto no me quedan dudas respecto de que la inmortalidad del cuerpo y del alma es casi una verdad absoluta, razonando todo esto, basándome pura y exclusivamente en la ciencia y no en la religión. Y cuando comprendí esto, hace mucho tiempo, fue una gran revelación para mí, debido a que me permitió perder por completo el miedo a la muerte. Incluso, a mis hijos se los explico de esta misma manera, obviamente adaptado el concepto a la altura de sus mentes, por lo que ya están en esa vía de que uno no se muere, sino, más bien… que cambia de lugar ¿no les parece?

Nelson J. Ressio.

0 comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Subscribe to RSS Feed Follow me on Twitter!