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14/12/17



Algunos, sin poder comprender ciertos de mis artículos, mas específicamente los artículos en los que me refiero a una gran cantidad y calidad de números de diferentes valores y significancias, mi respuesta inevitable es, que ciertos de mis artículos, son solamente para quienes tienen ojos para ver, y sin vanidad en mis palabras, porque es la pura verdad, y la verdad, por mas que duela, sigue siendo una verdad. Y he aquí un ejemplo de nuestro símbolo masónico, el cual representa los límites que debe tener el ser humano (impuestos por el GADU, el Big Bang, Dios, o mi mas preferida, la propia psique de uno mismo, dependiendo de las preferencias de cada ser, de manera individual e introspectiva), representado por el Compás; por sobre la Justicia, la rectitud y la equidad, unidos por el vértice de la ética y la moral provenientes desde la Escuadra. Esas son, de manera resumida por supuesto, las representaciones arquetípicas del símbolo masónico que nos recuerdan a cada instante, que debemos ser eternos perfectibilistas, pero, lejos de ser un dogma, dicho símbolo tiene otras "aplicaciones y variantes", y para saber esto, sobre lo que sería un símbolo escondido detrás del otro, una especie de meta-símbolo diría yo, solo dedíquese a observar la imagen superior, y entenderá el porque de mi interés en los números y de las huellas numérico/lingüísticos de los diferentes suceso ocurridos en todo el mundo y en diferentes escenarios. E imagínense el resto de los símbolos, ¿cuantos meta-símbolos tendrán, para otros designios? Y aquí no estoy haciendo juicios referentes a lo bueno y a lo malo de este mundo; debido a que el resultado final de la aplicación del símbolo, es lo que cuenta, resultado aquel, que sola e indefectiblemente, debe ser bueno y positivo para el mundo; porque solamente me dedico a observar y a pensar, fundamentado lo anterior, en el estudio y en el mejorarme a mi mismo, para luego poder mejorar a los demás dentro de mis inherentes capacidades de hacerlo, por supuesto.

Y en referencia a los números que he detallado en la imagen, obsérvese algo muy importante, y que la suma de todos los extremos, tanto de Compás, como de la escuadra, dan como resultado el número 9, que es el valor del pináculo del Compás, lugar que representa la apoteosis en las variadas subjetividades que le queramos dar a dicho punto mas alto que Corona dicho Símbolo. Por ejemplo, si sumamos los extremos inferiores del Compás de esta manera: 3 + 6, nos da 9; si sumamos los extremos superiores de la Escuadra, tal como sigue: 8 + 7 + 1 + 2 = 18, y 1 + 8 = 9, y además, si sumamos los valores inferiores de la escuadra, así: 5 + 4 nos da otro hermoso número 9, tal como el extremo superior del Compás, extremo elevado por donde lo toma el GADU, o cualquier ser humano que haya llegado a su propia Apoteosis, al entendimiento inherente a su Verdadero Secreto, personal e intransferible. El 9, está en todos lados, dentro del símbolo masónico, aún, cuando no lo podamos ver, es omnipresente.

Con esto no intento expresar que la masonería propicie dichos meta-símbolos, ni mucho menos, sino que, dichos símbolos, poseen una carga numérica ancestral, que nos trasciende a todos, y que la masonería lo utiliza a los primeros (no a los numéricos) para representar al Hombre Verdadero, de Buenas Costumbres, de intachable Moral y Ética, estudioso, alejado del simplismo y de las banalidades provenientes desde una capa de una sociedad de gran envergadura, la cual devora a la sociedad compuesta por una minoría, esa misma que desea escapar de la primera, pero que esta logra devolver de nuevo a muchos que son débiles de carácter, hacia el mundo del simplismo y de las bajezas morales y éticas que todos conocemos; mientras que, quizás, otra institución, diferente a la masonería, pueda llegar a utilizar el mismo símbolo, para otros fines arquetípicos.

La sociedad actual, la dominada por poderosos egos provenientes desde una mercadotécnia deshumanizada, destinada a exaltar a los simios y a los reptiles que portamos dentro (aquellos egos), y a reprimir al Homo Sapiens Sapiens, no puede mejorarse a si misma, y arrastra consigo, a los que lo intentan, pero su pobre carácter, los termina devolviendo al seno de dicha sociedad light, infantilizada, que no piensa y que desea ser eternamente feliz; porque el Hombre que piensa, consume mucho menos que el Hombre que NO piensa, ese que se encuentra bajo los influjos de aquellos egos.

Quien no hace suyos, por medio de un gran carácter, a estos símbolos (y no tanto a los meta-símbolos, como los números descritos sobre la imagen, si bien no dejan de ser esclarecedores), podrá elevarse, podrá ser mas consciente, pero eso tiene el gran costo de la soledad, por pasar a ser parte de una minoría desperdigada por diferentes puntos del planeta Tierra. Pero la soledad, nos hace ver cosas que otros no, nos hace sentir cosas que la mayoría no lo siente, el sufrimiento proveniente desde la soledad, nos hace avanzar hacia una nueva etapa evolutiva de nuestro largo proceso de individuación. Quien huye del sufrimiento y se atrinchera en el ámbito infantilizado de lo paterno/materno, jamás se convertirá en un individuo, y jamás se elevará, y jamás será consciente de la Verdad Inocultable, jamás será espectador en primera fila de aquello que llamamos, la Verdad Primordial que cada uno de nosotros debemos descubrir en nuestro interior, verdad que lo espera a cada rincón del proceso de auto-evolución personal.

Nelson J. Ressio.


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