14/1/15

Luego de toda la parafernalia de puntos de vista, respecto del supuesto ataque "terrorista" al semanario Charlie Hebdo, en París, me ha quedado la sensación de que, entre todo lo que he escuchado y leído, se evidencia algo que se han estado olvidando, o bien es muy probable que todavía no haya tenido la oportunidad de leerlo o bien, escucharlo.

Y el punto al que quiero llegar es, ¿que tanto la Libertad de Expresión, significa una expresión de Libertad?, y ¿hasta donde puede llegar el accionar de la Libertad de Expresión, de manera tal de que no se convierta en un libertinaje inexpresivo que dañe conciencias individuales y colectivas?

Como sabemos, la Libertad de Expresión es una gran virtud que deberían poseer a flor de piel todos los seres sobre la faz de la Tierra, especialmente, los seres con uso de razón, como nosotros, los humanos (sin olvidarme de los Delfines, los Chimpancés, los Bonobos y algunas otras pocas especies más que tienen conciencia de su propia existencia). Esa Libertad de Expresión, es esa innegable virtud que nos hace trascender mas allá de los supuestos confines del pensamiento. Una virtud que nos hace viajar hacia eternas playas bañadas por un mar de puntos de vista. Una virtud que nos hace acercar a lo infinito, a entender lo inimaginable, a definir lo incognoscible, a mesurar lo imponderable, a ordenar lo indeterminado, a asomar a lo impenetrable, a ascender a lo que no alcanzamos, a descender a donde nunca caeremos, a viajar a donde nadie, absolutamente nadie ha llegado antes, debido al simple uso de nuestras subjetividades, pero siendo la objetividad la nave que contenga a todo lo anterior.

La Libertad de Expresión, es indefectiblemente, una especie de verdad revelada, es como la primera Palabra dada desde lo Incognoscible, como la verdad inocultable, como el primordial Om, como el origen del Universo... es un derecho... por naturaleza.

Pero, -y, ¿siempre existe un pero no?-, ya que no nos debemos olvidar nunca, que también existen otros derechos adquiridos por naturaleza, -y que mas allá de lo evidente-, existe un derecho, el cual, desde mi punto de vista, es el mas preciado, el que debemos proteger a toda costa, y sobre el que debemos detenernos a mirar sus incontables señales, antes de que la Libertad de Expresión, por su accionar libertario, se convierta en una máquina de libertinaje inexpresivo.

Ese otro derecho, adquirido por naturaleza, lo denomino: "Inconsciente Patrimonial".

Y, ¿porqué lo denomino de esa manera a éste otro derecho, adquirido por naturaleza, al igual que la Libertad de Expresión? Porque el Inconsciente, es un estadío psicológico que puede resultar impredecible, debido a sus propias características evolutivas. El Inconsciente humano, se corresponde físicamente con el Sistema Límbico, o cerebro de primer nivel, es ese cerebro que se comunica con nosotros desde el mundo de lo onírico por intermedio de los sueños, es ese cerebro que nos impulsa a las reacciones instintivas propias de un animal, es ese cerebro que intenta por todos los medios perpetuar la especie enviándonos las pulsiones de la lívido, es ese cerebro que nos hace querer estar por encima de los demás, es ese cerebro que nos lleva a reaccionar de manera airosa en respuesta a un cierto estímulo externo que pueda afectar nuestra existencia, es decir, nuestra propia vida junto a todos los demás aspectos que se desprenden de ella.

Por lo tanto, el "Inconsciente Patrimonial" es ese otro derecho adquirido, y que al igual que la Libertad de Expresión, son prácticamente, dos derechos fundamentales, de mutua intransigencia e intocables por otros derechos.

El problema surge, cuando un derecho transgrede los límites del otro, es decir, cuando la Libertad de Expresión, se extralimita, ingresando a los dominios del Inconsciente Patrimonial de un individuo, o bien, de una determinada parte de la sociedad. Allí, creo yo, radica el problema del choque de civilizaciones debido a que la Libertad de Expresión no pudo evitar ingresar e invadir los dominios de lo que el Inconsciente ya trae arraigado en sus profundas sinapsis.

Entendamos esto, el dogma y las creencias de cualquier tipo, que fueron implantadas en el "Inconsciente Patrimonial", desde tempranas edades del infante receptor, residen, y residirán, dentro de un cerebro innegablemente animal, -el cual es el Sistema Límbico, y psicológicamente hablando, el propio Inconsciente-, y al ser implantados desde el nacimiento, la energía cerebral empleada para que una cierta creencia domine y encarcele al receptor, es inmensa, debido a que detrás de ella, viene todo el poder del desarrollo fisiológico, además del tiempo suficiente, -desde el nacimiento hasta la edad adulta-, para que dicha creencia no desaparezca nunca mas. El Inconsciente no olvida, solo reprime; no cambia, solo acumula; no razona, solo reacciona; no entiende, solo atiende; no es temporal, solo existe por si mismo y en si mismo; no habla, solo pinta imágenes arquetípicas; no es consciencia, solo una natural disidencia; en definitiva, el Inconsciente representa todo lo irracional que el humano tiene, como otro derecho adquirido, ya que la irracionalidad es aquel "Inconsciente Patrimonial" con los mismos derechos primordiales que la Libertad de Expresión, por provenir desde la Creación.


Por lo cual, volvamos hacia una de las preguntas que nos hicimos al comienzo de este artículo: ¿que tanto la Libertad de Expresión, significa una expresión de Libertad?


Y a ésta cuestión, la respondo basado en la precedente fundamentación: que la Libertad de Expresión, como una especie de derecho Divino, nunca debe transgredir los límites de otro de los derechos Divinos, -es decir, adquiridos desde la propia creación-, y que es aquella "Inconsciencia Patrimonial", debido a que ambas, indefectiblemente colisionarán, por ser natural e innegablemente contrapuestas. La conciencia equivale a Libertad de Expresión, mientras que la Inconsciencia, se corresponde con las cadenas de lo irracional. Entonces, la Libertad de Expresión es una expresión de libertad, cuando su semántica implícita o explícita, escrita o hablada, o bien sus imágenes fijas o animadas, etcétera, no transgredan o se contrapongan con las imágenes que aquel Inconsciente Patrimonial; y que yo he llamado de esa forma, como una manera de diferenciar ambos derechos; inconsciente que ya se posee desde que el ser humano se encuentra en el vientre materno, y que acumula durante toda su existencia corporal, por medio de una creencia determinada. Cuando la Libertad de Expresión se extralimita y transgrede los linderos del inconsciente individual y colectivo, ésta última dispara sus pulsiones animales hacia el Neocortex, hacia la propia conciencia del portador -o portadores- de aquella inconsciencia invadida, reaccionando de una manera que va directamente en contra de la unión y del fortalecimiento del tejido social. Y esa reacción, para nada indicará que alguien se levante en armas para intentar destruir a quien se valió de un libertinaje inexpresivo en lugar de la Libertad de Expresión, como derecho adquirido desde la creación; sino que, lo que se logra -queriéndolo o no- es dañar el tejido social, enfrentar léxicamente a las culturas y a la vez, dividir las sociedades con diferentes derechos adquiridos en su Inconsciencia Patrimonial. Al igual que el derecho humano -el moral, el ético y el jurídico- expresan que no es correcto transgredir las puertas del hogar de otra persona, del mismo modo, el derecho llamado "Libertad de Expresión" no debe transgredir los límites de la "Inconsciencia Patrimonial", por ser ambos, derechos, -terrenales o Divinos-, pero derechos al fin.

Pero, también formulé otra pregunta, al principio de este escrito, y que es: ¿hasta donde puede llegar el accionar de la Libertad de Expresión, de manera tal de que no se convierta en libertinaje inexpresivo?

Y la respuesta es evidente, y además ya fue expresada entre las frases anteriores, y que es: hasta encontrarse frente -pero no dentro- de terrenos que no son suyos, de imágenes que no son suyas, de pulsiones que no son suyos, de reacciones que no le pertenecen, de tiempos que no existen, y de derechos, -y que al igual que la Inconsciencia Patrimonial-, son innegablemente adquiridos desde la propia Creación Universal.

No confundamos Libertad de Expresión, con libertinaje inexpresivo, debido a que el Derecho Natural, -al igual que aquellos derechos del Hombre que nombré mas arriba-, es el que manda al momento en el que algunos eslabones de la cadena social tiendan a romperse.

Recuerden, el Naturalismo, por ser un tema eminentemente genético, es mas poderoso que todo otro concepto concebido por el hombre, y es lo único que se contrapone con el libre albedrío.


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