20/8/13

¿Introversión o extraversión? Dos simples acepciones que definen la manera en que -palabra mediante- nos conectamos psicológicamente con los demás, intercambiando ideas, debatiendo proyectos, barajando propuestas y acciones a seguir, impartiendo un discurso, respondiendo preguntas orales... o, simplemente, a través de un escrito como este, a través de un libro, un ensayo, un trabajo práctico, un examen escrito, etcétera.

En todo lo anterior, la elocuencia; esa capacidad de expresar ideas, habladas o escritas, dirigidas a uno o a varios receptores; transita por dos caminos muy diferentes, pero no por ello, ninguno menos importante que el otro.

Como sabemos, la introversión, según Carl Gustav Jung, es una característica psicológica que muchos seres humanos presentan como rasgos distintivos de su personalidad, siendo ésta cualidad, una forma que tiene una persona de prestar mas atención hacia su interior, hacia su yo interno. El introvertido es una persona con una alta dosis psicológica de introspección, prevaleciendo sus pensamientos y sentimientos de su propio mundo "intraterreno", antes que tener que colocar su atención en "el afuera".

Estas personas introvertidas pueden llegar a ser tanto o mas elocuentes que las extrovertidas, pero, con la diferencia de que, las primeras lo hacen mucho mejor a través de la palabra escrita.

La elocuencia escrita, esa capacidad de expresar pensamientos basados en la palabra plasmada, tanto en papel, como en medios electrónicos y demás, para la persona introvertida es la mejor manera -para éstas- de hacer "escuchar su voz", debido a que, su cualidad introspectiva, la lleva a conciliar pensamientos, a veces, mucho mas ricos en cuanto a la semántica que desea transmitir. Al concebir la palabra escrita, a través de la propia auto-observación de su personalidad introspectiva e introvertida, y acompañada con una cuota de silencio a su alrededor, lo que este tipo de personalidad quiere comunicar, estará cargado de una gran riqueza de pensamientos, de ideas e ideales, de poder llegar mas profundamente en el ser que lee sus palabras, pudiendo ocasionar en este último un gran bienestar -o también todo lo contrario- haciendo que ese lector se libere de una condición propia e indeseable con sigo mismo -o también todo lo contrario-. Y digo todo lo contrario, ya que mas allá de la riqueza y profundidad de palabras que pueda llegar a tener una personalidad introvertida e introspectiva, la semántica, ese significado que cargarán sus palabras en conjunto, puede generar, en el receptor, tanto un bienestar, como un malestar.

Estas características de la personalidad humana, la introversión, acompañada de la introspección, no es para nada un defecto, una anormalidad, un comportamiento antisocial, ni nada que se le parezca, ya que, primero que nada, debemos tener muy presente una pregunta, y es, ¿que es el comportamiento antisocial? para luego, poder adjetivar correctamente a una persona. Y desde mi punto de vista, el comportamiento antisocial radica en una especie de fobia de una persona a estar en contacto directo, con una, o bien, con un grupo de personas. Mientras que, la persona introvertida, para nada es antisocial disfrutando de la compañía de los demás. Solo que se limita a escuchar mucho y a hablar lo justo y necesario, pensando muy bien qué es lo que va a decir y a quién irá dirigido, junto con las posibles consecuencias de la carga semántica que tendrán sus palabras al oído ajeno.

Este mundo, me animaría a afirmar con total convencimiento, es de los introvertidos e introspectivos (y de los superelocuentes, detallados al final de este post). Este mundo, es de los que conciben la palabra en el propio silencio de su yo interior. Este mundo es de los que hablan poco y hacen mucho. Este mundo es de los que observan mucho hacia su propio interior... hacia su espiritualidad, para detectar sus potencialidades y sus debilidades, de manera que, en silencio, y consigo mismo, transmutar esas debilidades en aquellas potencialidades, o como lo dice la milenaria Alquimia, transformar el plomo en oro. Este mundo es de quienes se autosuperan, para luego hacer que los demás sigan su mismo camino... o bien uno mejor.

Por otro lado, están las personas extrovertidas, las cuales, según como también las definió aquel genial psicoanalista, discípulo de Sigmund Freud, llamado Carl Gustav Jung, se corresponden con personalidades caracterizadas por su concentración en objetos externos a su propio yo, poniendo su atención en el mundo "extraterreno" de si mismos, de las cosas y de las demás personas. Son muy activos en cuanto a su interacción con la sociedad, y de hacer énfasis en conocer más a los objetos y personas a su alrededor que a su propio interior.

De todas maneras, al igual que las personas introvertidas, las extrovertidas también pueden ser tan o mas elocuentes que las primeras, pero, eso si, de una manera un tanto diferente, y que se relaciona a que se basan preferentemente en la elocuencia hablada, en lugar de la escrita.

La elocuencia hablada, esa fantástica capacidad, caracterizada por este tipo de personalidad extrovertida, se hace ver a través de una excelente cualidad de transmitir sus palabras por medio de una retórica, a veces no tan embellecida ni enriquecida con variedades de sinónimos, sitas agregadas y finos argumentos, como en la elocuencia escrita, pero que, de igual manera que ésta última, la semántica o significado final de lo que la personalidad del extrovertido quiere transmitir, "aterriza" si o si, sobre sus interlocutores, de una manera perfecta, entendible y concisa. 

A través de este tipo de elocuencia, la personalidad extrovertida hace ver su naturaleza un tanto superficial, a la hora de hablar de la predisposición de ésta a estar mas atenta a su mundo exterior, que al interior. O sea que, para esta forma de personalidad extrovertida, la interacción social es por demás recurrente, y siempre intenta resaltar por sobre otras personas, valiéndose de una cosmovisión que le trasciende a su propia naturaleza humana, para depositarla luego, en las características o cualidades de todo lo que lo rodea, como ser, objetos de cualquier naturaleza -artificial o natural-, y hasta las personas, pero muy pocas veces -o casi nunca- hacia si mismos.

Y en lo que respecta a, ¿que lugar tienen en este mundo los extrovertidos?, podría decir que, por su excelente comunicación superficial con otras personas, son acreedores natos de una buena parte de este mundo, pero, de un mundo inclemente, materialista y trivial, por sobre el mundo apacible, espiritual y profundo. Los extrovertidos no conciben la palabra en el silencio, sino que a medida que la piensan, la dicen sin detenerse mucho en analizar su semántica consecuente, a veces sin medir las secuelas que imprimirán sobre sus receptores, con lo cual este hecho no les traerá muchas veces la "salvación", o sea de librarse de una condición indeseable, sino mas bien, le podrá traer consecuencias negativas, desde ese exterior al que éste tanto apunta con toda su naturaleza, pero hacia si mismo. Todo lo contrario con la personalidad introvertida e introspectiva.

Pero también, existen personas que reúnen un balance casi perfecto entre las mencionadas dos cualidades. Un poco de las cualidades de las personas introvertidas, como así también, de las extrovertidas, dentro de una sola personalidad elocuente por excelencia. Esta persona, podría denominarla, desde mi humilde punto de vista, como un "superelocuente", o sea, como una persona atenta y pendiente tanto de lo externo como de lo interno a su propio Yo, tanto de lo "intraterreno" como de lo "extraterreno" a su existencia. Una persona de dos mundos, pero que vive sobre un solo mundo, el mundo real, que, aunque muy complejo y triste, sabe manejarse y moverse con gran destreza y perspicacia, entre el gran océano de objetos y personalidades de su entorno. 

Aunque, como los seres humanos somos dueños del 100% de nuestro Neocortex, y no de esa mentira de que el ser humano utiliza solo el 10% de su cerebro, tanto los individuos dotados por una personalidad introvertida, como por una personalidad extravertida, son totalmente capaces de alcanzar esa perfección dual que porta la personalidad del "superelocuente". Y esa perfección la podremos obtener por medio del valernos de un casi perfecto balance, fundado éste, sobre una profunda conciencia de nosotros mismos y de nuestro entorno por igual.



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