28/7/19

La muy simbólica dualidad del ser humano representada por esta bella imagen respecto de la primera esposa de ADaN, según el Génesis; Lilith.

Como podemos observar en tan arquetípica imagen, del lado izquierdo, el lado oscuro, instintivo, sexual y de la fortaleza del ser humano, está representado por la serpiente; mientras que del lado derecho, muy cerca de la cabeza de Lilith, se encuentra el Búho, el cual representa a todo aquel que mira por entre la oscuridad, el Búho, el animal nocturno que representa la Luz de la Sabiduría. Por otro lado, la Luna en su frente, a mi juicio, como es Lilith la bella mujer de la imagen, dicha Luna representa el simbolismo de la noche, y como ella es la Reina de la Noche, posee dicha corona con una Luna sobre su cabeza. En cuanto a los dos cuernos, también, y como lo expresé al principio, representan, -siempre en relación al ser humano-, a la dualidad, a la oscuridad de las bajas pasiones, a los bajos instintos, a las pulsiones, a la fuerza evolutiva, etcétera, representada por la serpiente. Mientras que del lado derecho, el lado de la Inteligencia, podemos ver al bello Búho sobre el hombro de Lilith, el cual, es el animal que ve y que mira por entre la espesura de la noche mas oscura, es decir, un claro simbolismo de la inteligencia humana, muy alejada de la serpiente, es mas, tan alejados, que ambos, la serpiente y el Búho, están físicamente separados, por medio de la cabeza de Lilith. Y aquí, ambos animales, están representando a la dualidad representada por el piso ajedrezado, por los colores neutros: negro y blanco; en donde el color negro representa a los vicios provenientes desde los egos, desde la psique profunda y evolutiva, mientras que el color blanco, simboliza el Uso de la Razón. Y en cuanto a Lilith; esa bella mujer retratada en el medio de ambos animales, la cual se encuentra en el medio de la mismísima dualidad inmanente al ser humano; representa a la Generación, ya que sin Generación, con la ayuda de la dualidad representada por la serpiente y por el Búho, no existiría la Especie Humana.

Por otro lado, y a modo de resaltar, de mi parte, los prejuicios humanos con el solo hecho de ver -y no así, mirar- una imagen que no comprenden, me llama en demasía mi atención, como es que, una hermosa imagen en donde se retrata a un ser, que es Lilith, en este caso, y que es una imagen con forma humana, de sexo femenino, portando sobre su frente, una corona de lunas -mas una Estrella de 4 Puntas (similar o igual a la letra 22º del Alfabeto Jeroglífico del Egipto Medio, y que a su vez, se corresponde con la letra Tav o Taú, del Alfabeto Hebreo, todo lo cual, representa una cruz, o bien, La Cruz)-, y dos cuernos en cada sien, lo cual representa a la dualidad, a la Díada; y lo anteriormente expresado, asusta a muchas personas que no tienen los Ojos para Ver (en mi caso, a dicha frase la acostumbro reemplazar por la siguiente: No tienen los Ojos para Mirar ya que al Mirar, se utiliza la Razón, de allí las mayúsculas, porque la Razón, es lo mas Supremo que posee el Ser Humano); y mientras que, si las mencionadas personas, miran, por ejemplo, a un Unicornio, ese animal ficticio y simbólico, el cual porta en su frente, un solo Cuerno (y lo coloco en mayúsculas también, porque el Cuerno del Unicornio, representa al Ojo Panóptico), el mencionado animal ficticio, representa a la Unidad, a la Mónada, al Ojo Panóptico, al Ojo que todo lo Ve (o Mira, desde mi Óptica), y dicho animal ficticio; el cual es tan ficticio, y a la vez, muy representativo de la esencia humana, tanto como lo es Lilith, la bella mujer de la imagen de este artículo; dicho Unicornio, no asusta a nadie. Entonces, ¿porque la imagen de Lilith, asusta, y la imagen del Unicornio, no? ¿Quizás los dos cuernos asustan, como una reminiscencia a la figura del Diablo? ¿Quizás asuste debido a un mal recuerdo reprimido, enfrentando a un Toro, o a algún otro animal con dos cuernos? aunque existan mil preguntas mas, las respuestas las tienen cada una de dichas personas que le temen a las figuras con dos cuernos, y dichas respuestas, son inherentes a ellos mismos y allí es donde se deben quedar dichas ideas y dichos miedos, mas no así, salir al exterior, e intentar que los demás a su lado, o un determinado colectivo de personas a su alcance, se mimeticen con las respuestas de miedo a la cornamenta dual; miedo que parte desde una sola persona, o bien, desde un determinado grupo de personas.

La imagen que abre este escrito, es, a mi juicio, una hermosa imagen, la cual es un claro Arquetipo, y únicamente nos muestra una representación velada del propio Hombre (es decir, el Universal que representa a los dos únicos géneros que existen sobre la faz de la Tierra; al varón y a la mujer), y que, en lugar de utilizar estas palabras, para describir, en este caso, a la esencia humana, se utilizan los acostumbrados Arquetipos.

Y continuando haciendo uso y abuso de mi punto de vista; aquella imagen, sería una representación andrógina del ser humano; -Tal como lo expresó Sigmund Freud, el cual, en base al trabajo de campo, al trabajo científico, sobre las mentes que él examinó toda su vida, había llegado a la conclusión, de que el cerebro del recién nacido, es de características andróginas o bisexual, aplicado lo anterior, para toda la humanidad al momento en el que nace un nuevo ser humano, y que, con el tiempo; ya sean las reglas evolutivas; ya sea el entorno cercano accionando desde las imágenes arquetípicas del Inconsciente Femenino y/o del Masculino, es decir, desde, las denominadas por el Psicoanalista Carl Jung, como: Animas y Ánimus, en definitiva, la manera en como se caracterizan o configuran ambas -o a veces, solo una de ellas- presencias paternas aquellas, que se suman junto a los hermanos y/o hermanas del recién nacido; y ya sea el entorno lejano, como ser, las amistades, los compañeros de trabajo, estudio, etcétera; lo que el Cerebro Humano lleva a cabo, es, nada mas y nada menos que, Seleccionar Naturalmente (evolutivamente hablando) todas las características y determinaciones que son mejores para que la preservación de la especie humana, no se detenga, mas allá de toda influencia externa, posterior al nacimiento y al desarrollo en la edad adulta-; Entonces, dicha imagen superior a estas líneas, que porta consigo, unas claras características andróginas (es decir: LA serpiente y EL Búho), vendría a ser una versión mas bella del conocido Suprasímbolo hermético, denominado: Baphomet, que es el Suprasímbolo -o Supra-Arquetipo- que se ocupa de reunir a todos los principios de la Filosofía Hermética, sobre un solo símbolo con características corporales andróginas; incluso, mostrando determinaciones similares, en cuanto a su naturaleza dual, es decir, a los dos cuernos, y con una estrella en su frente (aunque, en aquella imagen superior, dicha estrella, no es la Estrella Flamígera, de 5 puntas, sino que, tal y como es Lilith, es lógico que tenga una estrella de 4 puntas en su frente, simbolizando, y siempre bajo mi óptica, a los 4 vértices inferiores de la Estrella de 5 Puntas o Flamígera que posee el Baphomet hermético; en definitiva, aquella estrella de 4 puntas en la frente de Lilith, está simbolizando a los 4 elementos correspondientes a lo meramente terrenal en relación al Hombre, en tanto que Universal, por supuesto), sumado todo lo anterior, a que, en cuanto al Baphomet Hermético, y en relación a su lado izquierdo, lado en el que su brazo y mano, apuntan hacia la Luna Negra, hacia abajo (lo cual representa a LA Serpiente de la imagen que corona este escrito, simbolizando a las bajas pasiones, a los que están al ras de la Tierra, a los Egos, a la oscuridad evolutiva misma, a todo lo que está debajo del Paleocortex cerebral, al Estadío Psicológico denominado por Freud como: Ello, es decir, y en definitiva, al propio Sistema Límbico; y que, desde un punto de vista iniciático, es a todo aquello a lo que le debemos aplicar el Mazo y el Cincel, basados en la Escuadra y el Compás, controlado en la constante verticalidad de la Plomada y durante todo el tiempo que indica la Regla de 24 pulgadas); mientras que, el lado derecho del Baphomet Hermético, apunta hacia Arriba (con mayúsculas), hacia la Luna Blanca,  hacia esa Luna que es portadora de la Luz del Sol (y que es, en el caso de aquella imagen, EL muy arquetípico Búho, simbolizando a las virtudes humanas, como la moral, la ética, el intelecto, la sabiduría, la humildad, la bondad, el Amor, en definitiva, a la Luz misma la cual se abre paso por entre toda oscuridad que se le enfrente, a todo lo que se encuentra por encima de aquel Paleocortex cerebral, y que es el Neocortex, y que en términos psicológicos Freudianos se corresponden con: el Super Yo y con el Yo, es decir, en el lugar justo, en donde reside lo mas Supremo que posee el ser humano, y que es el Uso de la Razón, y dicho uso de Razón se conforma como una constante Obra Magna destinada a utilizar aquellas Herramientas Iniciáticas, de manera tal, de arribar, y de manera sine qua non, hacia el fin último del gran trabajo sobre uno mismo, el cual, indefectiblemente, guste o no, se debe manifestar como un largo y tortuoso proceso de aplastamiento de todo aquello que retrotrae al ser humano hacia aquel fango pantanoso de la Madre Tierra, en donde se arrastran las serpientes, Tierra en tanto que nuestro planeta, simbolizada por la Estrella de 4 Puntas en su frente, y que también es simbolizada como un Cubo Pitagórico, de 6 caras con 4 lados en cada una de sus caras).

Como es Arriba, es Abajo; como es Abajo, es Arriba. Resuelve y Coagula. Piensa o Razona y luego manifiesta lo razonado, en detrimento de, -en definitiva-, todo aquello que se constituye como las inmanentes pulsiones provenientes desde el Sistema Límbico, desde el Ello Freudiano en términos psicológicos; es decir, aquellas pulsiones, en forma de los Egos tan conocidos por todos y sin distinción alguna, Egos que se presentan a la conciencia, en una multiplicidad de manifestaciones, en cuanto a nuestra conducta social. Si logramos transformar, LA Serpiente, en, EL Búho, para luego ir nuevamente a buscar a una nueva serpiente, con el mismo objetivo de transformarla en Búho; y así sucesivamente, como una rueda que gira y que gira constantemente, de manera in aeternum, rueda aquella, que logra ir transmutando todas nuestras serpientes en todos nuestros Búhos, es decir; a los egos en Virtudes; a lo que está abajo, en lo que está Arriba; a lo que está en el Cerebro Evolutivo Animal o Sistema Límbico, en lo que está -o estará- en nuestro cerebro que nos hace seres humanos, es decir, en el Neocortex; a lo que está (en términos freudianos) en el Ello, en nuevos Super Yo's y nuevos Yo's; o también, a hacer consciente lo inconsciente (en términos junguianos); y recién allí, en ese nivel de nuestro progreso del arduo trabajo para cumplir con la Obra Magna, recién allí, podremos llegar a pensar, no sin alguna reticencia al respecto, que estaremos en condiciones de obtener el Quinto Vértice Superior de la Estrella Flamígera, como resultado de haber transformado aquellos 4 vértices inferiores, en el único vértice correspondiente a la Unidad, es decir, a la Conciencia Elevada, creando con ello, el denominado Quinto Elemento o Quintaesencia, transmutando todo lo que sucede allá abajo en el oscuro mundo de la Luna Negra en ese mundo terrenal de aquellos 4 Vértices, en un Nuevo Vértice Superior, el de la Luna Blanca, el Vértice de nuestra Ascensión respecto a nuestra Conciencia, al momento de transmutar o al instante repetitivo de Resolver lo inconsciente hacia la Coagulación de lo Consciente, psicológica y alquímicamente hablando.

Debemos recordar entonces, una máxima muy importante, y para tener siempre presente, la cual expresa que, "por encima de los que se arrastran, están los que vuelan, y por debajo de los que vuelan, se encuentran los que se arrastran"; pero, por el inevitable hecho de que alguien, en un determinado momento de su vida, se arrastre, dicho proceso natural no quiere decir que en algún momento, esa persona, comience a volar; y es justamente aquel ciclo repetitivo de cuantas veces lo podamos hacer, y que es el ciclo de visitar el nido de nuestras Serpientes (o sea, el Sistema Límbico, parte meramente evolutiva, egóica, instintiva, libídica y Onírica, del cerebro humano), para transformarlas en Búhos (o sea, la Neocorteza, parte evolutiva y la que le da la conciencia, el Uso de la Razón, la Luz misma al cerebro del ser humano), y así sucesiva y cíclicamente, munidos por medio del simbolismo arquetípico de las Herramientas que portemos en nuestras arquetípicas manos, en nuestras psicológicas manos, ya sean herramientas profanas, o bien, las Herramientas provenientes del Arte Real de los Iniciados en una determinada Escuela de Filosofía y Moral.

Y prosiguiendo con la imagen que encabeza este escrito, como lo expresé antes, debemos ser capaces de mirar también, la actitud de la serpiente con respecto a la actitud del Búho, ya que, la Serpiente se aleja de la Cabeza de Lilith, mientras que la cabeza -y el cuerpo entero- del Búho, se hallan junto a la cabeza de Lilith, cabeza con cabeza y sin separación alguna entre ambas, y es justamente aquel ciclo, el de alejar o el de transmutar lo inconsciente, evolutivo, reptil, etcétera, en pura Conciencia Elevada, tal como se eleva el Búho, por entre la siempre reticente oscuridad de la noche, por medio de sus imponentes alas y su Mirada siempre alerta.

Es creo yo, de conocimiento de la mayoría, que en algún momento de su evolución, el ser humano fue reptil, y antes que ello, fue un animal acuático, y antes que ello, fue incontables involuciones más, hasta llegar a una especie de mínima expresión "involutiva", es decir, a ser un organismo unicelular; y todo aquel bagaje evolutivo, (incluyendo a los nuevos reptiles, evolucionando, creciéndoles las extremidades y transformándose en Simios Rhesus, nuestros últimos antepasados; obviamente que lo anterior, sabemos que ha sucedido durante millones de años; y quizás podríamos agregar a algún que otro extraterrestre que pudo haber introducido su ADaN, dentro del nuestro), y como recién expresaba, todo aquel bagaje evolutivo, se constituyen, hoy en día, como todo lo que acarreamos, de manera Arcaica, en forma de los dominantes y peligrosos Egos, creadores de nuestras bajas pasiones, de nuestros instintos, de nuestras reacciones impulsivas, de nuestras pulsiones sexuales, de nuestra necesidad de obtener recompensas a cambio de nada, tal como lo hace cualquier ser vivo del mundo animal, pero... lo tenemos al Búho, es decir, la tenemos a nuestra Neocorteza Cerebral, a nuestra Conciencia, a nuestros Super Yo y al Yo, y basados en lo inmediato anterior, por medio de la inteligencia, de la intelectualidad, de la voluntad y de la vocación, (representados, de nuevo, por el Búho) todas las cuales, que en definitiva, son nuestras únicas y mejores herramientas, podremos trabajar constantemente, en dominar aquel bagaje evolutivo (representado en la imagen, por la serpiente), del lado izquierdo, el terrenal, hacia el lado derecho, el Celestial.

En definitiva, dicha imagen, que vale más que mil palabras, se conforma como un gran, arquetípico y suprasimbólico proceso de automejoramiento del ser humano, del conocerse a uno mismo, nada mas, y nada menos; y eso es lo interesante y útil de las imágenes arquetípicas, porque, en el justo momento en el que las miramos, nos damos cuenta del trabajo que debemos realizar, sin tener que leer palabra alguna.

Y en relación a este artículo, en particular, y a esta página, en general, nuestro objetivo, como seres humanos que necesitamos continuar evolucionando y progresando, es el de encender, y el de mantener de ese modo (o mejor aún, que cada vez ilumine mas y mejor) a nuestra propia Antorcha de Prometeo, y no así, quedárnosla para nosotros como seres individualistas en potencia, sino que, todos debemos hacer, -a modo de ejemplo muy conocido-, lo mismo que sucede en los Juegos Olímpicos, ya que, dicha Antorcha, debe ir pasando de mano en mano, con lo que dicho proceso cíclico significa, y que es, nada mas y nada menos, que la mejor manera de Iluminarnos a nosotros mismos, primero como individuos (y no individualistas) con el Magno objetivo posterior de Iluminar a nuestro entorno cercano, y a toda la humanidad dependiendo de nuestras capacidades de alcance por medio de la Palabra, y seguir Iluminando, aunque, otras personas no estén de acuerdo con la Luz que es emanada desde dicha Antorcha, ya que, lo interesante de las Antorchas Semánticas o Arquetípicas, (texto e imagen), es que, aunque una determinada persona, o bien, muchas personas, no estén de acuerdo con la Luz de aquella Antorcha, lo que es evidente e innegable, es que una Antorcha, mas allá de la calidad de su Luz, siempre será una Antorcha, y como tal, es inevitable, que en algún momento de su proceso de fulgura, se le desprendan algunas que otras Chispas de Luz, en todo momento (y que son esas pequeñas emanaciones de Luz, respecto de la totalidad de la Antorcha), y dichas chispas (reitero, aunque no se esté de acuerdo con la antorcha en general) dichas chispas, no son menos importantes que la Antorcha que las ha generado, porque esas pequeñas chispas de Luz, lograrán encender el fuego de Nuevas Antorchas, en las mentes de los demás, y estos últimos, podrán construir su propia Antorcha de Prometeo, y su obligación, como Portadores de la Luz, será la de seguir traspasándola de mano en mano.

Todo este proceso, por mas humilde, o por mas complejo que sea, de igual manera se constituye como un muy importante trabajo, en nuestra ardua Ascensión por la Escalera que nos lleva a Elevar nuestra conciencia colectiva, ya no individual, sino que, como especie humana, la cual no debe permitirse involucionar, no debe permitirse transformar en un autómata al individuo; tal como lo podemos observar hoy en día, y en todo momento; sino que debemos abogar por transformarnos, cada vez mas, en seres autónomos, algo que, al ritmo de hoy en día, se percibe como una tarea difícil, o bien, casi imposible, lo cual terminará con el Humanismo, para conformarse en un Transhumanismo.

El ser humano está siendo todo lo contrario a lo que están realizando, y cada vez con mas innovaciones y celeridad, los coches actuales, los cuales, están siendo cada vez mas autónomos, como los modelos Tesla de Elon Musk, esos maravillosos automóviles que se manejan solos, y poseen mejor capacidad de manejo que un ser humano. Es triste mirar a la humanidad, robotizándose, mientras que al mismo tiempo, podemos mirar, a la par de lo anterior, a los robots, humanizándose; y debo aclarar que, no expreso lo anterior, porque yo, particularmente, esté en contra de la tecnología, ni del avance científico, ya que me considero un tecnólogo nato; sino que, todo lo contrario, debido a que, es menester que aquí pueda jugar el simbolismo de la balanza, en la que, de un lado esté el Humanismo Secular, y que en el otro lado, se coloque todo lo que el ser humano invente e inventará para el progreso de la especie humana. El progreso sin Humanismo, a mi juicio, no es progreso, sino que, todo lo contrario, porque es un progresivo transitar hacia un inevitable punto de ruptura o Singularidad, en el que el ser humano volverá a un estado primitivo, sino se hace algo al respecto de incluir el Humanismo, en todas y cada una de las acciones humanas, presentes y futuras. Si incluimos el Humanismo en todas las cosas que el ser humano construya, el progreso será verdadero, y la balanza estará en perfecto nivel.


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