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7/10/20


Hace mucho tiempo, quizás desde el comienzo de la Pandemia, se ha venido hablando de la necesidad de vacunar a toda la humanidad, contra una amenaza, que, a mi juicio, y desde el comienzo, todos sus indicadores en todo el mundo, me mostraban a esta Pandemia, como una gran puesta en escena, y que, al mismo tiempo, el virus, como tal, no existía; y, por supuesto, sigo pensando de la manera anteriormente expresada, pero, más allá de que mi escepticismo y mi lógica me decían lo siguiente: "Salva a la humanidad de este supuesto ataque injustificado, usando los medios pacíficos y legales a tu alcance"; mi confianza que aún mantengo en la humanidad, (más que nada, en una parte de aquella, y que son los círculos de poder y de toma de decisiones, en lo que respecta al futuro mismo de nuestra especie), sumada a mi otra lógica, la que iba naciendo de a poco y a la par de la primera junto con el correr de este Estado de Excepción Global denominado Pandemia, comenzaba a decirme otras cosas. Dos lógicas en mis pensamientos, totalmente antagónicas, comenzaban a "pelear" -lógicamente- por el predominio, justamente, de la "lógica con más lógica", valga las redundancias. Y en cuanto a la calidad de la lógica que habita y trabaja en mi mente, es el producto de mi experiencia en el desarrollo de software, lógica, estadísticas, probabilidades, y matemáticas, y por lo tanto, mi cerebro, en todo momento, se predispone, de un modo eficiente (y no niego que a veces, eficaz, con obvias imperfecciones), a entender ciertas lógicas y a discernir cual de entre el conjunto de ellas que rondan mi mente, es la más... lógica.

Pues, luego de un paciente y extenso proceso de observación de todos los sucesos que han acontecido hasta ahora, en todos los aspectos globales imaginables, a los que he podido tener frente a mis percepciones como para echar a andar un fuerte proceso de intuición, ha surgido una lógica por entre las demás, la que, hasta el momento, no solamente comenzó a emerger y a fortalecer sus premisas y conclusiones, sino que a prevalecer en relación a las demás lógicas dentro de mi mente.

Pero, antes de exponer la lógica que ha ganado la batalla, entre todas las lógicas que pululan en mi psique, debo poner en consideración ciertos acontecimientos que serán inevitables en un futuro muy cercano, casi, diría yo, que nos encontramos en la antesala de dicho futuro. Y los mencionados aconteceres que se vislumbran en un muy próximo y Nuevo Amanecer de la Humanidad, y además de que seremos una esencial parte perteneciente a un Todo de grandes avances en lo que se relaciona con lo que el Ser Humano sabe hacer, y que es la Creatividad en todos los ámbitos imaginables; seremos parte de algo que va más allá de la imaginación común, no porque yo tenga más imaginación que otras personas, -ya que para mí, es inaceptable la idea de ser más, o de ser menos, que otros-, sino que, quizás, por el hecho de que me he ocupado en pensar y en ser más, en lugar de embarcarme en el oscuro acto de delegar y de creer más (dupla esta última, que en lo absoluto he practicado jamás, ya que, no me es lógico delegar algo, a alguien o a algo, y que algunos suponen que -"además de ser de otra especie distinta a la nuestra"- es superior a todos los de la nuestra; y por lo tanto, en el cual no me es lógico delegarle nada respecto de mi vida y de mis creaciones; Cuando pienso, soy, y cuando soy, existo, y cuando existo, la creatividad se materializa ante mi; más no así, esa tan absurda y facilista credibilidad en algo al que algunos todavía delegan sus vidas enteras, sin siquiera utilizar de manera óptima, lo más Supremo que posee el Ser Humano: el Uso de la Razón); y como decía antes, seremos partícipes de algo venidero, y que, por ahora, es impensable para la mayoría de nosotros, los mortales, debido a lo expresado precedentemente, pero que es tan maravilloso, que dejará perplejos a varios lectores, debido a que se relaciona directamente con la supervivencia de la especie humana; pero no jugando a ser dioses, sino que, siendo nosotros mismos, los propios "dioses" o rectores de nuestro propio destino, de nuestro futuro.

Pues, a lo que me he referido en el artículo precedente, es a nuestra posibilidad e imperiosa necesidad, como especie, de convertirnos en seres humanos multiplanetários, es decir, de que podamos arribar a otros planetas, similares al nuestro, y como una misión ineludible, el extender la vida humana, por todo el Cosmos. Pero, muchos se preguntarán, ¿qué tiene que ver el que nuestra especie se convierta en una especie galáctica, con el tema de las vacunas y con la actual Pandemia? Pues mucho, queridos lectores. Verán, todos los organismos externos al ser humano, ya sean, bacterias, virus hongos, y otras especies microscópicas (y que algunas de las precedentes, son solo trozos de ADN y ARN, más no así, vida compleja) que han existido desde que se ha formado este planeta (e incluidas las demás especies macroscópicas, como nuestro ancestro, el simio Rhesus), todas han evolucionado en conjunto con nuestra especie, es decir, con el Homo Sapiens Sapiens; y por lo tanto, más que estas últimas, aquellas primeras especies nombradas, las microscópicas y con grandes potencialidades para invadir y para modificar nuestra salud corporal, como por ejemplo, como para generarnos un Resfrío, una Gripe, una Neumonía, u otras patologías que no se relacionen con el Sistema Respiratorio y que su complejidad pueda llegar a ser mucho mayor en comparación con las precedentes patologías respiratorias nombradas; y todos estos organismos patogénicos, no solamente han evolucionado y han actuado a la par del ser humano, sino que, en pocas palabras, han sido, y todavía lo son, partes esenciales para nuestra evolución y para el fortalecimiento de nuestro sistema inmunológico, porque al enfermarnos, en esencia, y a posteriori, nos fortalecemos como especie; pero, evidentemente, siempre dentro de nuestro planeta Tierra.

Ahora bien; pensemos un momento en la siguiente situación; ¿qué sucedería si, en nuestra actual condición evolutiva, -basados en lo descrito anteriormente-, nuestra especie se embarcara en la exploración espacial profunda, y en esa empresa llegásemos a tener la oportunidad de vivir en otros planetas aptos para la vida, y con concentraciones atmosféricas similares a las nuestras, pero que, de seguro, aquellos organismos microscópicos con la capacidad de enfermar al cuerpo humano, -y que en el planeta Tierra son partes esenciales para nuestra evolución y para el fortalecimiento de nuestro Sistema Inmunológico-, en los nuevos planetas en los que coloquemos nuestros pies, sus propios organismos microscópicos (hongos, virus, bacterias, etcétera), autóctonos de ese nuevo planeta y que no evolucionaron con el ser humano, al invadir nuestro organismo, por las vías que sean, nos adaptaríamos o nos matarían en un abrir y cerrar de ojos? Bueno, pienso que la anterior, ha sido la pregunta más extensa que he escrito jamás; aunque, pienso también, que ha valido la pena. Imagínense en esta situación, como especie: la de yéndonos ahora mismo hacia otros planetas, con una farmacia entera, dentro de nuestras naves, de antibióticos terrestres, los que están adaptados para contener y para anular la acción dañina sobre nuestro cuerpo, de parte de los microorganismos infecciosos de nuestro planeta, pero no así, para los organismos de otros planetas, los que, de seguro, serán organismos extra-terrestres muy diferentes y por lo tanto, nuestra protección natural (Sistema Inmunológico basado en Inmunidad de Manada) sumada a nuestra protección artificial (antibióticos, vacunas, etcétera) no podrá contener a estos últimos, y con cada ves que pisemos un nuevo planeta, allí mismo moriremos en poco tiempo. Entonces, creo que, a estas alturas de este artículo, muchos ya irán entendiendo la idea general de esta nueva lógica que ha ganado terreno en mi mente, por entre las demás lógicas.

Para que el ser humano no desaparezca (recuerden a los Dinosaurios), mínimamente, debe tener un "backup" en otro lugar; como mínimo, en la Luna y Marte, y como máximo, en todos los planetas y lunas en los que podamos colocar nuestros pies, y nuestras nuevas vidas. Pero, en estos nuevos planetas y/o lunas, incluso en Marte, es menester tener en cuenta de que allí existirán microorganismos que no habrán evolucionado con nuestros cuerpos, y por lo tanto, los medicamentos creados para protegernos en la Tierra, no servirán de mucho en Marte, y cuanto más nos alejemos de nuestro Sistema Solar, no servirán de nada en otros planetas, por lo que nuestro Sistema Inmunológico sucumbirá bajo la ineficiencia de las barreras naturales y artificiales que nos deberían proteger, ya que, ni nosotros, ni los fármacos creados en la Tierra, estarán preparados para eliminar los trozos de ADN y de ARN (ambos, extra-terrestres) no reconocidos por los anteriores sistemas de protección natural y artificial de la Tierra. Entonces, ¿qué debemos hacer al respecto? Pues, a mi juicio, y a estas alturas del artículo, muchos se habrán dado cuenta de que la inmunidad de manada y la inmunidad por la acción de los fármacos que todos conocemos, si bien en la Tierra son eficientes, pues contrariamente al habitar en otros mundos, -los que serán diferentes a la Tierra en muchos aspectos, aunque aptos para nuestra vida-, aquellas protecciones naturales y artificiales, creadas en y para la vida en la Tierra, serán ineficientes, o bien, no responderán en favor de nuestra protección, y pereceremos en cada momento en el que intentemos "Colonizar" otro nuevo planeta.

Por lo tanto, cabe la pregunta, ¿cómo harán las farmacéuticas para analizar cada uno de los microorganismos infecciosos de cada planeta al que debamos ir, para luego desarrollar fármacos que nos protejan contra aquellos, sabiendo que nuestro Sistema Inmunológico natural es eminentemente terrestre, y por lo tanto, no nos protegerá en lo absoluto? Pues sería una empresa imposible, y nos retrasaría en realizar aquel "Backup" del que les mencioné anteriormente. Por lo tanto, ¿qué nos queda por hacer, si a las farmacéuticas les será imposible hacer su trabajo en cada planeta en los que debamos asentarnos, pero, siendo conscientes de que, antes de que lo anterior suceda, el proceso de análisis de las especies infecciosas de los nuevos mundos y de la creación de las variadas protecciones farmacológicas, conllevarían años en cumplirse? ¿Cuál sería entonces, la solución más viable a lo anterior? Pues, la solución a tan imposible misión de analizar cada planeta, para realizar una inmunidad a cada organismo infeccioso en él, a mi juicio, es la de inmunizarnos a todos, por medio de la modificación de nuestro genoma, transmisible a las nuevas generaciones, por medio de fármacos terrestres, y que transformen nuestros cuerpos, en macro-organismos que no enfermarán ante nada, incuso, ante ninguna interacción de microorganismos no terrestres; es más, con esta modificación genómica, se estaría transformando al ser humano, en una especie que nunca enfermaría de ninguna patología, y que, esto último es muy lógico, debido a que, como lo he expresado antes, no nos debemos dar el lujo, como especie, de enfermarnos justo en el momento de establecernos en otros mundos, y por lo tanto, deberemos convertirnos, artificialmente primero, en una especie que jamás enfermará. Y ahora si, cuando esto suceda, el destino de nuestra maravillosa especie, será Iluminado e ilimitado, y podremos conquistar el cosmos con el paso de los milenios sin que ningún microorganismo infeccioso, de ningún mundo en el que nos establezcamos, nos mate en un abrir y cerrar de ojos.

Esta es la lógica que prevaleció entre las demás, y en la que he venido pensando desde que este Estado de Excepción, denominado: Pandemia, ha comenzado. Es que, imagínense que lo anterior, la Pandemia, no haya sucedido nunca, y que alguien, de la nada, nos anunciase que nos deberemos tomar un determinado fármaco, o nos deberemos colocar una determinada vacuna, para que lo anterior nos modifique nuestro ADN, con el objetivo de inmunizarnos para siempre, con el objetivo de que nuestros cuerpos puedan exterminar cualquier patógeno conocido y por conocer, sea aquel, terrestre o extra-terrestre, para cuando llegue el momento de asentarnos en otros mundos (imaginen la reacción de las religiones y la de sus fieles en este segundo escenario extra-terrestre, ya que, esto último, negará de cuajo a sus dioses respectivos, y por lo tanto, a sus respectivas Fes).

En conclusión, la Pandemia, el COVID, y la necesidad de fármacos orales, o bien de fármacos por vacunación, -y según mi nueva lógica, la que ha prevalecido por entre las demás que pululan en mi mente, y pensándola desde hace tiempo-, tiene un objetivo a largo plazo, y que es el de inmunizar a la especie humana en su conjunto, y con un efecto genético, el que trascenderá generación tras generación, y que protegerá a la especie humana, ante todo lo que nos exterminaría de un día para el otro en cada nuevo mundos por descubrir y habitar, en nuestra innata necesidad y obligación de explorar nuevos Horizontes.

Recordemos que un Rojizo Atardecer, es el preámbulo para la oscura y peligrosa Noche; pero la Noche, la oscuridad, el peligro, es lo que engendra un Nuevo Amanecer. Hoy, estamos en el final del Atardecer. La Noche vendrá muy pronto. Pero el Amanecer será uno de los más Brillantes de la historia de la humanidad.

Y la ciencia, será la única religión que guiará nuestras vidas futuras, porque no podemos darnos el lujo de ir de un planeta al otro, a través de la inmensidad del espacio, llevando Revelaciones Divinas (como ha sucedido en las épocas de oscurantismo, y sus resabios actuales), en lugar de llevar, a dichos nuevos mundos, la Supremacía de la Razón... lo único Divino que posee el ser humano.

Nelson J. Ressio.

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