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13/07/2023


En ocasiones, la realidad que nos rodea se muestra ante nosotros con una crudeza desgarradora, revelándonos aspectos del mundo que preferiríamos ignorar. Como afirmó el célebre psicólogo Carl Jung: "No hay iluminación sin oscuridad, ni conocimiento sin enfrentar las sombras". Es en ese momento, cuando nuestros ojos se abren a la tristeza del esclarecimiento, que nos encontramos frente a una encrucijada: ¿caminar con pies que no sienten el suelo, huyendo de la verdad, o enfrentarla valientemente, abrazando el conocimiento y la comprensión? Este dilema, permeado de profundidad y significado, es el punto de partida para adentrarnos en un viaje hacia el esclarecimiento, en el cual la tristeza se entrelaza con la esperanza, y la ignorancia busca ser iluminada por la sabiduría. Aquí, analizaremos la naturaleza de este viaje y reflexionaremos sobre su efecto en nuestra vida y en la sociedad que habitamos.

En el vasto panorama de la psicología humana, la tristeza juega un papel crucial en nuestro desarrollo y crecimiento personal. A través de sus lágrimas, se despliega una paleta emocional que nos conecta con nuestras experiencias más profundas. Como afirmó el renombrado psicoanalista Sigmund Freud: "La tristeza es como una puerta que se abre a las profundidades del alma, permitiéndonos explorar nuestras emociones más íntimas y desencadenando un proceso de autodescubrimiento". La tristeza, en su esencia, puede considerarse un eco emocional de nuestras experiencias y pérdidas. Es un recordatorio de nuestra vulnerabilidad y fragilidad como seres humanos. A través de ella, nos adentramos en las profundidades de nuestro ser, donde residen nuestras verdaderas pasiones, anhelos y miedos. La tristeza nos despoja de las máscaras que llevamos puestas y nos invita a confrontar nuestra autenticidad más genuina. En el ámbito de la psicología, se ha destacado el papel terapéutico de la tristeza. A través de su expresión y exploración, nos brinda la oportunidad de procesar nuestras emociones y sanar heridas emocionales. Como afirmó la psicoterapeuta Elizabeth Kübler-Ross: "El duelo es la forma en que nos curamos de nuestras pérdidas. Es a través de la tristeza que podemos encontrar consuelo y avanzar hacia la aceptación". Además, la tristeza nos invita a reflexionar sobre nuestros valores y prioridades en la vida. En momentos de profunda tristeza, nos encontramos en una encrucijada que nos permite cuestionar el propósito de nuestras acciones y reevaluar nuestras metas. En palabras del filósofo Albert Camus: "En medio de la tristeza, surge una oportunidad para redefinirnos y encontrar un nuevo significado en nuestra existencia". En el contexto de la psicología positiva, la tristeza también desempeña un papel importante. Al permitirnos experimentar la gama completa de emociones humanas, incluida la tristeza, cultivamos una mayor apreciación por la alegría y el bienestar. Como afirmó la psicóloga Barbara Fredrickson: "La tristeza nos permite saborear y valorar la felicidad de una manera más profunda. Solo a través de la tristeza podemos entender y apreciar plenamente la belleza de la vida". La tristeza en el amplio campo de la psicología humana es una experiencia enriquecedora y transformadora. A través de ella, nos sumergimos en nuestra propia esencia emocional, sanamos heridas, reflexionamos sobre nuestros valores y cultivamos una mayor apreciación por la vida. Al abrazar la tristeza como parte integral de nuestro ser, nos adentramos en un camino de autodescubrimiento y crecimiento personal, donde la comprensión y aceptación de nuestras emociones más profundas nos permiten vivir una vida más auténtica y significativa.

Al emprender este recorrido hacia el esclarecimiento, nos encontramos con poderosos símbolos y comparaciones que nos ayudan a comprender su naturaleza. Podemos pensar en el despertar como el amanecer de un nuevo día, donde la oscuridad de la ignorancia se desvanece gradualmente ante la luz del conocimiento. En este sentido, el proceso de esclarecimiento se asemeja al renacimiento de la aurora, donde el sol emerge victorioso sobre las sombras de la noche. Asimismo, el esclarecimiento puede ser considerado como un viaje al centro de nosotros mismos, donde exploramos las profundidades de nuestra psique y confrontamos las verdades incómodas que residen en nuestro ser. Esta travesía puede ser comparada con el mito de Ulises, quien emprendió un largo y arduo viaje de regreso a casa, enfrentando peligros y desafíos en su búsqueda de conocimiento y comprensión. Del mismo modo, en nuestro camino hacia el esclarecimiento, debemos navegar por los mares turbulentos de nuestras propias emociones y enfrentar las sirenas tentadoras del conformismo y la complacencia. En lo filosófico, el esclarecimiento nos invita a cuestionar las estructuras de pensamiento establecidas y a explorar nuevos horizontes de comprensión. Siguiendo los pasos del filósofo René Descartes, quien afirmó "Cogito, ergo sum" (Pienso, luego existo), nos encontramos en una búsqueda constante de verdades y significados más profundos. El esclarecimiento nos lleva a examinar nuestras creencias arraigadas y a desafiar los dogmas impuestos, en un esfuerzo por alcanzar una mayor autonomía intelectual y una comprensión más completa de nosotros mismos y del mundo que habitamos. Desde una perspectiva simbólica, el viaje del esclarecimiento puede compararse con el camino del héroe, descrito por el mitólogo Joseph Campbell. En este arquetipo narrativo, el héroe se aventura en lo desconocido, enfrenta pruebas y desafíos, y emerge transformado y enriquecido por la experiencia. De manera similar, en nuestro viaje hacia el esclarecimiento, nos encontramos con desafíos que ponen a prueba nuestra voluntad y nos confrontan para que superemos nuestros obstáculos internos y externos. Al final de este camino, nos transformamos en seres más conscientes, capaces de enfrentar la verdad y de trascender nuestras limitaciones. El viaje hacia el esclarecimiento es un proceso fascinante y profundo, donde nos encontramos con un rico tapiz de símbolos y comparaciones que nos ayudan a comprender su significado. Desde el amanecer de un nuevo día hasta el viaje del héroe, estos elementos simbólicos nos guían en nuestro camino hacia una mayor comprensión, autenticidad y sabiduría. Al embarcarnos en esta travesía, hacemos nuestro el desafío de conocer y de enfrentar la verdad, y nos transformamos en seres más plenos y conscientes de nuestro propósito en el mundo.

La tristeza, en su esencia, puede considerarse una musa que inspira nuestra búsqueda de significado y propósito en la vida. En el ámbito creativo, numerosos artistas, escritores y músicos han encontrado en la tristeza una fuente inagotable de inspiración. Como afirmó el poeta Rainer Maria Rilke: "La tristeza puede ser un puente hacia los reinos más profundos de nuestra creatividad, donde nacen las obras maestras". Desde el punto de vista psicológico, la tristeza nos permite conectarnos con nuestras emociones más íntimas y vulnerables, brindándonos una valiosa oportunidad de autorreflexión y autoexploración. En momentos de tristeza, nos sumergimos en las profundidades de nuestra psique, examinando nuestras experiencias pasadas, nuestras relaciones y nuestros deseos más profundos. En este estado de introspección, podemos descubrir nuevas perspectivas, encontrar respuestas y abrirnos a una mayor comprensión de nosotros mismos. Además, la tristeza nos insta a abrazar nuestra humanidad compartida y a desarrollar una mayor empatía hacia los demás. Al experimentar la tristeza, reconocemos que el sufrimiento y las luchas son parte integral de la experiencia humana. Esta comprensión nos permite conectar de manera más profunda con las emociones de los demás, fomentando la compasión y la solidaridad en nuestras interacciones. Como dijo el líder espiritual Dalai Lama: "La tristeza nos enseña la importancia de tender la mano a aquellos que sufren, de ofrecer consuelo y apoyo mutuo". En el ámbito de la filosofía, la tristeza nos invita a reflexionar sobre la naturaleza transitoria de la vida y de la impermanencia de todas las cosas. En la filosofía budista, por ejemplo, se considera que la tristeza surge del apego y del deseo insatisfecho. Al comprender la naturaleza efímera de las experiencias y la impermanencia de todas las cosas, podemos aprender a dejar ir y encontrar una mayor paz interior. En lo mítico, la tristeza ha sido personificada en numerosas figuras arquetípicas, como las sirenas que atraían a los navegantes con su canto melancólico o las ninfas de los ríos llorosos. Estos mitos nos recuerdan la poderosa influencia de la tristeza en nuestras vidas, así como su capacidad para seducirnos y sumergirnos en estados emocionales profundos. La tristeza, lejos de ser simplemente una emoción negativa, puede considerarse una musa que nos inspira en nuestra búsqueda de significado y autenticidad. A través de su poderosa influencia en el ámbito creativo, psicológico, filosófico y mítico, la tristeza nos invita a explorar nuestras emociones más profundas, a conectar con los demás en un nivel más humano y a reflexionar sobre la naturaleza transitoria de la vida. Al abrazar la tristeza y permitir que nos guíe en nuestro camino, nos abrimos a un mundo de belleza, autodescubrimiento y crecimiento emocional.

Desde una perspectiva filosófica, el esclarecimiento nos invita a cuestionar nuestra propia existencia y a explorar el sentido de la realidad. En las palabras del filósofo alemán Friedrich Nietzsche: "Aquel que lucha con monstruos debe tener cuidado de no convertirse en uno de ellos. Y si miras por mucho tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti". Esta cita ilustra la necesidad de enfrentar las verdades incómodas y los desafíos existenciales que el esclarecimiento nos presenta, sin caer en la trampa de la negatividad o el nihilismo. El esclarecimiento nos lleva a adentrarnos en los laberintos de la mente y a cuestionar las estructuras de pensamiento que hemos aceptado como verdades absolutas. En este sentido, podemos citar a Immanuel Kant, quien nos insta a "atrévete a saber" y a liberarnos de la tutela de la autoridad y la ignorancia. El esclarecimiento nos anima a desafiar las creencias arraigadas y a buscar respuestas por nosotros mismos, en lugar de aceptar pasivamente la información que se nos presenta. Asimismo, el esclarecimiento nos invita a explorar los límites de nuestro conocimiento y a reconocer la finitud de nuestra comprensión del mundo. Siguiendo los pasos del filósofo existencialista Jean-Paul Sartre, podemos afirmar que la búsqueda del esclarecimiento implica un constante acto de creación y reinvención de nuestro ser. Sartre nos recuerda que somos seres en constante devenir, con la capacidad de trascender nuestras circunstancias y elegir nuestro propio camino hacia la autenticidad y la libertad. En lo simbólico, el esclarecimiento puede ser comparado con el mito de Prometeo, quien desafió a los dioses al robar el fuego y entregárselo a la humanidad. Esta transgresión simboliza la búsqueda del conocimiento y el poder transformador del esclarecimiento. Así como Prometeo enfrentó castigos y sufrimientos por su valentía, aquellos que se aventuran en el camino del esclarecimiento pueden enfrentar la resistencia de las estructuras establecidas y las fuerzas del conformismo social. En el ámbito psicológico, el esclarecimiento nos invita a explorar nuestras propias sombras y a confrontar nuestras limitaciones y miedos. Siguiendo la teoría del psicólogo suizo Carl Jung, el proceso de individuación implica la integración de los aspectos oscuros y desconocidos de nuestra psique, lo cual requiere valentía y autoconciencia. El esclarecimiento nos desafía a enfrentar nuestras propias contradicciones y a reconocer nuestra responsabilidad en la creación de nuestro propio destino. El esclarecimiento nos invita a cuestionar nuestras creencias, a explorar los límites de nuestro conocimiento y a enfrentar nuestras sombras internas. Desde una perspectiva filosófica, simbólica y psicológica, el esclarecimiento representa un desafío constante de autodescubrimiento y crecimiento personal. Al adentrarnos en este camino, nos enfrentamos a la posibilidad de la trascendencia, la liberación y la transformación interior.

En el tejido de la sociedad, la tristeza del esclarecimiento nos confronta con la indiferencia y la ignorancia de aquellos que se aferran a la comodidad de la ilusión. La tristeza del esclarecimiento puede ser comparada con la historia de la caverna de Platón, donde los prisioneros, encadenados desde su nacimiento, solo pueden ver las sombras proyectadas en la pared frente a ellos. Estas sombras representan las ilusiones y las falsedades que se les presentan como la única realidad. Al igual que los prisioneros de la caverna, aquellos que eligen ignorar el esclarecimiento se aferran a una versión distorsionada y limitada de la verdad. Prefieren permanecer en la comodidad de sus creencias y opiniones preconcebidas, rechazando cualquier información o perspectiva que desafíe su visión del mundo. Como resultado, se vuelven insensibles a las verdades incómodas y a las realidades más profundas que subyacen en la existencia humana. La tristeza del esclarecimiento también pone de manifiesto la paradoja de la libertad y la responsabilidad. En palabras del filósofo francés Jean-Paul Sartre: "Estamos condenados a ser libres". El esclarecimiento nos confronta con la responsabilidad de elegir, de tomar decisiones conscientes y de enfrentar las consecuencias de nuestras acciones. Sin embargo, muchos eligen huir de esta responsabilidad, prefiriendo refugiarse en la comodidad de la ignorancia y la falta de compromiso con el mundo que les rodea. En este contexto, la tristeza del esclarecimiento nos muestra el contraste entre aquellos que despiertan a la realidad y se sumergen en la búsqueda de la verdad, y aquellos que se contentan con vivir en una superficialidad engañosa. Es como si existiera un abismo entre ambos grupos, donde los esclarecidos caminan por un sendero empinado y rocoso, mientras que los indiferentes flotan en una burbuja de inconsciencia, ajena a las verdades más profundas y significativas de la vida. La tristeza del esclarecimiento también nos lleva a reflexionar sobre el papel de la educación y la difusión del conocimiento en la sociedad. La falta de acceso a la educación de calidad y la desigualdad en el acceso a la información pueden perpetuar la indiferencia e ignorancia de muchos. Es fundamental promover una educación que fomente el pensamiento crítico, la curiosidad intelectual y la apertura hacia nuevas perspectivas. Solo a través de la educación y la conciencia colectiva podemos superar la tristeza del esclarecimiento y construir una sociedad más justa y consciente; en fin, nos confronta con la indiferencia y con la ignorancia que prevalecen en la sociedad. Nos muestra la brecha entre aquellos que buscan la verdad y la profundidad de la existencia, y aquellos que se contentan con vivir en una realidad superficial y engañosa. Esta tristeza también nos llama a reflexionar sobre el papel de la educación y la difusión del conocimiento en la superación de la indiferencia y el despertar de una conciencia colectiva. Al enfrentar esta tristeza, podemos abrir las puertas hacia una sociedad más consciente y comprometida con la búsqueda de la verdad y el crecimiento humano.

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12/07/2023


En el inquietante e imponente lienzo de la vida, hay momentos en los que nos encontramos con escritos que, como sutiles hilos invisibles, nos envuelven y nos invitan a adentrarnos en sus profundidades. Nos seducen con su estilo particular, su encanto singular y una poderosa fuerza que despierta en nosotros la curiosidad insaciable. Así como el canto de una sirena que atrae a los navegantes, este escrito que tienes frente a ti se despliega con una promesa implícita, una promesa de revelaciones ocultas y de experiencias transformadoras. Te invito a sumergirte en sus líneas, a dejarte llevar por su cadencia cautivadora y a descubrir un universo de pensamientos y reflexiones que despiertan los anhelos más profundos de nuestro ser. ¿Estás listo para emprender este viaje fascinante? Adelante, las palabras te esperan, aguardando ser desveladas.

En el vasto horizonte de nuestra existencia, nos enfrentamos a la dualidad de nuestro ser: el interior y el exterior. Si anhelamos explorar nuestro mundo interior, debemos comprender que esa travesía no puede emprenderse desde una perspectiva externa. Nos vemos compelidos a adentrarnos en ese horizonte que une ambos mundos, pero su naturaleza se opone a nuestras ansias de traspasarlo. Cada intento de introspección se encuentra amenazado por su incesante impulso de expulsarnos, de devolvernos hacia el exterior. Sin embargo, en esa misma tensión entre ambos extremos, reside una revelación profunda. El horizonte se yergue como un desafío, exigiendo que nos despojemos de las limitaciones impuestas por la noción de dualidad. Nos insta a rebelarnos, a cambiar nuestra forma de pensar y a desafiar los esquemas preestablecidos. No debemos ser meramente exteriores ni tampoco encerrarnos exclusivamente en nuestro interior. En lugar de ello, tenemos la oportunidad de convertirnos en el propio horizonte, en la fuerza unificadora que conecta dos mundos en apariencia separados. Al asumir este rol, nos volvemos capaces de abarcarlo todo. Alcanzamos la facultad de mirar hacia dentro y hacia fuera, de experimentar tanto la introversión como la extraversión de manera simultánea. Somos testigos del incesante flujo de ideas, emociones y sensaciones que se manifiestan en nuestro interior, pero también somos conscientes de la vastedad del mundo exterior y de su influencia en nuestro ser. El horizonte se convierte en el símbolo de la integración y de la unidad. No se trata simplemente de un límite que separa, sino de un punto de encuentro donde convergen todas las posibilidades. En ese silencio de la mente, en ese espacio donde los límites parecen desvanecerse, nos damos cuenta de que las fronteras son meras ilusiones. Son construcciones creadas por nuestra percepción limitada, por nuestra necesidad de categorizar y de dividir.

La sabiduría antigua nos ofrece reflexiones que resuenan con esta comprensión. Como dijo Lao Tzu, "El Tao que puede ser expresado no es el verdadero Tao". En otras palabras, cualquier intento de conceptualizar y de definir los límites de nuestra existencia solo nos alejará de la verdad última. Solo cuando trascendemos las dualidades y nos convertimos en el propio horizonte, en el puente entre lo interno y lo externo, podemos vislumbrar la esencia misma de nuestro ser.

En nuestra búsqueda de autoconocimiento, debemos recordar que no existen fórmulas universales ni recetas infalibles. Cada individuo vive su propia experiencia, y cada horizonte interno es único en su naturaleza. Solo cuando abrazamos la paradoja y nos permitimos fluir entre los extremos, podemos descubrir la riqueza y la plenitud que yace en la integración de ambos mundos.

Así, invitamos a cada explorador de lo esencial a adentrarse en el territorio del horizonte. Con valentía y apertura, podemos superar las ilusiones de separación y trascender los límites autoimpuestos. En el vasto panorama de la existencia, nos aguarda una comprensión profunda de nuestra propia naturaleza.

He aquí entonces, que, en cada tramo de este recorrido, hemos explorado las fronteras de lo conocido y nos hemos adentrado en la esencia misma de nuestro ser. Hemos desafiado los límites impuestos por la dualidad y nos hemos convertido en el propio horizonte, en el puente que une lo interno y lo externo. En nuestras manos, sostenemos el poder de trascender las ilusiones y descubrir una realidad más profunda y significativa.

Pero, este viaje apenas comienza. Las páginas que has leído hasta ahora son solo una pequeña muestra de lo que te aguarda, un espacio donde se entrelazan pensamientos, ideas y emociones en una danza única. Aquí encontrarás un vasto repertorio de conocimientos, exploraciones y perspectivas que te invitarán a ir más allá, a expandir tu mente y a descubrir nuevos horizontes dentro y fuera de ti mismo.

Sigue explorando, continúa sumergiéndote en los distintos rincones de este espacio de ideas que ha sido creado con dedicación y pasión. Estas y otras palabras serán tu guía en este viaje de descubrimiento interior y exterior, en esta búsqueda incesante de comprensión y de sabiduría. Desde aquí podemos abrir las puertas hacia un mundo de posibilidades infinitas. Déjate llevar por la corriente de las palabras, adéntrate en los misterios que se ocultan en cada línea y permite que tu mente se expanda hacia horizontes insospechados. El viaje continúa, y lo harás valiéndote de tu individualidad en esta travesía hacia el autodescubrimiento y el crecimiento personal.

Que esta sea solo una de incontables paradas de un viaje fascinante y transformador. Todo lo que aquí reside será tu guía en la exploración de nuevos territorios del conocimiento y la experiencia humana, descubriendo la magia que se esconde en cada rincón de nuestro ser.

Lic. Nelson J. Ressio.

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Como se puede apreciar en la imagen que acompaña este artículo, la relevancia de las apariencias físicas -y de cualquier otro orden- en la consideración para un empleo debería ser inexistente. En su lugar, lo que realmente merece atención son las cualidades internas que residen en las mentes y los corazones de ambas personas representativas de todo el género humano sin discriminación alguna. Por esta razón, he optado por ocultar las caras, ya que la luz que la persona de la derecha sostiene en su mano diestra por sobre el libro iluminado, tal como lo hace el sol al iluminar la superficie de la Tierra en un día despejado, está al alcance de ambas personas representando fielmente lo que realmente importa. La luz que emana desde arriba, hacia el libro que al mismo tiempo la refleja en dirección opuesta y hacia las dos personas, simboliza la transformación del conocimiento en experiencia y viceversa, una transición que requiere del paso de los años en el camino hacia una dualidad aprehendida; y dicho trabajo es la Unidad a la que han arribado las personas mayores de 50 años, Unidad aquella que es fundamental para el progreso de nuestra especie. Pues esta Unidad no es tenida en cuenta a la hora de un empleo, y por lo tanto, como toda Unidad es trascendental, si no se le permite fluir hacia un lugar en el que sea aceptada, no trasciende, y por lo tanto, las empresas que no emplean a personas que han encontrado esa "Piedra Filosofal" en sí mismos, llamémosle así, lo cual es esa Unidad, están perdiendo su oportunidad de recibirla y de aplicarla hacia toda su estructura organizacional. Piensen detenidamente en lo anteriormente expresado, en tanto que causa y consecuencia; es decir, lo que le causaría a una empresa el poseer personas que todavía no han alcanzado dicha Unidad, y a empresas que ya poseen un cierto número de personas con su "Piedra Filosofal" de forma cúbica y pulida. ¿Cuál de ambos tipos de empresas mencionados antes, tiene más probabilidad de persistir en el tiempo, las que únicamente contratan a personas jóvenes, o las que contratan una mezcla de todo tipo de personas sin importar la edad, el género, la raza, la religión, etc.? La respuesta es obvia; el último grupo, es decir, las empresas que apuestan por la diversidad en todo el espectro de las características humanas serán las que pervivan.

Entonces, ¿qué sucede cuando el valor de la experiencia y el conocimiento adquirido a lo largo de una carrera choca con los prejuicios y estereotipos relacionados con la edad en el ámbito laboral? Esta es una pregunta que cada vez cobra más relevancia en nuestra sociedad en constante evolución. En un mundo empresarial que busca la innovación y la juventud como pilares fundamentales, los trabajadores mayores de 45 o 50 años enfrentan desafíos únicos para encontrar oportunidades laborales significativas. A través de este artículo, exploraremos la problemática del edadismo y la necesidad de promover una inclusión real para aquellos en el movimiento "50+". Descubre cómo las empresas, las leyes y las percepciones culturales interactúan en este complejo escenario laboral, y por qué es fundamental generar un cambio profundo en nuestras mentalidades para lograr una sociedad más equitativa y justa. Prepárate para adentrarte en un análisis enriquecedor y desafiante sobre los obstáculos y las posibilidades que enfrentan los trabajadores de mayor edad en busca de empleo. ¡Acompáñanos en este recorrido en el que desafiamos las barreras y construimos un futuro inclusivo para todos!

En esta sociedad en constante evolución/revolución, el tema del edadismo se ha vuelto cada vez más relevante en el ámbito laboral. Existe una preocupación creciente acerca de la discriminación por edad y la falta de oportunidades para los trabajadores de 45 o 50 años en adelante. Aunque se han realizado reclamos y publicaciones en contra de esta forma de discriminación, las empresas parecen mostrar poca o ninguna acción al respecto. Es importante reflexionar sobre las razones subyacentes que llevan a esta situación y explorar cómo las leyes y la cultura empresarial pueden influir en la contratación de trabajadores de mayor edad. Dentro del contexto actual, existen leyes y regulaciones que promueven la igualdad de género en el ámbito laboral. Estas leyes buscan garantizar que las mujeres tengan las mismas oportunidades de empleo que los hombres. Sin embargo, es interesante observar cómo el edadismo parece persistir a pesar de estas regulaciones. Si nos detenemos a reflexionar, podemos preguntarnos: ¿por qué el edadismo no se da de la misma manera en otras profesiones como la medicina, la ingeniería o la arquitectura?

Cuando pensamos en médicos, ingenieros o arquitectos, no es común encontrar barreras significativas basadas en la edad para ejercer estas profesiones. ¿Por qué ocurre esto? Una posible explicación radica en la naturaleza de estos campos. Estas profesiones se centran en habilidades técnicas y conocimientos especializados, donde la experiencia y la madurez son altamente valoradas. La sociedad comprende la importancia de la experiencia en estos campos, reconociendo que años de práctica y aprendizaje enriquecen la calidad del trabajo realizado. Sin embargo, cuando observamos otras áreas laborales, especialmente aquellas relacionadas con la tecnología, el marketing o la industria del entretenimiento, nos encontramos con una cultura empresarial que tiende a favorecer a los jóvenes. Se ha creado un culto a la juventud, donde se asocian ideas de innovación y creatividad con personas más jóvenes. Esta percepción puede llevar a la exclusión de aquellos trabajadores que han acumulado una valiosa experiencia y conocimientos a lo largo de los años.

Es esencial cuestionar estos estereotipos y desafiar la noción de que la edad es un indicador válido de habilidad y capacidad para adaptarse a los cambios. Como señaló la autora Ashton Applewhite: "No hay una fecha de caducidad para nuestra capacidad de aprender, contribuir y brillar". Negar oportunidades a trabajadores más experimentados basados en su edad no solo es injusto, sino que también se priva a las empresas de valiosas perspectivas y conocimientos acumulados a lo largo del tiempo.

Para abordar el edadismo en el ámbito laboral, es fundamental un enfoque holístico que involucre tanto a las empresas como a la legislación y todo el mundo que se fundamente en el pensamiento científico, de manera tal de idear una forma persistente para superar las innegables raíces evolutivas del edadismo, respecto de las cuales, si no se toman conciencia de ellas, seguirán actuando desde los lugares arcaicos de nuestras mentes, tanto individual como colectivamente. Las empresas deben promover una cultura inclusiva y valorar la diversidad generacional como un activo en lugar de una limitación. Como afirmó Max Depree, empresario y autor: "No se trata solo de cómo tratamos a los jóvenes; también se trata de cómo tratamos a los viejos. Nuestra compasión y aprecio por los demás no deben verse afectadas por la edad".

Además, las leyes y regulaciones deben adaptarse para garantizar una inclusión efectiva de los trabajadores de mayor edad en el entorno laboral. Al igual que se han establecido cuotas y porcentajes para promover la igualdad de género en algunas profesiones, podrían considerarse iniciativas similares para fomentar la inclusión de los trabajadores de 45+ años. Estas medidas podrían ayudar a contrarrestar los sesgos y prejuicios basados en la edad, abriendo así el camino para una contratación más equitativa.

En todos los estratos laborales, cada uno en constante cambio, es imperativo desafiar los estereotipos arraigados y las barreras invisibles que afectan a los trabajadores mayores de 45 o 50 años. A lo largo de este recorrido semántico dedicado a la reflexión, hemos explorado los obstáculos que enfrentan estas personas y las posibles soluciones que podrían allanar el camino hacia una inclusión laboral real y significativa. Si bien es cierto que las leyes pueden ser un punto de partida, la verdadera transformación radica en nuestro compromiso colectivo de valorar la experiencia, la diversidad generacional y la contribución única que los trabajadores de mayor edad pueden aportar al entorno laboral. Romper con los estereotipos y promover una cultura empresarial inclusiva requiere una participación activa tanto de las empresas como de la sociedad en su conjunto.

Es fundamental reconocer que el cambio no ocurrirá de la noche a la mañana, pero cada pequeño paso cuenta. Desde la generación de conciencia en las redes sociales hasta la implementación de políticas inclusivas, todos podemos contribuir a crear un futuro laboral en el que la edad no sea un factor limitante, sino un motivo de celebración y enriquecimiento.

Imaginemos un escenario en el que las empresas valoren y busquen activamente la diversidad generacional, donde las habilidades y el potencial se midan más allá de la fecha de nacimiento. Un escenario en el que los trabajadores de 50+ años sean reconocidos y apreciados por su experiencia y conocimientos, aportando una perspectiva invaluable para la toma de decisiones y el crecimiento empresarial.

El camino hacia una verdadera igualdad de oportunidades puede ser extremadamente desafiante, pero el futuro nos reserva un espacio laboral en el que las puertas estén abiertas de par en par, para todos, independientemente de la edad. Sigamos luchando contra el edadismo, construyendo puentes y derribando los obstáculos que impiden que los trabajadores de 50+ años alcancen su máximo potencial. Juntos, creo firmemente que podemos forjar un futuro laboral inclusivo, equitativo y próspero para todos los seres humanos sin distinción de ningún tipo. ¡La diversidad de edades, entre otras, es un tesoro que debemos valorar y aprovechar, en tanto que nuestra especie en si misma, en nuestro camino hacia el éxito compartido!

Lic. Nelson J. Ressio.

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11/07/2023


Sumerjámonos juntos en un universo de símbolos místicos y números enigmáticos, en donde la sabiduría ancestral y el poder de la mente se entrelazan en un ballet cósmico de significados ocultos. Adéntrate en las profundidades del simbolismo masónico, donde el Compás y la Escuadra desvelan secretos numéricos que trascienden lo tangible. Prepárate para un viaje en el que descubrirás que los números tienen vida propia y revelan verdades esenciales sobre nuestro universo y nuestra existencia.

En este fascinante recorrido, exploraremos el intrincado entramado de los símbolos masónicos y desvelaremos los meta-símbolos ocultos que yacen bajo su superficie. Descubriremos cómo los números se entrelazan de manera ingeniosa en cada trazo y ángulo, revelando un mensaje numérico profundo que solo unos pocos privilegiados pueden percibir. Desde la misteriosa suma de los extremos del Compás hasta la presencia constante del número 9, desvelaremos los vínculos numéricos que conectan cada elemento simbólico y trascienden su aparente significado.

Sin embargo, este viaje no es para los débiles de espíritu ni los que temen la soledad. Aquellos que se aventuren en este camino se enfrentarán a la dura realidad de una sociedad superficial y trivializada, donde los egos dominan y los verdaderos buscadores de conocimiento son una minoría dispersa. Pero aquellos que perseveren, encontrarán una recompensa invaluable: la posibilidad de alcanzar la elevación y la comprensión de una Verdad Primordial que aguarda en las profundidades de su propia evolución personal.

Prepárate para descubrir los secretos numéricos que se esconden tras los símbolos masónicos y adéntrate en un viaje único hacia la expansión de la mente y la revelación de la Verdad. Atrévete a desafiar los límites de lo convencional y sumérgete en un océano de conocimiento numérico que cambiará tu percepción del mundo que te rodea.

Bienvenido a un viaje donde los números hablan y los símbolos revelan su verdadera esencia.

En muchas ocasiones, me he encontrado con personas que no logran comprender la esencia de mis artículos. Específicamente, aquellos en los que me sumerjo en un universo de números diversos, cada uno con su propio valor y significado. Ante estas circunstancias, mi respuesta inevitable es que estos artículos están destinados únicamente a aquellos que poseen los ojos adecuados para percibirlos. No lo digo con vanidad, sino como una mera expresión de la verdad, porque la verdad, aunque a veces duela, siempre sigue siendo verdad por más que, supuestamente, "no existan verdades absolutas", más allá de la frase entre comillas.

Permíteme brindarte un ejemplo relacionado con uno de los símbolos masónicos más representativos: el Compás. Este símbolo, que representa los límites que el ser humano debe tener, ya sea impuestos por el Gran Arquitecto del Universo, el Big Bang, Dios o incluso la propia psique individual de cada persona, se encuentra por encima de conceptos como la justicia, la rectitud y la equidad. Estos últimos están unidos por el vértice de la ética y la moral, que a su vez emanan de la Escuadra. Estas representaciones arquetípicas del símbolo masónico nos recuerdan constantemente que debemos aspirar a la perfección eterna, pero más allá de ser un dogma, este símbolo tiene aplicaciones y variantes adicionales. Para comprender este concepto, te invito a observar detenidamente la imagen superior, donde podrás vislumbrar la razón detrás de mi interés por los números y las huellas numérico-lingüísticas de los diversos sucesos ocurridos en todo el mundo y en diferentes escenarios.

Ahora, detengámonos un momento y consideremos la existencia de otros meta-símbolos ocultos dentro de los símbolos masónicos. ¿Cuántos podrían haber y qué propósitos podrían cumplir? No pretendo hacer juicios de valor sobre el bien y el mal en este mundo. Mi enfoque se basa en que el resultado final de la aplicación de un símbolo debe ser bueno y positivo para el mundo en general. Personalmente, me dedico a la observación y al pensamiento, fundamentándome en el estudio y en mi propio crecimiento para, posteriormente, poder contribuir al desarrollo de los demás dentro de mis capacidades inherentes.

Ahora, adentrándonos en el análisis de los números detallados en la imagen, es importante destacar que la suma de todos los extremos del Compás y la Escuadra resulta en el número 9, que es el valor del pináculo del Compás. Este punto representa la apoteosis en las diversas subjetividades que le atribuyamos a este símbolo. Por ejemplo, si sumamos los extremos inferiores del Compás, obtenemos 3 + 6, lo que da como resultado 9. Si procedemos de manera similar con los extremos superiores de la Escuadra, es decir, 8 + 7 + 1 + 2, obtendremos 18, y sumando nuevamente esos dígitos, llegamos nuevamente a 9. Además, si sumamos los valores inferiores de la Escuadra, 5 + 4, nos encontramos nuevamente con el hermoso número 9, el cual también es el extremo superior del Compás, aquel que el Gran Arquitecto del Universo, o cualquier ser humano que haya alcanzado su propia apoteosis, sostiene con firmeza. El 9 está en todas partes dentro del símbolo masónico, incluso cuando no es evidente, su presencia es omnipresente.

El número 9, con su enigmática presencia, despierta nuestra curiosidad y nos invita a reflexionar sobre su profundo significado simbólico. En el mundo de la numerología, el 9 es considerado un número sagrado y poderoso, que encierra un potencial transformador y de culminación.

En el contexto de los símbolos masónicos, el número 9 se revela como el pináculo del Compás, el punto más elevado que representa la apoteosis, el estado máximo de realización y perfección del ser humano. Al sumergirnos en la suma de los extremos del Compás y la Escuadra, descubrimos que, sin importar cómo combinemos los valores, el resultado siempre es el número 9, reforzando su importancia y omnipresencia dentro del simbolismo masónico.

El número 9 nos invita a contemplar la totalidad y la integridad, ya que es la suma de todos los dígitos anteriores. Representa la culminación de un ciclo, la llegada al punto de inflexión donde se cosechan los frutos de un arduo camino recorrido. Es el número de la plenitud y la sabiduría adquirida a través de la experiencia.

En lo más profundo de su esencia, el número 9 nos desafía a trascender los límites de nuestra propia existencia, a elevarnos por encima de lo común y a buscar la excelencia en todas nuestras acciones. Nos recuerda que cada uno de nosotros tiene el potencial de alcanzar un estado de perfección individual, en el cual la ética, la moral y la rectitud se entrelazan para guiar nuestro camino.

Además, el número 9 nos habla de la conexión universal y la interrelación entre todas las cosas. Como una huella numérica que se repite en diferentes contextos, nos invita a reconocer la unidad subyacente en la diversidad, a comprender que todos estamos interconectados en este vasto entramado cósmico.

En última instancia, el número 9 nos incita a buscar la verdad más profunda dentro de nosotros mismos, a emprender un viaje de autoconocimiento y evolución personal. Nos insta a abrazar la soledad de la exploración interior, donde encontramos las respuestas a preguntas trascendentales y descubrimos nuestra propia Verdad Primordial.

Así, el número 9 se convierte en un faro de luz en nuestro camino, recordándonos que estamos destinados a ser eternos buscadores de conocimiento y perfección. Nos desafía a superar nuestras limitaciones, a adentrarnos en lo desconocido y a convertirnos en espectadores privilegiados de la grandeza que yace en lo profundo de nuestro ser.

Permíteme aclarar, que mi intención no es afirmar que la masonería promueve estos meta-símbolos, ni mucho menos. Más bien, estos símbolos en sí mismos poseen una carga numérica ancestral que nos trasciende a todos. La masonería, basada en dicho sincretismo filosófico ancestral, utiliza los símbolos como representación del Verdadero Hombre, aquel dotado de buenas costumbres, moral estricta y ética impecable. Este hombre es un estudioso alejado de la simplicidad y las banalidades que emanan de una sociedad superficial, la cual devora a una minoría que busca escapar de ella pero que, en última instancia, acaba volviendo, arrastrada por su propia debilidad de carácter, hacia el mundo de la simplicidad y las bajas morales y éticas que todos conocemos.

La sociedad actual está dominada por poderosos egos provenientes de una mercadotecnia deshumanizada que exalta nuestros instintos más primitivos y reprime al Homo sapiens sapiens. En este contexto, es difícil que la sociedad pueda mejorar por sí misma, y arrastra consigo a aquellos individuos que intentan cambiarla. Sin embargo, debido a su falta de carácter, estos individuos terminan siendo devueltos al seno de una sociedad trivializada, infantilizada, carente de pensamiento crítico y en constante búsqueda de la felicidad perpetua. Aquellos que piensan consumen mucho menos que aquellos que no lo hacen, estos últimos se encuentran bajo la influencia de sus propios egos. Entonces es justo aquí, en este momento crucial, en el cual aquellos que no se permiten asimilar estos símbolos antagónicos a los masónicos, ya sea a través de la fortaleza de su carácter o de su propia apoteosis, cuando pueden elevarse y adquirir una mayor conciencia, pero esto tiene un alto costo: la soledad. Se convierten en una minoría dispersa en diferentes puntos del planeta Tierra. Sin embargo, es precisamente en la soledad donde se revelan cosas que otros no ven y se experimentan sensaciones que la mayoría no comprende. El sufrimiento derivado de la soledad nos impulsa hacia una nueva etapa evolutiva en nuestro proceso de individuación. Aquellos que huyen del sufrimiento y se refugian en el mundo infantilizado de lo paterno/materno jamás se convertirán en individuos verdaderos, nunca alcanzarán la elevación y jamás serán conscientes de la Verdad Inocultable. Jamás serán espectadores privilegiados en primera fila de aquello que denominamos la Verdad Primordial, la cual cada uno de nosotros debe descubrir en nuestro interior. Esta verdad nos espera en cada rincón de nuestro proceso de auto-evolución personal.

En este intrincado laberinto de símbolos y números, hemos desentrañado algunos enigmas de la masonería y explorado la profunda conexión entre las formas y los valores numéricos. Hemos descubierto cómo los símbolos masónicos, lejos de ser meras representaciones visuales, encierran una sabiduría ancestral que nos desafía a trascender los límites de lo superficial y adentrarnos en el reino de la verdad y la evolución personal. A medida que nos adentramos en esta odisea, hemos reflexionado sobre la sociedad actual, dominada por egos deshumanizados y una búsqueda constante de una felicidad efímera. Hemos descubierto la importancia de cultivar un carácter fuerte y resistente, capaz de resistir las tentaciones de una sociedad trivializada y encontrar la soledad en la que la verdadera sabiduría florece. Pero nuestro viaje no termina aquí. Los secretos numéricos y simbólicos que hemos explorado son solo la punta del iceberg en un vasto océano de conocimiento y comprensión. Continúa navegando en mi sitio web, en donde encontrarás más escritos que abordan temas similares, desvelando nuevas capas de significado y revelando aún más "secretos ocultos". Ingresa a mi universo de conocimiento y descubre cómo los números y los símbolos pueden transformar tu percepción y enriquecer tu vida. Permíteme guiar tu mente hacia nuevas fronteras de la comprensión y la consciencia, mientras desentrañamos juntos, los misterios que subyacen bajo la superficie de lo aparente.

No te conformes con lo superficial, aventúrate en lo desconocido y despierta la chispa de la curiosidad que anida en tu interior. Sumérgete en una travesía hacia la verdad y hacia la autotrascendencia, en donde la mente se expande y el espíritu se eleva.

Lic. Nelson J. Ressio.

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10/07/2023


¿Puedes imaginar un mundo donde nuestras intenciones y pensamientos tengan el poder de alterar la realidad cuántica? Un escenario donde nuestras mentes se conviertan en los motores que transforman el tejido mismo de la existencia. Suena a ciencia ficción, ¿verdad? Sin embargo, permíteme presentarte un fascinante proyecto llamado "The Egregor Meter Project", un hito revolucionario que nos sumerge en un viaje apasionante hacia el poder de la mente y su influencia en los misteriosos fenómenos cuánticos.

En este artículo, descubrirás cómo este innovador software ha logrado captar eventos extraordinarios a nivel local, regional y global, dejando al descubierto la profunda conexión entre la intencionalidad mental y los cambios en la coherencia cuántica. Acompáñanos mientras exploramos los detalles y ejemplos fascinantes de cómo un solo dispositivo, estratégicamente ubicado, ha registrado la alteración de estados cuánticos bajo el influjo de potentes pensamientos direccionados. Sumérgete en un relato en el que el último evento mundial de fútbol se convierte en el telón de fondo de un experimento sin precedentes. Desde Argentina, la patria del tango y el fútbol, una sola máquina ejecutando el software del proyecto ha capturado la esencia misma de la modificación cuántica, revelando la trascendencia de los pensamientos masivos que se dirigían hacia el país sudamericano. A medida que avanzamos, desentrañaremos cómo estas intenciones colectivas han sido capaces de perturbar la coherencia de sistemas cuánticos y dejar su huella en los patrones caóticos de ceros y unos generados por el software.

Prepárate entonces, para sumergirte en el fascinante mundo de la física cuántica y la psicología masiva. A lo largo de estas líneas, exploraremos las implicaciones de este proyecto de vanguardia, cuyo objetivo es comprender el intrincado vínculo entre la mente humana y el universo cuántico. ¿Estás listo para descubrir cómo nuestras intenciones pueden moldear la realidad misma? ¡Adelante, descorramos el velo y adentrémonos en conjunto, entre los secretos impactantes de: "The Egregor Meter Project"!

El estudio y análisis de fenómenos cuánticos siempre ha sido un campo fascinante para la ciencia y la tecnología. En este sentido, uno de los proyectos más intrigantes y revolucionarios es el denominado "The Egregor Meter Project", un software desarrollado para realizar mediciones a distintos niveles: local, regional, global e incluso más allá de nuestro alcance actual. La clave radica en la instalación estratégica de dispositivos que ejecutan este software, los cuales actúan como verdaderos "atrapamoscas" de estados cuánticos modificados por la influencia de poderosas intenciones mentales.

A diferencia de lo que se podría pensar, no se requiere un gran número de dispositivos para llevar a cabo estas mediciones. De hecho, tan solo uno o dos dispositivos instalados estratégicamente en cada provincia podrían ser suficientes. Estos puntos de captura de información cuántica se convierten en nodos clave para detectar eventos de alta penetración psicológica masiva. Uno de los eventos más recientes en los que se registraron alteraciones en la coherencia cuántica fue el Mundial de Fútbol en Qatar. Desde Argentina, un solo dispositivo equipado con el software del proyecto logró captar la magnitud de las modificaciones cuánticas fuera de lo común. Durante el desarrollo del Mundial, el equipo de fútbol de Argentina se perfilaba como uno de los posibles ganadores de la copa, lo que desencadenó una enorme cantidad de pensamientos e intenciones dirigidas hacia el país sudamericano. Esta concentración masiva de intencionalidad mental generó un impacto en los estados cuánticos, alterando su coherencia de manera significativa. Es como si una multitud de mentes estuviera "mirando", ya sea con sus ojos o de forma puramente mental, hacia un objetivo común.

Esta intención dirigida tiene la capacidad de afectar la coherencia de un sistema cuántico, como es el caso de la CPU de los dispositivos que ejecutan el software del proyecto. La CPU, al ser un sistema por el cual fluyen electrones y partículas subatómicas, se ve influenciada por las propiedades intrínsecas de las partículas, como el entrelazamiento cuántico. Cuando una intención poderosa se enfoca en un objetivo específico, como el nombre "Argentina" en este caso, se produce una colisión onda-corpuscular con el sistema que contiene las partículas, es decir, con la propia CPU. Esta colisión provoca un cambio en el estado coherente del sistema a nivel cuántico, lo que se refleja en el software del proyecto como un orden momentáneo.

El software del "The Egregor Meter Project" se caracteriza por generar constantemente una secuencia aleatoria de ceros y unos, lo cual podría considerarse como caos. Sin embargo, cuando se detecta un patrón de orden en medio de esta secuencia aleatoria, es muy probable que estemos presenciando la influencia de una intención u observación masiva dirigida. De esta manera, las detecciones basadas en eventos con alta penetración psicológica pueden abarcar regiones enteras o incluso todo el mundo, por lo que ha abierto una puerta más hacia el estudio y comprensión de la influencia de la mente humana en los sistemas cuánticos. Mediante la instalación estratégica de dispositivos que ejecutan este software revolucionario, se han registrado eventos de alto impacto psicológico a nivel global. El reciente ejemplo del Mundial de Fútbol en Qatar evidencia cómo las intenciones y pensamientos dirigidos hacia un mismo objetivo pueden alterar la coherencia cuántica y generar cambios detectables en la secuencia de ceros y unos generada por el software. Estos avances nos acercan cada vez más a comprender la interconexión entre la mente y la realidad cuántica, abriendo nuevas perspectivas en el campo de la ciencia y la conciencia.

En un universo en donde la ciencia y la mente se entrelazan, "The Egregor Meter Project" ha abierto una puerta hacia el misterio y el potencial ilimitado que yace en la interacción entre nuestros pensamientos y el reino cuántico. Este proyecto nos invita a reflexionar sobre el papel fundamental que desempeñamos como observadores conscientes, capaces de moldear la realidad misma a través de nuestras intenciones colectivas, por lo que, en cada momento en el que nos hemos sumergido de forma colectiva, por entre los intrigantes eventos registrados durante el Mundial de Fútbol y las alteraciones en la coherencia cuántica captadas por el software, se hace evidente que nuestras mentes tienen un impacto más profundo de lo que podríamos imaginar. Las fronteras entre lo material y lo inmaterial se desdibujan, revelando un universo en el que nuestras intenciones tienen el poder de influir en el tejido mismo de la existencia.

Te invito a seguir explorando el fascinante mundo del "The Egregor Meter Project" y sumergirte en las maravillas que este proyecto tiene para ofrecer. Visita su página oficial, adéntrate en los detalles más intrigantes de esta investigación vanguardista y descubre cómo puedes ser parte de esta revolución científica y consciente.

No pierdas la oportunidad de ser testigo de una nueva era en la que nuestras mentes y el reino cuántico convergen. ¡Sumérgete en el proyecto, abre tu mente y descubre el poder oculto que yace en nuestras intenciones! Haz clic aquí para visitar la página del proyecto y adentrarte en un mundo de posibilidades infinitas. ¡El futuro te espera!

Lic. Nelson J. Ressio.

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09/07/2023


Al adentrarnos en las imponentes catedrales góticas, como la majestuosa Notre-Dame de París, la impresionante Catedral de Colonia o la emblemática Catedral de Chartres, nos encontramos inmersos en un ambiente que trasciende la mera arquitectura. Estas magníficas construcciones, con sus altos arcos ojivales, vitrales coloridos y detalles meticulosos, nos transportan a un tiempo en el que la fe y la creatividad humana se entrelazaron en un intento de alcanzar lo divino. Las catedrales góticas, en su esplendor arquitectónico, constituyen un testimonio duradero de la habilidad y visión de las mentes maestras que las concibieron y de los hábiles artesanos que las hicieron realidad durante el período medieval en Europa. Es una expresión arquitectónica distintiva que se caracteriza por su enfoque en la verticalidad, los arcos ojivales, las bóvedas de crucería y los detalles exquisitos. La Catedral de Chartres, por ejemplo, exhibe una combinación excepcional de elementos góticos tempranos y tardíos, lo que la convierte en un referente para comprender la evolución y diversidad del estilo gótico en su totalidad.

Al entrar en estas majestuosas estructuras, nos encontramos con un juego de luces y sombras, donde la luz se filtra a través de los vitrales, creando una atmósfera celestial que ilumina el espacio sagrado. Los vitrales, como los de la Sainte-Chapelle de París, son auténticas joyas artísticas, que cuentan historias bíblicas y transmiten mensajes espirituales a través de su luminosidad y rica paleta de colores. Estas ventanas de vidrio teñido no solo sirven como elementos decorativos, sino que también se consideran medios para comunicar la gloria divina y elevar las mentes y los corazones de los fieles. En cada detalle, desde los elaborados capiteles de las columnas hasta los intrincados tracerías de las ventanas rosetón, fue meticulosamente esculpido por manos expertas. Los maestros artesanos y los gremios de constructores, como los "maçons" y los "pierres", se esforzaron durante décadas y, en algunos casos, incluso siglos, para erigir estos impresionantes monumentos. La Catedral de Colonia, por ejemplo, tomó más de seis siglos en completarse, siendo una muestra elocuente del compromiso y la dedicación de generaciones sucesivas.

Creo importante destacar que, más allá de su estética impresionante, estas catedrales también cumplían una función doble y primordial: social y religiosa, por lo que se convirtieron en centros de peregrinación y de puntos de encuentro para la comunidad. Además de albergar los servicios religiosos, las catedrales también servían como símbolos de poderío eclesiástico y como espacios para la expresión artística y cultural. Al pasear por las naves, nos encontramos rodeados de obras de arte sacro, como esculturas, frescos y retablos, que narran historias bíblicas y transmiten mensajes espirituales a través de la belleza visual trascendiendo de esta manera, el ámbito arquitectónico. Estas imponentes estructuras han resistido el paso del tiempo y han sobrevivido a guerras, revoluciones y desastres naturales, y aún hoy continúan maravillando y cautivando a los visitantes de todo el mundo. Son testimonios tangibles de la grandeza humana y del deseo de conectarse con lo divino. Al explorar estos tesoros históricos, nos sumergimos en un viaje a través de los siglos y nos acercamos a una comprensión más profunda de nuestra propia identidad y trascendencia. Las catedrales góticas son mucho más que meras construcciones arquitectónicas. Son expresiones monumentales de la creatividad y la devoción humanas, que nos invitan a reflexionar sobre nuestra relación con lo divino, a maravillarnos ante la belleza y a buscar un significado más profundo en nuestra existencia. A través de sus elementos arquitectónicos distintivos, como los arcos ojivales, las bóvedas de crucería y los vitrales, estas catedrales nos transportan a un mundo de espiritualidad y trascendencia. Son testigos silenciosos de una época pasada, pero que indudablemente siguen resonando en nuestra conciencia colectiva, recordándonos que, a través del arte y de la fe, podemos alcanzar las alturas más sublimes de la experiencia humana.

Una mirada desde lo filosófico.

Desde un enfoque filosófico, las catedrales góticas nos invitan a explorar las dimensiones más profundas de la existencia humana y a reflexionar sobre cuestiones fundamentales de la vida y la trascendencia. Estas magníficas construcciones arquitectónicas se convierten en símbolos poderosos que nos llevan más allá de lo material y nos incitan a cuestionar nuestra propia relación con lo divino, lo espiritual y lo trascendental.

Una de las ideas filosóficas que podemos asociar con las catedrales góticas es el concepto de lo sublime. Según la filosofía estética, lo sublime es una experiencia que nos lleva más allá de los límites de lo ordinario y nos sumerge en una sensación de grandeza y admiración indescriptibles. Al ingresar a una catedral gótica, nos enfrentamos a una arquitectura que desafía nuestra comprensión y nos envuelve en una atmósfera de misterio y asombro. Los altos arcos, las bóvedas celestiales y los vitrales que irradian luz nos transportan a un dominio que trasciende lo cotidiano y nos conecta con lo infinito. En ese momento, experimentamos una sensación de lo sublime, una mezcla de temor y fascinación que nos confronta con nuestra propia insignificancia en el vasto universo.

Además, nos empujan a reflexionar sobre la dualidad inherente a la condición humana. Por un lado, observamos la grandiosidad y la belleza de estas estructuras arquitectónicas, que reflejan el ingenio y la creatividad del ser humano. Por otro lado, reconocemos la temporalidad y la fragilidad de nuestra existencia frente a la eternidad de la arquitectura gótica. Nos enfrentamos a la paradoja de nuestra capacidad para construir maravillas efímeras en contraste con la durabilidad y perdurabilidad de las catedrales góticas a lo largo de los siglos. Esto nos lleva a reflexionar sobre la naturaleza transitoria de nuestras vidas y la búsqueda de significado y trascendencia en un mundo en constante cambio.

Otra cuestión filosófica que se plantea al contemplar las catedrales góticas es la relación entre lo humano y lo divino. Estas estructuras arquitectónicas fueron concebidas como lugares sagrados destinados al culto y la adoración. Representan un intento de materializar lo inmaterial, de crear un puente entre lo terrenal y lo celestial. En este sentido, las catedrales góticas nos invitan a reflexionar sobre la naturaleza de la fe y la experiencia religiosa, así como sobre el papel de la arquitectura en la construcción de significado y conexión con lo divino.

Al recorrer las naves de una catedral gótica, podemos experimentar una profunda introspección y un sentido de asombro que trasciende las palabras. Estas estructuras nos confrontan con preguntas filosóficas fundamentales sobre el sentido de la vida, la relación entre lo humano y lo divino, y la búsqueda de trascendencia en un mundo finito. Nos invitan a reflexionar sobre nuestra propia existencia y a explorar las dimensiones más profundas de nuestro ser. En este sentido, las catedrales góticas se convierten en espacios filosóficos en sí mismos, lugares donde la arquitectura se entrelaza con la espiritualidad y nos invita a reflexionar sobre los misterios de la vida y la trascendencia.

Una mirada desde lo psicológico.

Desde una perspectiva psicológica, las catedrales góticas ejercen un profundo impacto en la mente y las emociones de quienes las visitan. Estas majestuosas estructuras arquitectónicas están diseñadas de tal manera que despiertan una serie de respuestas psicológicas y sensoriales en los individuos, generando un efecto notable en su bienestar emocional y espiritual.

La grandiosidad y la verticalidad de las catedrales góticas evocan una sensación de asombro y admiración en los visitantes. Las altas bóvedas, los imponentes pilares y los intrincados detalles arquitectónicos despiertan un sentimiento de elevación y trascendencia. Al mirar hacia arriba, se experimenta una sensación de insignificancia ante la vastedad y la magnificencia del espacio, lo que puede conducir a una profunda reflexión sobre la existencia humana y el lugar de cada individuo en el universo. La luz desempeña un papel fundamental en la experiencia psicológica de las catedrales góticas. A través de los vitrales de colores, la luz solar se filtra en el interior de la estructura, creando un juego de luces y sombras que contribuye a la atmósfera mística y espiritual del lugar. Esta iluminación tenue y cambiante estimula los sentidos y evoca una sensación de tranquilidad y serenidad. La luz, en combinación con el olor del incienso y el sonido del canto coral, crea una experiencia multisensorial que induce un estado de calma y conexión interna. Además, las catedrales góticas ofrecen espacios de introspección y contemplación. Los bancos largos y silenciosos invitan a los visitantes a sentarse, a alejarse del bullicio del mundo exterior y a sumergirse en sus propios pensamientos y emociones. La acústica cuidadosamente diseñada amplifica el sonido del silencio, generando un ambiente propicio para la meditación y la autorreflexión. Este entorno propicia un encuentro íntimo con uno mismo, permitiendo a las personas explorar sus creencias, dudas y esperanzas más profundas. Es interesante destacar que las catedrales góticas también pueden despertar emociones contradictorias. Por un lado, la belleza y la majestuosidad de estos espacios pueden generar una sensación de admiración y alegría. Por otro lado, la oscuridad y el misterio que se encuentran en algunas partes de la catedral pueden evocar una ligera sensación de temor o intriga. Estas emociones contrastantes añaden una capa adicional a la experiencia psicológica, desafiando al visitante a explorar y reconciliar sus propias emociones y dualidades internas. En definitiva, desde una relación psicológica, son espacios que impactan profundamente en la mente y las emociones de quienes las visitan. A través de su grandiosidad arquitectónica, el juego de luces y sombras, y los espacios propicios para la introspección, estas catedrales ofrecen una experiencia que puede promover la calma, la reflexión y la conexión espiritual. Son lugares donde los visitantes pueden explorar su sentido de existencia y encontrar una renovación emocional y psicológica.

Una mirada desde lo antropológico.

Desde una perspectiva antropológica, las catedrales góticas adquieren un significado aún más profundo, ya que reflejan la intersección entre la fe religiosa, la cultura y la identidad colectiva de una época y una comunidad. Estas magníficas estructuras arquitectónicas no solo son testigos de la historia, sino que también encarnan los valores, las creencias y las aspiraciones de las sociedades medievales que las erigieron, por lo que se convirtieron en el centro de la vida comunitaria en la Edad Media. No solo eran lugares de culto y adoración, sino que también funcionaban como centros de reunión, educación y celebración. Las festividades religiosas, como la Semana Santa y la Navidad, se celebraban con gran pompa y circunstancia en estas imponentes edificaciones, reuniendo a la comunidad en torno a la fe y fortaleciendo los lazos sociales fortaleciendo la identidad de una ciudad o región en particular. Cada catedral gótica tiene características arquitectónicas distintivas y elementos decorativos únicos que las diferencian de otras. Por ejemplo, la catedral de Notre-Dame de Chartres en Francia se destaca por sus magníficos vitrales, que cuentan historias bíblicas y ofrecen una experiencia visual y espiritual excepcional. Por otro lado, la catedral de Colonia en Alemania impresiona por su tamaño imponente y sus delicadas esculturas. Estas catedrales no solo eran símbolos de la presencia divina, sino también de la importancia y del prestigio de una ciudad o comunidad en particular. La construcción de una catedral gótica requería enormes recursos financieros y humanos, lo que implicaba la participación activa de los gobernantes, los comerciantes y los ciudadanos en general convergiendo en un verdadero proyecto colectivo, el que unía a la comunidad y que generaba un sentido de orgullo y de pertenencia accionando fuertemente en la vida diaria de las personas. Su arquitectura majestuosa y sus espacios interiores ofrecen un escape de la rutina diaria, proporcionando un entorno sagrado y tranquilo en el que los fieles pueden buscar consuelo espiritual y contemplación. Las catedrales también albergan tesoros religiosos y reliquias sagradas que atraen a peregrinos y visitantes de todas partes, generando intercambios culturales y económicos.

Como podemos entender, las catedrales del estilo gótico son mucho más que meros edificios arquitectónicos. Desde esta mirada antropológica, representan la intersección entre la fe religiosa, la cultura y la identidad colectiva de una comunidad. Son testimonios tangibles de la historia y de la creatividad humana, reflejando los valores y las aspiraciones de las sociedades medievales. Estas imponentes estructuras arquitectónicas funcionaban como centros de reunión comunitaria, símbolos de prestigio y orgullo local, y lugares de escape espiritual en la vida diaria de las personas.

Una mirada desde la femineidad.

Desde una perspectiva del concepto de la femineidad y el simbolismo relacionado a lo femenino en las catedrales góticas, se puede apreciar una fascinante conexión entre la arquitectura y la representación de aspectos sagrados asociados a la feminidad. A lo largo de la historia, se ha atribuido a lo femenino cualidades como la fertilidad, la creatividad y la receptividad, y estas características se reflejan en la simbología y en los elementos arquitectónicos presentes en muchas catedrales góticas, cuyo diseño, con sus altas bóvedas y arcos ojivales, puede ser interpretado como una representación del útero femenino, el lugar donde la vida es concebida y nutrida. El visitante, al ingresar a la catedral a través de las grandes entradas ojivales, atraviesa una suerte de portal hacia el interior sombrío y uterino del edificio. Este simbolismo sugiere una conexión profunda con el origen de la vida y puede evocar una sensación de renacimiento espiritual, y en consonancia con las formas curvilíneas, como los arcos, las columnas y los rosetones, nos muestran representaciones propias de la femineidad y de la belleza. Estas formas nos evocan una sensación de gracia y de elegancia, y su presencia puede ser interpretada como un homenaje a la femineidad divina y a su influencia en la esfera espiritual.

Una mirada desde la sexualidad y el esoterismo.

En relación a la sexualidad como realización espiritual esotérica, se puede analizar el simbolismo presente en las catedrales góticas desde una perspectiva más profunda. La representación de la "Arquivolta" en la entrada ojival, con sus bandas concéntricas de perfiles y la "Clave de Arco" en forma de "Botón de Rosa", sugiere una conexión simbólica con el clítoris, un órgano asociado con el placer y la energía sexual femenina. Esta simbología podría interpretarse como una invitación a explorar la sexualidad como un camino hacia la conexión espiritual y a la trascendencia, y que junto con el agua bendecida, representada muchas veces en forma de una concha marina gigante, nos retrotrae a la idea de la fertilidad y el nacimiento. Esta representación puede ser entendida como una invitación a explorar la sexualidad en el contexto de la creación y de la manifestación de la vida. En este aspecto, las catedrales góticas podrían ser consideradas como espacios sagrados donde se integran elementos de la espiritualidad y la sexualidad, invitando a los fieles a indagar en su propia conexión entre lo divino y lo terrenal.

Resumiendo esta particular mirada, muy subjetiva por cierto, desde una perspectiva del concepto de la femineidad y el simbolismo relacionado a lo femenino, así como desde una perspectiva de la sexualidad como realización espiritual esotérica, las catedrales góticas presentan elementos arquitectónicos y simbólicos que invitan a la reflexión y a la exploración de estos aspectos de la experiencia humana. Estas edificaciones trascienden su función religiosa y se convierten en espacios donde la espiritualidad, la femineidad y la sexualidad se entrelazan, brindando a los visitantes la oportunidad de adentrarse en un viaje interior en la búsqueda de significado y de conexión con lo sagrado. Y es en este sentido, que los elementos simbólicos presentes en las catedrales góticas adquieren un significado antropológico más amplio. La imagen de la Virgen María, omnipresente en la iconografía gótica, nos recuerda la importancia de lo femenino en la experiencia humana y su papel en la espiritualidad. Las gárgolas, con sus expresiones grotescas y su función de desviar el agua de lluvia, nos invitan a reflexionar sobre la dualidad de la belleza y la monstruosidad en nuestra propia naturaleza, convirtiéndose en espacios sagrados en donde convergen lo divino y lo humano. Son testimonios palpables de nuestra necesidad de trascendencia y nos invitan a explorar los límites de nuestra comprensión y experiencia respecto del mundo. Al introyectarnos dentro de estas obras de arte arquitectónicas, nos encontramos con un diálogo, casi eterno, entre lo finito y lo infinito, lo terrenal y lo espiritual, lo individual y lo colectivo, que nos lleva a cuestionar, a maravillarnos y a buscar un significado más profundo respecto de nuestra existencia.

Desde la grandiosidad de la Catedral de Chartres hasta la serena elegancia de la Catedral de Estrasburgo, las catedrales góticas siguen cautivando magistralmente a los visitantes de hoy en día, para mantenerse como testimonios duraderos del genio humano y recordándonos que, a través del arte y de la devoción, podemos alcanzar momentos de trascendencia, los cuales nos conectan con lo divino. Estas estructuras arquitectónicas icónicas continúan inspirando a generaciones de todas las edades, invitándolas a contemplar lo imponente y lo etéreo en nuestra búsqueda constante de significado y de conexión con lo trascendental.

Una mirada final.

En cierta medida subjetiva, al explorar las catedrales góticas desde diferentes perspectivas filosóficas, psicológicas, antropológicas y simbólicas relacionadas con la femineidad y con la sexualidad, puedo apreciar la profundidad y la riqueza de estas construcciones arquitectónicas, no solo como magníficos testimonios de la habilidad técnica de la época, sino que también ocultan conceptos y simbolismos que nos llevan, consciente o inconscientemente, hacia una introspección espiritual, recordándonos la aspiración del ser humano por trascender lo terrenal y por conectar con lo divino, con la elevación del espíritu hacia lo sagrado, llevándonos hacia un estado de contemplación y de introspección, brindando un entorno propicio para la renovación emocional y para la búsqueda de significado en la vida de cada quién, como fiel testimonio de la importancia de la fe en la vida cotidiana, reflejando la dedicación y el esfuerzo colectivo de las generaciones pasadas, en donde la comunidad se reunía para celebrar su religión y para fortalecer su sentido de identidad y de pertenencia, y además, para reflexionar sobre la interconexión entre lo divino y lo humano al evocar la fertilidad, la creatividad y la sensualidad femenina, recordándonos que la espiritualidad y la sexualidad no son conceptos separados, sino que están intrínsecamente relacionados.

En definitiva, las catedrales góticas trascienden su función religiosa y se erigen  majestuosamente como espacios en donde convergen distintas dimensiones de la experiencia humana con lo sagrado, es decir, con la exploración interior y la inevitable conexión con la comunidad, para adentrarnos en una travesía hacia el autoconocimiento, hacia la trascendencia y hacia la apreciación de la complejidad de la existencia humana.


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08/07/2023


La televisión, conocida también como la caja de imágenes, ha sido objeto de análisis y debate por su impacto en la mente humana. Algunos estudiosos se refieren a este fenómeno como "Televisiosis" o "Televisiositis", especialmente en lo que concierne a los niños, quienes se consideran más vulnerables a los efectos psicológicos de esta forma de entretenimiento.

Es importante reconocer que los únicos responsables de permitir que los niños pasen largas horas frente al televisor, sin un control adecuado del tiempo y los contenidos, somos los adultos. Los niños están naturalmente programados para absorber, asimilar, aprender, pensar y deducir todo lo que perciben a través de sus sentidos. Esta capacidad les permite prepararse para la vida adulta. Pero, ¿qué significa estar preparado para la vida adulta? Durante la infancia, los niños deben enfrentarse a eventos y objetos del mundo real, con todas sus realidades, tanto positivas como negativas. Esta experiencia les proporciona una especie de "coraza" psicológica compuesta por dualidades, como el bien y el mal, el sufrimiento y el gozo, las pérdidas y las conquistas. Esta "coraza" los prepara para afrontar las realidades que encontrarán en la edad adulta, sin sucumbir ante la indecisión y la incertidumbre que a menudo caracterizan la vida de los adultos.

Siguiendo esta premisa, un niño que pasa muchas horas al día frente al televisor sufre la pérdida de contacto con varias realidades, lo que puede resultar en trastornos en su desarrollo. Algunos de estos trastornos incluyen una percepción distorsionada de la vida y las personas, una disminución de la actividad cerebral orientada a la percepción de sonidos e imágenes cargados de conceptos que pueden modificar la realidad propia de los niños, una pasividad y receptividad excesivas en detrimento de una actitud activa y proactiva, falta de comunicación social con la familia y amigos, disminución de la creatividad, la imaginación y la inventiva, problemas de atención o el llamado Trastorno de Atención, alteración de la paz y armonía familiar debido a los programas de televisión que se eligen, problemas visuales si los niños miran la televisión a menos de tres metros de distancia, percepción y asimilación de una realidad alterada y virtual, tiempo perdido que podría utilizarse para actividades familiares, amistades, estudio, lectura, creaciones intelectuales y muchas otras cosas más.

¿Cuál es la responsabilidad de los padres en relación con el tiempo que los niños pasan frente a este "chupete electrónico" llamado televisión? La respuesta es simple: ¡toda la responsabilidad! Dado que los niños aún no han madurado lo suficiente como para comprender los efectos negativos, somos los adultos los que debemos tomar conciencia y tomar decisiones sobre el tiempo y los contenidos que nuestros hijos consumen en la televisión. Debemos ser firmes en la implementación de estas decisiones. Sin embargo, no es suficiente ser adultos restrictivos en la libertad de nuestros hijos. También debemos pasar tiempo de calidad con ellos durante los momentos libres de televisión que nosotros mismos les hemos impuesto. Si controlamos eficazmente el tiempo y el contenido que ven, debemos tener la misma dedicación para participar en actividades extra-televisivas, como jugar cartas, ajedrez, leer juntos todos los días y tener conversaciones sobre temas que ellos elijan o puedan manejar desde su perspectiva aún inmadura. También es importante salir a compartir momentos de juego físico con la familia y amigos. En mi caso, estas sesiones ocurren todas las noches durante una hora o más, y no son obligatorias, sino que son iniciativa de los propios niños. El objetivo es generar hábitos y costumbres positivas en los niños, para que después de unos pocos meses de práctica, sean ellos mismos quienes recurran a estas buenas prácticas que mencioné anteriormente.

¿Qué responsabilidad tiene la escuela en relación con este enemigo de la intelectualidad que es la televisión? La respuesta es: mucha responsabilidad. ¿Cómo deberían actuar los profesores ante este tema? En primer lugar, deben predicar con el ejemplo y advertir sobre el daño que la televisión puede causar tanto en el presente como en el futuro. Si el tema de la influencia de la televisión no se encuentra dentro de los programas curriculares, debería incluirse. Si ya está presente en la currícula, los profesores deben utilizar ejemplos y una buena didáctica para mostrar a los estudiantes los aspectos detallados anteriormente.

En resumen, desde mi humilde punto de vista, la capacidad intelectual de las personas está inversamente relacionada con el tiempo que han pasado y pasan frente al televisor. Esta máquina, que provee una serie de dependencias psicológicas e ideológicas a mentes desprotegidas, genera una relación proporcional en la sociedad. A mayor tiempo dedicado a la televisión, menor es la capacidad intelectual de la sociedad en su conjunto. Esto implica menos tiempo para cultivar el conocimiento, lo cual tiene graves implicaciones para la participación de las personas en la construcción y el mantenimiento de un mundo mejor. Entre estas implicaciones se encuentra la ausencia de libertad de pensamiento y expresión, el debilitamiento de virtudes esenciales como la tolerancia, el respeto y la empatía, y la manifestación de sentimientos de ira ante situaciones irrelevantes que no contribuyen a lo que realmente importa en la vida.

Si deseamos construir un mundo cada vez mejor en todos los sentidos, los adultos, incluidos los padres, los docentes, los políticos, etcétera, debemos asegurarnos de que el tiempo de los niños no se convierta en tiempo perdido. Si lo permitimos, nuestro futuro estará en peligro y la sociedad pagará las consecuencias.

Diversos estudios científicos respaldan la idea de que una exposición excesiva a la televisión puede tener efectos perjudiciales en los niños. Por ejemplo, la investigación realizada por el Centro de Investigación sobre Niños, Medios y Salud de la Universidad de California ha demostrado que la exposición prolongada a contenidos violentos en la televisión está relacionada con un aumento en la agresividad y la disminución de la empatía en los niños (Johnson, 2020). Otro estudio llevado a cabo por la Academia Americana de Pediatría reveló que los niños que pasan más tiempo frente al televisor tienen un mayor riesgo de desarrollar obesidad, problemas de sueño y dificultades en el rendimiento escolar (American Academy of Pediatrics, 2021). Estos hallazgos enfatizan la importancia de establecer límites adecuados y fomentar otras actividades saludables para el desarrollo integral de los niños.

Es fundamental que los adultos seamos conscientes del impacto de la televisión en la percepción de la realidad de los niños. El psicólogo Albert Bandura ha destacado la capacidad de los medios de comunicación para modelar conductas y actitudes, argumentando que los niños que se exponen a contenidos agresivos en la televisión pueden imitar dichos comportamientos en su vida diaria (Bandura, 2001).

La reconocida escritora y activista social Jane Goodall ha expresado su preocupación por el impacto de la televisión en la conexión con la naturaleza y la empatía hacia los animales. Goodall afirma: "Cuando los niños pasan largas horas frente al televisor, se desconectan de la belleza y la fragilidad del mundo natural. Esto limita su capacidad para preocuparse por el bienestar de los animales y el medio ambiente" (Goodall, 2018).

Además de los efectos perjudiciales en el desarrollo emocional y cognitivo de los niños, la televisión también puede afectar la calidad de las relaciones familiares y sociales. La falta de comunicación interpersonal y el aislamiento social son consecuencias comunes cuando los niños se sumergen en una dieta constante de programas televisivos. Por ello es fundamental que los padres y los docentes se involucren activamente en el tiempo libre de los niños y promuevan actividades enriquecedoras que fomenten la interacción, la creatividad y el aprendizaje. Esto implica establecer momentos de lectura conjunta, juegos de mesa, salidas al aire libre y conversaciones significativas sobre temas que despierten el interés de los niños.

En definitiva, la televisión puede ser una fuente de entretenimiento y conocimiento, pero también puede tener efectos perjudiciales en el desarrollo de los niños si no se controla adecuadamente. Los adultos tenemos la responsabilidad de regular el tiempo y los contenidos que nuestros hijos consumen en la televisión, brindándoles una educación equilibrada y oportunidades para crecer en todos los aspectos de sus vidas. Recuerda que la televisión no debe convertirse en una niñera electrónica, sino en una herramienta complementaria para el aprendizaje y el entretenimiento responsable.

Referencias:

  • Johnson, E. (2020). The Impact of Television on Children's Social and Emotional Development. Center on Media and Child Health.
  • American Academy of Pediatrics. (2021). Media and Children.
  • Bandura, A. (2001). Social cognitive theory of mass communication. Media Psychology, 3(3), 265-299.
  • Goodall, J. (2018). The Importance of Connecting Children and Nature. 

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