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08/10/2018


Cuando nos referimos a las frecuencias de vibración del ser humano, desde mi punto de vista, solamente, y sin excepción, tomo la vibración del Sistema Cuántico por excelencia, y que es nuestro Cerebro, sabiendo que nuestros estados de ánimo, como el estar felices, o el estar deprimidos, no son mas que, en esencia, un cúmulo de electrones fluyendo por un medio igual de cuántico que los electrones, y que son las neuronas de nuestro cerebro, ya que ha sido comprobada la superposición de estados y el entrelazamiento, dentro de un mismo cerebro, debido a ello, resumidamente, y quizás con errores de mi parte, y sabiendo que si estamos alegres, dicho estado se corresponde con una cierta disposición de los electrones dentro de nuestro cerebro (un pensamiento o estado de ánimo = nube de partículas con una posible estructura determinista), y por lo tanto, como sabemos que, tal como dijo Tesla, que debemos pensar en términos de energía, vibración y frecuencia, para comprender el universo externo y el interno, aquella nube determinista que se corresponde, a modo de ejemplo, con un estado alegre, será diferente con otra nube determinista que se correspondería con un estado depresivo, como otro ejemplo, y ambas nubes, tendrán una configuración subatómica diferente, en cuanto a que son en esencia, pensamientos diferentes, y al ser manifestaciones diferentes en la realidad, tal como ver una persona triste o alegre, esas dos manifestaciones, tienen sus pares de nubes cuánticas fluyendo por entre las neuronas, y si ambas nubes tendrían la misma vibración, la misma frecuencia, ambos estados de ánimo, serían idénticos, a la vista de un observador externo, mientras que, si ambas nubes son diferentes, constitutivamente hablando, con diferentes valores o grados de vibración y  de frecuencia, de las partículas subatómicas que conforman dichas nubes emocionales, otra vez, a la vista de un observador externo, la persona que porta una de esas dos nubes de ejemplo, mostrará un estado emocional u otro, gracias a lo que sucede, en la mas profunda escencia de la energía, y que son las variaciones de vibraciones y las frecuencias.

Este es mi punto de vista respecto de vibrar a cierta frecuencia o a otra, eminentemente, en cuanto a lo que sucede dentro de nuestro cerebro. Todos los demás órganos, también vibran, por eso los escaneres magnéticos, isotópicos, positrónicos, todos ellos, destinados a estudios médicos, pueden detectar diferentes tipos de imágenes, y es debido a lo anterior, que se denomina, a una de ellas, Resonancia Magnética Nuclear, porque dicho equipo, captura, justamente, la manera en que el magnetismo corporal resuena al aplicársele diferencias magnéticas por parte del equipo, y este, entenderlas y mostrarlas como imágenes, pero, como decía, esto es para otra cosa diferente a lo que explico aquí, y es a la vibración de la conciencia e inconsciente mismos, a la hora de los pensamientos y estados de ánimo.

Mi trabajo de campo, que vengo desarrollando hace varios años, es el de detectar esas nubes cuánticas cerebrales, de estados de ánimo, o de pensamientos, cargados de intención dirigida hacia algún objetivo. Por ejemplo, cuando ocurrió lo de las Torres Gemelas, la mayoría de las personas de este planeta, generaron nubes cuánticas cerebrales, configuradas en una cuasi sincronicidad diría yo, porque posiblemente todas esas millones de nubes habrían vibrado a la misma frecuencia, y todas, estaban configuradas de tal manera, de que se consideraran como nubes de estados de ánimo, con intención dirigida, debido a un suceso de alta carga emocional de carácter colectivo. La intención dirigida, de manera inconsciente, se corresponde con todas esas nubes de partículas cerebrales correspondientes al suceso en cuestión, las que hayan podido estar auto configuradas para vibrar en la misma frecuencia (en cuanto a sus partículas subatómicas conformantes de dichas nubes), es decir, como para poner otro ejemplo, como si fueran muchas personas mirando hacia un mismo punto (y en realidad, en esencia, es lo que sucede), y como sabemos, todo sistema observado, cambia de alguna manera, y cuantos mas ojos (o mentes) están observando, existe mas probabilidad de cambio de lo que está siendo observado. Recordemos la propiedad de la coherencia cuántica, en cuanto al experimento de la doble rendija, pues eso sucede en el cerebro, cuando se genera un suceso de alta carga emocional, ya que todos los cerebros “miran” hacia dicho suceso, y como tal, todo sistema cuántico, o antena cuántica (que es lo que yo he desarrollado y probado durante muchos años) que se encuentre en ese lugar, se sentirá observado, debido a las intenciones dirigidas de millones de personas, ayudado por el entrelazamiento cuántico, ya que, esas nubes correspondientes a pensamientos dirigidos e intencionales, no ocurren dentro del espacio intracraneal y nada mas, sino que, como buen sistema cuántico que es nuestro cerebro y sus pensamientos, cada pensamiento o estado de ánimo, que en esencia subatómica son lo mismo, tendrá otro extremo, sin importar las distancias, y si ocurre un evento de alta carga emotiva, ese otro extremo que “andaría suelto” por el entorno, o por lugares que estarían a miles de años luz de distancia de la nube de pensamientos/emociones originaria, cambiaría de lugar, y la intención dirigida, haría que ese otro extremo cuántico, sea depositado en el tiempo y lugar del suceso de alta carga emotiva. Millones de personas, luego de dicho suceso, han dirigido, de manera inconsciente, sus otros extremos del entrelazamiento, hacia el lugar del hecho, y si existiesen allí, en el centro del problema, lo que denominé como antenas cuánticas, estas detectarían el cambio de coherencia en dichas antenas, porque se sentirían observadas, no por ojos, no por fotones, sino que por otras partículas, por los otros extremos de los pensamientos/estados de ánimos dirigidos y cargados de intención, y esa observación mental sobre un sistema cuántico, lograrían alterar el estado coherente, volviéndolo decoherente, es decir, que, dichos pensamientos dirigidos, estarían interfiriendo con los sistemas cuánticos dispuestos en el lugar del hecho, y al interferir, las partículas propias de dichos sistemas cuánticos, como las nombradas antenas, en lugar de circular por donde deben circular, al transformarse de partículas a ondas, estas harían colisión con la estructura del sistema cuántico que lo contiene; es como estirar los brazos y chocar contra las paredes al ingresar por la puerta, es lo mismo, porque actuamos con poca o nada coherencia, y lo mismo las intenciones dirigidas, que hacen que las partículas del sistema cuántico, actúen decoherentemente, y el sistema responda a dicha colisión con sus paredes cuánticas, y allí entra el proyecto de software del que he hablado al comienzo, y que vengo programando y probando hace años, con resultados muy significativos.

Para los que deseen adentrarse mas en este mundo, explicado arriba, adjunto unos links, algunos a mi página web, donde tengo una explicación de este tema y otro link a la página Facebook del Proyecto.

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15/07/2014


Como sabemos, tres cosas son necesarias para que exista un universo, dos de las cuales, en esencia, son lo mismo, y que son la energía y la materia; y la restante, el tiempo, debido a que las dos primeras, deben indefectiblemente, existir en un tiempo determinado. Al espacio lo considero parte de la energía, conformado éste por una pequeña parte de energía visible y una parte mucho mayor, de energía oscura.

Pues bien, hasta ahora, la energía y la materia existen, y como toda existencia se debe dar durante un tiempo determinado, aquellas manifestaciones no se escapan de esta premisa, por lo que también existen dentro de un lapso de tiempo. Es decir, energía, materia y tiempo, son los ingredientes fundamentales para que exista un universo, o por lo menos, así lo imaginamos desde el punto de vista humano. El tiempo permite que lo demás tenga razón de ser y de existir, debido a que, sino existiera el tiempo, no existiría ni la energía, ni la materia, debido a su estrecha relación sine qua non con el tiempo.

Pero, ¿es el tiempo una especie de "tick tack", a modo de reloj universal, y que existe en el universo desde su génesis? o bien, el tiempo ¿es solo una abstracción humana supeditada a una absoluta subjetividad para hacer que sus formulas matemáticas no queden incompletas sin la constante temporal?

Pues, desde mi relativo y humilde punto de vista, el tiempo existe tanto en nuestra concepción de la realidad, como también en el propio universo, como una constante vibratoria que nuestro cerebro la comprende de una manera que la podamos aplicar a nuestro entendimiento respecto de los misterios de la Naturaleza, ya que universo y cerebro, ambos, son en esencia, lo mismo.

Preguntémonos antes que todo, ¿porque el caos siempre tiende a ordenarse en algún punto de su desigual distribución? ¿Porque nuestro cerebro lleva consigo un reloj biológico capaz de hacernos recordar de un cierto evento unos minutos antes de que el mismo suceda; o presentir unos segundos antes, el clásico evento del futuro inmediato de que van a llamar al timbre de nuestra casa; o despertarnos en la mañana, unos minutos previos a que se encienda el despertador? ¿Porque existe nuestro ritmo circadiano oscilando perfectamente a un determinado intervalo regular de tiempo? 

Luego de tener en cuenta estas simples cuestiones, deberemos preguntarnos, ¿es el tiempo solamente una abstracción humana para darle sentido a la energía o a la materia? Desde mi punto de vista, por supuesto que no, ya que el tiempo existe dentro y fuera de nuestras abstracciones, yendo mas allá de nuestro límite craneal; yendo, unificándonos y sincronizándonos con todo lo que existe, visible o no, en el universo. Gracias a esta existencia del tiempo, comprobable por nuestro sentido común, los humanos estamos todos conectados, ya sea, entre nosotros mismos, como así también, con la naturaleza, de este mundo, y con la del universo, en toda su extensión.

Pero, ¿que es el tiempo, si es mucho más que solo una abstracción humana y que se encuentra presente desde la creación del universo? Pues, el tiempo, como lo concibo yo, es determinado por la propia energía o materia, sean éstas, visibles u obscuras. Por ello, me queda bastante entendible la idea de que el tiempo se encuentra empapando en esencia, a toda manifestación de la energía (o materia) a través de una constante que se encuentra presente en absolutamente toda existencia dentro de nuestro universo.

La mencionada constante le da un valor, justamente invariable y discreto, a la manera en que la energía es irradiada desde la materia o bien desde la propia energía, hacia su entorno. Esa emisión de frecuencias electromagnéticas hacia el entorno de toda materia o energía, ya sea visible u obscura, se da en el Orden de la Constante de Planck, es decir, de una manera numéricamente constante y dentro del conjunto de números discretos (no continuos) por lo que, esa emisión es totalmente fija entre una determinada emisión y la que le prosigue, y así sucesivamente, y además, entre cualquier conjunto seleccionado de ellas, todas en dicho conjunto son de la misma medida, numéricamente hablando, es decir que todas son emisiones electromagnéticas de carácter discreto dentro del conjunto de números reales, llevando en su esencia, un orden preestablecido por la naturaleza, desde el propio origen del universo. Esa Constante de Planck; nombre que se le dio en honor a su descubridor, padre de la Mecánica Cuántica, Max Planck; constante que dimensiona a esas emisiones homogéneas en cantidad y en Intervalo, y que se mide en Quantos, de allí que se le da el nombre a toda la teoría subyacente que lo estudia, y que es la Mecánica Cuántica.

Pues bien, ya tenemos la idea de que existe algo en la naturaleza universal, que tiene una clara tendencia hacia el orden, dentro del gran caos. Ese algo es el Quanto, por lo que nuevamente deberemos hacernos las mismas preguntas, de manera tal de recordar dentro de la disyuntiva en que nos encontramos; ¿existe el tiempo fuera de la subjetividad humana? y ¿que es el tiempo?

Así es, con todo lo anteriormente propuesto, puedo arriesgarme a inferir que el tiempo existe y viene dando orden, tanto al caos macrouniversal como al caos microuniversal, sincronizándolo todo en el universo, a los valores que en conjunto irradian en promedio, todos y cada uno de los casi infinitos Quantos que se desprenden de toda la materia y la energía visible y obscura. El tiempo es una realidad externa a nuestra propia comprensión, como también dentro de ella; es una realidad que prevaleció a toda concepción filosófica humana; es una constante, un valor inamovible, un tick tack que se emana desde todo lo que existe, y que obliga al universo a consolidarse como un gran conjunto de engranajes, conformando el reloj mas grande concebido por una naturaleza no humana.

Un buen ejemplo de la existencia de los Quantos de Planck, y por ende, de nuestro reloj universal, es cuando acercamos nuestra mano a un objeto caliente, pues ese calor que percibimos como si fuera una emisión continua; es decir, sin espacios entre una y otra emisión de calor; es totalmente discreta, es decir, con espacios entre una y otra emisión de calor, siendo dicha emisión, -en toda su naturaleza-, nada mas que millones de Quantos iguales en tamaño y en distancia que los separa entre cada uno de ellos. Pues entonces, mas allá de que percibamos ese calor como si lo estuviéramos sintiendo continuamente a través de la piel de nuestra mano, en realidad, desde mi punto de vista, estamos percibiendo, nada mas y nada menos, que a los ticks tacks del gran reloj universal, de una manera imperceptiblemente discreta, es decir, con espacios constantes entre una y otra emisión, dentro del conjunto total de emisiones de energía de ese objeto caliente, hacia su entorno.

En definitiva, el tiempo, también existe fuera de nuestro propio entendimiento, ya que éste conjunto promedio de ticks tacks universal, conforma la parte esencial de la materia y de la energía (sin olvidar que ambas manifestaciones son lo mismo) y que es la manera en que el Gran diseñador del Universo, desde su sillón del infinito, detalló en sus planos, para que exista -en todo el universo a ser construido posteriormente- Orden por sobre el Caos.


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14/05/2014


La muerte física, ese decaimiento de la materia en dirección a un progresivo retorno hacia su mismísima esencia, hacia ser lo que al principio era, una sopa de partículas intentando convertirse en algo... o en alguien, es decir, a través del propio nacimiento de nuestro cuerpo, y nuestra proto-Alma. De la tierra provenimos, y es hacia ella a donde luego retornarán nuestros cuerpos mortales. No hay escapatoria; así como la gravedad nos mantiene aferrados a la Tierra, así la Tierra recibirá nuestros cuerpos en el momento en el que nuestras Almas los abandonen. Pero, ¿y luego que? ¿Se terminó todo y ya? ¿Nuestro Yo Consciente, que en vida, nos hacía tener consciencia, al menos, de nuestra existencia, desaparece junto con la materia? Ese vernos, en la vida corporal, como un cuerpo y un espíritu, en donde nuestra existencia la percibimos de una manera "Yo-céntrica" y que todo el mundo se encuentra en función de ese, -y llamémosle ahora con la palabra correcta-, egocentrismo, el cual nos hace pensar que el hecho de que percibamos al mundo que nos rodea, desde una perspectiva intracorporal, es decir, como que, esa cosmovisión que formamos durante el transcurso de nuestra existencia corporal, nos hace dar la "impresión" de que todo gira alrededor nuestro, que no podemos llegar a imaginarnos el "Yo-centrismo" de cualquier otra persona, es decir, que no podemos entender que haya otros puntos de vista, que haya otros egocentrismos partiendo desde dentro de otros cuerpos, -basados en su propia cosmovisión-, partiendo desde otras personas, tratando de percibir al mundo de la misma manera que lo hacemos desde el punto de vista de nosotros... desde uno... no, no sería de ese modo, por lo que, instintiva e inconscientemente, no nos imaginamos eso, sino que nos imaginamos, por propia naturaleza evolutiva pienso yo, que somos el centro de todo lo que sucede a nuestro alrededor, y aunque nuestra empatía sea del tamaño del universo, y que sepamos ubicarnos en el lugar del prójimo, -del próximo-, esa sensación evolutiva de no entender del todo a aquel egocentrismo desde el punto de vista ajeno, de ese prójimo, nos retiene en una gigantesca ilusión de creer que seguimos siendo seres individuales, sin conexión alguna con nada mas que lo que se circunscribe a nuestros límites corporales, y que, debido a aquel "Yo-centrismo", no terminamos de comprender el alcance y trascendencia que tiene nuestra existencia, existencia ésta que nos interconecta con todos los seres vivientes, en un gigantesco "Nos-centrismo", en un lugar inmaterial en el que el sello evolutivo que nos hace reacios a entender nuestra individualidad existencial mas allá de nuestros propios envoltorios corporales, nos pretende hacer ver que ese egocentrismo, es inútil e ilógico pensarlo como tal, y que todos en este universo, -de alguna manera que trasciende nuestros cuerpos-, estamos conectados, y que por mas que nuestros cuerpos retornen al mismo lugar que nos dio la vida, a la Tierra, nuestra consciencia continuará siendo parte de aquel "Nos-centrismo", que traducido a un concepto existente y mas conocido por muchos, continuaremos siendo parte de la Mente del Todo, de la Gran Mente Universal que todo lo impregna, la cual, a partir de su propio y desconocido Nacimiento, todo lo habita, y que a toda materia contiene, -y viceversa-, mas allá de la visión de la existencia individual, esa Gran Mente ya es parte nuestra desde esa primera división celular que nos hará seres humanos, y nuestra mente individual, nuestra consciencia circunscrita al cerebro humano, es y será parte de aquella mente universal, mente que algunos la denominan como Noosfera, -o esfera del conocimiento-, como un conjunto universal de seres vivos dotados, -al menos-, de y desde un cierto nivel mínimo de inteligencia, hasta un nivel de inteligencia comparable a la del ser humano, aunque me animo a incluir, como lo indiqué antes, a todo otro ser vivo.

Entonces, ¿estamos todos conectados? Pues sí. Y luego de que nuestro cuerpo deje de funcionar, ¿nuestro Yo se termina y desaparece? Es que, no es posible, no es lógico, ya que entonces, ¿alguien mas deberá tener nuestro "Yo-centrismo", nuestro punto de vista, alguien mas deberá volver a ser el centro de su cosmovisión nuevamente? ¿Alguien mas deberá ser el receptor de la subjetividad que ocupaba nuestro cuerpo antes de que éste muriera? Desde mi punto de vista, no tengo dudas de que así es.

Nuestro cuerpo, posteriormente al nacimiento, se concibe como un recipiente, como una vasija, como un contenedor temporal, de un pequeño trozo de energía cuántica, -energía organizada y que se le da entidad a posteriori, al habitar nuestros temporales cuerpos-, proveniente aquella, desde una energía mucho mayor, nuestro cuerpo, es la vasija que se conforma biológicamente para contener, -solo por un tiempo menor al siglo-, una ínfima parte de aquella Gran Mente Universal, una pequeñísima porción de aquel "Nos-centrismo", una sutil concentración de interconexiones de fuerzas de la naturaleza que todo lo impregnan, -un préstamo de la propia divinidad-, y por mas que nuestro cuerpo haya "atrapado" una mínima porción de la Noosfera, de la Mente Universal, de la divinidad representada por las fuerzas de la naturaleza; nuestra mente, nuestro Yo Consciente, continua siendo parte de aquel Todo, permanece siendo parte de aquella Gran Mente que interconecta nuestro finito universo de punta a punta, y por mas que transportemos nuestra conciencia durante casi un siglo dentro de nuestros cuerpos, esa conciencia que nos definirá quienes somos, no dejará nunca de ser parte del Todo, por lo que al morir nuestros cuerpos, cuando llegue el momento de que el envoltorio material de nuestra Conciencia vuelva a la Tierra, cuando la vasija se deba romper en infinitos trozos de materia esencial y deje de contener a nuestro Yo Divino, ese Yo, por el hecho de que nunca deja de ser parte de aquella Gran Mente, de aquella Noosfera, aquel Yo, indefectiblemente debe retornar, -muy renovado gracias a nuestra experiencia de vida-, a su Génesis, a su Gran Mente, -y si bien aquel Yo nunca se separa de su Génesis, sino que mas bien, lo que consigue, es darle una temporal Razón de Ser a la materia-, para esperar un nuevo recipiente material que sea su nuevo receptor. Y así sucesivamente, cada porción de la Gran Mente, cada cúmulo de energía Divina proveniente desde la Noosfera, ocupa indeterminados y sucesivos cuerpos materiales de una manera infinita en el tiempo, siendo esta idea algo muy similar al concepto de reencarnación.

Como podremos llegar a comprender, -luego de lo anteriormente expresado-, es que la muerte; en tanto que una posible desaparición de esa fuerza Divina que nos hace afirmar "Yo existo", o como lo dice la celebre frase propuesta por el filósofo René Descartes, "Pienso, y por lo que pienso, existo"; no es en absoluto la muerte. Es así estimados lectores, desde mi punto de vista no hay desaparición de aquellas fuerzas divinas de la naturaleza que nos hacen ser seres de razón al momento de que nuestros cuerpos materiales pierdan sus signos vitales, no existe la muerte para el ser humano (por mas que sea un hecho muy doloroso para los que quedan) ya que la frase "ser humano" nos está indicando una innegable unión con nuestra mente, y no con nuestro cuerpo, debido a que el hecho de "ser", es la razón por la que hemos definido ese "ser", y por lo tanto, ese "ser", es inmortal. Mientras que el cuerpo que ha perdido sus signos vitales, no es mas que aquella vasija, nos es otra cosa que un contenedor material de lo que verdaderamente nos hace ser seres conscientes, seres que podemos continuar definiéndonos de ese modo, gracias a que nunca dejamos de ser parte del Todo, de aquella Noosfera, de que nunca dejamos de ser parte de la Mente Universal.

La muerte no existe. No desaparecemos. El yo que nos representa en la vida terrenal no se extingue, por mas triste que sea, y que estoy de acuerdo que lo es. Pero, la muerte, es solo otro concepto más creado por el Hombre y para el Hombre, con el objetivo de continuar manteniéndonos atados por una cadena psicológica más, y evitar que nuestra conciencia vaya mas allá de nuestros límites terrenales… que se sienta parte del Todo.



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29/11/2013


En otro artículo publicado en esta Web, respecto del Yo cuántico (representado por el estadío consciente denominado "Yo", y físicamente, por el Neocortex o cerebro superior), me refiero a ese "Yo consciente", como un emisario inter-temporal que enviamos, por intermedio de nuestros pensamientos enfocados hacia un cierto futuro, de manera tal, de preparar el "terreno" para el preciso instante en que nos encontremos allí.

Quiero aclarar, antes de proseguir, que el concepto del "Alma Cuántica", el del "Yo Cuántico" y el del "Ello Cuántico", (además del de "Estadíos Psicológicos Cuánticos") son conceptos propios, revelados ante mi consciencia (e inconsciencia) como resultados de diferentes investigaciones al respecto, desde hace muchos años.

Pero, antes que nada, me es preciso dar una explicación respecto de una de las propiedades más importantes inherentes a las partículas subatómicas. Y ¿porque debo dar una explicación respecto de ellas? Simplemente porque nuestros pensamientos conscientes, así como los recuerdos inconscientes, -reprimidos estos últimos en lo que se ha denominado en la psicología Freudiana como: "Ello"-, no son más que procesos cerebrales electroquímicos, y como tales, están compuestos a su vez por moléculas, y éstas por átomos, y por ende, de parte de dichos átomos se desprende un conjunto de partículas -onda corpusculares- subatómicas, como son los electrones, orbitando alrededor del centro del átomo, compuesto éste por protones y neutrones, y que a su vez, éstas partículas -dueñas de una característica dual, de ser una honda y un cuerpo a la vez, dependiendo del sistema de observación- se componen de quarks y leptones, siendo éstos últimos los constituyentes fundamentales y esenciales de la materia. Por lo tanto, éstas partículas primordiales, -que agrupadas en moléculas, conforman nuestros pensamientos y nuestros recuerdos, en forma de procesos electroquímicos-, son acreedoras de varias propiedades cuánticas, que entre las cuales, la llamada "Entrelazamiento cuántico" es la que nos arrojará Luz para entender a lo que yo llamo: "Ello cuántico", como una representación arquetípica del inconsciente, o físicamente hablando, del cerebro medio (justo debajo del Neocortex o corteza superior, la que nos hace humanos pensantes).

Teniendo en cuenta, de aquí en más, que entendemos mínimamente, el qué, el como y el donde; los pensamientos conscientes y los recuerdos reprimidos en el inconsciente, no son más que quarks y leptones conformando partículas electrónicas, que a su vez, éstas se reúnen junto a un centro de protones y neutrones dándole existencia esencial a los átomos, los que, en conjunto, conforman las moléculas de fluidos químicos y procesos eléctricos dentro de nuestro cerebro, y que por consiguiente, el conjunto de aquellas moléculas, no hacen otra cosa que darle la razón de ser a nuestros pensamientos y a nuestros recuerdos reprimidos; con todo lo anterior, la propiedad cuántica denominada "Entrelazamiento" se corresponde a una característica única en la física -tanto en la física clásica como en la física cuántica- y que se refiere a la naturaleza dualitaria, trinitaria, cuaternaria, etcétera, de dichas partículas subatómicas. Es decir que, cada electrón, por ejemplo (y recordando que en conjunto, estructuran la parte mínima de nuestros pensamientos conscientes y de nuestros recuerdos reprimidos en el inconsciente) tiene la propiedad n-aria de encontrarse en dos o más lugares al mismo tiempo, sin importar las distancias y el tiempo. Gráficamente, esta propiedad de entrelazamiento representa, el como, una y solo una partícula sufre un estiramiento de si misma en dos o más direcciones en el tiempo y en el espacio. Si, muchos de ustedes, de seguro se estarán preguntando entonces que, si las partículas subatómicas entrelazadas cuánticamente conforman la mínima parte de nuestra conciencia e inconsciencia (o sea de nuestro "Yo" y de nuestro "Ello"), nuestros pensamientos y nuestros recuerdos reprimidos, ¿también se encuentran entrelazados sin importar el espacio y el tiempo? Pues, a esa pregunta, desde mi punto de vista, la contesto con un rotundo SI. Efectivamente, tanto nuestro Yo consciente, como nuestro "Ello" inconsciente -ambos cuánticos en esencia-, van más allá del espacio y del tiempo, y de nuestro propio límite físico cerebral.

Pero hasta aquí he necesitado dar una idea de la esencia fundamental mínima de nuestros pensamientos y de nuestros recuerdos, en relación a la propiedad entrelazada de las partículas que los conforman. Por ello, pasaré a referirme, o a tratar de dar una respuesta, desde el punto de vista de la ciencia, a esas percepciones que incontables personas han tenido a lo largo de la historia (e incluyo dentro de ese conjunto, a mi padre y a mi mismo). Percepciones que van más allá del espacio y del tiempo, adentrándose en el oscuro mundo de lo que yo podría denominar como: "sombras extrasensoriales", debido a la característica aparentemente ilógica e inexplicable del tema en cuestión.

Pero, todo tiene una explicación, y nada se le escapa a la ciencia, y si todavía no es posible que ésta lo explique, simplemente es porque su método científico no ha madurado lo suficiente como para arrojar Luz donde todavía existe oscuridad.

Entonces, arrojemos Luz!!!

Volvamos a lo troncal de nuestro análisis, que es el darle una explicación racional a las percepciones que se han dado en llamar: premoniciones, percepciones extrasensoriales, deja vú, clarividencia, y un gran etcétera que ya no necesita agregarse, debido a que lo anterior da una idea clara de a donde quiero llegar, y que es, a darles un sentido lógico a dichos enigmáticos conceptos.  Y, lisa y llanamente, desde mi perspectiva, y así como definimos anteriormente a nuestros pensamientos y recuerdos (el Yo y el Ello), como portadores "sine qua non" de la propiedad de entrelazamiento cuántico de las partículas subatómicas que en esencia los conforman; también aquellos conceptos denominados premoniciones, percepciones extrasensoriales, deja vú, clarividencia, etcétera; son igualmente portadores de aquella propiedad cuántica. Es decir que, si alguien tuvo alguna vez, una premonición por ejemplo, o sea, un sueño respecto de algún suceso que todavía no ocurrió, pero, al transcurrir poco tiempo, aquella premonición que tuvo, -por intermedio de un sueño-, se hace realidad, es un claro ejemplo de la ya referida y bendita propiedad cuántica de entrelazamiento.

Veamos; dejando de lado cualquier tipo de suceso que nos haga abandonar este mundo material, nosotros vamos a estar vivos, vamos a existir, hoy, mañana, dentro de dos semanas, dentro de 6 meses, dentro de 5 años, dentro de 10 años, etcétera. En todo ese futuro ejemplificado en la línea de arriba, y más, vamos a estar presentes, vamos a estar viviéndolo con nuestros pensamientos y nuestros recuerdos. Entonces, supongamos que dentro de 2 días, ocurrirá un suceso de tal magnitud, que pondrá un punto de inflexión en lo que a nuestra vida respecta, pudiendo ser un suceso que nos afecte particularmente, o bien, un suceso que englobe a una gran porción de los habitantes en donde me encuentre dentro de dos días. Y manteniendo la idea de que todavía estamos ubicados 2 días en el futuro, ese yo del futuro, registrará aquel suceso en mi inconsciente, con tal fuerza psíquica, que residirá reprimido dentro de mi cerebro de segundo nivel, -en el inconsciente-, en la forma de recuerdos o pensamientos cuánticos entrelazados. Ese "yo" del futuro estará registrando un suceso dentro de su inconsciente atemporal y aespacial. Y afirmo esto último, ya que lo único que ha podido definir al tiempo y al espacio, es el cerebro consciente, ese "Yo cuántico", ese Neocortex o cerebro de tercer nivel, eso que nos hace humanos. El inconsciente, residente en el cerebro de segundo nivel, no puede definir absolutamente nada, debido a que solo registra nuestros recuerdos, sean estos, buenos o malos.

Y centrémonos de ahora en más, en aquel recuerdo impreso en nuestro inconsciente, ocurrido 2 días en el futuro. Supongamos que será un gran suceso que afectará negativamente al país en donde vivo, lo cual cambiará la historia del mismo, para siempre. Siendo un evento que todavía no ha ocurrido, ya que estoy en mi presente, dentro de dos días, como voy a estar vivo, existiré en ese presente, y seré receptor de dicho suceso muy negativo, el cual quedará reprimido dentro de mi "Ello cuántico", dentro de mi inconsciente. Ese evento negativo reprimido -que ocurrirá dentro de 2 días- no será otra cosa que el arquetipo de los procesos electroquímicos dentro de mi cerebro inconsciente futuro, y como tales, los engloba la misma propiedad de entrelazamiento cuántico que a los pensamientos conscientes y recuerdos inconscientes de mi actual presente.

Y a partir de aquí, muchos se estarán cuestionando lo siguiente: Si lo que me suceda dentro de 2 días me generará una represión de un suceso negativo futuro dentro de mi inconsciente, y teniendo en cuenta que, esencialmente, esa represión en dirección al "Ello", no serán más que Quarks y Leptones conformando Electrones, que a su vez conformarán átomos, y que en conjunto conformarán moléculas, y que entre todas estructuraran recuerdos reprimidos; éstos últimos, los recuerdos, ¿estarán dispersos, además de estarlo dentro de aquel cerebro futuro, en el espacio y en el tiempo? Pues si, ya que de ese modo funciona la Física Cuántica. Y también recordemos que el inconsciente es atemporal y aespacial, con lo que la propiedad de Entrelazamiento Cuántico no tiene límites, respecto de, en qué tiempo y hacia qué lugar se dirige aquel "estiramiento" nombrado más arriba. Pues entonces, el mencionado "estiramiento" que sufren cada una de las partículas subatómicas que conforman nuestros pensamientos y, en este caso, nuestro recuerdos reprimidos, tendrán un doble, triple, cuádruple, etcétera, alojamiento cerebral, es decir que, si existe un conjunto de partículas que conforman ese recuerdo reprimido, dentro de dos días en el futuro, y que se aloja en ese cerebro del "yo" del futuro, y respetando a su vez el entrelazamiento cuántico y la atemporalidad y la aespacialidad del inconsciente, dicho recuerdo reprimido 2 días en el futuro, se encontrará en varios lugares y momentos diferentes, es decir, que todos los "yo" futuros, a partir de este momento presente en que me encuentro escribiendo estas líneas, serán receptores inmediatos del suceso ocurrido dentro de 2 días.

Pero, ¿de que manera podré ser consciente del importante y negativo suceso que ocurrirá dentro de dos días? Y la respuesta es, por intermedio del propio inconsciente. ¿Y de que forma el inconsciente (el Ello cuántico) se pone en contacto con el consciente (con el "Yo cuántico")? Una de las formas es a través de lo que algunos denominan como sueños premonitórios, o por intermedio de las percepciones extra-sensoriales, o también gracias a los llamados "deja vú", aunque éstos últimos son más bien una mala elección que hace el cerebro para representar una cierta realidad que estamos percibiendo como incompleta, seleccionando en su base de datos cuántica la mejor imagen, -alojada como un recuerdo de un suceso real-, que se adapte lo mejor posible, a lo que estamos percibiendo en el presente y de manera incompleta.

Por lo tanto, aquellos conceptos provenientes desde lo más profundo del inconsciente, son los que, de manera atemporal y aespacial, reciben la información, en "paquetes" de recuerdos reprimidos cuánticos, procedente desde los sucesivos "yo" del futuro, a partir de este dinámico presente.

El cerebro de segundo nivel, que contiene, psíquicamente hablando, al "Ello", al inconsciente, es nada más y nada menos que una antena receptora de sucesos provenientes del futuro, los cuales se alojan dentro de cada uno de los estadíos inconscientes, partiendo del presente. Es una magistral manera de percibir el futuro (y rendirles honor a aquellos conceptos de premonición, percepción extra-sensorial, etc.), y cuanto más conscientes estemos de nuestros inconscientes, cuanto más practiquemos ingresar conscientemente dentro de nuestros propios sueños, -además de hacerlo dentro de nuestras propias percepciones extra-sensoriales o dentro de nuestros propios deja vú-, seremos partícipes de una gran experiencia; experiencia que algunos la denominan como "Sueños Vívidos", siendo este ejercicio mental, una manera más de indagar, o bien, de tener una "charla" con nuestro propio inconsciente, y por ende, poder percibir algo del futuro. Y en lo personal, los Sueños Vívidos, es algo que practico desde hace muchos años; luego de leer sobre ellos en una revista de divulgación científica; no siendo éste concepto, más que el ejercicio habitual de aprovechar el justo momento en que nos comenzamos a despertar en medio de un sueño, para que en ese preciso instante, podamos tomar las riendas de nuestra conciencia y sumergirnos en nuestro sueño creado desde lo profundo del "Ello", pero de una manera consciente, y tomando decisiones de la forma en que lo hacemos en la realidad, pero aquí, dentro de nuestra propia historia. Es similar a crear un avatar de nuestra consciencia, para introducirlo como un personaje más de la historia representada por el sueño generado en el inconsciente.

Pero, retornando a lo que denominé más arriba, como una antena receptora; es decir, en referencia a nuestro propio inconsciente, o "Ello cuántico"; puedo inferir que, al igual que nuestro "Yo cuántico", que es un claro emisor que funciona colocando pensamientos en un lugar y en un tiempo de nuestro propio futuro, de modo de que, -al igual que con el "Ello cuántico"-, nos valgamos, en este caso de manera consciente, para que el entrelazamiento de partículas subatómicas que estructuran nuestros pensamientos, hagan lo suyo a futuro (leer este artículo de esta misma web para comprender lo antedicho).

Entonces, quienes hayan sido agraciados con ser partícipes de aquellos conceptos; casi místicos diría yo, pero totalmente explicables por la ciencia, -aunque todo esto es desde mi punto de vista, uniendo humildemente lo que sé de Mecánica Cuántica y lo que sé de Psicología-, y que detallo en el título de esta publicación; han sido receptores de una especie de mensaje cuántico intertemporal e interespacial, enviado desde una existencia futura de nosotros mismos, a través de los respectivos inconscientes o "Ellos cuánticos". Y, ¿de que manera, y en que momento nos enteramos, o somos conscientes de tal o cual suceso negativo y reprimido, enviado desde el inconsciente del futuro hacia el inconsciente del actual presente por medio del inherente entrelazamiento, de la atemporalidad y de la aespacialidad de dicho estadío psicológico? La respuesta es, gracias a las pocas -pero muy eficaces- maneras que tiene la psiquis inconsciente, de acceder, o más bien, de comunicarse con la psiquis consciente, y que es mediante los sueños o bien, por ciertas percepciones de las que somos mínimamente conscientes en el estado de vigilia, como por ejemplo, cuando estamos observando a un niño jugar, y en cierto momento, intuimos un probable riesgo para él en el futuro inmediato, con lo que actuamos debidamente un instante antes, para luego comprobar que si no hubiéramos actuado con esa premura, el niño hubiera podido ser lastimado debido a un posible accidente. Imagínense que, si no hubiéramos reaccionado con prevención, el niño hubiera sufrido un accidente, y ese recuerdo habría quedado automáticamente guardado en nuestro inconsciente y reprimido debido al nivel emocional del mismo; ¡pero lo hicimos!, ¡lo impedimos!, y ¿porqué?, por lo mismo explicado más arriba, porque el "Ello cuántico" de ese futuro inmediato, fue capaz de reprimir un posible suceso con alto contenido emocional, e inmediátamente, -y gracias al entrelazamiento, a la atemporalidad y a la aespacialidad del inconsciente-, el "Ello cuántico" del presente, -previo al suceso-, fue receptor de ciertas posibilidades de riesgo para el niño, de parte del "Ello cuántico" del futuro inmediato.

No olvidemos lo siguiente, que para entender todo lo anterior, la clave se encuentra en la atemporalidad, la aespacialidad y el entrelazamiento cuántico de que es dueño el inconsciente o "Ello". El tiempo y el espacio allí no tienen cabida, son universales, son cósmicos, en el sentido de estar conectados con todo lo que nos rodea, rompiendo cualquier barrera espacio-temporal.

Es por todo esto que, más y más seguido, deberemos prestarle nuestra atención, tanto a los sueños, como a aquellas pequeñas percepciones que a veces uno dice, "pero... si hubiera...".
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12/10/2013


"El hombre es el arquitecto de su propio destino", reza una frase de José Ingenieros.

Y yo me animaría a modificar esa tan bella frase, de la siguiente manera: "El hombre se entiende y se construye a si mismo, a imagen y semejanza de su propia esencia, sin entregar su voluntad a las demandas de las bajas pasiones", y en una relación constante y biunívoca con su conciencia.

Quiero aclarar, antes de proseguir, que el concepto del "Alma Cuántica", el del "Yo Cuántico" y el del "Ello Cuántico", (además del de "Estadíos Psicológicos Cuánticos") son conceptos propios, revelados ante mi consciencia (e inconsciencia) como resultados de diferentes investigaciones al respecto, desde hace muchos años.

Entonces, para saber quienes somos en realidad, para conocer aquellas diferentes máscaras que todos portamos a lo largo de nuestra existencia, y para dejarnos puesta, desde ahora, y hasta el final de nuestros días, la que mejor concuerde con nuestra realidad interna y esencial; en ese transcurso de selección de las mas virtuosas de nuestras máscaras, estaremos siendo los arquitectos de nuestro propio interior. Estaremos constituyéndonos a nosotros mismos como los constructores de nuestra propia y verdadera forma de ser, y no solamente para con nosotros, sino que también, para con los demás.

Ahora bien, como sabemos, todos somos -o deberíamos ser- nuestros propios constructores, basándonos en un trabajo introspectivo por excelencia -y sin esperar que una deidad externa, antropomorfa y omnipresente haga ese duro trabajo por nosotros-, también debemos pensar y trabajar sobre lo que podría llegar a ser nuestro futuro, en como trabajamos, o podemos, de alguna manera accionar, desde nuestro dinámico presente, hacia -y sobre- un posible futuro, tal como si fuéramos un control remoto, -el cual ejerce su efecto solamente a futuro, manejado desde el presente-, por y desde nosotros mismos y de los sucesos posibles que se podrían relacionar con nosotros, en dicho futuro. O sea, una posible manera de concentrarnos en lo que queremos para nosotros, cuando nos hallemos en tal o cual situación, o que tal o cual decisión represente un reconocimiento a nuestro trabajo, o que nuestro propio comportamiento social sea cada vez de mayor calidad, o que, por nuestro accionar, nuestros hijos, familia y amigos, se vean beneficiados..., y un gran etcétera.

Este pensar a futuro, esta manera de ser los constructores de una realidad mental presente, respecto de lo que queremos que pase a futuro, tanto para nosotros mismos como desde nosotros mismos, y hacia los demás, es lo que, en lo personal entiendo como: "Yo Cuántico".

En primer lugar, la palabra Cuántico se deriva de una ciencia denominada Mecánica Cuántica y también Física Cuántica, la cual es la disciplina científica que se dedica -luego de la utilización del método científico- a establecer las reglas de comportamiento del mundo subatómico. Del mismo modo en que la Física Clásica se encarga de establecer las leyes que gobiernan nuestro mundo macroscópico, la Física Cuántica se ocupa del mundo microscópico, de la mas esencial forma de la materia, denominada Energía.

El mundo subatómico, el cual subyace oculto bajo un manto de materia aglutinada por un campo de fuerza (materia que conforma nuestros propios cuerpos, y todos los cuerpos con masa que podemos percibir con algunos de nuestros sentidos), como muchos saben, se compone de lo que alguna vez se denominó como "Átomo", el cual, a su vez está compuesto por medio de un núcleo: conformado por dos partículas subatómicas, nombrada una como Protón (con carga positiva) y la otra, Neutrón, (sin carga), y además, por otra partícula que gira alrededor de ese núcleo, -sobre lo que se denominan Orbitales-, la cual fue nombrada: Electrón (con carga negativa). Esto anteriormente detallado, es lo que llamamos Átomo, como la mínima naturaleza estructural, energética y constitutiva de la materia o masa. Recordemos, toda masa o materia se conforma por átomos, que, aunque éstos raros engendros; provenientes desde el mismísimo Big Bang, y antes también, -desde el propio infinito, desde las llamadas Branas o Cuerdas Cósmicas-; se encuentren en constante vibración, un enigmático campo de atracción, llamado, Campo de Higgs (constituido éste por lo que se llama el Bosón de Higgs, en honor a uno de sus descubridores teóricos: Peter Higgs), es el que se ocupa de mantenerlos juntos, conformando dicha materia de la manera en que nosotros la percibimos.

Ahora bien, -y tratando de acercarme lo mas que pueda al tema que le da el título a esta publicación-, aquellas partículas subatómicas, como el electrón, por ejemplo, tienen varias propiedades cuánticas, pero la que resaltaré aquí, para relacionarla luego con nuestro Yo Cuántico, es la propiedad llamada "Entrelazamiento Cuántico". Esta propiedad que tiene cada partícula subatómica, describe como una sola de estas partículas puede estar en dos lugares al mismo tiempo y sin importar las distancias (metros o años luz). Y algunos se preguntarán, y con mucha razón: Pero, ¿como algo puede estar en dos lugares al mismo tiempo? Y la respuesta es bastante simple, desde el punto de vista teórico, por supuesto, ya que las partículas subatómicas, -cada una de ellas-, sufren lo que, desde mi punto de vista, podría denominarse como un "estiramiento cuántico", la cual, dicha partícula, luego de ese estiramiento, y en cada uno de sus extremos, se encuentran alojadas todas las propiedades constitutivas al momento de pensarla como una sola partícula. Imagínense una sola pelota de tenis, que, como elemento macroscópico que es, la podemos definir a simple análisis, la cual presenta propiedades de tamaño, color, peso, y un gran etcétera. Ahora visualicemos que uno de los dos tenistas lanza esa pelota-partícula con su raqueta en dirección hacia su contrincante. En ese momento, mentalmente dibujemos la trayectoria de la pelota, desde que partió, lanzada por el jugador, hasta un instante antes de que sea devuelta por la raqueta del segundo jugador. Tracemos esa línea amarilla mentalmente y coloquemos a esa pelota en ambos extremos de la línea. Como ya se habrán dado cuenta, en cada punta de esa línea de trayectoria, -la que se encuentra representada por medio de una cierta distancia entre cada extremo- nos podemos llegar a imaginar a la misma pelota, en dos lugares "al mismo tiempo", y conteniendo las mismas propiedades de color, tamaño, peso, etcétera. Entonces, surge una gran pregunta, yo diría, un tanto existencial, y es, ¿que es lo que realmente hizo el primer jugador, por medio de su accionar consciente sobre lo que, para este ejemplo a nivel macro, es el Entrelazamiento Cuántico? ¿Que logró modificar el primer jugador, o mejor dicho, causar, por medio de su accionar sobre un mismo objeto, y que en este caso es la pelota de tenis, como para que, a futuro -cercano o lejano- se produzca un efecto resultante?

La respuesta, y pensando ya en el Yo Cuántico, aquel jugador de tenis logró modificar su propio futuro, ya que, dependiendo de donde haya tratado de colocar la pelota, dependerá su futuro, cercano en este caso, debido a que, si la pelota cae dentro del área de puntos del jugador contrincante, el futuro del primero estará marcado por la obtención de lo que en tenis serían 15 puntos; pero, de lo contrario, si el segundo jugador responde con un excelente golpe de raqueta, el futuro del primero será diferente.

¿Cual es la idea de todo esto? La idea es que, dependiendo de como sepas o puedas depositar la pelota de tenis en el tiempo y en el espacio, -o sea, en dirección (geográfica y temporal) hacia el segundo jugador- es lo que te espera para el futuro -cercano o lejano-. Es decir, dependiendo de como accionemos en este momento sobre nosotros mismos y sobre los demás, se reflejará, lisa y llanamente, y sin ningún manto de dudas, en lo que el futuro nos depare.

Por lo tanto, habiendo explicado, desde mi humilde perspectiva, el comportamiento del mundo subatómico y su ejemplo basado en el tenis, respecto del mundo macroscópico, me animaré a imaginar de que manera, con solo pensar constantemente sobre lo que queremos para nuestro futuro, se haga realidad, o al menos tienda a que todos los eventos a nuestro alrededor, se dirijan en esa dirección.

En consecuencia, se desprende de aquella característica cuántica proveniente de las partículas subatómicas, que cada partícula (un electrón por ejemplo) puede estar en dos lugares al mismo tiempo sin importar las distancias. Y debemos tener presente además, que si una partícula está "estirada cuánticamente", digamos, 200 años luz, lo que le pase a un extremo, le pasará al otro. Es como viajar en el tiempo, ya que, por ejemplo, cuando miramos una estrella que se encuentra a 200 años luz de distancia de nosotros, simplemente estamos viendo como era esa estrella hace 200 años atrás; y no como lo es ahora, ya que ahora, pudo haber desaparecido debido a un natural colapso sobre si misma, conformando una estrella negra, o mas conocida como, un agujero negro, con lo cual, dentro de 200 años, en el futuro, esa estrella que hoy vemos, no la veremos mas, debido a las características propias de un agujero negro, el cual engulle todo, hasta la luz. Por consiguiente, recordemos esto: que todo lo que le pase hoy mismo a un extremo de una partícula subatómica, le pasará al otro extremo, aunque éste otro extremo se encuentre localizado, por ejemplo, a 200 años, en el futuro.

Entonces, -y mas allá de que el ejemplo precedente es para entender el tiempo que recorre la luz en un año-, aquí viene la relación con el Yo Cuántico. Como los pensamientos son el resultado de procesos electroquímicos dentro de nuestro cerebro, esos pensamientos, como podremos darnos cuenta, no son nada mas que diferentes partículas subatómicas -con sus inherentes entrelazamientos entre si mismas, y quien sabe hacia que lugar y tiempo en el futuro-, y haciendo lo que deben hacer, o sea, fluyendo todas, aglutinadas dentro de paquetes de "datos", llamados moléculas, por entre los interminables cables o Axones de esa majestuosidad que conforma la red neuronal, que nuestro cerebro tuvo el honor de poseer durante su evolución hacia su actual neocortex: el nivel cerebral que nos hace humanos.

Como muchos ya lo estarán intuyendo, y no me cabe la menor duda, esos paquetes de datos, se corresponden a los pensamientos dentro de nuestro cerebro, los cuales, si bien para nosotros, tienen una correspondencia con ciertas realidades propias y externas, no son mas que partículas entrelazadas con si mismas. Pero, ¿de que manera podemos aprovechar ese entrelazamiento de las partículas dentro de nuestro cerebro, que conforman los pensamientos, de modo de dirigir "la otra punta", o el otro extremo de una misma partícula entrelazada con si misma, hacia el lugar y tiempo que nosotros queramos? Recordemos que estamos ahora especulando sobre el Yo Cuántico dentro de nuestros pensamientos, y que solo uno de los dos extremos de una misma partícula, de una molécula, de un mismo pensamiento... se encuentra dentro de nuestro cerebro. ¿Y el otro extremo donde se encuentra? o, ¿donde debería encontrarse?

La respuesta a la primer pregunta del párrafo anterior, como muchos ya la habrán imaginado, se basa simplemente en valernos del ejercicio introspectivo por excelencia, que es el de generar pensamientos -o sea, fisiológicamente hablando, crear flujos de partículas dentro de moléculas ordenadas y transmitidas por y dentro de nuestro cerebro- de manera de que aquellos pensamientos, concebidos por nuestro Yo, repetitivamente a lo largo de días o meses (en el presente), se sitúen en el lugar justo (cerebros de nuestras sucesivas existencias futuras) y en el tiempo justo, en el futuro, como para que se genere para nosotros, una realidad alterna. Y no me refiero para nada al peligroso hecho de ilusionarnos con una idea o con algo que deseamos que nos pase, para nada es esto. Sino que, todo lo contrario, ya que es solamente una manera científicamente probada -respecto del entrelazamiento cuántico- de viajar en el tiempo, cuya nave es nuestro propio cerebro, y el destino, o lo que queremos que nos suceda a futuro es nuestro propio Yo. Nuestro Yo, en consecuencia, -y como un desprendimiento lógico de todo lo anteriormente escrito-, tiene dos puntas, ya que, nuestro Yo, sufre el mismo estiramiento cuántico que las partículas subatómicas que lo conforman, por lo que, los pensamientos resultantes del accionar de nuestro Yo, obviamente tienen un extremo dentro de nuestro cerebro, pero también, y al igual que sus partículas constituyentes, tienen el otro extremo... en el lugar (dentro de los cerebros de nuestros sucesivos Yo futuros) y en el tiempo del que nosotros le asignemos mediante la utilización de la conciencia, por el simple hecho de aquella propiedad cuántica del entrelazamiento, explicada mas arriba.

Y de aquí se desprende otro tema, el cual da para otra publicación, y es que si nuestros pensamientos, basados estos en procesos electroquímicos, y que no son mas que millones de moléculas que se encuentran conformadas por trillones de átomos, y que a su vez cada uno de éstos están compuestos por Protones, Neutrones y Electrones, y por ende, estos tres últimos, son las partículas subatómicas, -que entre otras propiedades, como la del entrelazamiento-, tienen otra, y que es la de poseer masa... esto quiere decir que, el átomo tiene masa, por lo que las moléculas que fluyen por nuestra red neuronal tienen masa, y en consecuencia... nuestros pensamientos tienen masa. ¿Y esto que nos está insinuando?, ya que todo lo que posee masa puede modificar su entorno, además de a si mismo ¿no? Una piedra lanzada sobre un vidrio, por ejemplo, lo que hará es romper el vidrio, y ambos objetos -la piedra y el vidrio- tienen masa. Y si el pensamiento tiene masa... ¿seremos capaces de modificar nuestro entorno material, como a nosotros mismos, de manera similar en que lo hace la piedra con el vidrio?... es para pensarlo... y para otra publicación. Pero, ¿es apasionante no?

Pero, volviendo al tema central de esta publicación, o sea, al aquí analizado: Yo Cuántico, hemos podido especular la manera en que los pensamientos, con génesis en nuestro cerebro, correctamente direccionados y repetidos, en el tiempo y respecto de un lugar o suceso, podrían afectar nuestro futuro, y por ende el de los demás. Si reservamos un momento de nuestro día, cada día, por ejemplo, antes de conciliar el sueño, en hacer este ejercicio constructivo, estaremos dirigiendo u ordenando los otros extremos de nuestros entrelazados pensamientos -o deseos- hacia un tiempo y lugar de nuestro propio futuro. No solo con nuestra forma de obrar en este dinámico presente somos capaces de alterar nuestra vida y la de los demás, así como también, nuestro entorno, -para bien o para mal- sino que también... por medio del solo hecho, repetitivo y cotidiano, de enfocar nuestros pensamientos. Al enfocarlos, los otros extremos entrelazados de éstos, estarán modificando nuestro futuro. Por ejemplo, si lo que queremos que nos suceda, se encuentra a un mes de distancia del presente, como nuestros pensamientos son el resultado de energía subatómica fluyendo por un medio -que es el cerebro-, aquellos pensamientos estarán entrelazados desde nuestro cerebro -de este presente- hacia otro extremo fuera de él, en otra realidad espaciotemporal -dentro de los demás sucesivos cerebros de nuestros futuros Yo-, y como la energía -o sea, las partículas de los átomos de nuestros pensamientos- viaja a la velocidad de la luz, estaremos incidiendo en ese posible futuro, casi sin ninguna pérdida de tiempo.

El poder, de alguna manera, de llegar a convencernos y habituarnos a este tipo de trabajo introspectivo y "a distancia en el tiempo", no hace mas que seguir impulsándonos al conocimiento cada vez mas íntimo de nosotros mismos, y de lo que podemos llegar a ser capaces de hacer y ser, en el futuro.
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06/05/2013


El alma, ¿es inmortal? Respecto a esta pregunta, yo no me referiría al alma de la manera en que lo hacen las religiones, ya que estaría en contradicción con mis propias creencias, anulándolas por completo. Pero, basándome en la teoría de la física de partículas, denominada, Física Cuántica, puedo imaginar una respuesta respecto de la inmortalidad del alma, y por ende a esa bienvenida pregunta.

Quiero aclarar, antes de proseguir, que el concepto del "Alma Cuántica", el del "Yo Cuántico" y el del "Ello Cuántico", (además del de "Estadíos Psicológicos Cuánticos") son conceptos propios, revelados ante mi consciencia (e inconsciencia) como resultados de diferentes investigaciones al respecto, desde hace muchos años.

Por si algunos lectores no poseen conocimientos respecto de la Física o Mecánica Cuántica, ésta ciencia expresa, entre muchas otras cosas, el comportamiento y propiedades de las partículas subatómicas (electrones, fotones, etc.). Y justamente una de esas propiedades, es la llamada: Entrelazamiento de estados Cuánticos, la cual formula que toda partícula subatómica puede estar en dos -o mas- lugares al mismo tiempo, sin importar las distancias (centímetros o años luz). Figurativamente, el entrelazamiento de una sola partícula, la podríamos dibujar como una especie de estiramiento de la misma, por lo que en cada uno de sus dos extremos se mantienen todas las propiedades de esa sola partícula.

En consecuencia, y como ya sabemos, todo lo que nos rodea, incluyéndonos a nosotros mismos, los humanos, estamos compuestos por materia. A su vez la materia, está compuesta por moléculas, que a su vez las moléculas están conformadas por átomos, y como decía mas arriba, los átomos tienen su centro de Neutrones y Protones, y girando sobre este, la nube de las partículas llamadas electrones (partícula subatómica con carga eléctrica negativa).

Por consiguiente, estos electrones (y las demás partículas) poseen aquella propiedad llamada entrelazamiento, que es la capacidad de encontrarse en dos lugares al mismo tiempo y sin importar las distancias. Y aquí recién voy enfilando con mi intención de contestar a la pregunta respecto de la inmortalidad del alma. Como el ser humano, en todos sus aspectos intrínsecos, como los físicos, los fisiológicos, los electroquímicos, los sinápticos interneuronales, etc., no son mas que partículas subatómicas conformando un Todo mas grande y complejo (átomos, moléculas, células... materia) y posteriormente, recordando la famosa ecuación de Einstein, que dice que la masa (materia) es igual a la energía (partículas subatómicas: electrón, fotón, etc.), mi punto de vista respecto de la inmortalidad del alma, como dice la pregunta -y como agrego yo, la inmortalidad del cuerpo completo- es que, como estamos hechos en esencia, en base a partículas que cumplen ese entrelazamiento cuántico... si las partículas de nuestro cuerpo, de nuestros pensamientos, de lo que nos hace ser lo que somos, pueden estar en dos lugares al mismo tiempo, sin importar distancias... nuestro cuerpo y nuestro Yo consciente e individual... también están en otro lugar. Y justamente nuestro Yo, lo que nos hace ser lo que somos, también está en ese otro lugar, ya que nuestro Yo, es un Yo Cuántico, conformado por procesos cerebrales, por sinapsis electroquímicas, o sea por partículas subatómicas de compuestos químicos y eléctricos... Por mas que nuestro cuerpo actual se muera en este lado del entrelazamiento de nuestras propias partículas... del otro lado estará nuestra otra punta de ese fenómeno cuántico... seguiremos estando nosotros... en otro mundo (existente por la misma razón cuántica), y en otro universo quizás... estaremos en cuerpo y alma (nuestra individualidad sináptica, cerebral)... y así sucesivamente, cada cuerpo que muere (hablando siempre de esa misma persona), tendrá su otra "punta". Lo único que es pasible de variar en ese otro posible mundo, son los eventos que condicionan nuestra vida, ya que esos eventos son ajenos a la Física Cuántica, y solo responden a la teoría del caos.

Debido a esto, nunca me convenció la teoría metafísica, y ni siquiera la metafísica de la naturaleza (en mis humildes lecturas sobre esos temas), y desde siempre, he estado preguntándome sobre todo y dudando de todo (pero no descreyendo). 

Por lo tanto, mi posición actual (construida de a poco y desde mi infancia) respecto de la muerte, es la expresada arriba de estos párrafos, la cual también se podría superponer a la definición de inmortalidad del alma que las diferentes religiones han tratado de explicar y “hacer entender”, o mas bien, "hacer creer".

No solo el alma (o procesos sinápticos mentales) sino nosotros mismos estamos replicados en otro mundo. La Mecánica Cuántica lo ha demostrado mediante teorías matemáticas, pero, como si lo anterior fuera poco, ha hecho lo mismo con estudios científicos que demuestra lo antedicho de una manera empírica.

Además de haberse conseguido la Teletransportación (o Teleportación) cuántica con una partícula de luz, un fotón, en donde ese fotón estuvo en dos lugares al mismo tiempo y a una gran distancia; en el Gran Acelerador de Partículas denominado LHC (Large Hadron Collider) ubicado en Ginebra, ya se ha descubierto la escurridiza partícula que aglutina la energía (electrones, etc.) que está en constante vibración, transformándola en materia tangible y dotada de una aparente quietud constitutiva… una piedra, una mesa... nosotros mismos, y cuya partícula es: el Bosón de Higgs.

Y si voy mas allá, concibiéndome a mi mismo como la segunda "punta" de un primer entrelazamiento cuántico -y no como el punto de partida de ese entrelazamiento subatómico que me define y me da existencia- o sea, pensando que yo soy el cuerpo y el alma que le sigue -en tiempo y espacio- a un primer Yo, puedo llegar a deducir lógicamente que, le debo mi existencia actual -en cuerpo, mente y espíritu- a aquel "Yo espacio-temporal" anterior. Y, a partir de ahora, pasa a ser un ejercicio mental muy simple, debido a que, si aquel Yo, nunca hubiera existido, yo no estaría escribiendo estas líneas, y tampoco existirían mis sucesivos Yo's dentro del subsiguiente continuo espacio-temporal. Cada Yo, está determinado por la existencia cuántica de su inmediato anterior y determina la existencia de su inmediato posterior. Y, si algún lector me propone que esto se asemeja mucho al concepto de reencarnación; pues si, a ese mismo concepto también me he querido referir en mi explicación de arriba. La reencarnación del alma humana, podría llegar a ser una infinita Causalidad (con mayúsculas) de sucesivos estados cuánticos entrelazados, extendiéndose éstos, por el espacio y por el tiempo de una manera absolutamente indeterminada. 

A lo que apunto con esta idea, es que, nuestra existencia se encuentra encadenada a un aparente infinito conjunto de eslabones cuánticos, con lo que cada uno de esos eslabones, se corresponden a una versión de nosotros mismos -o por lo menos, de nuestra alma, o del espíritu, o bien, del Yo cuántico- en el continuo espacio-temporal subatómico.

Por lo tanto no me quedan dudas respecto de que la inmortalidad del cuerpo y del alma es casi una verdad absoluta, razonando todo esto, basándome pura y exclusivamente en la ciencia y no en la religión. Y cuando comprendí esto, hace mucho tiempo, fue una gran revelación para mí, debido a que me permitió perder por completo el miedo a la muerte. Incluso, a mis hijos se los explico de esta misma manera, obviamente adaptado el concepto a la altura de sus mentes, por lo que ya están en esa vía de que uno no se muere, sino, más bien… que cambia de lugar ¿no les parece?

Nelson J. Ressio.

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