¿De que estaba hablando?
ERMINAUTA Framework 2026
Herramientas de inteligencia artificial
Accesos actualizados para chat, generación visual, transcripción de audio y experiencias interactivas.
¿Te gustó esta Web? Haz clic aquí para recibir novedades.
Pienso que existo, pero cuando me doy cuenta de que existo, me distraigo y dejo de pensar, por lo tanto, si dejo de pensar, ¿dejo de existir? Aunque el acto de distraerse porque uno mismo existe, ¿también es un acto de pensar? ¿Si me distraigo existo? Creo que, efectivamente, dejo de existir, porque al distraernos se desconecta momentáneamente la conciencia del yo y del Super Yo, para pasar a tomar las riendas, o tomar el control del ser humano distraído, las tiranas fuerzas psíquicas provenientes del Ello, y por lo tanto, como el Ello no tiene conciencia, es más, el Ello no es conciencia, no conoce ni de espacio ni de tiempo, en el momento justo del distraernos, posiblemente ¿dejemos de existir momentáneamente? Es posible, debido a que, la percepción es capturada por parte de un evento diferente, evento este, de características brumosas y/o nulas, totalmente antagónico al que nos encontrábamos asistiendo, y en el lapso de dicha distracción, ¿solo el inconsciente es el que toma partido? Los simios y los reptiles que llevamos en el Sistema Límbico, que es la parte arcaica o evolutiva de nuestro cerebro, ¿son los meros responsables de desconectarnos, en un muy corto lapso de tiempo, de la propia conciencia, con respecto a la realidad en la que nos estábamos desenvolviendo, por medio del estadío psicológico denominado "Yo", y que a través de él sumado al Super Yo, somos conscientes todos los días? ¿Si me distraigo, no existo? ¿Es posible entonces, que el ser humano sea una especie de máquina destinada a la constante generación de eventos, los cuales hacen que existamos y no existamos dentro de un pequeño instante de tiempo? ¿Somos lo que pensamos, somos lo que deseamos, somos lo que decimos, somos lo que vestimos, somos lo que amamos y lo que odiamos, y somos lo que dejamos de atender y por lo que tantas veces nos distraemos? Que es la distracción, sino un corto lapso de tiempo en el que no somos nadie, ni nada, porque es ese, el justo momento en el que no nos podemos definir, adjetivar, dar entidad, respondernos a nosotros mismos la fundamental pregunta existencial: ¿quien soy? La dis-tracción nos hace desaparecer, y esa tracción eventual desprovista del desdoblamiento de la conciencia, nos devuelve a nuestra existencia, nuevamente. Y no me refiero a la distracción relativa a la diversión que nos brinda, por ejemplo, el visitar un parque de diversiones, o ver una película interesante, o mejor aun, leer un libro; y nótese que no coloco la palabra "buen", entre las palabras "un" y "libro" debido a que, ¿quien tiene la suficiente potestad de la pura verdad para afirmar de que tal o cual libro es bueno y tal o cual libro, no lo es?, pues nadie, porque un libro bueno o malo, es como todo, relativo a las percepciones. Por lo tanto, y siguiendo con la distracción, no me refiero a dicha distracción en si misma, sino a la "Distractio Interruptus itso facto" (palabras en pseudo latín elegidas por mi), algo así como la distracción que nos interrumpe en el acto, sin necesidad de utilizar la conciencia, y que nos devuelve luego, a aquella conciencia, pero, esta vez, destinada hacia otro ámbito antagónico, brumoso, oscuro y sin entidad, diferente al evento consciente respecto del cual le estábamos depositando nuestro Yo y/o Super Yo, previo a la interrupción. Pues, en ese muy corto lapso de tiempo, ¿dejamos de existir? Pienso que si, porque dejamos de pensar, y si por lo que pensamos, es por lo que existimos, por lo tanto, por lo que no pensamos, es por lo que no existimos. Así que, ojo con las distracciones "itso facto".
¿De que estaba hablando?
¿Te gustó esta Web? Haz clic aquí para recibir novedades.
¿Te gustó esta Web? Haz clic aquí para recibir novedades.
Aunque en este otro artículo, ya he volcado mi posición con respecto a un debate, que a estas alturas, debería ser reemplazado por otro tipo de debates, voy a romper mi propia regla antedicha, y realizaré mi último análisis respecto de la inexistencia de dios, o de Dios, y lo dije bien, de la inexistencia.
¿Te gustó esta Web? Haz clic aquí para recibir novedades.
La muerte física, ese decaimiento de la materia en dirección a un progresivo retorno hacia su mismísima esencia, hacia ser lo que al principio era, una sopa de partículas intentando convertirse en algo... o en alguien, es decir, a través del propio nacimiento de nuestro cuerpo, y nuestra proto-Alma. De la tierra provenimos, y es hacia ella a donde luego retornarán nuestros cuerpos mortales. No hay escapatoria; así como la gravedad nos mantiene aferrados a la Tierra, así la Tierra recibirá nuestros cuerpos en el momento en el que nuestras Almas los abandonen. Pero, ¿y luego que? ¿Se terminó todo y ya? ¿Nuestro Yo Consciente, que en vida, nos hacía tener consciencia, al menos, de nuestra existencia, desaparece junto con la materia? Ese vernos, en la vida corporal, como un cuerpo y un espíritu, en donde nuestra existencia la percibimos de una manera "Yo-céntrica" y que todo el mundo se encuentra en función de ese, -y llamémosle ahora con la palabra correcta-, egocentrismo, el cual nos hace pensar que el hecho de que percibamos al mundo que nos rodea, desde una perspectiva intracorporal, es decir, como que, esa cosmovisión que formamos durante el transcurso de nuestra existencia corporal, nos hace dar la "impresión" de que todo gira alrededor nuestro, que no podemos llegar a imaginarnos el "Yo-centrismo" de cualquier otra persona, es decir, que no podemos entender que haya otros puntos de vista, que haya otros egocentrismos partiendo desde dentro de otros cuerpos, -basados en su propia cosmovisión-, partiendo desde otras personas, tratando de percibir al mundo de la misma manera que lo hacemos desde el punto de vista de nosotros... desde uno... no, no sería de ese modo, por lo que, instintiva e inconscientemente, no nos imaginamos eso, sino que nos imaginamos, por propia naturaleza evolutiva pienso yo, que somos el centro de todo lo que sucede a nuestro alrededor, y aunque nuestra empatía sea del tamaño del universo, y que sepamos ubicarnos en el lugar del prójimo, -del próximo-, esa sensación evolutiva de no entender del todo a aquel egocentrismo desde el punto de vista ajeno, de ese prójimo, nos retiene en una gigantesca ilusión de creer que seguimos siendo seres individuales, sin conexión alguna con nada mas que lo que se circunscribe a nuestros límites corporales, y que, debido a aquel "Yo-centrismo", no terminamos de comprender el alcance y trascendencia que tiene nuestra existencia, existencia ésta que nos interconecta con todos los seres vivientes, en un gigantesco "Nos-centrismo", en un lugar inmaterial en el que el sello evolutivo que nos hace reacios a entender nuestra individualidad existencial mas allá de nuestros propios envoltorios corporales, nos pretende hacer ver que ese egocentrismo, es inútil e ilógico pensarlo como tal, y que todos en este universo, -de alguna manera que trasciende nuestros cuerpos-, estamos conectados, y que por mas que nuestros cuerpos retornen al mismo lugar que nos dio la vida, a la Tierra, nuestra consciencia continuará siendo parte de aquel "Nos-centrismo", que traducido a un concepto existente y mas conocido por muchos, continuaremos siendo parte de la Mente del Todo, de la Gran Mente Universal que todo lo impregna, la cual, a partir de su propio y desconocido Nacimiento, todo lo habita, y que a toda materia contiene, -y viceversa-, mas allá de la visión de la existencia individual, esa Gran Mente ya es parte nuestra desde esa primera división celular que nos hará seres humanos, y nuestra mente individual, nuestra consciencia circunscrita al cerebro humano, es y será parte de aquella mente universal, mente que algunos la denominan como Noosfera, -o esfera del conocimiento-, como un conjunto universal de seres vivos dotados, -al menos-, de y desde un cierto nivel mínimo de inteligencia, hasta un nivel de inteligencia comparable a la del ser humano, aunque me animo a incluir, como lo indiqué antes, a todo otro ser vivo.
¿Te gustó esta Web? Haz clic aquí para recibir novedades.
El gran filósofo, matemático y físico francés, René Descartes -también llamado, Renatus Cartesius-, se dice que afirmó alguna vez la siguiente frase: "Pienso, luego existo", la cual es la mas conocida y utilizada en diferentes ocasiones, pero existe una frase hallada en su famoso "Discurso del método", escrito en 1637, que expresa lo siguiente, al respecto de la anterior frase:
El tema de existir para luego pensar, me parece a mi, que todo existe si lo podemos definir con nuestros pensamientos posteriores a nuestra existencia. Todo lo que definimos existe, incluso a nosotros mismos, ya que, sino tenemos conciencia de nosotros mismos, no nos podríamos autodefinir y por lo tanto... no existiríamos... es decir, no hay otra opción que la de Descartes, desde mi opinión, ya que el que algo exista se corresponde con un pensamiento humano dejando de lado a toda otra especie sobre la faz de la tierra, por lo que el hecho de existir es posterior a la propia manifestación corporal del ser humano, o sea que, para poder existir, primero hay que pensar, y no al revés, siempre basándome en el hecho de que el pensamiento define, y al definir algo, ese algo existe.
Es simple, y estimo que debemos mantenernos en lo que expresó el filósofo René Descartes, ya que, pienso yo que, el existir está determinado por el poder de definir que tiene la mente humana, y nada más que ello. Sino somos capaces de definir, por ejemplo, nuestra propia existencia humana, en consecuencia, no podemos asignarle a ella, cualificación alguna, ni la adjetivaremos, ni la delimitaremos, ni le daremos entidad, y por ende, tampoco le daremos la esencia que se corresponde con la real existencia.
¿Te gustó esta Web? Haz clic aquí para recibir novedades.
Mostrando las entradas con la etiqueta René Descartes. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta René Descartes. Mostrar todas las entradas
09/02/2018
12:28 p.m.
No comments
¿De que estaba hablando?
17/09/2017
12:33 a.m.
No comments
Yo dudaría de tu duda que duda de mi duda;
Pero como tu duda no duda de la duda que duda de mi duda;
Yo no dudo de mi duda que duda de tu duda.
Dudo de que haya sido Rene Descartes el que escribió lo anterior, porque también dudo de que haya sido yo el que escribió estas líneas. Porque además dudo de que yo esté vivo, porque también dudo de que la vida exista, y como yo dudo de que la vida existe, por consiguiente dudo de que alguien o algo, hubiese llegado siquiera a construir un esbozo similar a este equipo con el que dudo de que yo escribiera estas dudas. Y como consecuencia, dudo también de que estas líneas se hayan publicado, y como efecto resultante, dudo de que alguien las esté leyendo mientras el lector, -si es que existe-, esgrima una dudosa y diminuta sonrisa en su boca, si es que la boca existe. Y como nuevo efecto, -del cual también dudo-, es lógico dudar de que alguien las esté leyendo, debido a que, mas arriba dudé de que la vida existiera, con lo cual, volvemos al principio, pero dudo de que estemos en el principio, porque también dudo de que existan los principios, por cuanto que, la mismísima palabra: "principio", es pasible de dudarse de su real significado, ya que ¿quién puede afirmar que la palabra "principio" signifique el comienzo de algo, sabiendo que debemos dudar también de los comienzos? Los comienzos son receptores de mis dudas, por lo que dudaré siempre de que hayamos vuelto al principio, con lo cual, como podemos darnos cuenta, creo yo, estamos unas cuantas líneas mas abajo, y aunque dudo de que estemos abajo, también dudo de que estemos en el principio, por lo que también dudo de que estemos en el medio, como evento resultante, dudo de que sea yo, quien esté pensando y pensando, para luego expresar de que estoy escribiendo estas líneas, porque, si dudo de mis pensamientos, también dudo de mi existencia, ya que, algunos dicen que Descartes dijo, "Pienso, y por lo que pienso, existo", pero, me hago la siguiente pregunta (y hasta dudo de este momento de introspección): ¿Si dudo de la existencia de la vida, entonces debo dudar de la existencia de Descartes, y como inmediata eventualidad consecuente, debo dudar de la existencia de aquellos que dijeron lo que Descartes supuestamente dijo alguna vez?: "Por supuesto que si", esa es la respuesta a la anterior duda, respuesta de la que también dudo, en referencia a las dudas iniciales, pero como los "inicios" o los "principios", son dudosos para mi, entonces mi respuesta a la pregunta anterior podría ser: "Por supuesto que no", y estaría yo entonces, en frente de, -o detrás, o a la derecha, o bien a la izquierda, o debajo o arriba, o, no se, ya estoy dudando-, pero igualmente una gran disyuntiva estaría frente a mi, y me encontraría en una gran dualidad de la cual no podría despegarme tan fácilmente, porque también dudo de dicha dualidad de respuestas a aquella pregunta, y si dudo de las tres vías de respuestas desprendidas de la pregunta, volvemos a lo mismo, porque automáticamente dudo de la frase de Descartes, y dudo de la vida misma, retornando al comienzo, como un cúmulo de Infinitos Retornos", como lo expresó Nietzsche, en relación al concepto de la Eterna Recurrencia, de los cuales, -autor e idea-, dudo también. Pero, como ya lo expresé, creo yo, los "comienzos" son receptores de mis dudas, porque, ¿quién se encuentra en la posición de expresar en qué momento algo comienza y en cual momento algo termina? "Nadie", porque la duda lo abraza todo, tal como un dudoso manto de completitud, por lo que, podríamos inferir que, si el manto es dudoso, no le es posible cubrir algo por completo, aunque tenga el nombre "completitud" bordado en una de sus esquinas, empero, ¿quién podría bordar un manto de "nada", si dudo de que la vida exista, y por lo tanto, dudo también de que alguien haya inventado las técnicas de bordado? Pues, me es dudosa también, la última pregunta, porque, ¿"Nadie puede decir cuando algo comienza y termina"?, es muy posible, pero también, la duda se cree que es una dualidad, por consiguiente, podemos pensar, sin no antes dudar de mis pensamientos, de que "todos pueden decir cuando algo comienza y termina", pero sería una verdad absoluta, y dudo de las verdades absolutas, porque, según algunos pensadores, que dudo de que hayan existido y de que lo hayan expresado en algún lugar del cual también dudo, "han dicho" de que "las verdades absolutas no existen", pero dicha frase, es en si misma una verdad absoluta, porque el expresar aquello, no deja opción para la duda, con lo que, ¿no podría yo dudar, entonces, de la veracidad de tal expresión?, pues tengo todo el derecho a dudar de que las verdades absolutas no existen, tal como dudar de mi duda respecto de que las verdades absolutas no existen. ¿Y si las verdades absolutas existieran? ¡Ah, ¿vieron?!!! Si la duda es la base de la sabiduría, y existe la posibilidad, -basado en mis dudas anteriores-, de que "las verdades absolutas sí existan", entonces, debería dudar de que la duda no pudiera llegar a ser la base de la sabiduría, y por ende, dudar de la sabiduría misma, sin llegar a negar o a afirmar nada, la sabiduría solo dependería de cuanto hayas vivido en el sufrimiento, y salido airoso múltiples veces, pero también dudo de lo anterior, porque, la sabiduría podría llegar a obtenerse mediante la cantidad y la calidad de la información que dejas ingresar en tu cerebro, aunque dudo de ello también, porque la sabiduría podría llegar a ser algo innato en ciertas personas e inexistente en otras, pero dudo de lo anterior por supuesto, porque, como dudo de la vida, como dije al comienzo, aunque dudo de los comienzos, como expresé mas abajo, podría decirse que la sabiduría existe por si sola, y solo está en algún lugar, disponible para asirse con ella, pero, dudo de que esté en algún lugar, ya que, si la sabiduría estuviese en algún determinado lugar, digamos, alcanzable para el ser humano, si es que el ser humano existe, también dudo del determinismo que da orden a las cosas, por lo que, el lugar en donde se encontraría la sabiduría podría ser cualquiera, indeterminado, si bien, también dudo del indeterminismo, porque existen leyes, seguramente, de las que todavía no le hemos descubierto sus propiedades constitutivas, y como consecuencia, debo dudar de dichas leyes, sin embargo, el indeterminismo, como contraparte del determinismo, algún día podría llegar a ser este último, o ya pudiera serlo, potencialmente hablando, pero, como es mi deber, dudo del determinismo tanto como de su opuesto, y como resultante, ¿solo queda creer en el caos? No, porque, también dudo del caos, aunque si no existiera el caos, tampoco habría entropía... bueno, es lógico, también debo dudar de la entropía, porque, como lo expresé al comienzo de este dudoso escrito, -creo yo-, teniendo en cuenta de que también dudo de que los comienzos existan, al menos la entropía me deja espacio, o no, para esperar algo de ella, algo que me indique que, las siguientes expresiones: "La duda es la base de la sabiduría", "Pienso y por lo que pienso, existo", etcétera; y dudo de que, mas arriba, yo haya mencionado una tercera expresión, creo yo; y lo que espero de la entropía, es su capacidad de discernir entre tanta duda y seleccionar una sola, pero, como dudo de que exista la entropía, ya no me queda mas remedio de que expresar de que nada de lo que aquí, creo yo, aparentemente esté escrito, posee valor intelectual alguno, como un mero efecto resultante de mi duda, en lo que a la existencia del intelecto me refiero, y como consecuencia, si no hay intelecto, este escrito no tendría razón de ser... ¿y si, realmente no tiene razón de ser?, por lo que, todo el tiempo que he utilizado para escribirlo, y el de ustedes para leerlo, ¿fue un tiempo perdido? ¿Mmmm?, no lo creo, o si, bueno, mi duda proviene de que dudo de que exista el tiempo, y si el tiempo no existe, tampoco la materia, porque la materia debe existir en un determinado tiempo y espacio, y por lo tanto, volvemos al "principio", que nada existe, ni siquiera el "principio" mismo, creo yo, porque dudo de la vida y de la muerte, de la existencia y de la inexistencia, de la bondad y de la maldad, de la inteligencia y de la "ininteligencia", de la conciencia y de los comportamientos automáticos y complejos, de la locura y de la cordura, de la amistad y de la enemistad, del amor y del odio, de la guerra y de la paz... si llegamos al punto tal de que el tiempo es dudoso de que exista, tampoco existimos nosotros como materia viva, por lo tanto, se comprobaría de que la vida tampoco existe, y por ende, tampoco existiría este escrito, respecto del cual nadie estaría leyéndolo.
15/08/2016
1:32 p.m.
No comments
Aviso: este escrito es para personas libres de dogmas religiosos. Si eres un religioso sin poseer un base mínima de apertura mental, por favor trata de no leer lo que sigue, ya que podré herir tus sentimientos, lo cual, no es para nada mi intención. Solo escribo mis pensamientos como un Agnóstico más, de entre tantos.
Aunque en este otro artículo, ya he volcado mi posición con respecto a un debate, que a estas alturas, debería ser reemplazado por otro tipo de debates, voy a romper mi propia regla antedicha, y realizaré mi último análisis respecto de la inexistencia de dios, o de Dios, y lo dije bien, de la inexistencia.
En primer lugar, y como ya lo he hecho, mas allá de que millones de fieles afirman que dios (o Dios, y de ahora en mas lo colocaré en mayúsculas solo por convención de la lengua), como decía, como muchos afirman que Dios existe, por mi parte voy a tirar dicha afirmación por tierra, es decir, por la tierra de mis intuiciones, sin intentar invadir otras tierras, gracias a lo que mi conciencia me ha revelado luego de mucho tiempo de estudios de carácter polímatas, y reflexiones ininterrumpidas, intentando ser lo mas objetivo posible.
Si nos remontamos a otras mentes, que han pensado que Dios no existe, o a la muy conocida frase de Nietzche: "Dios ha muerto", podemos citar, además de aquel, a otros autores, pensadores, filósofos, etc., que han concluido, que lo único divino que tiene el Hombre, es el uso de Razón, y no existe otro ente externo que guíe nuestros pies, por el camino de la vida, que no sea nuestra capacidad, heredada de la evolución, de razonar; y aquellos otros autores que puedo citar son, entre muchos otros, los siguientes: Michel Foucault, Denis Diderot, John Stuart Mill, Bertrand Russell, Bertol Brecht, Demócrito, David Hume, Sigmund Freud, Noam Chomsky, Richard Dawkins, René Descartes (con su balance Dios y Ciencia, bastante político, pero a la vez, prevaleciendo el racionalismo ante toda revelación divina), y podría nombrar otros como Kant y sus Críticas, entre ellas, la Crítica de la Razón Pura.
Pese a que estos pensadores han dedicado sus vidas a la razón, lo mas Supremo que posee el animal, Homo Sapiens Sapiens, existen millones y millones de fieles dominados por una fuerza muy poderosa, y que así lo es, sin sarcasmos de por medio, y que es el Dogma religioso, independientemente de la religión que comulgue, ya que, como sabemos, dependiendo de donde se haya nacido, se podría rendir culto a uno u a otro Dios, y ese Dios, al que veneran incontables fieles, según ellos es el único, es decir que, el Dios del Catolicismo, es el único, el Dios del Islamismo es el único, el del Judaismo es el único, y así sucesivamente, sin llegar a darse cuenta, de que existe algo Supremo y Divino, y que nos une a todos los habitantes de este planeta Tierra, y que es, el uso de Razón; este es nuestro único Dios, ya que todo lo demás, el dogma por ejemplo, es creación de un ser humano imperfecto, que no ha sabido utilizar aquella Razón, en todo su potencial.
Ahora, como las personas que hemos despertado hacia un nivel de conciencia que se encuentra sobre la conciencia promedio; y sin con esto, querer decir que me considero mas que muchos, cosa que no es así; sino que, lo que quiero expresar, es que para elevarnos hacia un nivel de conciencia, mas allá de la conciencia promedio del ser humano, debemos auto-liberarnos de estos dogmas, pero al mismo tiempo, tal como aquellos pensadores, y muchos mas, intentar encontrar la verdad, por medio de una incesante intuición, acompañada con una poderosa capacidad de dudar, y de derribar, intelectualmente hablando, todo conocimiento preestablecido como el único conocimiento válido, trabajo que es difícil, pero quien lo realice constantemente, en todo momento, estará tendiendo a elevar su conciencia, y por ende, a ver mas allá de lo evidente, a ver mas allá de lo que una cierta caverna, nos muestra como sombras de una única verdad, y como sabemos, no existen verdades reveladas, y que no provengan desde nuestra conciencia, sino que, lo que existe, es el producto de nuestra intuición y de nuestro constante dudar, lo cual no llevará a revelaciones impensadas, cuando el Hombre se encuentra en estados de conciencia inferiores (y aclaro que esto último no es discriminación, en absoluto).
El mundo está dominado por los dogmas, y dogmas estos que se relacionan directamente con el manejo de las masas, así como con grandes intereses económicos. Sin personas que crean en un cierto Dogma, no serán títeres manejables por otros, y como consecuencia, aquellos intereses económicos se tornanrán mas débiles; esa idea, mínimamente explicada, es la cuestión del porqué el Dogma se mantiene tan arraigado en muchas mentes, ya que sin masas dogmatizadas, no hay control de dichas masas, y por ende, los negocios realizados en torno a ellos, dejan de ser tan rentables. Es así de simple, y, ¿porque hay guerras?, porque es necesario mantener el mercado de armas -"legal" o ilegal- lo mejor posible, o ¿porque existen millones de fumadores?, porque es necesario mantener el negocio de las tabacaleras, o bien ¿porque todavía existen automóviles basados en combustibles fósiles?, porque se debe mantener el mercado del Crudo, o bien, ¿porque hay miles de millones de fieles, independientemente de la religión?, porque se debe mantener las arcas de las religiones, por el hecho de que ya se encuentran constituidas hace milenios, y los religiosos que dirigen las religiones, sin referirme a los fieles, deben mantener su posición social, su posición "Divina" y su condición de que todos los meses deben cobrar un sueldo para vivir, y así, de esa manera, extendido hacia todos los que trabajan para la "Fe". Entiendo que todos estos grandes negocios no deben caer de un día para el otro, porque la economía mundial colapsaría, y en un abrir y cerrar de ojos, sino que, por el contrario, se debería ir migrando hacia otros negocios, de manera paulatina, es decir que, por ejemplo, el negocio de las armas, migrarlo hacia un negocio de seguridad mundial, para contener tantos hechos delictivos que se dan en el mundo, hora tras hora, y que las fuerzas policiales no dan a basto con cada uno de ellos; el negocio del tabaco, que migre a producir otro tipo de producto, el cual no dañe la salud humana; el negocio del Petróleo, que sea migrado al negocio de energías renovables; y el negocio de las religiones, que sean migradas, a realzar la conciencia del ser humano, y no a encadenarla.
Pero volvamos a lo que este artículo está dedicado, y que es a demostrar, que Dios no existe, que Dios, independientemente de la religión, ha muerto "antes de nacer".
Entonces, me encuentro en la necesidad de demostrar, que Dios no existe, que Dios ha muerto, teniendo en cuenta que tendré tanta presión mayoritaria, afirmando lo contrario, cosa que es comprensible, ya que, el alcanzar un nivel superior de conciencia (sin llegar a ser mas que los demás), conlleva acciones diversas y muy dolorosas de nuestra parte, las que tienden a contrarrestar el dogma que es impuesto desde el nacimiento, y que heredamos del entorno inmediato, primero, y del entorno formal, después.
Dios ha muerto...
A veces, en diversas charlas, con personas que aceptan el dogma tal como proviene desde las escrituras; y en la mayoría de los casos, sin descorrer el velo que cubren ciertas afirmaciones; podemos extrapolar que las personas en todo el mundo, se han volcado a la creencia de tales argumentos, de manera literal, sin comprender, que la mayor parte de lo escrito en los libros "sagrados", son apreciaciones veladas, y que al creerlas literalmente, ocasiona lo que Jung denominó, Imitatio Christi, y que se define como el depositar las plegarias expresadas por una, o por muchas personas, sobre una imagen externa a nosotros mismos, y luego, los fieles esperan que dicha imagen, -ya sea la Cruz de Cristo o la Virgen María, por citar imágenes del Catolicismo-, les devuelva lo solicitado en las incontables oraciones previas, y cuando ello nunca sucede, dichos fieles, en lugar de dudar, para luego comenzar a elevar su conciencia, se auto-complacen, expresando lo siguiente, "sino recibí lo que solicité en mis oraciones, es por que Dios así lo quiso". Y en aquellas charlas, que mencionaba antes, surge siempre, la siguiente cuestión, de parte de las personas que no han podido escapar del dogma religioso, y que es lo siguiente: "Si vos afirmas que Dios no existe, o que Dios ha muerto, ¿como podes explicar los milagros?", o bien, otra pregunta, o afirmación, como la siguiente: "Vos que afirmas que te has liberado del dogma religioso, ¡ya te voy a ver en la situación de que te encuentres al borde de la muerte, ya sea la propia, o la de algún ser querido, porque cuando te pase eso, allí recién comenzarás a creer que Dios vive y reina entre todos nosotros, y comenzarás a orar para que le devuelva la salud a quien la está perdiendo!". Con lo que debo decir que, estas son las preguntas o argumentos que los fieles a un dogma expresan. en la mayoría de los casos, cuando se encuentra frente a alguien que se ha liberado por completo del dogma, por lo que, prontamente, puedo responder lo siguiente: El único ser capaz de poder refutar toda afirmación que provenga del dogma, es el Hombre mismo, ¿y porque lo digo?, porque el Hombre es parte de una especie, como todos sabemos, el Homo Sapiens Sapiens, y las respuestas a los sucesos que se dan alrededor de la vida del Hombre, ¿quién las podrá dar, sino es mas que el propio Hombre?, ya que, un integrante de otra especie, no nos podrá responder a nuestras preguntas, ¿un simio?, y aunque tengamos el 99% de compatibilidad genética con ellos, todavía no alcanzaron la conciencia que posee el Hombre, como para que los simios respondan a nuestras preguntas existenciales, y si ninguna otra especie nos puede dar respuestas a nuestras cuestiones, mas que nosotros mismos, y si encasillamos al "Ser Dios" dentro de una especie mas, de entre tantas, ¿cómo podría, esta especie "divina", responder a nuestras cuestiones, sabiendo que ese Dios, que es de otra especie, es tal como aquel simio, es decir, seres que portan un nivel cerebral diferente al nuestro, y por ende, imposible de comprender por parte de otra especie que no sea la nuestra, es decir, la especie denominada Homo Sapiens Sapiens. Otra especie, ya sea parte del reino animal, del reino vegetal, o del reino "Divino", no podrá resolver nuestros problemas, ni ayudarnos a mejorarnos a nosotros mismos, ni podrá responder a las plegarias, porque, ya sea, una u otra especie, todas son diferentes a la nuestra, y por lo tanto, la única especie que resolverá nuestros problemas; que entenderá que los milagros son cuestiones de falta de evolución del método científico en las ciencias, como para poder explicar un suceso que aparenta provenir, y ser potestad única, de la especie "Divina", o la que nos ayudará en momentos difíciles, ya sean ellos, relacionados con la salud, el trabajo, etc.; es la especie humana, y no otra. Cuando me encuentre al borde de la muerte, no me voy a poner a pensar en otra especie; para que me ayude a que pueda curarme, o a que pueda transitar la muerte con la mayor dignidad posible; que no sea la especie humana, ya que nuestra hipotética especie, la que denominé: "Ser Dios", aceptando que existiera, sería una especie diferente a la nuestra, y por ende, no nos comprenderá en absoluto, con lo que esto significa.
De todos modos, ya estoy "escuchando" otro argumento, destinado a defender el dogma, y que dice: "Es que Dios nos creó a su imagen y semejanza", solo creyéndolo, sin detenerse a entenderlo; pero los que sí, intentamos entender por encima del creer, podemos deducir que, por intuición y empirismo, Dios también es -o fue- Homo Sapiens Sapiens, y entonces, no forma parte de otra especie, como yo mencionaba anteriormente, es decir que, si Dios nos creó a su imagen y a su semejanza, esa es una afirmación velada, que muchos no la comprenden, y que significa que, nosotros, los seres humanos, somos los únicos dioses de nosotros mismos, y no así, fieles de una especie superior y antropomorfa. La frase misma, nos está diciendo que, Dios no existe, porque si nos creó como copia fiel de Él mismo, entonces ha sido el primer hombre, de carne y hueso, mortal, en caminar sobre la Tierra, y como tal, ya ha muerto, por simples procesos biológicos, y por simple intuición y empirismo, ya que estoy seguro de que Dios no habrá vivido mas de 70 años, en promedio (sarcasmo).
De todas maneras, lo mas cercano a Dios que el ser humano puede demostrar, basado en aplicar el método científico, es la existencia de la denominada: "Mamá Lucy", el homínido que caminó las tierras de África, hace un cuarto de millón de años atrás, y es a la que le debemos la herencia mitocondrial, lo cual nos hace hermanos a todos los habitantes de la Tierra. Lo mas similar a Dios, es Lucy, porque fue parte de nuestra especie, pero cualquier otra especie, diferente a la nuestra, que intente responder a nuestras plegarias, no lo podrá hacer, porque no conoce, ni siquiera, nuestro lenguaje, como para empezar, y tampoco conoce como pensamos, para terminar. Por lo tanto, la hipotética especie "Ser Dios", si existiera, no podría dar respuestas a nuestras plegarias, teniendo nosotros mismos, la posibilidad de hacerlo.
Dios ha dejado de existir, y la culpable de ello es... la Razón Pura.
Dios ha dejado de existir, y la culpable de ello es... la Razón Pura.
14/05/2014
11:12 p.m.
No comments
La muerte física, ese decaimiento de la materia en dirección a un progresivo retorno hacia su mismísima esencia, hacia ser lo que al principio era, una sopa de partículas intentando convertirse en algo... o en alguien, es decir, a través del propio nacimiento de nuestro cuerpo, y nuestra proto-Alma. De la tierra provenimos, y es hacia ella a donde luego retornarán nuestros cuerpos mortales. No hay escapatoria; así como la gravedad nos mantiene aferrados a la Tierra, así la Tierra recibirá nuestros cuerpos en el momento en el que nuestras Almas los abandonen. Pero, ¿y luego que? ¿Se terminó todo y ya? ¿Nuestro Yo Consciente, que en vida, nos hacía tener consciencia, al menos, de nuestra existencia, desaparece junto con la materia? Ese vernos, en la vida corporal, como un cuerpo y un espíritu, en donde nuestra existencia la percibimos de una manera "Yo-céntrica" y que todo el mundo se encuentra en función de ese, -y llamémosle ahora con la palabra correcta-, egocentrismo, el cual nos hace pensar que el hecho de que percibamos al mundo que nos rodea, desde una perspectiva intracorporal, es decir, como que, esa cosmovisión que formamos durante el transcurso de nuestra existencia corporal, nos hace dar la "impresión" de que todo gira alrededor nuestro, que no podemos llegar a imaginarnos el "Yo-centrismo" de cualquier otra persona, es decir, que no podemos entender que haya otros puntos de vista, que haya otros egocentrismos partiendo desde dentro de otros cuerpos, -basados en su propia cosmovisión-, partiendo desde otras personas, tratando de percibir al mundo de la misma manera que lo hacemos desde el punto de vista de nosotros... desde uno... no, no sería de ese modo, por lo que, instintiva e inconscientemente, no nos imaginamos eso, sino que nos imaginamos, por propia naturaleza evolutiva pienso yo, que somos el centro de todo lo que sucede a nuestro alrededor, y aunque nuestra empatía sea del tamaño del universo, y que sepamos ubicarnos en el lugar del prójimo, -del próximo-, esa sensación evolutiva de no entender del todo a aquel egocentrismo desde el punto de vista ajeno, de ese prójimo, nos retiene en una gigantesca ilusión de creer que seguimos siendo seres individuales, sin conexión alguna con nada mas que lo que se circunscribe a nuestros límites corporales, y que, debido a aquel "Yo-centrismo", no terminamos de comprender el alcance y trascendencia que tiene nuestra existencia, existencia ésta que nos interconecta con todos los seres vivientes, en un gigantesco "Nos-centrismo", en un lugar inmaterial en el que el sello evolutivo que nos hace reacios a entender nuestra individualidad existencial mas allá de nuestros propios envoltorios corporales, nos pretende hacer ver que ese egocentrismo, es inútil e ilógico pensarlo como tal, y que todos en este universo, -de alguna manera que trasciende nuestros cuerpos-, estamos conectados, y que por mas que nuestros cuerpos retornen al mismo lugar que nos dio la vida, a la Tierra, nuestra consciencia continuará siendo parte de aquel "Nos-centrismo", que traducido a un concepto existente y mas conocido por muchos, continuaremos siendo parte de la Mente del Todo, de la Gran Mente Universal que todo lo impregna, la cual, a partir de su propio y desconocido Nacimiento, todo lo habita, y que a toda materia contiene, -y viceversa-, mas allá de la visión de la existencia individual, esa Gran Mente ya es parte nuestra desde esa primera división celular que nos hará seres humanos, y nuestra mente individual, nuestra consciencia circunscrita al cerebro humano, es y será parte de aquella mente universal, mente que algunos la denominan como Noosfera, -o esfera del conocimiento-, como un conjunto universal de seres vivos dotados, -al menos-, de y desde un cierto nivel mínimo de inteligencia, hasta un nivel de inteligencia comparable a la del ser humano, aunque me animo a incluir, como lo indiqué antes, a todo otro ser vivo.
Entonces, ¿estamos
todos conectados? Pues sí. Y luego de que nuestro cuerpo deje de funcionar, ¿nuestro Yo se termina y desaparece? Es que, no es posible, no es lógico, ya que entonces, ¿alguien mas deberá tener nuestro "Yo-centrismo", nuestro punto de vista, alguien mas deberá volver a ser el centro de su cosmovisión nuevamente? ¿Alguien mas deberá ser el receptor de la subjetividad que ocupaba nuestro cuerpo antes de que éste muriera? Desde mi punto de vista, no tengo dudas de que así es.
Nuestro cuerpo, posteriormente al nacimiento, se concibe como un recipiente, como una vasija, como un contenedor temporal, de un pequeño trozo de energía cuántica, -energía organizada y que se le da entidad a
posteriori, al habitar nuestros temporales cuerpos-, proveniente aquella, desde
una energía mucho mayor, nuestro cuerpo, es la vasija que se conforma
biológicamente para contener, -solo por un tiempo menor al siglo-, una ínfima
parte de aquella Gran Mente Universal, una pequeñísima porción de aquel
"Nos-centrismo", una sutil concentración de interconexiones
de fuerzas de la naturaleza que todo lo impregnan, -un préstamo de la propia
divinidad-, y por mas que nuestro cuerpo haya "atrapado" una mínima
porción de la Noosfera, de la Mente Universal, de la divinidad representada por
las fuerzas de la naturaleza; nuestra mente, nuestro
Yo Consciente, continua siendo parte de aquel Todo,
permanece siendo parte de aquella Gran Mente que interconecta nuestro finito
universo de punta a punta, y por mas que transportemos nuestra conciencia durante casi un siglo dentro de nuestros cuerpos, esa conciencia que nos definirá
quienes somos, no dejará nunca de ser parte del Todo, por lo que al morir
nuestros cuerpos, cuando llegue el momento de que el envoltorio material
de nuestra Conciencia vuelva a la Tierra, cuando la vasija se deba romper
en infinitos trozos de materia esencial y deje de contener a nuestro Yo Divino,
ese Yo, por el hecho de que nunca deja de ser parte de aquella Gran Mente, de
aquella Noosfera, aquel Yo, indefectiblemente debe retornar, -muy renovado
gracias a nuestra experiencia de vida-, a su Génesis, a su Gran Mente, -y si
bien aquel Yo nunca se separa de su Génesis, sino que mas bien, lo que
consigue, es darle una temporal Razón de Ser a la materia-, para esperar un
nuevo recipiente material que sea su nuevo receptor. Y así sucesivamente, cada
porción de la Gran Mente, cada cúmulo de energía Divina proveniente desde la
Noosfera, ocupa indeterminados y sucesivos cuerpos materiales de una manera
infinita en el tiempo, siendo esta idea algo muy similar al concepto de
reencarnación.
Como podremos llegar a
comprender, -luego de lo anteriormente expresado-, es que la muerte; en tanto
que una posible desaparición de esa fuerza Divina que nos hace afirmar "Yo
existo", o como lo dice la celebre frase propuesta por el filósofo René
Descartes, "Pienso, y por lo que pienso, existo"; no es en absoluto
la muerte. Es así estimados lectores, desde mi punto de vista no hay
desaparición de aquellas fuerzas divinas de la naturaleza que nos hacen ser
seres de razón al momento de que nuestros cuerpos materiales pierdan sus signos
vitales, no existe la muerte para el ser humano (por mas que sea un hecho muy doloroso para los que quedan) ya que la frase "ser humano" nos está indicando una innegable
unión con nuestra mente, y no con nuestro cuerpo, debido a que el hecho de
"ser", es la razón por la que hemos definido ese "ser", y
por lo tanto, ese "ser", es inmortal. Mientras que el cuerpo que ha
perdido sus signos vitales, no es mas que aquella vasija, nos es otra cosa que
un contenedor material de lo que verdaderamente nos hace ser seres conscientes,
seres que podemos continuar definiéndonos de ese modo, gracias a
que nunca dejamos de ser parte del Todo, de aquella Noosfera, de que nunca
dejamos de ser parte de la Mente Universal.
La muerte no existe.
No desaparecemos. El yo que nos representa en la vida terrenal no se extingue,
por mas triste que sea, y que estoy de acuerdo que lo es. Pero, la muerte, es
solo otro concepto más creado por el Hombre y para el Hombre, con el objetivo de
continuar manteniéndonos atados por una cadena psicológica más, y evitar que
nuestra conciencia vaya mas allá de nuestros límites terrenales… que se sienta
parte del Todo.
12/02/2014
12:08 p.m.
No comments
El gran filósofo, matemático y físico francés, René Descartes -también llamado, Renatus Cartesius-, se dice que afirmó alguna vez la siguiente frase: "Pienso, luego existo", la cual es la mas conocida y utilizada en diferentes ocasiones, pero existe una frase hallada en su famoso "Discurso del método", escrito en 1637, que expresa lo siguiente, al respecto de la anterior frase:
"Pero en seguida advertí que mientras de este modo quería pensar que todo era falso, era necesario que yo, que lo pensaba, fuese algo. Y notando que esta verdad: yo pienso, por lo tanto soy, era tan firme y cierta, que no podían quebrantarla ni las más extravagantes suposiciones de los escépticos, juzgué que podía admitirla, sin escrúpulo, como el primer principio de la filosofía que estaba buscando".Por lo tanto, y en base a estas propuestas del gran Descartes, puedo llegar a afirmar lo siguiente, y sin temor a equivocarme, que no debemos olvidar de que el pensamiento es energía y que la energía es equivalente a la materia, por lo tanto, podemos llegar a concebir a nuestros pensamientos respecto de algo o de alguien, como un conjunto semi aglutinado de energía, provista de un nivel de masa significativo, muy ínfimo, pero masa al fin, y si nuestros pensamientos tienen masa... así como nuestra Tierra, por medio de su masa gravitacional, -basada en un cúmulo de partículas denominadas gravitones las cuales conforman en conjunto un campo denominado gravitatório-, por lo que, dicha masa gravitacional le pone un freno a la velocidad de escape, sobre esa fuerza centrífuga que hace que nuestra Luna siempre tienda a escaparse de nuestra vista (y en verdad lo está haciendo unos centímetros anuales)... nuestros pensamientos, enfocados éstos sobre algo o sobre alguien, ya sea sobre un problema, sobre una creación artística, sobre un sentimiento constructivo o destructivo... todos esos tipos de pensamientos masivos, por su intensidad, son los que nos hacen existir, ya que, de alguna manera estamos haciendo las veces de lo que hace nuestra Tierra con la Luna, es decir, atrayendo o reteniendo objetos, conceptos, personas... hacia nosotros... así como repelerlos también... entonces, debido a esta esencia masiva, mas allá de que la frase correcta es la que se indica en el segundo párrafo de arriba, la "equivocada" también define nuestra existencia en base al solo pensar, ya que pensando definimos, definiendo conocemos, conociendo interactuamos, e interactuando atraemos o repelemos... siendo nuestros pensamientos la única génesis de todo ello... por lo cual, existimos.
El tema de existir para luego pensar, me parece a mi, que todo existe si lo podemos definir con nuestros pensamientos posteriores a nuestra existencia. Todo lo que definimos existe, incluso a nosotros mismos, ya que, sino tenemos conciencia de nosotros mismos, no nos podríamos autodefinir y por lo tanto... no existiríamos... es decir, no hay otra opción que la de Descartes, desde mi opinión, ya que el que algo exista se corresponde con un pensamiento humano dejando de lado a toda otra especie sobre la faz de la tierra, por lo que el hecho de existir es posterior a la propia manifestación corporal del ser humano, o sea que, para poder existir, primero hay que pensar, y no al revés, siempre basándome en el hecho de que el pensamiento define, y al definir algo, ese algo existe.Es simple, y estimo que debemos mantenernos en lo que expresó el filósofo René Descartes, ya que, pienso yo que, el existir está determinado por el poder de definir que tiene la mente humana, y nada más que ello. Sino somos capaces de definir, por ejemplo, nuestra propia existencia humana, en consecuencia, no podemos asignarle a ella, cualificación alguna, ni la adjetivaremos, ni la delimitaremos, ni le daremos entidad, y por ende, tampoco le daremos la esencia que se corresponde con la real existencia.
Por todo esto, es ilógico, desde mi punto de vista, que hablemos de existir primero y pensar después, ya que, para poder darle entidad a una manifestación humana (u a otra cosa de este mundo y del universo) es menester el llegar a poder definirla en la mayoría de sus aspectos constitutivos, como detallé mas arriba.
Por ejemplo, un perro no existe para si mismo, -ni por si mismo-, ya que él no se puede autodefinir, no puede darse ese aspecto entitativo que define su verdadera existencia, y solamente, este animal existe para los demás que lo puedan definir, adjetivar, darle entidad, etc., y que es el propio ser humano que lo piensa, que le da entidad y que lo define, para luego plasmarle dichas adjetivaciones sobre su manifestación en el mundo físico, y con ello, ese animal existirá, si y solo si, porque se lo pudo definir, ya que todo ente indefinido es a la vez indeterminado y por ende incognoscible.
Si ningún ser vivo sobre la faz de la Tierra tuviera uso de razón, no habría existencia alguna, ya que ninguna criatura estaría en condiciones de definir nada en lo referente a su contexto. Comparen esta idea con la imposibilidad que tiene la percepción humana de captar objetos dentro de la franja del espectro electromagnético, lo cual se corresponde con las frecuencias que le dan existencia al infrarrojo, con que, dichos objetos, realmente están allí, pero como no los podemos ver, no los podemos definir, y por ende no existen para nosotros... ¡no existen!... por lo tanto, para que estos objetos bajo el espectro infrarrojo existan para nuestro uso de razón, es necesario poderlos percibir con ayuda extra, o sea, con dispositivos que potencien nuestros sentidos (como por ejemplo las cámaras infrarrojas) y al momento de percibirlos, a través de dichas cámaras, recién los definiremos y les daremos existencia. Por lo cual, es imposible razonar, desde mi óptica, en el que debemos existir primero, para posteriormente pensar, cosa que me parece que es totalmente ilógico y se escapa a todo sentido común.
Y como buen ejemplo, al momento de morir, es automático y particular para la persona que falleció, que su cerebro deje de recibir sangre desde el bombeo de su corazón, es decir que, sin sangre no puede pensar, y por ende, no puede definir, y por consiguiente no puede darle existencia, ni a si mismo, ni a todo lo demás. Antes de que se quedara sin sangre, o sea, antes de fallecer, esta persona podía definir y dar existencia a todo y a si mismo, pero luego de la muerte, para ella, todo lo externo deja de existir, incluso su propio cuerpo. Bien se dice por ahí, cuando alguien fallece... tal o cual persona "dejó de existir a la hora ...."... ¿no?... bueno, es lo mismo, ya que, lo que lo hacía pasible de recibir la condición de ente existente, era su pensamiento, su ser, su ego, su yo... su Alma... y al desaparecer ese yo, esa persona no existe más, ni para él mismo, ni para el mundo que lo rodea (por lo menos, en este lado de su entrelazamiento), debido a que su esencia, su Alma, no se encuentra más dentro de él para poder autodefinirse y definir su entorno, para luego dar existencia a todo ello. Para nosotros, aunque muy triste, ese cuerpo, será un envoltorio material, nada más, ya que, lo que lo hacía existir era ese "no se qué", proveniente desde su Yo muy especial que lo hacía ser lo que era... Cuando alguien se muere, sentimos que ya no está más, debido a que su ser dejo de ser.
Y como buen ejemplo, al momento de morir, es automático y particular para la persona que falleció, que su cerebro deje de recibir sangre desde el bombeo de su corazón, es decir que, sin sangre no puede pensar, y por ende, no puede definir, y por consiguiente no puede darle existencia, ni a si mismo, ni a todo lo demás. Antes de que se quedara sin sangre, o sea, antes de fallecer, esta persona podía definir y dar existencia a todo y a si mismo, pero luego de la muerte, para ella, todo lo externo deja de existir, incluso su propio cuerpo. Bien se dice por ahí, cuando alguien fallece... tal o cual persona "dejó de existir a la hora ...."... ¿no?... bueno, es lo mismo, ya que, lo que lo hacía pasible de recibir la condición de ente existente, era su pensamiento, su ser, su ego, su yo... su Alma... y al desaparecer ese yo, esa persona no existe más, ni para él mismo, ni para el mundo que lo rodea (por lo menos, en este lado de su entrelazamiento), debido a que su esencia, su Alma, no se encuentra más dentro de él para poder autodefinirse y definir su entorno, para luego dar existencia a todo ello. Para nosotros, aunque muy triste, ese cuerpo, será un envoltorio material, nada más, ya que, lo que lo hacía existir era ese "no se qué", proveniente desde su Yo muy especial que lo hacía ser lo que era... Cuando alguien se muere, sentimos que ya no está más, debido a que su ser dejo de ser.
Primero debemos pensar, para luego existir, además de darle existencia a toda otra manifestación externa al ser humano. Debemos percibir una cierta realidad a través de alguno de nuestros sentidos (o con alguna ayuda mecánica para ellos) para poder tener el verdadero derecho que nos imprimió la creación alguna vez, de adjetivar primero para dar existencia después.
Por todo lo anterior, y apoyando fuertemente la frase del filósofo Descartes, nunca la existencia se antepone al pensamiento, porque a la existencia la define el que piensa, por ende, éste último ser pensante es el que ocupa el primer lugar.
Nelson J. Ressio
Nelson J. Ressio
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Nota: Todos los artículos de esta web, www.erminauta.com, poseen Copyright. Cualquier uso indebido, como copia, lectura o transcripción similar en cualquier medio, ya sean páginas web, directos en video, videos grabados, o podcast personales en audios, son una fiel violación a los derechos, lo cual es penado por la ley de propiedad intelectual. De todos modos, si desea crear una información a partir de esta, deberá, de manera inexorable, nombrar la fuente, que en este caso soy yo: Nelson Javier Ressio, y/o esta web mediante el link específico al/los artículo/s mencionado/s.







.jpg)
