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03/03/2023



Prólogo.

El Libro Rojo del Destino, es una obra que ofrece un particular ejemplo respecto de la evolución del Yo de un individuo; es decir, del arduo proceso de la evolución hacia una conciencia dotada de amplias y áureas alas, a cada lado de la Vara de Hermes; alas aquellas que solo evolucionaron por sobre las alas precedentes al mismo individuo que las porta. Dicha evolución personal de la conciencia del autor, no es para nada efímera, ni cimentada en suposiciones desprovistas de fundamentos que las sostengan; todo lo contrario, pues se enmarca en una trayectoria que habla por si misma, y que no es menester detallar en este preámbulo, aunque de todas maneras, el lector podrá verificar las alas del autor, al final de este libro, luego del índice, en la sección de la Biografía.

En esta obra, el autor entiende que la humanidad se mantiene dentro de una aparentemente poderosa y eterna dualidad, propia del mundo animal, y que no demuestra otra cosa que la evolución de la conciencia promedio de nuestra especie, la que se encuentra ubicada en una proverbial decadencia, sin vislumbrar un cambio trascendental determinado en dicha tendencia, que es en dirección descendente, hacia abajo, en lugar de ser todo lo contrario. Esta aparente dualidad en la que el Homo Sapines Sapiens Colectivo está sumido, se ejemplifica desde el primero hasta el último capítulo de esta obra, mostrando, al mismo tiempo, el intento de despegue o de alejamiento de parte del autor, respecto de dichas dualidades, como para intentar arribar a la Unidad, al entendimiento intuitivo y preciso, al menos para el autor, de la manera en la que, realmente, se maneja el mundo en todos los ámbitos por entre los que se nos ocurra inmiscuirnos por la fuerza del poder de penetración de nuestro intelecto… en este caso, del intelecto del autor.

Aquí el autor no ha dejado de lado, desde su punto de vista y conocimiento, los procesos antropológicos, psicológicos, conductuales y filosóficos que intentan dar explicación a aquella evolución del Yo, porque, tal y como detalla el título de esta obra, dicha evolución de la conciencia es un deber que todo individuo debe procurar llevar a cabo en el menor tiempo posible, sin distracciones, sin dilaciones, sin reemplazos por otros eventos que impidan o prorroguen el necesario viaje hacia el impostergable deber del Desplegar las Alas de Par en Par (consciencia), de una manera que ellas estén muy altas por sobre el nivel en el que se enroscan las dos serpientes (fuerzas arcaicas del instinto proveniente del Soma sumadas a las del inconsciente) alrededor del Báculo Hermético. Esta Evolución del Yo o de la Conciencia, es la base fundamental para comprender el Destino de nuestra especie, en el momento actual, en el cual las máquinas se vuelven cada vez más inteligentes, en contraposición a quienes las han creado, por lo tanto, urge una corriente de pensamiento centrado en la evolución constante de la forma de pensar de todas las personas que basen su trabajo consigo mismo regido por el mejoramiento del Yo por sobre sus respectivos Yoe’s antecesores, y con esto, lo que se opine o se piense en un determinado momento; respecto de un sujeto u objeto cualquiera, pasible de ser penetrado intelectualmente; debería ser ineludiblemente diferente a lo que se piense u opine, en lo tocante al mismo tema, pero en sucesivos momentos del futuro cercano… y no tan cercano. Lo anterior sería algo así como: “… hace un tiempo, mi pensamiento acerca de un tema, era diferente a la percepción que hoy en día tengo respecto del mismo tema… ¡Bienvenidos a mi nuevo Yo! Esta es la base filosófica y de la Psicología Evolutiva Individual de esta obra.

Y esta búsqueda de la Unicidad por sobre la dualidad, nos llevará a entender el porqué, ciertos acontecimientos que atañen a nuestra vida como especie, suceden tal como suceden, pero desde la perspectiva eminentemente participativa de la Unidad, mirando a dichos acontecimientos partiendo desde la altura máxima a la que aquellas alas han hecho volar al autor… por sobre sus propios vuelos predecesores, sabiendo que, cuanto más bajo sea el vuelo, cuanta menos conciencia sea generada, más cercano se estará de la dualidad, y menos comprensión unificada se tendrá en relación con los acontecimientos referidos precedentemente. Pues el autor se fundamenta en ejercer sobre sus alas, un esfuerzo muy particular y de manera constante, de forma imperfecta sí, pero perfectible al fin.

Pues, en el momento en el que el lector arribe al capítulo final, habrá sido partícipe de un ejemplo, de entre una multitud quiero pensarlo, del porqué y del para qué sucede lo que sucede hoy en día respecto de este ingreso de la humanidad a una nueva etapa de su existencia, dentro de la cual se aleja, o al menos tiende a hacerlo, de las arcaicas herencias del mundo animal que todavía gobiernan nuestras vidas, y que además intentan frenar el progreso. Es inevitable el alejarnos del mundo animal, ya que, al haber obtenido la conciencia del Si-Mismo o del Self, como Prima Causa de esa Obra Magna de la Combinación del Consciente y del Inconsciente en una sola Psique Unificada, como dije antes, denominada por Jung como Self o Si-Mismo; de esa existencia de una Isla y una Rosa arquetípicas, tal como lo menciona Jung. Pues, hace, quizás, un cuarto de millón de años, se comenzó a escribir el Libro Rojo del Destino de la Humanidad… y hoy en día, el autor finaliza de burilar sus últimas líneas.

Por tales motivos precedentes, no se debe relegar la lectura de cada capítulo al mero mecanicismo, sino que poseyendo, de manera autónoma, a la mente propia, que deberá estar estrictamente enfocada en la idea de la Evolución del Yo, del Self, el que en este caso será el Self o Si-Mismo del propio lector.

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28/12/2018


Tal como lo he expresado en uno de mis artículos, denominado: "Yo Cuántico"; en donde detallo la perspectiva que he creado para mi, personalísima, propia, y con muchas posibilidades de que haya surcado los caminos del error; respecto del egocentrismo, o como me gusta denominarlo: "Yo Centrismo", que se corresponde con esa manera de vernos a nosotros mismos, desde dentro de nuestros cuerpos, y además, el consecuente pensar, de que somos el centro de todo (y no me refiero a creerlo, sino que, únicamente el pensarlo, o bien, el tener la sensación de ser el centro, físico y mental, de todo y de todos), ese poder mirar todo lo que nos rodea, desde dentro de nuestra individualidad, y que todo lo que se denomina: "el afuera", se encuentra existiendo en función de nosotros; y reitero, respecto de lo anterior, que sigue siendo una sensación, la  misma que luego nos hace auto cuestionarnos lo siguiente: ¿qué pasa con aquel egocentrismo y sus sensaciones consecuentes, luego de que yo muera? ¿A que entorno miraré, si mi YO no estará mas? ¿A quien miraré YO, si mi egocentrismo desaparecerá con mi cuerpo? Pues, el egocentrismo no desaparece al morir nuestro cuerpo físico, no desaparece aquella sensación que describí antes, la que nos hace creer, con o sin fundamentos, de que somos el centro de todo y de todos, porque vemos ese todo, y a todos, desde dentro de nuestros cuerpos, (algo que creo que a todos nos pasa), también es algo que no se escapa a los fundamentos básicos de la física de partículas o mecánica cuántica.

Existen propiedades de la física cuántica o de partículas, que se denomina, "Superposición de estados cuánticos" y otra propiedad llamada "Entrelazamiento Cuántico", las cuales nos dicen que una partícula subatómica, puede estar en mas de dos lugares al mismo tiempo, y con el mas que interesante agregado de que no importan las distancias ni el tiempo, y como muchos sabemos, cada uno de nosotros, junto a todo lo que nos rodea, y en definitiva, junto a todo lo que se denomine Materia, en esencia, no somos mas que energía aglutinada en un cuerpo material, (y recordemos E=M*c2, con lo cual, básicamente nos dice que, la Energía es igual a la materia, y también nos dice que la materia será luego, energía, al ser acelerada a la velocidad de la luz), y como lo expresé antes, es decir, como todos y todo, en esencia, somos energía, por lo tanto, todos somos una aglomeración, o aglomeramiento de partículas subatómicas, hablando tanto de nuestros cuerpos, como de nuestra mente, y como consecuencia, nuestro "YO CUÁNTICO", o nuestro egocentrismo (o mi frase predilecta: "Yo Centrismo"), que es aquella rara sensación de sentirnos la única Singularidad que comienza a gestarse a partir desde dentro de nuestro cuerpo y de nuestra mente, y que a la par de lo anterior, no somos capaces de comprender, o bien aceptar, que los egocentrismos de los demás también existen, y desde el punto de vista de los demás, por supuesto, y siendo esto último, otra sensación personalísima del que está surcando aquella Singularidad. Y nuestra mente, al ser pura energía, nuestros pensamientos son energía, nuestros recuerdos, conscientes y reprimidos, nuestra forma de ser, todo, es energía dentro de nuestro cerebro, y además, teniendo en cuenta de que, nuestro cerebro, y su compleja fisiología, se constituye como una perfecta Máquina Cuántica, y por lo tanto, todo lo que tenemos almacenado dentro de nuestro cerebro, absolutamente todo lo que nos define y individualiza ante nosotros mismos y ante los demás, no solo existe de manera en que respete las propiedades cuánticas entre las sinapsis cerebrales de un  lugar y de otro, dentro de nuestro cerebro; sino que también, todo lo anterior, por las mismas razones, dicha existencia múltiple se daría en muchas otras localidades del Universo, (y quizás, del Multiverso o mas conocido como infinito, que es lo que contendría a nuestro -y de seguro a otros- universos) incluyendo y partiendo, de las 11 dimensiones de este que es, nuestro universo (y siempre fundamentados en que, supuesta y realmente, existan dichas 11 dimensiones, lo cual se corresponde con lo calculado, especulado y aceptado por medio del método científico), pues, si nosotros y nuestros pensamientos, estamos aquí, al mismo tiempo, nosotros y nuestros pensamientos, estaremos en otros 11 lugares, solamente dentro de nuestro universo, mas o menos, dependiendo de las teorías al respecto, y de cuanto intuyamos y aceptemos íntimamente, luego de un gran proceso de introyección, por supuesto; tal como decía Blavatzky.

Imaginemos entonces, que todo lo que existe en nuestro cerebro; y que en definitiva, se constituye como las piezas del rompecabezas que hace y describe a un determinado individuo, y su existir; entonces, todo lo que existe en nuestro cerebro, incluido el Alma, todo, es de naturaleza cuántica, y por lo tanto, poseemos otros muchos extremos existenciales; quien sabe donde, quien sabe "cuando"; pero, si este extremo existencial en el que se está desarrollando nuestra existencia, dejara de existir; por ejemplo, al momento en el que nuestros cuerpos materiales muriesen, o mejor dicho dejasen de funcionar, también se detendría toda la actividad cerebral, y por ende, este extremo del entrelazamiento, se desconecta de los demás extremos entrelazados, sin que dichos extremos dejen de existir, por supuesto, por lo que, como decía previamente a esto, al dejar de existir aquí, los demás extremos no dejan de existir ni tampoco se desconectan entre si, ya que, lo único que ha sucedido, es que dejamos de existir, únicamente, en uno solo de todos los demás extremos, dentro del entramado de entrelazamientos cuánticos correspondientes a los demás extremos existenciales; con lo cual, y en definitiva, seguimos existiendo en los demás extremos, con nuestro propio egocentrismo o "Yo Centrismo", dependiendo del lugar en donde dicho egocentrismo exista, aunque el egocentrismo de aquí, de este extremo recientemente "desconectado", ya no exista mas. Y como expliqué antes, no solamente estamos conectados con nuestros propios "YO'es" de otras dimensiones, sino que también, con todo lo demás dentro del entramado espaciotemporal; o llamémosle, el Quinto Elemento, o el Akash, o la Mente Universal, etcétera (materia visible, invisible, energía visible e invisible).

Pero, dado el caso de que todo el ciclo de entrelazamientos se termine, de que la última conexión de todo el entrelazado existencial, dejara de existir como tal, toda esa energía mental acumulada y entrelazada por el espacio y el tiempo, (energía, o bien, conciencia), es liberada al Ether, al Akash, para ser parte del Universo, y quizás, del Multiverso; y al preciso momento de que un nuevo individuo nace, ese nuevo y flamante cerebro, toma información del Akash, toma una parte de su energía, y la hace suya, y a eso Carl Jung le llamó, "Inconsciente Colectivo", porque, al nacer, nuestro cerebro que recién comienza su trabajo en serio, tiene el trabajo inconsciente de realizar un nuevo entramado de conexiones cuánticas existenciales, conformando cada uno de sus nuevos extremos cuánticos, y con el universo; pero, como lo anterior serían extremos sin información, este nuevo cerebro toma algo de la información que se encuentra en el Akash o en la Mente Universal, y que se conformaría como una  nueva mezcla muy rica y compleja, de todas las mentes, cuyos cuerpos han dejado de existir antes que este nuevo cerebro del que hago referencia ahora; y por este preciso evento, es que luego, somos partícipes de tantos otros eventos como los muy conocidos "Deja Vu", y cualquier otro tipo de evento que nos imaginemos, provenientes desde el Akash, y que, ordenados dentro de esos nuevos cerebros, se conforma como el "Inconsciente Colectivo", y allí es, justamente, el lugar desde donde podremos invocar diferentes entidades (o para que se entienda mejor, invocar otros "Yo Centrismos" pasados), porque al nacer, hemos conformado una primera conexión con ellas, con dichas entidades, con los "Yo Centrismos" del pasado, todo lo cual, no serían mas que mezclas existenciales, como dije, del pasado, que se corresponderían con las mentes que han cumplido su ciclo, es decir, con las mentes pasadas que han agotado todos sus propios extremos existenciales, terminando su existencia completa, y pasando la misma, al Akash, al Universo, al Inconsciente Colectivo.

No morimos, solo cambiamos de lugar y de tiempo, y cuando se nos terminan los lugares y los tiempos, pasamos a ser parte esencial de aquella mezcla única de mentes pasadas, mezcla aquella, denominada como dije antes y lo formuló Carl Jung: "Inconsciente Colectivo", de manera tal de que podamos abrirnos paso hacia una nueva existencia, y construir nuevos entramados cuánticos existenciales, dentro y fuera del cerebro de un nuevo ser humano, el que verá la Luz al nacer bajo un nuevo cuerpo material.

Nelson J. Ressio.

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09/02/2018


Pienso que existo, pero cuando me doy cuenta de que existo, me distraigo y dejo de pensar, por lo tanto, si dejo de pensar, ¿dejo de existir? Aunque el acto de distraerse porque uno mismo existe, ¿también es un acto de pensar? ¿Si me distraigo existo? Creo que, efectivamente, dejo de existir, porque al distraernos se desconecta momentáneamente la conciencia del yo y del Super Yo, para pasar a tomar las riendas, o tomar el control del ser humano distraído, las tiranas fuerzas psíquicas provenientes del Ello, y por lo tanto, como el Ello no tiene conciencia, es más, el Ello no es conciencia, no conoce ni de espacio ni de tiempo, en el momento justo del distraernos, posiblemente ¿dejemos de existir momentáneamente? Es posible, debido a que, la percepción es capturada por parte de un evento diferente, evento este, de características brumosas y/o nulas, totalmente antagónico al que nos encontrábamos asistiendo, y en el lapso de dicha distracción, ¿solo el inconsciente es el que toma partido? Los simios y los reptiles que llevamos en el Sistema Límbico, que es la parte arcaica o evolutiva de nuestro cerebro, ¿son los meros responsables de desconectarnos, en un muy corto lapso de tiempo, de la propia conciencia, con respecto a la realidad en la que nos estábamos desenvolviendo, por medio del estadío psicológico denominado "Yo", y que a través de él sumado al Super Yo, somos conscientes todos los días? ¿Si me distraigo, no existo? ¿Es posible entonces, que el ser humano sea una especie de máquina destinada a la constante generación de eventos, los cuales hacen que existamos y no existamos dentro de un pequeño instante de tiempo? ¿Somos lo que pensamos, somos lo que deseamos, somos lo que decimos, somos lo que vestimos, somos lo que amamos y lo que odiamos, y somos lo que dejamos de atender y por lo que tantas veces nos distraemos? Que es la distracción, sino un corto lapso de tiempo en el que no somos nadie, ni nada, porque es ese, el justo momento en el que no nos podemos definir, adjetivar, dar entidad, respondernos a nosotros mismos la fundamental pregunta existencial: ¿quien soy? La dis-tracción nos hace desaparecer, y esa tracción eventual desprovista del desdoblamiento de la conciencia, nos devuelve a nuestra existencia, nuevamente. Y no me refiero a la distracción relativa a la diversión que nos brinda, por ejemplo, el visitar un parque de diversiones, o ver una película interesante, o mejor aun, leer un libro; y nótese que no coloco la palabra "buen", entre las palabras "un" y "libro" debido a que, ¿quien tiene la suficiente potestad de la pura verdad para afirmar de que tal o cual libro es bueno y tal o cual libro, no lo es?, pues nadie, porque un libro bueno o malo, es como todo, relativo a las percepciones. Por lo tanto, y siguiendo con la distracción, no me refiero a dicha distracción en si misma, sino a la "Distractio Interruptus itso facto" (palabras en pseudo latín elegidas por mi), algo así como la distracción que nos interrumpe en el acto, sin necesidad de utilizar la conciencia, y que nos devuelve luego, a aquella conciencia, pero, esta vez, destinada hacia otro ámbito antagónico, brumoso, oscuro y sin entidad, diferente al evento consciente respecto del cual le estábamos depositando nuestro Yo y/o Super Yo, previo a la interrupción. Pues, en ese muy corto lapso de tiempo, ¿dejamos de existir? Pienso que si, porque dejamos de pensar, y si por lo que pensamos, es por lo que existimos, por lo tanto, por lo que no pensamos, es por lo que no existimos. Así que, ojo con las distracciones "itso facto".

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11/05/2017


Ni antes, ni después, solo ella, inalterable, indemne, desafiante, oscura, y aunque así lo sea, a todos nos conoce muy bien, y algún día, nos dejará lugar, para que pasemos a través de su afilada y reflectante Hoz.

No interesa lo posterior, y menos lo anterior, a su existencia, pero sí interesa, y que es imperioso que se comprenda cabalmente, que aquella existencia es segura, y quien la entiende de esta manera, es la tan temida por muchos y también, la tan amada y alabada por otros tantos, como lo es la denominada: Muerte. Ni antes ni después de ella, ni siquiera a su alrededor, solo ella, dentro de sus propios y oscuros dominios, en donde todo y nada, ocurre al mismo tiempo.

Todos los que la han conocido, pues han debido hacer un pacto de silencio, porque nadie ha vuelto para develar sus oscuras propiedades entitativas. Millones y millones la han visitado, ya sea, sin quererlo, o bien, por motus propio, han quedado bajo los designios de Ella, otros la han visto desde muy cerca, y otros tantos, la han sentido en forma de una distante presencia, pero quienes han logrado tener el permiso de traspasarla, no podrán retornar a contarnos ¿que es esa tan enigmática Muerte?, ni menos que menos, ¿que hay más allá de los dominios en donde Ella es la reina absoluta? Pero, si bien los que han estado cerca de ella, y luego han vuelto a este lado de la vida, solamente tienen vagos recuerdos de lo que podría llegar a ser... a esa tan enigmática y tan temida Muerte, nadie ha sido capaz, nunca, de poder definirla, de poder darle la verdadera entidad que creo que se merece, y mucho. Y soy consciente que, tampoco yo podré definirla tal cual es, pero, al menos, intentaré acercarme lo más que pueda, y ojo, acercarme con mi mente... por ahora.

Entonces, los que todavía no hemos llegado a estar cerca de Ella, ni menos que menos, haberla atravesado, solamente podremos valernos de la intuición y de la deducción, para encender la antorcha del entendimiento, sobre algo tan oscuro de entender, como lo es la Muerte. Todo ente oscuro, es así, sigilosamente inobservable e inescrutable, debido a que, su inherente oscuridad, nos hace extremadamente dificultosos a cada uno de nuestros intentos destinados a su comprensión de manera intuitiva deductiva, y es por ello que, todo lo que es oscuro, -y que no significa nada malo, sino que significa que para entenderla, en este caso, a la Muerte, hay que descorrer el gran manto de oscuridad que la cubre, el cual se conforma por medio de un muy alto grado de grosor y opacidad-, es por ello entonces, que, en este caso, la Muerte es oscura, debido al velo casi infranqueable que la cubre, y que únicamente la atraviesan, los que tienen el permiso de su parte, o los que no tienen su permiso, todavía, pero al menos, tenemos el derecho de analizarla, de manera metodológicamente intuitiva.

Antes que Ella, digámoslo así, de este lado de la Muerte, sabemos a ciencia cierta, qué es lo que sucede; del otro lado de Ella, solo podremos darnos cuenta, con un cierto grado de imaginación, pero respecto de Ella misma, de la Muerte, que el poder de nuestra penetración intuitiva, deberá estar revestida de una fuerza psíquica que en muy pocas ocasiones utilizamos, para lograr desentrañar velos y hacerlos mas transparentes.

Pues analicemos entonces, basados en el poder mental, y con las eficientes herramientas de la intuición y de la deducción, dejando fuera de este proceso, a todos los sentidos, porque los sentidos nos engañan, y no nos muestran toda la realidad, es más, el mundo de lo sensible, sin que se lo perciba, es mucho más amplio, que el accionar abarcativo de los sentidos pueda llegar a conocer por si mismo. Aunque hay veces que los sentidos, y con la gran ayuda de la intuición, el objeto de estudio, es develado de una manera bastante eficaz, y véase que expresé eficaz y no eficiente, porque ambas acepciones, no significan lo mismo.

La Muerte... ni antes, ni después... solo Ella, ¿que es? Pues, comencemos a intuir para luego deducir.

Pero para poder llevar a cabo tan magnánimo acto deductivo, respecto de un objeto de estudio, que es nada más y nada menos, que sobre la Muerte misma, y que se constituye como lo más oscuro y lo más impenetrable, a la hora de surcar sus intersticios, que de seguro poseerá, detrás de su gran y opaco velo de color negro, para poder hacer ello y mucho mas; debo extremar mi capacidad de percepción, de intuición y de deducción, con el objeto de mostrar al mundo, lo que realmente es la Muerte en si misma (desde mi punto de vista, porsupuesto), desprovista de toda otra relación con cualquier otro concepto a su alrededor, así se encuentre muy cerca, como también, a una gran distancia.

Solo a Ella, le pediré un poco de colaboración, al momento de interpretarla, tal como un periodista interpreta una cierta investigación. No se deben dejar cabos sueltos, ni deducciones basadas en ninguno de nuestros sentidos; es mas, nuestros sentidos, no deberían tener ningún papel en este largometraje, en el que me he embarcado.

Pues, la Muerte, la neutralidad por excelencia, la convergencia inequívoca de todo ser viviente, inteligente o no, y de cualquier reino, es un lugar en donde el visitante, ya sea de manera repentina, o bien, con aviso anticipado; de meses o de hasta años de antelación; es la receptora de todos los boletos destinados al inevitable traspaso de un mundo al otro. Y no me refiero a los boletos de entrada o a los de salida, porque la Muerte no es un espacio dedicado a contener, sino que es un estado dedicado a generar un punto de inflexión "Divino", entre un estado vibratorio que provee la vida misma, y otro estado vibracional muy diferente, y que en este caso, es lo que hay más allá del punto de inflexión denominado, Muerte. La Muerte es el punto de inflexión por excelencia, comparado con todos y cada uno de los puntos de inflexión existentes que no se relacionan con ella, y que, más bien, se relacionan con la vida misma, con lo que hasta ahora conocemos, ya sea por nuestros sentidos o por nuestra intuición y deducción, o bien, por una mezcla razonable de todo ello.

Primero partamos por el miedo a la Muerte, ya que la mayoría, con razón o no; no voy a abrir juicio sobre ello; le tiene terror, le tiene pánico, y vive su vida huyendo de todo evento diario que lo pueda siquiera, acercar, a la Muerte. Con lo cual, me pregunto, ¿porque huyen despavoridos, en lugar de aceptarla como una "muy poco elocuente compañera"? La Muerte no es la maldad, y tampoco la bondad, es neutral, es lo que es, un simple evento de transformación de la materia, de un estado físico-químico hacia otro, o también,  de un estado vibratorio, a nivel subatómico, hacia otro estado vibratorio, en donde, dentro de dicho proceso de inevitable inflexión, lo fisico-quimico y la vibración resultantes, gradualmente, van adquiriendo otras características, sin que lo esencial de lo primero, desaparezca, sino que, lo primero, se transforma en lo segundo, sin que las bases esenciales de la materia y de la energía, lleguen a mutar a otra esencia, a otro fundamento, porque, luego del "permiso" de parte de la Muerte, para que logremos traspasarla, al hacerlo, simplemente, nos convertimos en otra entidad, incorpórea, sin cohesión atómica, sin un Campo de Higgs que nos aglutine, y es por ello que, la materia transformada en energía, y la energía psíquica transformada en valiosa información, información que se debe traspasar hacia un siguiente estado existencial, en donde un flamante "Yo Centrismo" pueda recomenzar un nuevo ciclo de vida, es decir, en este lado del punto de inflexión, punto aquel denominado como Muerte, es decir, en el lado en donde la vida y la inteligencia, nuevamente florecen juntas, pese a las vicisitudes de las que todos somos conscientes.

Luego de que la Muerte nos concede el permiso de traspasarla hacia el otro lado, dicho evento, no es mas que el comienzo de un nuevo ciclo, para retornar en una forma renovada, al lado del punto de inflexión que se denomina como "Vida".

Pero, ¿que es la Muerte en si misma?

A mi entender, en base a la intuición y a la deducción, la Muerte es tal como el Presente, como sabemos, ambos "no existen", por ser ellos, dos puntos de inflexión entre un estado y otro estado antagónico, siendo dicho punto de inflexión, un lugar dinámico, únicamente demarcatorio, entre dos estados contrapuestos, y por ello, todo objeto "inflexivo" de análisis que sea dinámico, y que posea también, una cuota de caos entre sus propiedades, su aparente determinismo se vuelve una bruma espesa, casi impenetrable. Pero, de todas maneras, pensemos que la Muerte es determinista, en algún punto de su imperceptible existencia "inflexiva", por lo que, de esta manera, lograremos determinarla, al menos, en una forma de acercamiento hacia ciertas realidades intrínsecas a ella, respecto de este escurridizo "objeto" de análisis.

Cuando a un ser vivo le llega la hora de visitar a la Muerte, y luego traspasarla, se dice que dicho ser vivo, -en este caso, para mejorar el entendimiento, tomando a una persona-, dicha persona, al morir, se dice que ha dejado de existir, pero no debemos olvidar, que nada deja de existir, nada desaparece, sino que, todo, absolutamente todo, sufre una gran alteración de sus propiedades constitutivas fundamentales, las cuales, dichas propiedades se comportan de una cierta manera, en este lado de la Muerte, es decir, en el lado de la vida, mientras que, en el lado que continúa después de la Muerte, las propiedades cambian constantemente, haciendo que, lo que antes era, posteriormente no lo sea, haciendo que, lo que antes era un cuerpo material y dotado de inteligencia, ahora sea un cuerpo en proceso de transformación a pura energía, y respecto del cual, su inteligencia, sus sinapsis, como son todas ellas procesos cuánticos, las mismas pasan a conformar otro punto del entrelazamiento cuántico de su infinita existencia, por lo que, la mente no desaparece, sino que vive recorriendo un largo camino de dimensiones existenciales. Esto último es ciencia pura y comprobada, respecto del comportamiento de las partículas subatómicas, incluida el Bosón -o Campo- de Higgs, el cual aglutina a todas las demás partículas, dándoles una entidad definible, como consecuencia.

Pero, la Muerte en si misma, es tan oscura, que todo intento de analizarla, más no terminar nunca de intuir su derredor, se conforma como un dificultoso trabajo intuitivo y determinista, pero con esporádicos ataques de indeterminismo puro. Es por ello que, la Muerte es oscura, porque así debe serlo, para que, quien la coloque en el banquillo de los acusados, nadie pueda desentrañar sus propiedades conformantes. Pero, he aquí que no me rindo tan fácilmente, ni siquiera ante la propia Muerte. Es por lo anterior que, extiendo mi mano para descorrer el pesado velo que cubre a la Muerte en toda su incorporeidad, y puedo llegar a percibir, solo con mi intuición, que la Muerte, no es nada más que otro estado determinista de un cierto Ser Vivo; y del mismo Ser Vivo, ahora Muerto; estado que se ocupa de reparar la existencia de un ser, transformándolo en otro, y dejando lo que es parte inequívoca de la tierra, en la misma tierra, y lo que debe ser parte necesariamente evolutiva, en el siguiente receptor futuro, del Ser Vivo que acaba de morir. La Muerte se ocupa de ordenar la evolución de las especies, e intentar separar, lo que no es necesario, de lo que es vitalmente necesario, y que atañe a nuestra especie por completo. La Muerte trabaja sin descanso, motivada por la "emoción" de que, ningún "Yo Centrismo" se debe perder, por más que el cuerpo material pase a ser polvo. El "Yo Centrismo", es transmisible evolutivamente, no solamente a través de la memoria genética, sino que, a través de la memoria Egregórica Universal. El Egregor, el cual es parte de estudios científicos de mi parte (buscar "Egregor Meter Project") es la conformación, local, global o universal, de una sola supra existencia de una Supra Mente Universal, la cual contiene a todos los "Yo Centrismos", (Yo's de personas fallecidas) que deberán retornar a la materia nuevamente, hacia un nuevo nacimiento. La Intención de cada una de las mentes del Egregor, esa fuerza psíquica por excelencia, es la gran conformadora de la Gran Mente Universal, porque la Intención, es la única fuerza vibratoria cuántica, que logra cambiar el estado de un determinado sistema receptor de dicha Intención, y que en este caso, se constituye como un gran empuje hacia adelante, dado a la evolución psíquica de nuestra especie. 

Así como es imposible el pensar que el Universo sea infinito, y que es imposible el pensar de que no hay más universos que en el que vivimos, y que, peor aún, de que en algún lado, el contenedor de todos los universos finitos, -como en este que habitamos-, es decir, el Multiverso, tenga, en algún lugar, un límite, un final, y que después existe la nada en una extensión sin fin; como es imposible pensar en lo anterior, también es imposible pensar que, cada uno de nuestros "Yo centrismos" desaparezcan con la muerte de nuestro cuerpo físico, ya que, el "punto de vista", no desaparece, porque hasta es algo eminentemente lógico, ya que, tanto el punto de vista de todos los demás seres vivos, como desde el mio, aun después de pasar por las manos organizativas de la Muerte, cada "Yo Centrismo" (es decir, cada punto de vista desde uno mismo) debe continuar existiendo, porque, de alguna manera, el punto de vista o "Yo Centrismo", inevitablemente deberá residir en otro huésped, por decirlo de alguna manera más cientificista, y por mas que no nos acordemos de nuestro "Yo Centrismo" anterior, ese "punto de vista" que era, antes de pasar por las manos organizativas de la Muerte, ahora es el mismo "punto de vista", el mismo "Yo Centrismo", dentro de un huésped material renovado. Expreso mi propia frase: "Yo Centrismo" en lugar de Egocentrismo, para no confundir la idea que quiero expresar aquí, aunque ambas acepciones, se refieren a lo mismo, pero, el expresar "Yo Centrismo" me parece mas auténtico, para entender que, ese mirar desde dentro de nuestro cuerpo, hacia afuera, al morir nuestro cuerpo, ese mismo ver hacia afuera, aunque sea desde un nuevo cuerpo, seguirá dándose de manera in aeternum, mientras la Muerte no se canse de hacer su trabajo... suceso que no considero en lo absoluto.

La Muerte es la Empleada de la Vida, es la que ordena y la que también separa la paja del Trigo, la materia de la Mente, y se dedica a reutilizar lo que nos hace ser lo que somos: conciencia pura en constante evolución, dentro de un envoltorio temporal, denominado cuerpo, el cual evoluciona de manera diferente y separada en comparación a como lo hace la mente consciente.

No debemos, por todo esto, tenerle miedo a la Muerte, aunque le tengamos miedo al proceso que nos lleve a ella, el cual a veces, puede ser largo y tortuoso, tanto para uno, como para los que nos rodean. Es por ello, que la Muerte es un ente organizativo, dedicado a discriminar lo que no sirve, de lo que sirve, y actúa en consecuencia, para que, lo que sirve, se vuelva a reutilizar, y que es, el conocimiento adquirido dentro de cada "Yo Centrismo", y que, aunque no lo recordemos, por estar alojado en el Subconsciente, este estrato psicológico, tiene suficiente poder atemporal para dirigirnos en la misma dirección en la que antes se dirigía el "Yo Centrismo" de la vida precedente.

Las manos de la Muerte no son más que las extensiones de la propia Creación del Universo; en donde, desde un punto de vista infinitesimalmente pequeño, desde un "Yo Centrismo infinitesimalmente perceptible", la vida se abrió paso; en donde, de seguro, la vida florece eternamente, y para todos los lares, y de maneras en que, de a poco, ya nos estamos imaginando, y más aún, gracias a algunos nuevos telescopios... observando.

La Muerte no es mas que la Vida, cumpliendo otro rol dentro de un determinismo que aparenta ser un caos, pero que, indefectiblemente, sigue siendo determinismo, y que, respecto de una basta parte de él, todavía no logramos encontrar las leyes que lo gobiernan.


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20/04/2015

Nosotros, los Homo Sapiens Sapiens, constantemente nos encontramos cursando una muy larga lucha interna entre lo que está abajo y lo que está arriba, entre la tierra y el cielo, entre continuar siendo solo plomo o en convertirnos en un oro reluciente; es decir, a nivel cerebral, y a nivel físico, entre lo que nos hace animales, -el Sistema Límbico-, y lo que nos hace Sapiens Sapiens, -el Neocortex-, y a nivel psíquico, el estadío psicológico denominado Ello y el estadío denominado Yo (sumado al Super Yo), respectivamente.

Desde un punto de vista psicológico, al menos tres seres se encuentran dentro de nuestra mente, a saber: un reptil, un homínido y un ser humano Sapiens Sapiens, por lo que, solo la psique consciente, ese estadío psicológico denominado Yo consciente, y desde el Neocortex, debe luchar constantemente contra los dos animales que todavía portamos dentro, es decir que, la conciencia, constantemente está cursando una dura batalla contra el reptil y contra el homínido que intentan a cada instante saltear la barrera del Preconsciente, por medio del ególatra objetivo de anular nuestro uso de razón provisto por el Neocortex, y es justamente en ese traspaso de los límites entre nuestra parte animal y nuestra parte humana, cuando ponemos a prueba qué tan bien "alimentado" de conocimientos y de lógica se encuentra nuestro Neocortex, nuestro Yo consciente a nivel psicológico, para poderle hacer frente a las fuerzas tiranas provenientes del Ello, del Sistema Límbico.

Entonces, a partir de esta complejidad planteada, y que emana desde mi humilde opinión, es que el ser humano nunca dejará de ser inteligente, o mejor dicho, seguirá siendo inteligente, por el magnífico hecho de que asimila, administra, procesa y le da un orden y una lógica a la información que obtiene desde su entorno.

El problema se genera en el preciso momento en que dicha información o conjunto de saberes, conocimientos y deducciones silogísticas, sentido común, etc., son débiles y hasta inexistentes, y es justo allí cuando las fuerzas animales del inconsciente toman la delantera y pueden ganar la batalla interna entre esa dualidad Hombre-animal, y es allí mismo cuando vemos las atrocidades cometidas por el Hombre, para con con su propia especie, como por ejemplo lo están haciendo esos ANIMALES del Estado Islámico, y también para con las demás especies del planeta Tierra.

El Homo Sapiens Sapiens, en esencia, todavía no ha dejado de ser un depredador, no ha dejado de ser un animal, y podría decirse también, que no ha dejado de ser todo ello, aún portando en su Yo y en su Super Yo, el mas alto nivel de conciencia, moralidad, intelectualidad, lógica, sentido común, etc., porque, hasta el Hombre mas culto, actuando bajo ciertos tipos de presiones psíquicas, puede extraer lo peor de si, y que es, lisa y llanamente, el extraer sus reptiles y sus homínidos desde lo profundo de su inconsciente, desde su estadio psicológico denominado Ello.

Pero, como sabemos, se ha podido constatar, de que el Neocortex se ha ido haciendo mas grande con el paso del tiempo, ha ido aumentando su volumen varias veces durante su evolución, en contraste con el Sistema Límbico, que su volumen ha ido empequeñeciendo, por lo que, pienso yo, que en unos cientos de miles de años mas, nuestra herencia animal será tan pero tan pequeña, que estos actos horrendos provenientes de lo que denominamos maldad humana (como lo de ISIS o sobre la extinción de las especies por la mano humana), las cuales son solo dos de las tantas acciones puramente irracionales, animales que comete parte de nuestra raza humana; entonces, dichas acciones horrendas, serán cada ves menos vistas, porque prevalecerá la conciencia por sobre la inconsciencia, tendremos pocos dogmas reprimidos en el inconsciente y mucho Neocortex para pensar con mas inteligencia, con mas lógica y sentido común.

Por ahora queda utilizar la fuerza para exterminar a los que se comportan como animales, pero en el futuro, el uso de la fuerza no será tan necesaria, porque, las fuerzas de la razón, y no las fuerzas tiranas del mundo animal y salvaje que portamos en nuestro cerebro, serán las fuerzas que regirán nuestras vidas como seres humanos Homos Sapiens Sapiens Sapiens, tres veces Sapiens.

Por ahora, pienso que nos encontramos en una gran transición imperfecta, pero en una inequívoca dirección hacia la perfección, hasta, diría yo, que llegará el momento en el que nos despegaremos por completo de nuestra herencia animal... seremos todo Neocortex... y nuestro poder mental será enorme, seremos algo así como una civilización tipo I o tipo II... separada completamente de los mundos animal y vegetal.

Nelson J. Ressio.



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