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2/11/19


Este mundo, es como el título de la película, respecto de la cual, inicio este escrito. La Mano, representa el poder único e invisible, a nivel mundial; la Cuna, representa a nuestro planeta; y el Bebé en su interior, representa al Hombre, en tanto que a su universal, varón y mujer.

En este mundo de hoy en día, no es posible hacer DORMIR al Bebé, sino existiese una Mano que meciera la Cuna, de lado a lado, y de manera constante. Dicha Mano, debe procurar que la Cuna, y en definitiva, que el Bebé, se duerma como consecuencia de los vaivenes que genera la Cuna, desde un lado hacia el otro, desde la derecha hacia la izquierda, y viceversa; porque, si dicha única Mano invisible, en algún momento, decidiese dejar de mecer la Cuna, ésta quedaría inmóvil en su centro, y como nueva consecuencia, el Bebé se despertaría, y por lo tanto, comenzaría a llorar... es decir, se desataría el caos.

El entendimiento de lo anteriormente expresado, nos hará aprehender, que es imposible; al menos por ahora, y hasta que el animal humano deje de ser animal, para pasar a ser mas humano; que aquella Mano invisible deje de mecer la Cuna, y es imposible, en definitiva y en estos tiempos que corren, el dejar que el Bebé DESPERTASE, porque, si el Bebé lo hace, éste se percatará de que no existe dualidad en su existencia, es decir, de que no se está dando ese vaivén de un lado hacia el otro, vaivén que antes lo calmaba y que lo hacía dormir, y que, en ausencia de dicho constante mecer, su estado consciente, hará que dicho Bebé comenzase a llorar, para luego pedir y demandar cosas que el Bebé necesita con absoluta urgencia, y con esto último, comenzará el caos, todo lo cual, es menester a la propia naturaleza del Bebé, y si el Bebé entra en caos, la Cuna comenzará a ser receptora de dicho caos, hasta que venga una Mano, ya sea, para volver a mecer la Cuna, o para extraer al Bebé de ella; y en este último caso, el extraer al Bebé, será con el objetivo de atenderlo, para cambiarlo, para darle de comer, para darle amor; aunque ese amor signifique un alto sentido de altruismo, el de preservar el bien colectivo, por sobre el individual. De todos modos, cuando aquella Mano invisible, devuelva el Bebé a su cómoda, confortable y segura Cuna, éste necesitará, y de forma urgente, que aquella Mano invisible, comenzase de nuevo a mecer su Cuna, porque el Bebé,  luego de ser atendido, necesita permanecer dormido la mayor parte del tiempo, necesita ese vaivén, necesita que lo lleven desde la izquierda hacia la derecha y viceversa, porque, lo anteriormente expresado, es parte de la naturaleza del Bebé, y si por algún motivo, se dejara de ejercer ese vaivén para siempre, el Bebé no podría dormir; y por lo tanto, no podría alimentarse; y por consiguiente, no podría desarrollarse;  y como triste consecuencia, no podría amar; y quedaría encerrado entre los barrotes efímeros de su Cuna terrenal y sin poder levantarse jamás.

El Ser humano (es decir, el Bebé), necesita de aquella Mano invisible que genera los vaivenes provenientes desde las dualidades conformadas por la derecha y por la izquierda, necesita de todo lo que desde ambos polos opuestos se desprende para poder conciliar su sueño en pleno estado de vigilia, y por lo tanto, evitar con lo anterior, entrar en caos, y por consiguiente, y como efecto dominó, evitar extrapolar dicho caos hacia su propia Cuna (es decir, hacia el mundo que lo rodea). El ser humano actual, no está preparado para despertar, porque todavía es un Bebé, el cual necesita, por el momento, que una Mano invisible lo lleve desde un extremo hacia el otro, y ese bamboleo constante, ese ciclo que aparenta ser eterno; el de ir de un lado hacia el otro, el de pasar de la derecha hacia la izquierda, sin detenerse nunca en el centro por demasiado tiempo; logra evitar que al Bebé le sobrevenga el caos, ese caos que le provocaría el situarse por demasiado tiempo en la quietud que proviene desde el centro, porque dicha quietud, no es parte natural del Bebé, la quietud no se condice con la condición evolutiva del Bebé, y cuando éste se encuentra frente a un estado de quietud, no sabe que hacer, no puede, y a veces no quiere, decidir qué camino tomar, para retornar al orden, y es en este punto, en el que debe retornar la Mano Invisible que Mece la Cuna, con el objetivo de apartar al Bebé, de ese estado de indecisión y de miedo, propio de un Bebé que todavía necesita la seguridad y la comodidad de su Cuna, sumado lo anterior, al constante vaivén de la misma, a ese mecer que retorna al Bebé, a su estado mas puro de tranquilidad, de contención y de ausencia de miedo alguno, por mas que lo anterior sea efímero, aquella Mano invisible, hace que lo efímero, parezca real, y lo que parece real, en esencia, es real, al menos para el Bebé, y por lo tanto, la dualidad que proviene desde la izquierda y desde la derecha, harán que el Bebé comience a dormir nuevamente, y con esto último, aquella Mano habrá logrado evitar que el Bebé convulsione a toda la Cuna, con lo que esto significa.

La dualidad es totalmente necesaria, en estos momentos en el que la humanidad todavía es un Bebé, y como tal, necesita de aquella Mano que Mece su Cuna. De todas maneras, el Bebé (la humanidad), por ahora, no debe despertar, aunque sí lo pueden hacer, los componentes individuales de la humanidad que conforman a este Bebé hipotético, es decir, cada individuo, tiene la Posibilidad y la libertad de hacerlo, pero por ahora, elijen seguir durmiendo, en lugar de despertar, al menos, de a poco, individuo por individuo, acto que debería llevar muchos años, porque, como expresé antes, si todos despertasen juntos y al mismo tiempo, el caos ocasionado por la quietud del centro, generaría una potencial posibilidad de extinción de nuestra especie.

Muy pocas personas, en este planeta, llegan a comprender, que las dualidades son necesarias, ya sea por lo antedicho, pero también, porque los polos opuestos, -esos polos o extremos que vibran a diferentes frecuencias-, se atraen, y por lo tanto, aquella dualidad brindada por la Mano que genera un constante mecer, en y dentro, de la Cuna, hace que, de alguna manera, los individuos que conformamos aquel mencionado Bebé hipotético, estemos, de alguna manera no perceptible y hasta ilógica, unidos debido al miedo que se desprende de que aquel constante e interminable vaivén, de que aquella polaridad, se tornase en contra de la existencia de la propia especie humana, si es que el Mecer de la Cuna, por algún motivo "indeterminado", llegase a detenerse de manera abrupta y por un largo período de tiempo, ya sea, hacia el lado izquierdo, o hacia el lado derecho, o bien hacia su centro. El Bebé no puede permanecer mucho tiempo en el lado derecho o en el lado izquierdo de la Cuna, y ni siquiera en su centro, porque la quietud existente en un extremo, o en el otro, o bien en el centro, lo terminaría despertando, y con ello, el caos estaría pululando por toda la Cuna. La constancia del movimiento, del vaivén, del mecer, del mover al Bebé de un lado hacia el otro, es la perfecta manera actual, de mantener al Bebé en un permanente estado de sueño, y por lo tanto, el orden en la propia Cuna, es un hecho a todas luces.

Es por ello que, solo se conoce a la Cuna (el planeta) y al Bebé (el ser humano), y si bien, aquella Mano invisible que Mece la Cuna, es parte del Bebé, también es una parte que tiene muy en claro, de que todo lo dual genera seres que duermen (debido al muy promocionado y repetitivo vaivén de extremo a extremo), y de que la Unidad es la que deja entrever a los seres que ya están preparados para despertar, sin preocuparse éstos, por aquel ir y venir desde la izquierda hacia la derecha, y viceversa, (despertar que es permitido, debido a los estados de quietud muy esporádicos, de la Cuna, la cual permanece en su centro, por mínimos períodos de tiempo, como para esperar, -o permitir, como expresé antes-, que alguien se libere de la dualidad, al poder entenderla al fin), y que además, estos nuevos seres despiertos, los que ya no se conforman como una parte constitutiva del Bebé, sino que pasan a constituir a aquella Mano, comprenden el porqué, de que los otros individuos que conforman al Bebé, sigan dormidos como producto del vaivén generado por aquella Mano Invisible que Mece la Cuna.

Imaginemos un mundo, no hacia el futuro, sino que, en este tiempo en el que expreso estas líneas; mundo dentro del cual, todos los individuos que conforman al Bebé, despertasen... sería el fin de la especie humana, porque si todos despertasen, siempre en el contexto evolutivo actual, la suma de los actuales egos exaltados, mas una inesperada explosión de conciencia colectiva, volvería a cada ser humano, contra si mismo y contra su prójimo. Es decir, debido a la configuración mental colectiva antes mencionada, todos querrían dominar a todos, y como evidente consecuencia, se desataría una interminable cacería, la cual duraría muchos años, hasta que la especie humana desapareciese por completo.

Y sito el siguiente texto; no tan simbólico, sino que, al contrario, muy explícito, -también de mi autoría-, y publicado en otro medio; el cual expresa lo siguiente:

Las masas necesitan la Eterna Recurrencia de ciclos económicos aplastantes, de guerras, de religiones dogmatizantes y de otros "ítems" relacionados, porque, dicha masa de animales humanos, no está preparada para el liberalismo de pensamiento, y por lo tanto, aquellos ítems antes nombrados, mantienen a la sociedad, en un estado de indecisión constante, y como sabemos, la indecisión paraliza todo progreso humano, y por lo tanto, todo y a todo lo controla. Si la masa social estaría bajo un estado liberal; en cuanto al pensamiento, y no así, en cuanto a ideologías políticas; entraríamos en un caos de grandes proporciones auto-destructivas, y por desgracias (o quizás no), aquellos ciclos económicos, aquellas guerras, aquellas religiones, y aquellos otros factores, se constituyen todos, como un "mal" necesario, para mantener a las masas dormidas, en perfecto orden. Quien quiera despertar, lo puede hacer sin ningún impedimento desde afuera, pero necesitará de un gran esfuerzo interno, ya que, como lo expresé y lo recalco, nadie se lo impide; pero es claro que, la mayor parte de la humanidad no va a despertar, hasta tanto su evolución mental se lo permita, de tal manera de que, si todos despertasen, si todos elevasen su conciencia para poder escapar de la Caverna de Platón, el caos social, ya no fuese un evento que pudiera vislumbrarse, ni a corto, ni a mediano, y ni a largo plazo, contrariamente a lo que sería si todos despertasen en estos momentos, en cuanto a la actual e incipiente evolución mental humana me refiero, evolución esta, la que a veces posee tintes de involución. Por ahora, la mayoría de las personas de este planeta, son animales con uso de razón, sin haber desarrollado intelecto alguno (y sin haber surcado por la tan necesaria espiritualidad con uno mismo) todo lo cual, los pudiese llevar hacia un estado mas elevado respecto de su conciencia, mas allá de que todos somos iguales, en cuanto a capacidades mentales me refiero, pero no todos se aferran al trabajo consigo mismo, ese arduo y tedioso, pero "al final", gratificante trabajo de despertar sus propias conciencias, tal como lo es el trabajo destinado para arribar a cualquier otra meta auto impuesta, es decir, por motu propio y por nadie mas, porsupuesto. 
Entonces, y por ahora, un estado de indecisión, es el que controla a la mayor parte de la sociedad mundial, y la mantiene aletargada de manera constante, algo muy entendible si pensamos en profundidad y usando los dos hemisferios cerebrales para tal fin, ya que no debemos olvidar a aquella eterna dualidad, la que indica que el Orden, por ahora, solo se puede obtener, a partir del Caos.

Hasta tanto la parte evolutiva del cerebro humano; esa parte en donde residen los egos, eso que, niegue quien lo niegue, nos hace ser lo que somos, por ahora: animales con una pizca de uso de razón; no pase por un natural proceso de atrofia del Sistema Límbico, y que, al mismo tiempo, la otra parte evolutiva del cerebro humano; esa parte en donde reside el uso de la razón, eso que nos hace: Homo Sapiens Sapiens; no pase por el mismo y natural proceso contrapuesto, denominado hipertrofia del Neocortex, la necesidad de que dicha Mano continúe meciendo la Cuna, la considero como algo extremadamente necesario.



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