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Mostrando las entradas con la etiqueta Inmortalidad del Alma. Mostrar todas las entradas
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01/05/2022


Algunas personas me han expresado varios sucesos ocurridos en sus vidas en el lapso de muchos años; varios inconvenientes por los cuales todos, indefectiblemente, tenemos que afrontar, y es respecto a lo anterior, que se está prohibido sucumbir ante dichos problemas, debido a que ellos están en nuestras vidas como meros Maestros, como prominentes enseñanzas destinadas a hacernos más y más conscientes.

Imagínense una vida repleta de felicidad constante; ¡no sería vida!, ya que la felicidad no existe Per Sé; a la felicidad se la construye siendo conscientes de nuestra psique más profunda.

Todavía no hemos arribado al Transhumanismo puro, todavía no somos robots biológicos basados plenamente en la razón en donde los egos hayan desaparecido, o en términos de StarTrek, todavía no somos Vulcanos (mi especie favorita), y como todavía no somos "casi" perfectos, es preciso darnos cuenta de que la felicidad no existe, porque ningún animal sobre el planeta Tierra es conocedor de dicho "estado del Ser"; la mayoría de ellos, -sino todos-, viven sin conocerla, indistintamente de su especie (salvo los simios Chimpancés, los Bonobos, los Delfines, los Elefantes, etc., los que tienen conciencia de su propia e individual existencia, pero estos, tampoco conocen el concepto de felicidad, ni de infelicidad), y nosotros, los humanos, quienes todavía seguimos arraigados a las fuerzas arcaicas del mundo animal, no somos la excepción, no conocemos la felicidad, por lo tanto, debemos saber que la felicidad no existe en sí misma, y sólo por intermedio de nuestra conciencia, podremos construirla.

Y, ¿cómo construimos una felicidad individual?, pues, siendo conscientes de nuestros egos, de todo lo que proviene desde nuestro inconsciente individual, sumado al Inconsciente Colectivo, el que, a cada momento nos intenta arrastrar hacia lugares "oscuros y húmedos"; y un buen ejemplo de ello es en el momento justo en el que estamos deprimidos, y en este estado, lo que haría la conciencia, la sabiduría, la razón, es construir/crear/hacer algo, lo que sea, porque debemos saber que, lo que siempre desea el inconsciente, es llevarnos hacia la oscuridad de donde es su génesis (el mundo animal), y si le hacemos caso a este último, terminaremos sucumbiendo a sus deseos arcaicos (al inconsciente individual y colectivo) y es en este momento cuando algunos quedan atrapados bajo el triste peso de una copa repleta de alguna bebida alcohólica (yo no bebo alcohol en lo absoluto, es más, nunca lo hice, no me gusta nada con alcohol), pero, a modo de ejemplo genérico, decía que, cuando nos dejamos aplastar por el inconsciente, es cuando el ser humano suele “refugiarse” bajo una copa de soluciones efímeras, para intentar "ahogar" sus sufrimientos, cuando, por el contrario, lo que debemos hacer, es ahogar a esos egos que tratan de ahogarnos a nosotros primero, y los ahogaremos, a dichos egos, haciendo cosas creativas, lo que sea, y si repetimos esta lucha de nuestra conciencia contra nuestros egos del subconsciente, de manera indefinida, terminaremos nosotros, -es decir, el consciente-, cada vez más fortalecidos por sobre las fuerzas del subconsciente, en donde residen los egos (porque esta fuerza es muy poderosa, es la primera que se manifiesta luego de nacer, y posteriormente, los límites paternos son las que las aplacan, hasta que, con el pasar del tiempo, como adultos, y en un mundo ideal, aprendemos a “trabajarlas” nosotros mismos, poniéndole nuestros propios límites, a dichos egos), y es en este momento en el que se manifiesta la verdadera felicidad, es decir, la felicidad que supimos construir.

Así que, no nos debemos permitir el sucumbir, ni al pasado, ni al presente (porque no existen como tales, ni siquiera el futuro), y construye tu propia vida, únicamente mirando hacia atrás, como una excelente manera de estar conscientes del camino recorrido, por más que ese camino haya sido oscuro, tortuoso, lleno de asperezas, de pozos "sin fondo", de malezas, de alimañas, y de un largo etcétera. Al mirar hacia atrás, y al visualizar ese camino de "Horror" que todos recorremos de manera sine qua non; mientras esgrimimos una mueca de sonrisa, y al mismo tiempo nos decimos por dentro, con respecto a ese "camino infernal": "¡Hey, tu, Camino del Infierno...! ¡No me has detenido, ni me detendrás si te vuelves a manifestar por delante de mi!"; al decirnos algo como lo anterior, a nosotros mismos, estaremos elevándonos por sobre nuestros propios Yo’s precedentes, con lo que, llegará el momento en el que estaremos tan acostumbrados a sortear obstáculos, -tengan las características que tengan-, que la felicidad se manifestará por sí misma, en la forma que sea, pero se manifestará, aunque la felicidad no será constante, porque nunca lo será, pero cuando la felicidad no esté presente en ciertos momentos, nuestra conciencia será nuestra fortaleza y nuestro refugio verdadero, la que no permitirá que nuestro inconsciente y que todo lo que provenga de los inconscientes de otras personas (injusticias cometidas por otras personas hacia nosotros, por ejemplo) nos hagan tropezar por nuestro transitar sobre aquel Camino Infernal.

Así que, a seguir caminando.


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09/02/2020



Un hermano de la vida, me consultó qué pensaba yo, del siguiente texto, basado en la pregunta, de que si los animales viven después de la muerte; escrito detallado en el libro “Filosofía de la Rosa Cruz”, de Max Heindel, fundador de la Fraternidad de la Rosacruz (luego de este texto con sangría, está lo que es mi punto de vista respecto de la misma pregunta y de la propia respuesta de Heindel), pero, primero veamos que pensaba Heindel, antes de averiguar que pienso yo al mismo respecto:
Pregunta: ¿los animales viven después de la muerte?
Respuesta: lo que vive es el espíritu, que no tiene ni principio ni fin, es. Pero el autor de la pregunta probablemente quiere decir: subsisten en forma de animales? A esta pregunta, podemos responder sí, permanecen en esta forma por un tiempo más o menos largo, según su grado de evolución, en un cuerpo del deseo hecho de la sustancia del mundo del deseo. Incluso los insectos que nos llega a aplastar en la acera pueden ser observados por el clarividente que los ve seguir adelante por unos instantes antes de desaparecer poco a poco. No quedan más tiempo en su forma, ya que su mente vuelve casi inmediatamente a la fuente central del Espíritu-Grupo. En el caso de un caballo, de una vaca u otro animal superior, el tiempo pasado en el mundo del deseo es más largo y el animal es más consciente de lo que es el caso de las formas inferiores. Como ejemplo, citamos un caso que hace algunos años atrajo la atención de todo el mundo cuando el novelista inglés Rider Haggard publicó un sueño notable que había hecho. Tenía un perro al que estaba muy atado. Una noche, soñó que el perro venía a él, mostrando signos de vergüenza y angustia, pidiéndole que lo siguiera. En su sueño, siguió al perro que lo llevó a un arroyo. Allí, en medio de los juncos, le mostró a rider haggard que él mismo, el perro, yacía allí, muerto; y había en la mirada que le dirigía a su amo, una oración muda y ansiosa pidiendo una explicación.
Cuando Rider Haggard se despertó la mañana siguiente, su sueño le volvió a la memoria de la manera más clara, pero no lo hizo de otra manera hasta que, más tarde, en el día, se dio cuenta de que el perro faltaba. Después de una búsqueda infructuosa en la vecindad inmediata, Rider Haggard finalmente llegó al lugar que había visto en sueños. Allí encontró, en los juncos, el cuerpo del perro en una posición idéntica a la que le había visto en su sueño. Por supuesto, no se pudo dar ninguna explicación; para él, era una experiencia curiosa, nada más. Pero para el ocultista, está claro que el perro inteligente, habiendo encontrado la muerte y se encuentra en el mundo del deseo, había venido la noche a su maestro dormido, así que fuera de su cuerpo físico, y lo había traído al lugar Del accidente para obtener su asistencia y explicaciones.

A lo cual, mi respuesta fue la siguiente:

Como lo dijo Erwin Schrödinger, uno de mis tantos ídolos de la ciencia de lo infinitesimalmente pequeño, “El número de mentes en el universo, es: uno”, yo podría responder a vuestra cuestión desde este preciso punto de vista, desde la ciencia de la Mecánica Cuántica (respecto de la cual tengo publicado un libro, con artículos basados en esta ciencia, aplicada a las preguntas más importantes del ser humano), y por lo tanto, en relación al sueño del perro que anuncia su propia muerte a su propio amo, desde el punto de vista cuántico, es una posibilidad a todas luces (pero hay que tener la mente abierta a este respecto, sin dogmas científicos, ni de ninguna clase). El perro, le dice a su amo, a groso modo, que ha muerto, y su cuerpo yace a la rivera de un río cercano, tal como el dueño, luego de despertar del sueño y buscar a su perro, así lo encontró, en la misma posición vista en su sueño, y en la rivera de un río. Pero, para comprender este hecho, desde la Mecánica Cuántica (y también desde la Psicología Analítica, y de los Eventos Acausales Estadísticamente Significativos, aportados por Carl Jung) debemos, en primer lugar, abrir nuestra mente, sin barreras subjetivas que nos digan, “pfff, esto es pseudociencia”, porque automáticamente, caerán barias barreras mentales que impedirán el entender el hecho del perro en el sueño de su amo. Entonces, teniendo en cuenta las anteriores aclaraciones, debo jugar con la atemporalidad y la aespacialidad de nuestra psique inconsciente, la cual, como sabemos (y al igual que los animales inferiores, no conocen ni tiempo, ni espacio). El inconsciente humano, no entiende el tiempo ni el espacio, y solo lo hace la conciencia, ese espacio que supra yace por sobre el denominado por Freud, “Preconsciente”. Debajo del él, se encuentra lo instintivo, lo atemporal y a-espacial, y sobre él, el Homo Sapiens Sapiens, quien conoce el tiempo y el espacio; y cuando expreso la palabra “conoce”, lo hago en relación al entendimiento esencial, fundamental, es decir, cuántico, a nivel de cúmulos de pensamientos, recuerdos, ideas, etc., todo lo anterior, como acumulaciones de partículas subatómicas organizadas de tal manera, de que el pensamiento consciente, es en esencia, agrupaciones de partículas entrelazadas, quizás, con otros Yoes, existentes en otros lugares del espacio-tiempo. Entonces, la conciencia conoce el tiempo y el espacio, pero, contrariamente, el inconsciente, no conoce nada de ello, y nos envía imágenes desde ese mundo onírico, que pueden representar situaciones que debemos atender en estado de vigilia, o bien INFORMACIÓN QUE LE HA LLEGADO DEL FUTURO. Y esto último es una explicación de lo sucedido con el sueño que tuvo el amo de su perro muerto, al momento de estar soñando. En esta vía de pensamiento, no me pongo a pensar de que el espíritu del perro vino a su amo y a través del sueño, desde el inconsciente, haya avisado a su amo, que ha muerto y que está a la rivera de un río; no. Lo que quiero hacer entender aquí, (y es algo que lo he comprobado con mi Sistema Egregor Meter) es que, el perro no tuvo nada que ver en el sueño del amo, sino que, el amo del perro, se avisó a sí mismo, desde un futuro cercano en el tiempo y espacio, y lo más probable, es que lo haya hecho de manera inconsciente, debido al shock psicológico que significa ver a su perro muerto, tirado, solo, en las cercanías de un río. Y para explicar la idea anterior, siempre doy varios ejemplos, tales como con un lápiz; un lápiz que tenemos en la mano, y si lo observamos, sabremos qué, sino lo destruimos, ese lápiz puede durar muchos días, o meses, o quizás años, dependiendo del uso que le demos; por lo tanto, ese lápiz que HOY, tenemos entre nuestros dedos, mañana también existirá, y también al día siguiente, y a la semana siguiente, y al mes siguiente, por lo tanto, más allá de que le hayamos sacado punta, varias veces, el lápiz estará allí, hasta que se agote su mina de grafito. Pues bien, lo mismo sucede con el ser humano, ya que, si no pasa nada que nos haga desaparecer de este plano de existencia, mañana estaremos, pasado, la semana que viene, el mes que viene, el año que viene, y dentro de 20 años, quizás también, y el inconsciente de hoy, de este presente, y vayamos al caso del amo del perro, y el inconsciente del amo del perro, de este presente, existirá mañana, pasado, la semana que viene, o dentro de 20 años, y como sabemos, el inconsciente es atemporal y a-espacial, es bien animal instintivo, es decir, no conoce el tiempo y el espacio, y los pensamientos que allí se alojen/repriman, serán pensamientos, si, tal como los conocemos en su definición, pero a nivel cuántico, esos pensamientos alojados/reprimidos en el inconsciente, también serán cúmulos cuánticos de partículas subatómicas, y como tales, la propiedad de entrelazamiento, no se escapa a ninguna partícula subatómica, y ese entrelazamiento, se da en el tiempo y el espacio, es decir, que nuestro inconsciente está entrelazado con sí mismo, pero también, con los demás Yoes del futuro, inmediato o a largo plazo (tal como el lápiz) porque al existir mañana o dentro de 20 años, estaremos conectados desde nuestro inconsciente del presente, hacia todos los inconscientes, de nuestros propios Yoes del futuro inmediato, es decir, el Yo que existirá dentro de un minuto, o el yo de dentro de una hora, o el Yo físico de mañana, o el Yo físico de dentro de 20 años; y dicha conexión de nuestro inconsciente actual o presente, es un doble vía, con nuestros Yoes del futuro, cercano o lejano. Por lo tanto, en cuanto al tema del sueño del perro avisándole a su amo que ha muerto y que su cuerpo yace en la costa de un río, y dispuesto de tal manera, no es más que el Yo de esa persona, del propio amo del perro, encontrando a su perro muerto, pero es el Yo de esa persona, de un futuro cercano, dependiendo del día en el que haya encontrado a su perro muerto, y ese acto de ver a su perro muerto, del Yo del futuro, que es innegable que existirá (salvo la desaparición terrenal de esa persona) ese amo del futuro inmediato, del perro muerto, que ha visto a su perro muerto en tal lugar, recibe una carga emocional muy fuerte, que traspasa desde la conciencia, hacia el inconsciente, a modo de reprimir un recuerdo doloroso, y es aquí en donde sucede la magia, porque, ese recuerdo doloroso, del perro muerto a la ribera del río, que “ha visto el amo del perro dentro de unos días”, al estar en el inconsciente, ese lugar del mundo de lo Onírico, de los sueños, y de nuestros dioses y demonios, ese hecho justo, de que el amo del futuro cercano (unos días quizás, o menos) ha visto a su perro muerto, automáticamente, y por las propiedades cuánticas antedichas, de entrelazamiento, y de que el inconsciente no conoce el tiempo ni el espacio, automáticamente, como decía, el recuerdo de su perro muerto se esparce por todos sus inconscientes en existencia, presente, y futura. En este caso, lo que vio el amo del perro, dentro de unos días, fue captado por el amo del perro de este presente, a modo de sueño, porque del inconsciente es desde donde provienen los sueños y mensajes de todo tipo (Como sesiones de Visión Remota, lo cual he hecho muchas veces) y el amo del perro, que vive en el presente, percibió un sueño, pero, como es de entender, el inconsciente no tiene boca, ni orejas, ni ojos, entonces, para comunicarse con la conciencia, no le queda otra que enviar imágenes embebidas en una especie de historia, lo que luego denominamos como sueños, y son estas imágenes e historias, lo que llevó al amo del perro a buscar a su perro, y a encontrarlo muerto, tal como su Yo del futuro lo había encontrado; pero he aquí una cosa interesante, ya que, en este momento, tanto el amo del perro, del pasado, como el amo del perro, del futuro, acaban de converger en el tiempo y el espacio; el último amo descrito, es el que avisó a todos los demás amos de lo que había encontrado; en dirección al presente del primer amo, como el encuentro de su perro, muerto a la rivera del rio, lo que generó, en retrospectiva, un sueño del amo del presente, y un simple, pero doloroso recuerdo, en todos las sucesivas existencias de los amos, del futuro. Imagínense todos los Sistemas Límbicos, o todas nuestras partes cerebrales que representan lo inconsciente, de todos nuestros Yoes existenciales y potenciales; es decir, el Yo que existe aquí y ahora, el Yo actual, el de ahora, el de hoy, pero, unido a todos los demás inconscientes de nuestros Yoes del futuro, inmediato (dentro de un minuto, una hora, un día, etcétera), o no tan inmediato (dentro de 20 años), o bien lejano, por lo que, potencialmente hablando, cualquier existencia futura de nuestros Yoes (y como dije antes, mientras no dejemos de existir, por muerte o lo que sea) podrán enviarnos mensajes, en forma de sueños, al Yo del presente, o al Yo de mañana, o al yo de dentro de un mes, por más que todos tengan, potencialmente hablando, la nueva información transmitida desde un cierto futuro, es posible que solo a una de esas existencias se le revele aquella alta carga emocional reprimida desde el futuro, en forma de mensajes provenientes desde lo inconsciente, como sueños o revelaciones en estado de vigilia.

Por otro lado, la idea de que haya sido el mismo perro, el que accedió a los Registros Akashicos, y que luego le enviara un mensaje a su amo, en forma de sueño, de que el mismo perro ya había “desencarnado” (muerto) y que su cuerpo yacía a la ribera de un río, para que después, su amo fuera al río, luego de buscar a su perro por otro lados, y viera a su perro muerto, de la misma manera en que lo vio en su sueño/”mensaje”, no encaja en mi manera de pensar, racionalista/cientificista. Que nuestra alma, recuerdos, experiencias, al morir nuestro cuerpo, “retornen” al Akash, es una posibilidad, porque nada se pierde, todo se transforma, pero esa transferencia de nuestro Yo, hacia el Akash, no tendrá la cohesión entitativa de cuando estaba dentro de nuestro cuerpo/cerebro, y por lo tanto, al estar libre de su contexto contenedor cuántico, se dispersa, partes de recuerdos, quizás, por un lado, partes por otros lados, etcétera. Y que dichos recuerdos, desde el Akash, al nacer una persona nueva (si pensamos en el Ouroboros de Nietszche) se puedan, de alguna manera, alojar en ese nuevo cerebro recién nacido, podría llegar a ser una realidad parcial y débil, si aquellos recuerdos estaban alojados en una mente que ha sabido construirse desde niño, y que ha estudiado y pensado tanto, que ha logrado dar masa a sus pensamientos. De otra manera, no me imagino una transferencia.

Por lo tanto, desde mi punto de vista, el perro no ha sido el que le ha avisado que había muerto, sino que el mismo amo del perro, que está vivo, y que seguirá estando vivo por bastante tiempo en el futuro, es quien se avisó a sí mismo de la muerte de su perro, con el inconsciente hecho, de reprimir un cierto evento de muerte, y como tal, dicho evento se esparce por todas las existencias espaciotemporales de si mismo; en la del presente, y en todas las del futuro.


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14/05/2014


La muerte física, ese decaimiento de la materia en dirección a un progresivo retorno hacia su mismísima esencia, hacia ser lo que al principio era, una sopa de partículas intentando convertirse en algo... o en alguien, es decir, a través del propio nacimiento de nuestro cuerpo, y nuestra proto-Alma. De la tierra provenimos, y es hacia ella a donde luego retornarán nuestros cuerpos mortales. No hay escapatoria; así como la gravedad nos mantiene aferrados a la Tierra, así la Tierra recibirá nuestros cuerpos en el momento en el que nuestras Almas los abandonen. Pero, ¿y luego que? ¿Se terminó todo y ya? ¿Nuestro Yo Consciente, que en vida, nos hacía tener consciencia, al menos, de nuestra existencia, desaparece junto con la materia? Ese vernos, en la vida corporal, como un cuerpo y un espíritu, en donde nuestra existencia la percibimos de una manera "Yo-céntrica" y que todo el mundo se encuentra en función de ese, -y llamémosle ahora con la palabra correcta-, egocentrismo, el cual nos hace pensar que el hecho de que percibamos al mundo que nos rodea, desde una perspectiva intracorporal, es decir, como que, esa cosmovisión que formamos durante el transcurso de nuestra existencia corporal, nos hace dar la "impresión" de que todo gira alrededor nuestro, que no podemos llegar a imaginarnos el "Yo-centrismo" de cualquier otra persona, es decir, que no podemos entender que haya otros puntos de vista, que haya otros egocentrismos partiendo desde dentro de otros cuerpos, -basados en su propia cosmovisión-, partiendo desde otras personas, tratando de percibir al mundo de la misma manera que lo hacemos desde el punto de vista de nosotros... desde uno... no, no sería de ese modo, por lo que, instintiva e inconscientemente, no nos imaginamos eso, sino que nos imaginamos, por propia naturaleza evolutiva pienso yo, que somos el centro de todo lo que sucede a nuestro alrededor, y aunque nuestra empatía sea del tamaño del universo, y que sepamos ubicarnos en el lugar del prójimo, -del próximo-, esa sensación evolutiva de no entender del todo a aquel egocentrismo desde el punto de vista ajeno, de ese prójimo, nos retiene en una gigantesca ilusión de creer que seguimos siendo seres individuales, sin conexión alguna con nada mas que lo que se circunscribe a nuestros límites corporales, y que, debido a aquel "Yo-centrismo", no terminamos de comprender el alcance y trascendencia que tiene nuestra existencia, existencia ésta que nos interconecta con todos los seres vivientes, en un gigantesco "Nos-centrismo", en un lugar inmaterial en el que el sello evolutivo que nos hace reacios a entender nuestra individualidad existencial mas allá de nuestros propios envoltorios corporales, nos pretende hacer ver que ese egocentrismo, es inútil e ilógico pensarlo como tal, y que todos en este universo, -de alguna manera que trasciende nuestros cuerpos-, estamos conectados, y que por mas que nuestros cuerpos retornen al mismo lugar que nos dio la vida, a la Tierra, nuestra consciencia continuará siendo parte de aquel "Nos-centrismo", que traducido a un concepto existente y mas conocido por muchos, continuaremos siendo parte de la Mente del Todo, de la Gran Mente Universal que todo lo impregna, la cual, a partir de su propio y desconocido Nacimiento, todo lo habita, y que a toda materia contiene, -y viceversa-, mas allá de la visión de la existencia individual, esa Gran Mente ya es parte nuestra desde esa primera división celular que nos hará seres humanos, y nuestra mente individual, nuestra consciencia circunscrita al cerebro humano, es y será parte de aquella mente universal, mente que algunos la denominan como Noosfera, -o esfera del conocimiento-, como un conjunto universal de seres vivos dotados, -al menos-, de y desde un cierto nivel mínimo de inteligencia, hasta un nivel de inteligencia comparable a la del ser humano, aunque me animo a incluir, como lo indiqué antes, a todo otro ser vivo.

Entonces, ¿estamos todos conectados? Pues sí. Y luego de que nuestro cuerpo deje de funcionar, ¿nuestro Yo se termina y desaparece? Es que, no es posible, no es lógico, ya que entonces, ¿alguien mas deberá tener nuestro "Yo-centrismo", nuestro punto de vista, alguien mas deberá volver a ser el centro de su cosmovisión nuevamente? ¿Alguien mas deberá ser el receptor de la subjetividad que ocupaba nuestro cuerpo antes de que éste muriera? Desde mi punto de vista, no tengo dudas de que así es.

Nuestro cuerpo, posteriormente al nacimiento, se concibe como un recipiente, como una vasija, como un contenedor temporal, de un pequeño trozo de energía cuántica, -energía organizada y que se le da entidad a posteriori, al habitar nuestros temporales cuerpos-, proveniente aquella, desde una energía mucho mayor, nuestro cuerpo, es la vasija que se conforma biológicamente para contener, -solo por un tiempo menor al siglo-, una ínfima parte de aquella Gran Mente Universal, una pequeñísima porción de aquel "Nos-centrismo", una sutil concentración de interconexiones de fuerzas de la naturaleza que todo lo impregnan, -un préstamo de la propia divinidad-, y por mas que nuestro cuerpo haya "atrapado" una mínima porción de la Noosfera, de la Mente Universal, de la divinidad representada por las fuerzas de la naturaleza; nuestra mente, nuestro Yo Consciente, continua siendo parte de aquel Todo, permanece siendo parte de aquella Gran Mente que interconecta nuestro finito universo de punta a punta, y por mas que transportemos nuestra conciencia durante casi un siglo dentro de nuestros cuerpos, esa conciencia que nos definirá quienes somos, no dejará nunca de ser parte del Todo, por lo que al morir nuestros cuerpos, cuando llegue el momento de que el envoltorio material de nuestra Conciencia vuelva a la Tierra, cuando la vasija se deba romper en infinitos trozos de materia esencial y deje de contener a nuestro Yo Divino, ese Yo, por el hecho de que nunca deja de ser parte de aquella Gran Mente, de aquella Noosfera, aquel Yo, indefectiblemente debe retornar, -muy renovado gracias a nuestra experiencia de vida-, a su Génesis, a su Gran Mente, -y si bien aquel Yo nunca se separa de su Génesis, sino que mas bien, lo que consigue, es darle una temporal Razón de Ser a la materia-, para esperar un nuevo recipiente material que sea su nuevo receptor. Y así sucesivamente, cada porción de la Gran Mente, cada cúmulo de energía Divina proveniente desde la Noosfera, ocupa indeterminados y sucesivos cuerpos materiales de una manera infinita en el tiempo, siendo esta idea algo muy similar al concepto de reencarnación.

Como podremos llegar a comprender, -luego de lo anteriormente expresado-, es que la muerte; en tanto que una posible desaparición de esa fuerza Divina que nos hace afirmar "Yo existo", o como lo dice la celebre frase propuesta por el filósofo René Descartes, "Pienso, y por lo que pienso, existo"; no es en absoluto la muerte. Es así estimados lectores, desde mi punto de vista no hay desaparición de aquellas fuerzas divinas de la naturaleza que nos hacen ser seres de razón al momento de que nuestros cuerpos materiales pierdan sus signos vitales, no existe la muerte para el ser humano (por mas que sea un hecho muy doloroso para los que quedan) ya que la frase "ser humano" nos está indicando una innegable unión con nuestra mente, y no con nuestro cuerpo, debido a que el hecho de "ser", es la razón por la que hemos definido ese "ser", y por lo tanto, ese "ser", es inmortal. Mientras que el cuerpo que ha perdido sus signos vitales, no es mas que aquella vasija, nos es otra cosa que un contenedor material de lo que verdaderamente nos hace ser seres conscientes, seres que podemos continuar definiéndonos de ese modo, gracias a que nunca dejamos de ser parte del Todo, de aquella Noosfera, de que nunca dejamos de ser parte de la Mente Universal.

La muerte no existe. No desaparecemos. El yo que nos representa en la vida terrenal no se extingue, por mas triste que sea, y que estoy de acuerdo que lo es. Pero, la muerte, es solo otro concepto más creado por el Hombre y para el Hombre, con el objetivo de continuar manteniéndonos atados por una cadena psicológica más, y evitar que nuestra conciencia vaya mas allá de nuestros límites terrenales… que se sienta parte del Todo.



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26/02/2014


El alma, una de las más grandes incógnitas desde que el ser humano tiene uso de razón. ¿Que es el alma? En un intento por responder a esta pregunta desde un punto de vista científico, he llegado a la conclusión detallada en este link. Pero, mas allá de lo que en dicho artículo explico, o sea, mas allá de que podemos concebir la existencia espacio-temporal del alma -y del cuerpo-, gracias al entrelazamiento cuántico, -explicado también en dicha publicación-, voy a pensar en otro punto de vista para concebir la existencia del alma, es decir que voy a entenderla desde un punto de vista basado en la transitividad Causa-Efecto.

Pensemos. Como absolutamente nada es increado en el universo, nada existe por si mismo, nada se manifiesta sin tener un génesis, nada, absolutamente nada en el universo pasa desapercibido ante los ojos de la creación, aquella transitividad de la que hablaba mas arriba, es pasible de que ocurra una y otra vez sobre todo objeto compuesto por energía o por la aglutinación de ésta en lo que se le ha dado en llamar: materia.

Dicha transitividad, merece nuestra atención, debido a que, como recién expliqué, respecto de que nada es increado, todo ente creador es el génesis de algo más que le sucede (y creado por lo que lo precede), es decir, si nos remontamos a la teoría del origen del universo, el infinito, frío y oscuro, repleto de Cuerdas o Branas, fue el creador de la Sopa Primordial, una viscosidad plasmática repleta de partículas esenciales, denominadas Quarks y Leptones, las que a su vez crearon otras partículas mas complejas denominadas Protónes y Electrones, que a su vez crearon los Fotónes (partículas de Luz), para pasar luego a la creación de los átomos, y así sucesivamente, en un constante colisionar a la velocidad de la Luz, aquellas partículas esenciales y primordiales dieron un gran paso genético, hacia la creación de la materia, y por consiguiente, hacia todo lo que percibimos con nuestros sentidos (y a veces algo más) como seres resultantes de aquella creación primaria. Por tales innegables ejemplos, a la vista de todos, nada es increado y todo es creador de algo más. El Universo... nuestro Universo... tiene como principio fundamental para que sea lo que hoy es, el de ser creativo, desde la Gran Causa primigenia hasta cada uno de sus efectos... y por ende nosotros, la Humanidad. Esa creatividad es transitiva desde el mismísimo comienzo de todo... y del Todo. Y el Todo nos lo ha legado como una manera de que la creación no haya sido en vano, sino que se mantenga por toda la eternidad. Todo lo creado, también tiene el sello de la creación y por ende es creativo... es creador. Esa transitividad que nos viene desde que se hizo la Luz, también es nuestra.

Pero, no solo somos creadores a través de nuestros pensamientos y de nuestros actos en respuesta a aquellos, sino que también somos los creadores de nosotros mismos, somos los que moldeamos nuestra realidad externa, pero también somos los creadores de nuestra realidad interna. Aquella transitividad es la que nos lo ha ordenado por simple naturaleza evolutiva.

Ahora bien, respecto de nuestra realidad interna, -ya que de la externa, en mayor o menor medida, todos tenemos una buena idea de como crearla-, nos iremos refiriendo a lo que mencioné al principio, y que, por supuesto, es la razón de ser de esta publicación. El Alma, ese concepto milenario, acuñado por muchas religiones de todas partes del mundo, ese Alma, esa posible substancia que nos hace ser lo que somos, debido a que cuando nacemos, o cuando morimos, el Alma aparenta no estar presente, o al menos, no estar conformada o aglutinada como un Ser dentro de nuestra existencia, con lo cual, la idea de que el Alma es creada por cada uno de nosotros, -gracias a aquella transitividad proveniente desde la Creación-, es la idea que más me convence a la hora de tratar de quitar el velo de uno de los enigmas mas grandes que la humanidad tenga memoria.

Entonces, como efectos Creadores que somos, con todas las de la ley, provenientes desde la Causa Creadora primigenia, y aunque nacemos sin un Alma definida y sin cohesión entitativa, es decir, sin un orden que le dé su razón de ser a este proto-Ser dentro de nuestro interior, dentro de nuestra psique; en el transcurso de nuestra existencia física, dependerá de nosotros, si respetamos aquella transitividad, para ser los creadores de nuestra Alma. Pero, ¿como hacemos para crear nuestra Alma sabiendo a ciencia cierta que somos innegables creadores por herencia? Y la respuesta se encuentra guardada dentro de cada uno de nosotros, como el mayor de los secretos que la humanidad ha poseído jamás. Y los únicos que sabremos y que podremos descubrir la manera justa de transmutar aquel proto-Ser, sin entidad definida, en un verdadero Ser, incorpóreo, inmaterial, trascendental, energético, entitativo, y siempre receptivo a que le demos existencia por medio del poder de crear... somos cada uno de nosotros.

De la misma manera de que somos artífices de nuestro propio destino, y como tal, el destino es meramente externo a nuestra existencia corpórea, también somos los artífices, los creadores de nuestro interior incorpóreo y psíquico... es decir, que somos los creadores de nuestra Alma (o nuestro Alma).

¡¿Pero, como creamos el Alma para que, luego de nuestra muerte, ésta trascienda por sobre nuestra propia y corta existencia corporal?! Ni mas ni menos que con la inherente manera de pensar de la que todos somos acreedores. No existe otra vía de modificar nuestro interior, de transformar aquel proto-Ser en nuestra Alma a futuro, que por la acción creadora de nuestros pensamientos, y durante todo el transcurso de nuestra vida. El pensamiento es, en esencia, lo mismo que aquella sopa primigenia creando nuestro universo, es decir que, si nosotros pensamos en ser creativos, interna y externamente, estaremos imitando la gran mente del Todo, estaremos jugando, con todo derecho, a ser dioses, estaremos siendo artífices de nuestra propia trascendencia, es decir que, estaremos preparando y definiendo a aquel proto-Ser, para que luego de nuestros años dedicados a ser creadores, el nuevo Ser inmaterial, transmutado por nosotros a partir del proto-Ser, y residente dentro de nuestra psique, nos trascienda como una unidad homogénea, cohesionada y con entidad propia, capaz de formar parte de una mente -o Alma- aún mas grande... de un Alma o Mente Universal.

Pero, retornemos a la idea y a la pregunta central de esta publicación, y que es, ¿de que metodología o procedimientos, provenientes del pensamiento, nos valemos para crear nuestra Alma? ¿Como creamos un nuevo Ser dentro nuestro, para que éste nos trascienda en el momento de dejar nuestro envoltorio material? ¿Que herramientas utilizamos para ser Creadores de nuestro interior?

Y las respuestas a esas tan difíciles preguntas, -debido a su relación con el tema tratado aquí-, van en dirección y sentido perfectos a un solo concepto: autoconocimiento. Por intermedio de éste concepto, tan necesario en la humanidad actual, tendremos la posibilidad de crear nuestra Alma, pero, ¿en que consiste el mencionado concepto de conocernos a nosotros mismos? ¿De que manera lo fragmentamos en varias actividades, para que las podamos llevar a cavo fácilmente? 

Pues, las actividades aplicadas para nosotros mismos, -y por nosotros mismos-, que tenemos que llevar a buen puerto, para ser los creadores efectivos de nuestra Alma, de nuestra trascendencia, de nuestra inmortalidad, desde mi punto de vista, son las siguientes:

En primer lugar, debemos llevar una vida de intraversión, es decir que debemos estar permanentemente conscientes de nuestros actos, realizados y por realizar, debemos recordarnos siempre a nosotros mismos en situaciones anteriores, debemos viajar en el tiempo, hacia atrás, -ya sea durante un segundo o durante 20 años-, para mirarnos a nosotros mismos en tal o cual situación pasada, y por ende, recordar de que manera respondimos a tal evento en el que estuvimos inmersos. En resumen, tenemos que formar el hábito diario, de que, al final del día, nos recordemos a nosotros mismos, -al menos en el día que transcurrimos-, en tal o cual situación de la que fuimos partícipes, como si fuéramos una visita invisible, de nosotros mismos hacia nosotros mismos, -desde un hipotético futuro-, con el objetivo de observarnos, desde la perspectiva en tercera persona. Con esto estaremos examinándonos de una manera mas objetiva, nuestra propia subjetividad pasada.

En segundo lugar, un ingrediente más para crear nuestra Alma (o nuestro Alma), con el objetivo puesto en ir dándole entidad a ese proto-Ser que nos trascenderá luego de la desaparición de nuestro cuerpo material, es el que le prestemos atención a nuestros sueños. Nuestros sueños tienen mucho que decirnos respecto de nuestra vida de vigilia, pero se encuentran tan relegados en el conjunto de quehaceres dentro de nuestra conciencia, que simplemente no somos capaces de recordarlos al momento del despertar, o bien, ni siquiera tenemos la intención de hacerlo, lo cual es mucho peor que querer recordar y no poder. El ejercicio de recordar los sueños es como todo, un hábito que se logra diciéndole a nuestra psique consciente, justo antes de dormir, que necesitamos recordar nuestros sueños con los mayores detalles posibles. Esta orden que le damos a nuestra conciencia, es algo similar a cuando nos debemos despertar muy temprano al otro día, y nuestro inconsciente se entera de ello debido a nuestra necesidad, que es la de levantarnos temprano. Dicho y hecho, o mas bien, pensado y ordenado, al otro día nuestro cerebro nos despertará sin mas reloj que el biológico, a la hora programada la noche anterior. Bueno, lo mismo sucede con el hábito diario, de programar a nuestra psique, que al despertar recordemos lo que hemos soñado, y con el mayor detalle posible. Y algunos se podrán preguntar lo siguiente: ¿y para que necesitamos recordar lo que soñamos? Pues, yo les respondo, por el simple hecho de que el inconsciente; el lugar de nuestra psique donde se guardan todo tipos de eventos, los pasados (recuerdos), los presentes (eventos con alto contenido emocional) y hasta los futuros (leer aquí y aquí); ese inconsciente, es, de los tres estadíos psicológicos (el Yo, el Super Yo y el Ello) el que más nos conoce por dentro, y desde que nacemos. Es el que ha guardado todo tipo de eventos, con lujo de detalles, desde el día en que estábamos en el vientre materno hasta el presente (y también desde el futuro - ver links superiores). Pero este inconsciente tiene algunos problemas de comunicación, para con nosotros, para con nuestro estado consciente, pudiéndolo hacer especialmente mediante los sueños. Es por ello que debemos estar atentos y programarnos para poder recordarlos, ya que los sueños, ese mundo onírico repleto de imágenes simbólicas, son, ni más ni menos, que una recomendación por parte "del que sabe", de nuestro inconsciente, de que debemos cambiar algo en nuestra vida. Pero, el tema es saber interpretar dichas imágenes arquetípicas, tema que se escapa a esta publicación, por lo que para ello, les recomiendo que lean el libro, "El hombre y sus Símbolos" de Carl J. Jung.

En tercer lugar, y en una relación estrecha con lo escrito en el párrafo anterior, existe un ejercicio mental, que particularmente, y al igual que todos los anteriores, vengo realizando desde hace muchos años (desde que tenía 14 o 15 años aproximadamente) y que es la de ser partícipes conscientes de nuestro mundo onírico, de vivir conscientemente dentro de los mundos simbólicos creados por el inconsciente, de vivir dentro de nuestros propios sueños. ¿y como realizamos esto? Pues, ello se logra en el preciso instante en el que nos despertamos en medio de un sueño, instante justo en el que la consciencia gana terreno hacia lo profundo del Ello, pero, en lugar de despertarnos, lo que hacemos es lograr "abandonar" ese pequeño estado de vigilia para ingresar, -con nuestros pasos conscientes-, al mundo onírico de los sueños, pero, gracias a que, por un instante, la consciencia ganó terreno psicológico dentro del universo inconsciente, -o bien dentro del pre-consciente-, pudimos dormirnos nuevamente y retomar nuestro sueño en ese estado entrecruzado, entrelazado de consciencia e inconsciencia. A partir de ese preciso instante, una parte de nuestra consciencia se encuentra dentro de una parte de nuestra inconsciencia, la cual se encuentra con un "mensaje" para nosotros (o sea el sueño), cuyo destinatario es nuestro "Yo", dentro del cual -dentro de ese sueño- hemos podido ingresar con una buena dosis de consciencia para poder tener una cierta libertad de acción y de decisión dentro del simbolismo arquetípico creado por el Ello, o sea por el inconsciente. Hemos, literalmente hablando, accedido dentro de nuestro sueño, y hemos podido ser parte consciente de él. A esto se lo llama: Sueños Vívidos, y es otra de las importantes cosas a tener en cuenta para poder crear nuestra Alma y llegar a darle entidad para cuando llegue el día de su liberación.

En cuarto lugar, otro aspecto que debemos tener muy en cuenta para ese gran trabajo que es el de crear nuestra propia Alma, es la de incentivar la curiosidad en nosotros mismos. La mencionada virtud es clave a la hora de incluir nuevos conocimientos a nuestra mente sedienta, es la base de algo mas grande que la curiosidad en si misma, y que son las preguntas. La curiosidad, -aunque algunos dicen que mata-, es fundamental para obtener respuestas y de esa manera acrecentar nuestra sed de sapiencia. La curiosidad genera preguntas, las preguntas reclaman estudios e investigaciones de nuestra parte para que aquellas sean respondidas, y por ende, las respuestas, vigorizan nuestro saber. Y si por la curiosidad deberemos morir... pues moriremos, no sin antes haber creado nuestra Alma.

En quinto lugar, debemos pensar en que el Alma deberá tener una razonable homogeneidad, y sin irme al terreno corporal o material, deberá tener un cierto nivel de cohesión atómica consigo misma, para que esa entidad que supimos crear durante el transcurso de toda nuestra vida; -mediante la aplicación de los pasos anteriormente detallados- y a partir de aquel proto-Ser interno; no se desbarate en el intento y desaparezca junto con nuestro cuerpo material. Entonces, no solamente el de ser los creadores de nuestra propia Alma es la misión principal que tenemos dentro del universo, sino que también, la de mantenerla con una alta cohesión atómica entre su esencia constitutiva, y que es éste, el último de los objetivos. ¿Y como lo hacemos? ¿Como mantenemos o conformamos a nuestra Alma, como si fuera una entidad indivisible y definible? Bueno, como sabemos, los pensamientos y recuerdos guardados tanto en el consciente como en el inconsciente, que en conjunto conforman todo lo que somos, no es más que energía fluyendo por un medio que es nuestro cerebro, y esa energía -compuesta por átomos- tiene masa, y esos átomos -compuestos por Electrones, Protones y Neutrones- tienen masa, y a su vez esos Electrones, Protones y Neutrones -compuestos por Quarks y Leptones- tienen masa, y a su vez dichos Quarks y Leptones -esenciales de la materia- son los que verdaderamente conforman dicha masa, por lo tanto, aquella homogeneidad requerida para que nuestra Alma no se desbarate dentro de la Gran Mente del Todo, deberá ser una realidad casi absoluta, con el simple hecho de masificar nuestros pensamientos y recuerdos, es decir, el aportarles masa a nuestros procesos mentales, con el objetivo de que los campos de atracción, provenientes de la propia naturaleza universal, hagan lo suyo con aquel proto-Ser devenido en Ser, o sea, que el campo que conforma la materia, tenga una pequeña ingerencia sobre nuestros pensamientos masivos, con el propósito de mantenerlos siempre unidos y relacionados entre si, tanto a los provenientes del consciente como los del inconsciente. Pero, con el objetivo de que nuestros pensamientos tengan masa, de que nuestra Alma -al crearla- tenga la masa suficiente para luego trascender a nuestro cuerpo, es necesario generar, durante toda nuestra vida terrenal, la suficiente cantidad y calidad de recuerdos, de saberes, de estudios, de intuiciones, de pensamientos, de razonamientos, de sentimientos, de virtudes, de actitudes trascendentes, de legados inestimables, etcétera, con el objetivo de que, a mayor cantidad y calidad de todo lo recientemente descrito, la homogeneidad de nuestra psique, de nuestro Yo, de nuestra Alma, sea tan masiva, tan cargada de energía, tan repleta de átomos, tan infinitamente circundada de partículas masivas de todo tipo, que, en conjunto con aquel campo de atracción proveniente desde la mismísima Creación, nuestra Alma, nuestra nueva esencia ante los Ojos del Universo, nuestro último nacimiento hacia la inmortalidad, nuestro pase a ser parte esencial y eterna dentro de la Mente del Todo... sea una realidad.

En sexto lugar, y para agregar una manera más con el objeto de ayudar a construir nuestra Alma, se encuentra la meditación habitual a solas y en silencio, aunque sea por diez minutos diarios, pero la meditación, ese desconectarnos con todo lo externo, el predisponer nuestra atención, nuestro foco mental, hacia nuestro interior, a estar atentos a algo tan "simple" como nuestra respiración, a nuestros latidos cardíacos, a sentir cada músculo de nuestro cuerpo, a repeler todo suceso externo que nos intente extraer desde el "centro de la tierra", a repeler todo pensamiento que nos quiera desconectar de todo lo anterior... esa meditación habitual, es fundamental para reforzar la homogeneidad de nuestra Alma, ya que con este ejercicio, no estamos pasivos, todo lo contrario, estamos atentos a nuestro propio cuerpo físico y psíquico, generando un vendaval de conocimientos al respecto, y a mas conocimientos, mas masa, y a mas masa, mas homogeneidad del Alma, sin que ésta llegue a tornarse con características corpóreas.

Por todo lo anterior, concluyo, desde mi humilde punto de vista, que al Alma la debemos construir desde que tenemos uso de razón, por medio de procedimientos iguales o similares a los detallados en los párrafos superiores, con el agregado de un objetivo muy especial que es el de romper con el interminable ciclo de la reencarnación, es decir que, llegaremos a crear nuestra Alma de modo de poder ser parte eterna de la Mente Universal, no así, de un nuevo cuerpo material. El Alma no existe de la nada, sino que se la construye con el pasar de los años. Una mente dominada por el mundo light, banal, superficial, individualista, hipócrita, ególatra, consumista, dependiente de otros, externalizada por el mundo multimedial, y un gran etcétera, no podrá jamás ser creadora del Alma que hará trascender su existencia hacia la eternidad. En cambio, una mente altruista, dedicada a los puntos nombrados en los párrafos superiores, -y aún más-, a resaltar sus propias virtudes y a dominar sus pasiones, al final de su vida corporal, de seguro habrá tenido la certeza de que el seguir los pasos de la mismísima creación, de haber sido un Creador, su Alma vivirá para siempre... lograremos convertirnos en Seres inmortales.


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13/11/2013

La Eterna Recurrencia... ese principio filosófico que postula que todo acto humano debe volver a su origen... que todo retorne a su mismo punto de partida, in aeternum... y no retorna solo la vida, ni solamente las almas, sino que también retornan los propios comportamientos humanos al mismo lugar de donde salieron... hacia ti.

¿Odias a alguien?, el odio quedará siempre en ti, ¿tienes envidia? la envidia nunca llegará a destino, sino que morará en ti, ¿eres presa del ego?, al final el ego te aplastará, ¿eres sectario?, pues quedaras fuera de la sociedad, ¿no aceptas a la diversidad de la razón?, pues seguirás durmiendo en las rojas sábanas de aquellos que alguna vez la quemaron creyéndola una herejía, ¿eres hipócrita?, pues estarás contribuyendo a que tu descendencia también lo sea, y con ello, a la sociedad misma, ¿eres banal?, pues seguirás flotando sobre la superficie de las oscuras aguas del materialismo, ¿eres airoso?, pues tu ira solo se aferrará con sus curvas garras sobre tu propia carne, ¿te crees omnisciente?, pues solo demostrarás que lo único que sabes, es que crees saberlo todo, ¿eres desconfiado?, pues "solo"... es la palabra para tu futuro.

En todo momento, la eterna recurrencia te acechará, observando constantemente tus actos por medio de sus ojos infinitos... todo vuelve, todo retorna a su origen, hacia su génesis; y tu comportamiento, -que a los ojos de la eterna recurrencia no sea aceptable-, quedará dentro de ti, aunque hayas pensado que el destinatario sea otro; y de a poco, cegarás tu mente, hasta quedar atrapado en una abrumadora ignorancia, la cual te hará quedar estático observándote a ti mismo, externamente, en el sucio espejo de tus propias incapacidades.

Escucha una composición musical de mi autoría, en honor a la Eterna Recurrencia, o también denominado, Eterno Retorno:


Nelson J. Ressio.


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09/11/2013

La Libertad (con mayúscula) es una supra-virtud, respecto de la cual cada ser humano debería anhelar poseer, y actuar consecuentemente para llegar a poder alcanzarla en su máxima expresión, a fin de que, esas mentes, -dominadas por dogmas carcelarios, de toda índole, prácticamente desde el nacimiento-, presientan en sus mas profundos pensamientos, que no dependen de "nada, ni de nadie" que intente encarcelarlos ideológicamente, independencia ésta, que no significa deslealtad en absoluto, sino que representa a una coraza de autoprotección contra aquellos dogmas y contra las nefastas ideologías. Y encerré lo anterior entre comillas, ya que, hasta el día de dejar nuestro envoltorio material, la mente humana, todavía estará atada por diversos sentimientos, como por ejemplo, el miedo a diversos sufrimientos, y hasta el miedo a la muerte -pero no a la propia- sino a la de un ser querido, ya que, ese miedo, el cual es un tanto egoísta -e inevitable-, a la vez, es un miedo carcelario del que el ser humano no podrá escapar jamás, por su propia naturaleza emocional y evolutiva. 

Por tal motivo, la Libertad nunca será total, podremos liberarnos de la basura de los dogmas de todo tipo, como los dogmas políticos, los dogmas religiosos, los dogmas ideológicos -y no confundir ideología con ideal-, los cuasi-dogmas deportivos, y un gran etcétera; pero no nos podremos liberar del miedo constante a perder a un ser querido. 

Podremos si, apaciguar ese miedo, hasta dejarlo relegado en el fondo de nuestra conciencia, pero siempre estará allí, acechándonos hasta el día de la liberación de nuestro cuerpo material. Podremos estar convencidos de la inmortalidad del alma, de que seguimos siendo los mismos, luego de la muerte, como una especie de mente cósmica o universal fusionada en la mente del Todo, pero, allí estará siempre ese miedo a la partida de un ser querido. Esta es la última cadena de la cual es muy difícil, -casi imposible diría yo-, de liberarse. 

Otra gran causa de que nos sintamos atados por medio de pesadas cadenas que coartan nuestro derecho natural a ser libres, es la gran cadena creada por nuestras propias acciones. Sí, aunque parezca un poco exagerado, nuestras acciones; compuestas por nuestros gestos, nuestras palabras, nuestros deseos, nuestros sentimientos, nuestros descuidos, nuestros olvidos, nuestras omisiones, nuestros recuerdos, nuestras insinuaciones, nuestras inseguridades, nuestras intensiones, nuestros vicios... nuestras sombras... y todo aquello que constituyen nuestras propias máscaras psicológicas...; y mucho mas, juega un papel muy importante a la hora de que aquel sentimiento; el de estar encerrados en una cárcel de cristal, bajo innumerables cadenas psicológicas; nos aplaste por medio de su incesante furia carcelaria.

Con lo anteriormente dicho, es menester convencernos constantemente a nosotros mismos de que, un instante antes de que aquellas variadas acciones hagan erupción provenientes desde lo mas profundo -del interior de la tierra-; o sea, desde algunas de nuestras máscaras psicológicas; las escudriñemos por medio de la razón pura. 

Es cierto que esto último es muy difícil, ya que, el poder llegar a controlar nuestras acciones, aquellas que emprendemos sobre nosotros y para con los demás, justo antes de que las expresemos y lleguen a destino, se corresponderá únicamente al propio autoconocimiento, a que tan bien nos conozcamos a nosotros mismos, al nivel de conciencia que poseamos respecto de cada una de nuestras máscaras, a la cantidad y calidad de horas de espiritualidad en silencio que le dediquemos periódicamente a nuestra propia existencia -y no a la existencia de una deidad invisible-, al nivel de empatía y respeto que le ofrezcamos a nuestro prójimo... a nuestro próximo, a la humildad que brindemos a la hora de subsanar un error para con el otro, o bien para reconocer nuestros egos. Es difícil, es cierto, pero hay algo muy útil para ello, y que se denomina: hábito, y que por medio del cual, el intentar mantener la razón siempre por delante de la acción, repetitivas veces, hasta el día de nuestra muerte, no estaremos haciendo otra cosa que aprender de nosotros mismos, pulir nuestras imperfecciones conductuales, y por último romper la mayoría de las cadenas, y escapar, sintiéndonos libres de aquella cárcel de cristal que nos mantenía apresados. El aplicar el hábito a nuestro uso de razón por sobre nuestras acciones, no hace mas que asfaltar nuestro camino hacia aquella tan ansiada Libertad.

En razón a todo lo anteriormente expresado, si bien no existe la Libertad completa del ser humano, si o si deberemos esforzarnos, mediante el constante uso de esa gran herramienta de instrucción que se denomina: hábito, hasta poder alcanzar aquella Libertad... rozarla mínimamente... sentirla... muy... pero muy cerca de nuestro propio interior, -y por medio de nuestros brazos psicológicos bien alzados-... aunque sea... llegar a tocarla con la punta de nuestros dedos.


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06/05/2013


El alma, ¿es inmortal? Respecto a esta pregunta, yo no me referiría al alma de la manera en que lo hacen las religiones, ya que estaría en contradicción con mis propias creencias, anulándolas por completo. Pero, basándome en la teoría de la física de partículas, denominada, Física Cuántica, puedo imaginar una respuesta respecto de la inmortalidad del alma, y por ende a esa bienvenida pregunta.

Quiero aclarar, antes de proseguir, que el concepto del "Alma Cuántica", el del "Yo Cuántico" y el del "Ello Cuántico", (además del de "Estadíos Psicológicos Cuánticos") son conceptos propios, revelados ante mi consciencia (e inconsciencia) como resultados de diferentes investigaciones al respecto, desde hace muchos años.

Por si algunos lectores no poseen conocimientos respecto de la Física o Mecánica Cuántica, ésta ciencia expresa, entre muchas otras cosas, el comportamiento y propiedades de las partículas subatómicas (electrones, fotones, etc.). Y justamente una de esas propiedades, es la llamada: Entrelazamiento de estados Cuánticos, la cual formula que toda partícula subatómica puede estar en dos -o mas- lugares al mismo tiempo, sin importar las distancias (centímetros o años luz). Figurativamente, el entrelazamiento de una sola partícula, la podríamos dibujar como una especie de estiramiento de la misma, por lo que en cada uno de sus dos extremos se mantienen todas las propiedades de esa sola partícula.

En consecuencia, y como ya sabemos, todo lo que nos rodea, incluyéndonos a nosotros mismos, los humanos, estamos compuestos por materia. A su vez la materia, está compuesta por moléculas, que a su vez las moléculas están conformadas por átomos, y como decía mas arriba, los átomos tienen su centro de Neutrones y Protones, y girando sobre este, la nube de las partículas llamadas electrones (partícula subatómica con carga eléctrica negativa).

Por consiguiente, estos electrones (y las demás partículas) poseen aquella propiedad llamada entrelazamiento, que es la capacidad de encontrarse en dos lugares al mismo tiempo y sin importar las distancias. Y aquí recién voy enfilando con mi intención de contestar a la pregunta respecto de la inmortalidad del alma. Como el ser humano, en todos sus aspectos intrínsecos, como los físicos, los fisiológicos, los electroquímicos, los sinápticos interneuronales, etc., no son mas que partículas subatómicas conformando un Todo mas grande y complejo (átomos, moléculas, células... materia) y posteriormente, recordando la famosa ecuación de Einstein, que dice que la masa (materia) es igual a la energía (partículas subatómicas: electrón, fotón, etc.), mi punto de vista respecto de la inmortalidad del alma, como dice la pregunta -y como agrego yo, la inmortalidad del cuerpo completo- es que, como estamos hechos en esencia, en base a partículas que cumplen ese entrelazamiento cuántico... si las partículas de nuestro cuerpo, de nuestros pensamientos, de lo que nos hace ser lo que somos, pueden estar en dos lugares al mismo tiempo, sin importar distancias... nuestro cuerpo y nuestro Yo consciente e individual... también están en otro lugar. Y justamente nuestro Yo, lo que nos hace ser lo que somos, también está en ese otro lugar, ya que nuestro Yo, es un Yo Cuántico, conformado por procesos cerebrales, por sinapsis electroquímicas, o sea por partículas subatómicas de compuestos químicos y eléctricos... Por mas que nuestro cuerpo actual se muera en este lado del entrelazamiento de nuestras propias partículas... del otro lado estará nuestra otra punta de ese fenómeno cuántico... seguiremos estando nosotros... en otro mundo (existente por la misma razón cuántica), y en otro universo quizás... estaremos en cuerpo y alma (nuestra individualidad sináptica, cerebral)... y así sucesivamente, cada cuerpo que muere (hablando siempre de esa misma persona), tendrá su otra "punta". Lo único que es pasible de variar en ese otro posible mundo, son los eventos que condicionan nuestra vida, ya que esos eventos son ajenos a la Física Cuántica, y solo responden a la teoría del caos.

Debido a esto, nunca me convenció la teoría metafísica, y ni siquiera la metafísica de la naturaleza (en mis humildes lecturas sobre esos temas), y desde siempre, he estado preguntándome sobre todo y dudando de todo (pero no descreyendo). 

Por lo tanto, mi posición actual (construida de a poco y desde mi infancia) respecto de la muerte, es la expresada arriba de estos párrafos, la cual también se podría superponer a la definición de inmortalidad del alma que las diferentes religiones han tratado de explicar y “hacer entender”, o mas bien, "hacer creer".

No solo el alma (o procesos sinápticos mentales) sino nosotros mismos estamos replicados en otro mundo. La Mecánica Cuántica lo ha demostrado mediante teorías matemáticas, pero, como si lo anterior fuera poco, ha hecho lo mismo con estudios científicos que demuestra lo antedicho de una manera empírica.

Además de haberse conseguido la Teletransportación (o Teleportación) cuántica con una partícula de luz, un fotón, en donde ese fotón estuvo en dos lugares al mismo tiempo y a una gran distancia; en el Gran Acelerador de Partículas denominado LHC (Large Hadron Collider) ubicado en Ginebra, ya se ha descubierto la escurridiza partícula que aglutina la energía (electrones, etc.) que está en constante vibración, transformándola en materia tangible y dotada de una aparente quietud constitutiva… una piedra, una mesa... nosotros mismos, y cuya partícula es: el Bosón de Higgs.

Y si voy mas allá, concibiéndome a mi mismo como la segunda "punta" de un primer entrelazamiento cuántico -y no como el punto de partida de ese entrelazamiento subatómico que me define y me da existencia- o sea, pensando que yo soy el cuerpo y el alma que le sigue -en tiempo y espacio- a un primer Yo, puedo llegar a deducir lógicamente que, le debo mi existencia actual -en cuerpo, mente y espíritu- a aquel "Yo espacio-temporal" anterior. Y, a partir de ahora, pasa a ser un ejercicio mental muy simple, debido a que, si aquel Yo, nunca hubiera existido, yo no estaría escribiendo estas líneas, y tampoco existirían mis sucesivos Yo's dentro del subsiguiente continuo espacio-temporal. Cada Yo, está determinado por la existencia cuántica de su inmediato anterior y determina la existencia de su inmediato posterior. Y, si algún lector me propone que esto se asemeja mucho al concepto de reencarnación; pues si, a ese mismo concepto también me he querido referir en mi explicación de arriba. La reencarnación del alma humana, podría llegar a ser una infinita Causalidad (con mayúsculas) de sucesivos estados cuánticos entrelazados, extendiéndose éstos, por el espacio y por el tiempo de una manera absolutamente indeterminada. 

A lo que apunto con esta idea, es que, nuestra existencia se encuentra encadenada a un aparente infinito conjunto de eslabones cuánticos, con lo que cada uno de esos eslabones, se corresponden a una versión de nosotros mismos -o por lo menos, de nuestra alma, o del espíritu, o bien, del Yo cuántico- en el continuo espacio-temporal subatómico.

Por lo tanto no me quedan dudas respecto de que la inmortalidad del cuerpo y del alma es casi una verdad absoluta, razonando todo esto, basándome pura y exclusivamente en la ciencia y no en la religión. Y cuando comprendí esto, hace mucho tiempo, fue una gran revelación para mí, debido a que me permitió perder por completo el miedo a la muerte. Incluso, a mis hijos se los explico de esta misma manera, obviamente adaptado el concepto a la altura de sus mentes, por lo que ya están en esa vía de que uno no se muere, sino, más bien… que cambia de lugar ¿no les parece?

Nelson J. Ressio.

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