28/2/15


Hubo un tiempo en que las religiones solo llevaban el agua para su molino, con el objetivo de que dicho molino siguiera moviéndose sin desgaste alguno. Las religiones trabajaban para llevar fieles para las mismas religiones, trabajaban para verter la palabra de Dios sobre el mismo torrente imparable de fieles que las religiones encauzaban hacia sus propios molinos. Pero...

Hoy en día, contrariamente a lo que antaño sucedía, algunas religiones, no solamente llevan el torrente de fieles para sus molinos de creencias, sino que se esconde tras de ellas, un oscuro interés que dista mucho del enaltecimiento del espíritu y del refuerzo de la moral de sus feligreses. 

Por consiguiente, detrás de algunas religiones, extremadamente dogmáticas, increíblemente fanáticas, desesperada e intencionalmente supersticiosas, se esconde el poder político que acciona de tal manera, que esos nefastos molinos de dichas "organizaciones clericales", se encuentren inundados de fieles atrapados por la malicie oculta de aquellas organizaciones, de manera tal, de que se conviertan en multitudes ignorantes de gotas, gotas de votantes que irán a parar en dirección hacia las urnas de un determinado sector político, urnas que se encuentran preparadas para que dichas gotas -desprotegidas intelectualmente- sean detectadas y señaladas para su control, al momento del sufragio.

¿Que mejor manera de obtener votantes, que utilizando ciertas religiones como primer paso para atraer a las masas dormidas, de manera tal de dormirlas aún más, mediante la utilización de determinadas tácticas visuales, sonoras y retóricas, con el único fin oscuro, de que el agua vaya para el molino de las urnas de los políticos, en lugar de que dichos fieles, solo asistan a dichas religiones con el noble fin de enaltecer sus espíritus y de fortalecer sus valores morales?

Pero no, la política tenía que ensuciar también al mundo religioso, cosa que "no sucede" con las grandes religiones, pero sí con las religiones populistas, que se dedican a atraer fieles, engañándolos con promesas de todo tipo, que van desde la solución a los problemas maritales, la curación de enfermedades terminales, la liberación de toda deuda que el feligrés pudiera tener, y como si ello fuera poco, hasta llegan a realizar actuaciones que imitan a exorcismos, actos estos últimos, que si los tuvieran que hacer de verdad, esos dueños de las mencionadas pseudo-religiones manejadas por manos políticas, saldrían corriendo como niñas asustadas por el viejo de la bolsa.

No es así, señores políticos que se ocultan detrás de las religiones, están haciendo mal a este mundo, muy mal, porque se están aprovechando de la buena fe de las personas inocentes e intelectualmente desprotegidas para llevar votantes -y reconozco que valiéndose de una muy inteligente táctica subliminal- para engrosar las urnas con incontables votos hacia sus partidos políticos.

Señores oscuros de la política, y dueños de las pseudo-religiones, no se deben meter con las creencias de las personas de esta manera, primero, porque la política aplicada es laica, y segundo, porque algún día, aquellos fieles comenzarán a levantar sus cabezas, y comenzarán también a darse cuenta, de que están siendo utilizados para un provecho puramente político e innegablemente egoísta, y no para una causa altruista basada en una noble y desinteresada acción de empatía y de una verdadera transmisión de enseñanzas para enaltecer el espíritu de los feligreses. Esto último no es el verdadero fin de ciertas religiones populistas, sino que, la verdadera meta, está en llevar agua para los molinos políticos, es decir, llevar votos para las urnas de los políticos -y sus partidos- que se encuentran detrás de ellas.

Por desgracias, la política ha llegado a denigrar cada aspecto del sistema en el que nos encontramos viviendo, ha coaccionado de tal manera, que buenas personas, -por "inevitable" necesidad, o bien por avaricia en respuesta a los múltiples egos que agobian constantemente al ser humano-, se han transformado en nuevos engranajes del poderoso molino pseudo-religioso/político.

Créanme, señores oscuros de las pseudo-religiones y de la politiquería de cuarta que demuestran practicar, ustedes, que trabajan en estrecha y oscura connivencia, sepan que el tiempo se les agota, que sus acciones se terminarán pronto, aunque piensen que tienen todo controlado. Es que, pese a todo lo "inteligentes" que aparentan ser, hay algo que todavía ninguno de ustedes puede llegar a ver. Es que no tendrán tiempo de verlo, porque se mantendrán ocupados viendo la primera línea de árboles, y cuando todo el bosque se les venga encima, será demasiado tarde... para ustedes. Que no les quepa la menor duda.




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