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08/10/2018


No existe una manera mas eficiente, de obtener Orden, que del propio caos.

¿De que manera se podría contener, o bien, mantener ordenadas, a 8 mil millones de personas, sin tener que poner en práctica, lo expresado en el primer párrafo?

Por mi parte, amo a todos los países de la tierra, porque, simplemente, soy hijo de la Tierra, hijo de este planeta, tal como todo ser humano, pero, en el justo instante en el que se percibe que algo se saldrá de control, la misma historia nos comienza a susurrar al oído, en relación a que, para poder obtener un Orden, -estable, o bien-, mayor al actual, es menester que se desencadene un caos precedente. Dadas las escalas globales, es una tarea casi imposible, el intentar obtener Orden, basados únicamente en utilizar mas Orden, porque sería como agregarle azúcar a la miel... una mezcla que se tornaría empalagosa, y por lo tanto, sin utilidad alguna; y por otro lado, tampoco debería interesar, quien sea el que desencadene el caos, si el que lo aplica, lo lleva a cabo de manera inteligente y absolutamente humana.

Recordemos, que el Universo nació del caos... y no así, del Orden, por mas que al caos mismo, se lo considere como un Orden, respecto del cual, todavía no se le hayan encontrado, sus leyes constitutivas; mas allá de lo anterior, el usar el caos, para obtener orden, se ha dejado sellado en nuestros genes desde épocas arcaicas, herencia que acarreamos desde aquella Sopa plasmática y primigenia, la que dio lugar a todo, de lo que hoy en día, somos espectadores.

El ser humano, comúnmente desea entender y aplicar el Orden, en todos los aspectos de su vida, sin saber que, lo principal, lo que se debe comprender, es la manera en que se conforma su capacidad de utilizar el caos, para que luego, pueda obtener el fin último y deseado, y que es el Orden mismo. Nunca se podrá encontrar oro, sin antes no tener que generar un gran caos en las piedras que se encuentran a su alrededor. Nunca se podrá apreciar la belleza y el orden, que provienen desde una confección perfecta de una alhaja, hecha con aquel metal precioso, sin que primero se lo deba hallar utilizando el caos.

Entonces, es bien sabido, que para poder llegar a obtener un Orden individual, se hace necesario introyectarnos hacia el caos que reina en nuestro interior, de manera tal, de observarlo, y de entenderlo, en todas y cada una de sus manifestaciones funcionales. En consecuencia, para poder llegar a obtener un Orden colectivo, pues, solo se debe utilizar el mismo principio.

Por lo tanto, cuando se perciba que el mundo se encuentra sumido en el caos, quizás, y solo quizás... estemos presenciando, y sin darnos cuenta, la propia ejecución de un proceso destinado a obtener un cierto Orden futuro, Orden este, que en comparación, será de proporciones mucho mayores, al caos que lo ha debido generar.

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01/10/2013


Pasado, presente y futuro. No son mas que "tres" palabras que, a veces, nos recuerdan, -y solamente por un instante- que por mas que hagamos un esfuerzo para poder definirlas, eso nunca podrá ser así.

Jamás podremos definir cabalmente aquellos tres conceptos. ¿Y porque? Porque simplemente, lo que esas tres acepciones intentan describir o representar, no ha sido percibido, en su esencia mas pura y absoluta, por ninguna persona de este mundo.

Con lo cual, algunos lectores se preguntarán, "pero, mas allá de que es razonable que el futuro no exista, ¡el pasado y el presente sí existen!, ¿ya que vivimos en el presente y nuestros recuerdos se hallan en el pasado no?" Y la respuesta es un rotundo no. Y por lo pronto, no entraré todavía en lo que denota el título de esta publicación, ya que antes explicaré algunos conceptos, por supuesto, desde mi relativa óptica un tanto "a priori".

El "presente", solo es una simple palabra indicadora de que, lo que ella misma quiere definir, no existe. Comúnmente  se entiende a la palabra "presente" como la explicación de un momento inamovible, exacto, puntual, diferenciable del pasado y del futuro, la cual estaría indicando que, un suceso, o bien, un objeto, se encuentra asignado con esas mismas atribuciones, en una especie de imagen fotográfica. Pero, nada mas alejado de la realidad. Y la realidad es que, el "presente" tampoco existe, ya que, para su desdicha semántica, existe lo que, de manera abstracta, llamamos "tiempo". Y el tiempo, como sabemos, no es estático, con lo cual, gracias a su eterno dinamismo, no podremos asignarle a la palabra "presente" una definición de instantaneidad de ocurrencia de un suceso. El "presente" es un constante fluir de eventos aplicados sobre objetos diversos (naturales y/o artificiales), el cual hace que, las cosas u objetos que ahora son, mañana ya no serán. ¿Que quiero decir con lo anteriormente dicho? Por ejemplo, si este escrito lo estuviera yo comenzando a escribir hoy, sobre un papel, y por medio de un lápiz nuevo, y cuando finalice de escribirlo mañana, yo les dijera a ustedes que, el lápiz -y el papel- no serán los mismos que los de hoy, debido a que ese "presente", ese flujo dinámico de sucesos sobre objetos, ha logrado transformar a aquel lápiz y a aquel papel, en otros. Y, quedándome solo con el lápiz a los efectos de este ejemplo, posiblemente algunos aporten el siguiente punto de vista: "pero, ¿como no va a ser el mismo lápiz, si es el que comenzaste a utilizar el día de ayer?, ya que, ¡por mas que le hayas sacado varias veces punta, y le hayas mordido el extremo superior, éste no deja de ser el mismo lápiz que el de ayer!". Y a esa cuestión, desde mi humilde percepción, la respondo con un "no", ya que todo objeto que existe, existe relativamente para quien lo ha podido definir, definir en tanto que establecer sus características, adjetivarlo, darle su esencia, en toda su naturaleza constitutiva, por lo que, si hoy comienzo este escrito con un lápiz nuevo, al momento dinámico de tenerlo entre mis manos, lo defino tal como lo percibo, por medio del uso de mis sentidos, como un objeto de tal o cual característica, y que además, es nuevo; en cambio, mañana, cuando finalice de escribir esta publicación en borrador sobre aquel papel, mi percepción sobre el lápiz cambiará rotundamente, debido a que, después de constantes sacadas de punta y mordisqueos en su extremo superior, lo deberé, necesariamente definir y adjetivar de otra manera. En ese justo, aunque dinámico momento, tendré dos definiciones en mi mente respecto de un mismo objeto. Y aquí es donde ocurre el desdoblamiento mental respecto del lápiz, ya que, lo que hoy es un solo objeto, mañana pasarán a ser dos. Aunque el de hoy dejará de existir, el de mañana será otro, debido a sus diferentes características para con el de hoy. Por lo que con esto, expresé, lisa y llanamente, "la creación de dos lápices a partir de uno solo", en un presente con dos sucesos solamente: "hoy" y "mañana". Pero, ¿que tal si defino al "presente", en relación a mi escritura con el lápiz, como todos los instantes o sucesos ocurridos desde hoy hasta mañana? Ese lápiz sería definido muchas veces en el transcurso del tiempo, por lo que obtendríamos muchos lápices a partir de uno solo. Un lápiz por cada vez que lo observo y veo como cambia con el uso y el "abuso" que le doy al escribir. Eso es el presente. Un constante cambio de percepciones, cambios de puntos de vista, cambios de adjetivaciones, cambios de definiciones, variados puntos de inflexiones relativos, respecto de un suceso u objeto, que en este caso, es el lápiz -sin olvidarme que sucede lo mismo con el papel-. Eso, para mi, es el "presente". Y quiero aclarar que, cuando me refiero a un objeto, me refiero tanto a objetos de los tres reinos de la naturaleza (mas los artificiales), y por ende, incluyo al ser humano. Ahora apliquen el ejemplo del lápiz, pero sobre una persona en particular, o sobre uno mismo, o sobre una tercera persona. Visualicemos como una misma persona, o nosotros mismos, podemos llegar a cambiar de un día para el otro, dependiendo de los sucesos dentro de los cuales estamos inmersos. Podemos llegar a ser varias personas durante un tiempo determinado. ¿Y esos cambios dinámicos en nuestro "presente" deberían ser al contrario que con el lápiz y el papel no?, ya que, si esos cambios son desde una perspectiva psicológica o espiritual, partiríamos desde una psicología "desgastada" hasta llegar a una psicología "flamante y totalmente renovada". Ahora, si hablamos de nuestro cuerpo... bueno... le pasará como al lápiz y al papel... se ira desgastando con el paso del tiempo. Y por mas cambios psicológicos y corporales que pasemos en un tiempo determinado, siempre, siempre nos encontraremos transcurriendo nuestras vidas en el "presente". De nuevo, eso, a mi entender, es el "presente".

Y al "pasado" tampoco podemos definirlo, debido a que tampoco existe. Y por mas recuerdos que tengamos en nuestra memoria, el "pasado" es una mera acepción que nos indica qué tipos y cuantos recuerdos quedan en nuestra mente, por más eidética que ésta sea. Pero, el hecho de que tengamos recuerdos de nuestro pasado -reciente o lejano- no quiere decir que el "pasado", en tanto que momento definible o representable por algún evento u objeto, exista. Obviamente, eso no es así, por lo que, en consecuencia, no es mas que una mera palabra descriptiva de nuestra memoria fotográfica. Por lo tanto, el "pasado", al igual que el "presente", tampoco existe, ya que no lo hemos podido definir por medio de sucesos u objetos representativos. Pero, soy consciente de que, luego de esta pequeña explicación, algunos lectores podrán proponer lo siguiente: "¡Como no va a existir el pasado, si ayer choqué mi auto y todavía hoy estoy viendo el daño que sufrió!... ¡con esto estoy viendo el pasado... lo que me pasó ayer al momento de chocar con mi automóvil ... ¡por supuesto que existe el pasado si lo sigo viendo cada vez que miro el daño en mi auto!". Y a esa exclamación, a modo de pregunta para mi, la respondo que no, y otra vez desde mi humilde punto de vista, ya que, por mas que el evento del choque del auto haya ocurrido ayer, y hoy se continúe observando el triste resultado o efecto, no quiere decir que se esté viendo el "pasado"... simplemente se continúa viendo un suceso más del propio "presente", debido a que, únicamente, lo que existe, es una asociación mental, entre el accidente que sufrió el vehículo ayer, con el daño que se deja ver hoy. Y por lo visto aquí, y casi sin quererlo, tenemos otro ejemplo del desdoblamiento de un objeto gracias a la acción de un suceso en un "presente" que ya ha "pasado", y es que el automóvil que ayer era, hoy ya no es... es otro automóvil. Con esto debemos entender que todo cambia, fluye y refluye, como lo dice un precepto hermético, y nada de lo que era, vuelve a ser.

Con estas humildes definiciones precedentes, abordaré ahora, lo que titula esta publicación, y es en referencia a las incontables especulaciones -además de ésta, en si misma- que se vierten al imaginario popular respecto a la factibilidad de que se pueda viajar en el tiempo, o que, viajeros del futuro y del pasado nos hayan estado -y nos estén- visitando, siendo que para que estos viajes sean una realidad -y suponiendo esto sobre un solo universo, y no teniendo en cuenta lo que algunos denominan Multiverso- es necesario que "exista" algo primordial para que los viajes en el tiempo se conviertan en una verdad palpable y demostrable. Y me refiero, nada mas y nada menos que, a la máquina del tiempo. Un ingenio tecnológico que pueda viajar en todas direcciones dentro del espacio tiempo, llevando consigo, a uno o a varios seres humanos. 

Y aquí va la cuestión, ya que, nadie, absolutamente nadie en este mundo -y por supuesto me incluyo-, puede estar en condiciones de afirmar que algún tipo de viajero espaciotemporal nos esté visitando. ¿Y porque? Es simple, porque la máquina del tiempo todavía no ha sido inventada, con lo cual, si hoy día, mientras escribo estas líneas, no se ha construido, ninguna máquina para desplazar a un ser humano entre los marañosos sucesos del tiempo, ningún viajero, ya sea que pudiera provenir desde el futuro, o bien desde el pasado, nos ha visitado jamás, ni nos visitará nunca, mientras esa máquina de "deslizamiento espaciotemporal" no sea una verdad funcional a todas letras.

Y como algunas veces trato de hacerlo, explicaré lo anterior por medio de un ejemplo. Imaginemos -y mas allá de lo difícil que es en la realidad- que hoy nos compramos un vehículo utilitario (y trataremos de no chocarlo) para utilizarlo en pequeños transportes de prendas de vestir, por ejemplo. Hoy recibimos el flamante automotor y comenzamos con nuestra labor. Hacemos nuestro viaje de prueba, conocemos bien a fondo a esa nueva máquina sobre ruedas para aprovechar sus funcionalidades, y de ese modo hacer nuestros viajes espaciotemporales, mas eficientes (no olvidemos que al viajar en auto, nos estamos moviendo en dos vectores: tiempo y espacio). Y luego de todo esto, mañana concretamos nuestro primer viaje de entrega de ciertas indumentarias de vestir. Llega el día de mañana, viajamos, llegamos a destino, descargamos la carga solicitada, y regresamos. Hemos hecho un viaje espaciotemporal, pero siempre con el vector "tiempo" en la misma dirección: hacia adelante (apuntando en dirección al futuro). y Así sucesivamente, nuestro móvil utilitario no hace mas que ayudarnos en nuestra labor de transporte. Y aquí viene la comparación con lo que expresé en el párrafo de mas arriba, y es que, debido a la comprobada existencia de nuestro vehículo, podremos movernos -hacia adelante en el tiempo, y si fuera una máquina del tiempo, en todas las direcciones espaciotemporales- con relativa naturalidad y facilidad, estando conscientes de que, al día siguiente seremos capaces de realizar otro transporte, y al día siguiente otro mas, y al mes siguiente otro, y al año siguiente muchos mas, y así sucesivamente, mientras nuestro vehículo -aunque nunca será el mismo que al principio, al igual que el lápiz y el papel- éste mantenga su función troncal intacta, y que es la de transportar personas y cosas, además de a si mismo. Por lo tanto, hoy somos conscientes de que, mañana o dentro de dos años, o dentro de "x" tiempo, podremos continuar con nuestra labor, porque a partir del momento en que compramos nuestro vehículo, para nosotros, -sus compradores-, ese, y solo ese vehículo, inmediátamente pasó a existir en todos y cada uno de los sucesos de nuestro futuro, aunque todavía no hayan ocurrido ninguno de ellos, por encontrarnos sobre un dinámico "presente"; además de procurar que, dicha máquina de transporte terrestre, no sea destruida por algún tipo de accidente, su existencia se extenderá indefinidamente y al instante hacia los venideros sucesos del futuro. Pero, y siempre existen "peros"; como podremos imaginar, si retrocedemos con el pensamiento al mismísimo día anterior a que nosotros compremos dicho "dispositivo de transporte", o sea, ese flamante utilitario; aquellos sucesos futuros, que nombré mas arriba, de incontables e interminables viajes, dejan de "existir" inmediatamente en toda nuestra línea temporal. ¿Porque? Porque, mientras no compremos el utilitario, no lo tendremos con nosotros, y tanto mañana, pasado, o dentro de dos años, aquellos viajes, no serán una realidad existencial en nuestra línea de tiempo.

Ahora bien, comparemos el ejemplo del vehículo, con los viajes en el tiempo -y en todas direcciones-, y con la máquina del tiempo en si misma, para demostrar que, mientras la máquina del tiempo no sea una realidad, los viajes en el tiempo tampoco lo serán, por lo tanto, hasta que ésta no exista, ningún viajero del futuro nos podrá visitar nunca jamás. 

Por otro lado, si hoy mismo se finalizara de construir dicho engendro tecnológico para el viaje "interespaciotemporal", automáticamente, al igual que nuestro vehículo de transporte, y sin que pase un solo microsegundo de más, en la flamante existencia de ésta, recién construida, máquina del tiempo, podremos ser espectadores, ante nuestro asombro, de que un primer viajero temporal ya se encuentra con nosotros, y mirándonos directamente a los ojos. ¿porque? Porque, el hecho de que hoy en día esa máquina del tiempo ya sea una realidad funcional, también ocasiona que sea una realidad funcional para mañana, para pasado mañana, para el mes que viene, para el año próximo, dentro de diez años, dentro de un milenio, y un gran etcétera, y como lo expresé para el vehículo utilitario: mientras esta máquina del tiempo no sea destruida por algún motivo "x". O sea que, mientras ésta exista, tendremos viajeros del futuro con nosotros para largo rato. ¿Y que sucede, con el tema de viajar desde hoy, desde este dinámico "presente", hacia el "futuro", utilizando la misma máquina? La respuesta es que no sería posible. ¿Y porque? Porque, simplemente, como el futuro no lo podemos definir y diferenciar como un conjunto determinista de sucesos espaciotemporales existentes "en algún lugar de este universo", no tendremos las referencias para realizar nuestro viaje -aquí dejo de lado la teoría de universos paralelos, ya que sino, la explicación anterior sería otra-. En cambio, desde el punto de vista de un viajero del tiempo, que vivirá en un momento y lugar del "futuro", y que se encuentra con la posibilidad de utilizar la misma máquina del tiempo, como el pasado de este individuo, "al menos", existe en la memoria colectiva de la humanidad, tanto este viajero, como la máquina del tiempo, tendrán acceso a sucesos pasados registrados mediante sus fechas y sus horas específicas de ocurrencia, como exactas coordenadas para que puedan desplazarse hacia ese punto en el tiempo pasado. Siempre hacia atrás en el tiempo, ya que el futuro es incierto... no está escrito... no existe, ni siquiera, en la mente colectiva de la humanidad.

Por estos motivos, tratados de explicar de la mejor manera posible, y de acuerdo a como yo los entiendo, desde mi punto de vista, los viajes en el tiempo no serán posibles, -es decir que (no han venido) ni vendrá nadie desde el futuro para visitar su pasado (nuestro presente)-, hasta tanto exista o sea construido un dispositivo de tal ingenio sistémico, que nos haga desplazar, por sobre los vectores espaciotemporales que hayan sido definidos, al menos mentalmente, y en base a los recuerdos colectivos del ser humano.



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19/09/2013


Hace 13 mil 700 millones de años atrás.

Cuando la materia todavía se encontraba en un estado "embrionario", como resultante de la Gran Explosión o Big Bang, y bajo un poderoso proceso de masificación constante y creciente, y cuando el espacio no existía, y el tiempo recién comenzaba a dar sus primeros "tics", un "nuevo universo" empezaba a conformarse velozmente por entre las infinitas tinieblas de la nada, una pequeña sopa primigenia de partículas subatómicas pesadas, denominadas "Quarks" y "Gluones", eran los ingredientes perfectos para aquella sopa primordial, gracias a la cual, quince mil millones de años mas tarde, yo, hoy, pueda estar escribiendo estas líneas, y que otros las estén leyendo; en definitiva, que nos encontremos aquí, en este basto universo ya conformado, y que, aunque la onda expansiva -o Radiación de Fondo Cósmica- proveniente desde aquella Gran Explosión haga que el Cosmos se siga expandiendo, al mismo tiempo, éste se está frenando, cuyo inevitable final será el proceso inverso a aquel "Génesis", será una gran frenada cósmica, un retroceso, un volver atrás, el comienzo del camino hacia una Gran Compresión de la materia hacia lo que fue, en el principio, aquella sopa primigenia... será el Big Crunch, proceso por el que toda la materia retornará hacia su mas pura esencia constitutiva... la energía.

Pero, todo esto pasó y pasará, en un espacio y en un tiempo. Y como sabemos, en el universo existen, en general, tres elementos constitutivos, y que son: la materia, la energía y el tiempo. Pero, podríamos reducir esa lista a dos elementos; ya que, si recordamos la ecuación de Einstein, que dice que toda energía (E) es equivalente a la masa o materia (M), al instante de tiempo en que esta última es acelerada a la velocidad de la luz (c), o sea, la ecuación: E = M*c2; por lo que solamente nos quedarían dos elementos, la energía y el tiempo, ya que tanto la energía como también la masa, no son mas que diferentes estados de una misma cosa, o sea, de un flujo caótico de radiación cósmica no aglutinado por ningún campo (ver como se aglutina la energía, gracias al campo de Higgs, al campo gravitacional o al campo magnético).

Por lo tanto, solo energía y tiempo es lo que, en esencia, constituye todo lo que conforma este universo, todos los cúmulos globulares, todas las galaxias, todos los Quazares, todas las Supernovas, todas las estrellas o soles menores, las enanas blancas, marrones y rojas, todas las estrellas de neutrones, los sistemas solares, los planetas... nosotros... todo... y todos, estamos formados, al igual que aquellos objetos estelares que nombré arriba, por un cúmulo de energía radiante, aglutinado bajo un campo de atracción que nos mantiene bajo la forma que denominamos: materia. Por ejemplo, si ese campo que mantiene nuestros cuerpos bajo una especial forma de materia, desapareciera por alguna acción "negativa" externa, todos los elementos constitutivos de nuestro cuerpo, inmediatamente quedarían sin sustento atómico, por lo que aquellos átomos se mezclarían, en un abrir y cerrar de ojos, con el propio entorno corporal.

Pero, todo lo que estoy escribiendo, ocurre en un tiempo y en un espacio determinado, con lo que surge la pregunta: ¿Como se formó el tiempo?

Una respuesta sería que, el tiempo, al estar estrechamente relacionado con la energía, y por ende con la materia misma; ya que toda materia existe, si y solo si, bajo la existencia paralela de un tiempo precisado matemáticamente, además de hacerlo también en el espacio; se formó, o comenzó su conteo, o "tic" existencial, en el momento exacto en el que aquella Gran Explosión se materializó ante los impávidos ojos del oscuro y frío infinito. A partir de este hecho innegable, el tiempo comenzó a fluir hacia una cuasi eternidad (y digo cuasi ya que no debemos olvidarnos del Big Crunch). El tiempo, al igual que la materia, comenzaron su existencia hacia lo que hoy podemos percibir con nuestros sentidos. Ambos surgieron juntos en una carrera hacia un objetivo que todos los seres humanos tenemos al alcance de nuestras percepciones; hacia la existencia de la materia o energía, en un tiempo determinado. Y relativo a esto último, las matemáticas nos dicen que tiempo y materia (o energía) son inseparables, ya que una cosa no existe sin la otra. La materia, no existe sin el tiempo, y el tiempo no existe sin la materia (o energía). Ambos se necesitan el uno al otro para poder existir, conformando luego, un enorme universo, enteramente apoyado sobre aquellos dos inseparables pilares cósmicos.

La materia es caótica, la energía es caótica... pero el tiempo no, con lo que éste le imprime a la primera, un dote de control, de regularidad, de orden y de armonía, que en conjunto le llamamos Cosmos. Además, la misma palabra Cosmos, provenida del griego, significa Orden. Por ello, el tiempo le pone Orden al gran Caos generado por la energía.

Pero, a partir de aquí surge otra pregunta, ¿hubo tiempo, antes del tiempo?

La respuesta a esa pregunta existencial -¡una mas!-, desde mi punto de vista, es un rotundo NO. Pero, luego de esta negativa, algunos, automáticamente se preguntarán: sino hubo tiempo, ¿tampoco pudo existir energía o materia, instantes de tiempo antes de aquella sopa primigenia plasmática, la que luego llevó a nuestro universo a ser lo que es hoy en día?

La respuesta es la misma: NO. Tampoco existió la energía, ya que, como recordamos, tanto el tiempo, como la materia (o energía aglutinada por un campo de atracción subatómico) existen si o si, una a la par de la otra, debido a que, la materia, inexorablemente debe existir en un tiempo -y espacio determinado- constituyendo ambas, esa dualidad que conforman en conjunto, ni mas ni menos, que el universo de efectos del que todos somos conscientes.

Esa dualidad, inseparable, innegable, y matemáticamente demostrada, existe gracias a la acción incognoscible de una única entidad, de un proceso o Génesis, al cual lo podríamos denominar de varias maneras, como: "Mente Cósmica o Universal", "Universo Causal", "Todo", "Conciencia Infinita", "Gran Causa"... "Dios". Y además, esta Entidad Única, goza de poseer muchos nombres terrenales diferentes, nombres que los seres humanos de este mundo le han puesto a aquel Génesis, con el pasar de los siglos, como por ejemplo, -y nombrando solo algunos-: en el Cristianismo, Dios es definido mediante una trinidad (una hipóstasis de Dios en un único ser, manifestado en el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo); para el Judaísmo, es Yahvé (llamado también, el tetragramatón, por sus cuatro letras originales: YHVH); en la tradición Islámica, el nombre más popularmente aceptado para Dios, es Alá; en el Hinduismo, a la Realidad Última y fundamental se la denomina Brahmán, que, al igual que el Dios del catolicismo, éste conforma una trinidad compuesta por Brahma, "El Creador", Vishnu, "El Preservador"  y Shiva, "El destructor"; en algunas religiones de China, es bastante común el nombre de Shang Ti; para el Gnosticismo, el nombre de Dios es Abraxas, el cual abraza la "Unidad" en una aparente "doble separación"; en la religión Rastafari, el nombre de Dios es Jah; en el Zoroastrismo, considerada por muchos, como una de las religiones precursoras del monoteísmo, y siendo Zaratustra su profeta principal, el Ser Supremo, la Realidad Última, es Ahuramazda u Ormuz. Como vemos, el ser humano a través de los siglos, además de intentar explicar el origen de todo y del Todo, e incluyéndose a si mismo, también le ha dado sus variados nombres descriptivos, dependiendo del contexto (tiempo y lugar) en que ese Dios fuera pensado.

Por lo tanto, teniendo en cuenta ambas respuestas negativas a aquellas dos preguntas existenciales formuladas mas arriba, llegamos a la conclusión lógica de que la materia o energía no existe si no existe el tiempo, y viceversa. Por lo tanto, antes de que exista el tiempo y la materia, no existía absolutamente nada, ya que, como sabemos, ambos pilares soportan la existencia de este universo. El tiempo y el espacio sostienen la gran mente del Todo. Pero, antes del tiempo mismo, antes de aquella Gran Explosión, antes del Big Bang, no existía absolutamente nada. ¿Porque? Porque, a esa NO existencia, ni del tiempo, ni de la materia (o energía aglutinada por un campo) que tenga la posibilidad de existir durante aquel conjunto de "Tic's", la podría llegar a explicar con la siguiente idea: En el universo -mas allá de que el tiempo en sí mismo es una abstracción humana- existen dos tipos de energía, la energía positiva -que es la que percibimos con nuestros sentidos- y la energía negativa -conformada principalmente por la materia oscura del universo-, las cuales, una, tampoco puede existir sin la otra. Es decir, y valiéndome de un buen ejemplo de manera de hacer entender mejor lo que quiero explicar, a aquella doble NO existencia, la ejemplificaría de la siguiente manera: si queremos hacer un agujero en nuestro patio, la materia -o tierra- que extraemos del suelo para formar aquel hoyo, queda representada, al lado de éste, por una montaña equivalente. O sea, que el agujero -materia oscura o negativa- no puede existir sin la montaña de arena -materia visible o positiva-, y la montaña de arena, no puede existir sin el agujero. Ambos son mutuamente excluyentes. Entonces, y ya que estoy nombrando un concepto matemático, si represento al agujero de mi patio con un valor -1 y a la montaña, generada por la tierra extraída de aquel hoyo, con un valor 1 (o como se lo define matemáticamente: +1), la NO existencia del patio entero -o sea del universo-, antes del Big Bang, antes de que aquella Gran Explosión creara el tiempo y toda la materia, la podremos comprobar matemáticamente como sigue (y recordando que antes del Big Bang, antes de la Gran Causa, antes del Todo... digamos... antes de que Dios diga "hágase la Luz", no existía nada, ni tiempo, ni materia, de acuerdo a las dos respuestas negativas de más arriba, ya que el hoyo o agujero NO puede existir sin la montaña, si no hay tiempo):

(Materia oscura negativa) + (Materia visible o positiva) + tiempo = Universo

Luego, reemplazando por los valores -1 y +1 en ambos paréntesis, obtenemos la siguiente ecuación:

(-1) + (+1) + tiempo = -1 + 1 + tiempo = 0 + tiempo = tiempo

El que lea la ecuación de arriba con entendimiento dirá, "pero esa ecuación no tiene lógica matemática". Y yo le respondo que puede que tenga razón, en parte, ya que es un tema bastante abstracto y sumar cero mas el tiempo, nos queda solo el tiempo, por lo cual, no es lógico. Pero, y siempre hay un pero, recordemos que la materia (oscura-negativa mas la visible-positiva) existen al mismo TIEMPO en el universo, por lo que de esta última expresión, aquella ecuación tiene mas sentido, y lógica, mas que nada. Es decir que el tiempo, esa constante abstracta que hace que el Todo y la nada existan -incluso el tiempo en si mismo- sin autoextinguirse mutuamente, es la única forma de concebir la existencia -o no- de la materia, en cualquiera de sus dos formas ya mencionadas. El tiempo hace que algo tenga razón de ser, que tenga su propia esencia, su propio ritmo, su propia sincronía con el universo, su propio sello existencial, su propia huella material... ese tiempo, es el que nos dice de una manera inmutable: "Mientras yo exista, todo lo demás también".

Por lo que, volviendo a la ecuación matemática, el Universo (o mi patio) se halla totalmente en equivalencia, o en un perfecto balance, entre la energía negativa y la positiva (entre los agujeros y sus montañas equivalentes) existiendo indeterminadamente en un TIEMPO cuasi infinito.

Pero, antes de la Gran Explosión o del Big Bang, o sea, antes de que exista el tiempo, (ya que debemos recordar que el tiempo y la materia existen por la indiscutible acción reciproca de cada uno con respecto al otro, siendo ambos mutuamente excluyentes) a mi ecuación, detallada arriba, le faltaría el último término, por lo que solamente daría 0 (cero).

Con esto, podemos llegar a comprender, que el universo en su conjunto es imposible que exista sin el tiempo, pero, a su vez, el tiempo tampoco es posible que exista sin el universo, por lo que, cuando llegue el momento de no haber materia (o sea, cuando algún día se arribe al momento que ocurra aquel Big Crunch, o Gran Implosión) y todo colapse en un solo punto o agujero negro infinitesimalmente pequeño, sin materia de ninguna de las dos clases... el tiempo... como constante fundamental para que algo material exista... dejará también de existir... y la nada volverá a obtener en sus frías y oscuras manos, su orgullo cósmico nuevamente... la nada, volverá a ser lo que siempre quiso ser... el Todo.


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08/08/2013


¿Son impresionantes las diferentes y múltiples coincidencias dentro de la multiplicidad del caos de eventos, no es cierto?


En un instante, hoy a la mañana (en referencia a la fecha 08/08/2013), miro la hora y diviso en el reloj de la computadora, la hora 11:11, con lo cual, y sabiendo que es solo una mera coincidencia sin responder a nada mas que eso (creo), se le suma otra mas, y es que hoy es 08/08/2013. Si sumamos sus cifras: 8 + 8 + 2 + 0 + 1 + 3 = 22. La suma de las cifras de la fecha de hoy nos da 22, y esta es la otra coincidencia, ya que 11 + 11 = 22 y 22 + 11 = 33.

Hasta donde yo tengo conocimiento, son solo coincidencias que responden a los eventos caóticos que nos acompañan día a día. Y digo caóticos en relación a que nada está escrito, nada está predestinado, ni predefinido, ni forma parte de un designio establecido por un orden superior, ni ninguna otra formalidad de ocurrencia de sucesos. Es solo teoría del caos, ni mas, ni menos... ¿o me equivoco?

Es una coincidencia que quise compartir, no tanto por su numerología coincidente, sino por el hecho de que debemos estar atentos, no solo a las cosas grandes e importantes, sino también, a las pequeñas cosas, cosas "insignificantes" que, por presión de las grandes, a veces, no las podemos mirar. Pero están allí, para capturar nuestra atención, pero solo dependiendo de cuan conscientes estemos dentro de nuestro macro y micro entorno.

Algunos podrán proponer la palabra: "Sincronicidad", otros se preguntarán "¿porque el 11 se repite tantas veces en nuestras vidas?", otros mirarán el reloj y la fecha y dirán: "¡Que coincidencia!", otros propondrán "ORDO AB CHAOS", con lo cual es una acepción en latín que significa, ORDEN DEL CAOS, otros pensarán en un CUBO, otros tantos se imaginarán una puerta interdimencional hacia otros mundos, algunos otros ni se percatarán de estos eventos coincidentes, y se podrán sumar otros que dirán que es un designio divino, o un mensaje celestial de un orden superior, y un extenso etcétera. Pero, mas allá de su simbología, esta no deja de ser subjetiva, mientras que el caos es totalmente objetivo y absoluto, y aunque la hora y la fecha, en si mismas, respondan a un orden numérico establecido gracias a las milenarias observaciones del comportamiento de los cuerpos celestes, el hecho de que en un momento dado se observe la hora y la fecha, este acto de observación de mi parte, solo respondió al caos y no a lo que nombré arriba, y reitero, desde mis humildes conocimientos al respecto. ¿Pero, habrá sido así? ¿será solo el caos el culpable? ¿o los eventos acausales significativos estarán haciendo su aparición  en escena ante mis percepciones?

Y como agregado a todo lo anterior, un día a la noche me llamó nuevamente la atención ver la hora 11:11 en el reloj de mi automóvil, justo al detenerme sobre la entrada al garage de mi casa. Y tuve tiempo de tomarle una fotografía con mi celular, la cual es la siguiente:



Y es evidente que no me puedo despegar del número 11... y en ese momento que mencioné mas arriba, de entrar con el automóvil a mi casa, era la hora 11:11 en el reloj (como se ve en la fotografía) y yo me pregunto nuevamente, ¿será una especie de "sincronización" de nuestra conciencia con todo lo que nos rodea? ¿serán las cuatro columnas que soportan mi existencia? o como digo mas arriba en este artículo, o ¿solo serán esas pequeñas coincidencias eventuales, a las cuales les pongo demasiada atención? Por lo pronto, mi atención está cada vez mas aguda, debido a que hoy mismo (sumado a todo lo anterior), cuando retorné de una ida en automóvil al centro, otro auto iba constantemente delante mío, y tenía sus tres números de la patente de la siguiente manera: 111. 

[Agregado 25/11/2013]

Y la hora 11:11, nuevamente llamó la atención!!!

Nuevamente, en el mismo lugar y a la misma hora que hace unos meses. Ingresando a nuestro hogar, luego de un excelente paseo y juegos en familia, la hora 11:11 se deja ver en el reloj del automóvil. En el lugar exacto que la vez anterior, justo antes de bajar del auto para abrir las puertas del garaje:





En la siguiente imagen muestro la hora en que se guardaron las imágenes de arriba en el celular: 11:12. Con esto se verifica perfectamente que todo fue espontáneo y natural como en las veces anteriores:



Y en la imagen que sigue, se verifica la fecha y hora de creación, lo cual es inmodificable:



[Agregado 11/12/2013]

Y la hora 11:11, nuevamente llamó la atención!!!


Impresionante!!! La Sincronicidad sigue funcionando... otra vez, bajo la mirada, para ver la hora en el reloj de la computadora y, ¿que observe?: 

11:11 

Pero esto no es todo, ya que hoy es 11-12-2013 y si sumamos las cifras de la fecha, de tal manera que quede así: 1 + 1 + 1 + 2 + 2 + 0 + 1 + 3 = 11

¿Serán sucesos acausales como dice Carl Jung en su libro "Sincronicidad"?

Por tales motivos, no menos importantes que otros, el estar atentos tanto de lo macro, como también de lo micro, en todos los ordenes de nuestra vida, es uno de los primeros pasos hacia la libertad de conciencia y hacia el tan necesario autoconocimiento.

[Agregado 11/11/2014]

Y recién miro la hora, 11:36, y el 11:11, nuevamente llamó la atención, y también el 911!!!



Hora: 11:36 que si sumamos sus dígitos así: 1 + 1 + 3 + 6 = 11, y también el 11 de la hora y 6 + 3 = 9, por lo que tenemos un 119...
Y la fecha de hoy es 11 del 11 del 2014... y que si sumamos todas sus cifras, como sigue: 1 + 1 + 1 + 1 + 2 + 0 + 1 + 4 = 11... Por lo tanto: 11 11 11...

¿Porque uno se predispone a detectar estos eventos acausales?

Y los hechos de esta naturaleza han continuado realizándose en mi vida, sin continuar agregándolos aquí, ya que este artículo representa los eventos de este tipo que he tenido el honor de presenciar.


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