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13/01/2026



La unidad fragmentada

A modo de prólogo, podría decir por medio de una férrea —aunque imperfecta convicción, que no concibo a la humanidad como una multitud contable, ni como una cifra que se repite hasta perder significado, sino que la concibo como una sola conciencia distribuida, como un magnánimo Egregor, como una identidad única expresándose en miles de millones de cuerpos, debido a que no somos una suma; somos una singularidad multiplicada, por lo cual, cada ser humano es la totalidad reflejada en un punto irrepetible, porque pensar lo contrario es el primer error estructural sobre el que se edifican todos los sistemas de dominación.

Cuando afirmo que la humanidad es una, no lo hago desde una consigna ni desde una consigna disfrazada de esperanza colectiva, por el contrario, lo digo desde la observación de que toda fragmentación artificial es una herramienta de control, entonces, puedo especular que el acto de dividir no es reconocer diversidad; dividir es impedir la integración, ya que la diversidad real no necesita compartimentos, etiquetas ni banderas semánticas que enfrenten a unos contra otros, porque, como sabemos, la diversidad auténtica se sostiene dentro de la unidad, no en oposición a ellaHe aprendido —no por lectura únicamente, sino por experiencia vital— que cuando un sistema necesita clasificar obsesivamente a las personas, no lo hace para protegerlas, sino para administrarlas, por lo que cada nuevo rótulo es una frontera invisible, cada frontera es una excusa para el conflicto y cada conflicto es una cortina que impide ver el verdadero centro de poder que nunca se expone.

Existe una trampa antigua, tan antigua como las primeras formas de imperio: convencer a los individuos de que pertenecen antes a un subconjunto que al conjunto total, y cuando eso ocurre, el ser humano deja de verse como parte de la humanidad y comienza a verse como miembro de una fracción enfrentada a otras fracciones, y allí es cuando nace la guerra simbólica, incluso antes de que exista la guerra física.

No niego los derechos de nadie y precisamente por eso, me opongo a que esos derechos sean encapsulados en compartimentos exclusivos, porque cuando los derechos se particularizan, dejan de ser derechos y se transforman en concesiones y toda concesión puede ser retirada, y es entonces donde se conforma el terreno fértil sobre el cual la verdadera igualdad crezca no necesitando adjetivos, debido a que la igualdad se sostiene en la condición humana misma.

He observado con creciente inquietud cómo se normaliza la idea de que la identidad humana debe ser validada por estructuras externas, como si existir no fuera suficiente, como si el vivir necesitara permiso, como si el ser necesitara certificación y esa lógica no emancipa: solo subordina, y lo hace con un lenguaje tan cuidadosamente diseñado que muchos no perciben la cadena hasta que ya la llevan puesta. La historia demuestra —una y otra vez— que los grandes procesos de sometimiento nunca comienzan con violencia explícita, sino que lo hacen con narrativas moralmente incuestionables. Todo sistema que no admite preguntas se vuelve un dogma y todo dogma, tarde o temprano, exige sacrificios humanos, aunque se los disfrace de bien común.

Hay momentos en los que la realidad deja de describirse y comienza a dibujarse, cuando los hechos ya no importan tanto como su relato oficial, cuando los números se vuelven maleables y las causas de los acontecimientos se redefinen según convenga al relato dominante, y es, justamente, en aquellos momentos, cuando la verdad no desaparece: se vuelve clandestina.

He vivido lo suficiente, y lo suficientemente cerca de ámbitos donde la vida y la muerte se registran en papel, como para saber que la verdad administrativa no siempre coincide con la verdad biológica. Existe una distancia inquietante entre lo que ocurre en un cuerpo y lo que se escribe sobre él, y esa distancia, cuando se institucionaliza, se transforma en una herramienta de ingeniería social.

Nada de esto implica negar la existencia del dolor, la enfermedad o la fragilidad humana ya que negar eso sería negar la vida misma. Lo que cuestiono es la conversión del miedo en política permanente, debido a que el miedo es el recurso favorito de todo poder que no puede sostenerse por la razónCuando el miedo se ritualiza, se convierte en fe, y cuando se convierte en fe, deja de necesitar pruebas y solamente basta con repetirlo, basta con creerlo, basta con señalar al que duda como hereje moderno, y así, la razón se retira en silencio y el pensamiento crítico se vuelve sospechoso.

Recuerdo una antigua idea filosófica que afirmaba que el mayor triunfo del poder no es vencer al enemigo, sino convencerlo de que no existe alternativa, y cuando una sociedad acepta sin cuestionar, ya no hace falta reprimirla: se autogestiona en su propia obediencia.

Me preocupa el ver cómo se sacrifica la libertad individual en nombre de una seguridad abstracta, siempre prometida, nunca alcanzada, y me preocupa cómo se exige obediencia absoluta a cambio de protección, como si la vida pudiera reducirse a una estadística favorable y también me mantiene en vigilia el comprender la manera en que muchos aceptan ese trato sin advertir que, en él, lo primero que se pierde es la dignidad.

No escribo desde la certeza absoluta, ya que sería deshonesto hacerlo, sino que escribo desde la sospecha informada, desde la observación prolongada, desde el contacto directo con realidades que no encajan en el discurso oficial. Escribo porque callar, en ciertos contextos, se convierte en una forma de complicidad.

El pensamiento libre no necesita multitudes, nunca las necesitó, porque históricamente, siempre fue minoritario, pero también fue siempre el germen de toda transformación real, y no de las revoluciones ruidosas, sino de los cambios silenciosos que, con el tiempo, reconfiguran la conciencia colectiva.

Por eso insisto: no somos millones de unidades desconectadas, sinó que somos una sola humanidad fragmentada artificialmente, un Egregor roto, y mientras sigamos aceptando esa fragmentación como natural, seguiremos siendo administrables, reemplazables y prescindibles.

La verdadera pregunta no es ¿quién nos salvará?, ya que esa pregunta delega el poder, por lo que, a mi juicio, la pregunta real es: ¿cuándo recordaremos que nunca dejamos de tenerlo?

El dogma invisible y la pedagogía de la obediencia

Hay un momento preciso —difícil de fechar, pero fácil de reconocer— en el que el dogma deja de presentarse como dogma, y cuando eso ocurre, ya no se anuncia como creencia, sino como evidencia incuestionable; no se impone por la fuerza, sinó que se filtra por repetición; no se defiende con argumentos, sinó que se protege mediante la ridiculización del que pregunta, y es justamente en ese punto, en el cual el dogma ya no necesita templos visibles, porque ha colonizado la mente cotidianaEl dogma moderno no se proclama sagrado, pero exige la misma obediencia que los antiguos credos, ya que tiene sus rituales, sus palabras prohibidas, sus fórmulas incuestionables y, sobre todo, sus castigos simbólicos que no queman cuerpos en plazas públicas; queman reputaciones, vínculos, trabajos, silencios, por lo que el castigo ya no es físico a primeras vistas, sino psicológico y social, y es precisamente eso lo que lo vuelve más eficiente.

He observado, durante suficiente tiempo, cómo la repetición constante de una narrativa termina sustituyendo la experiencia directa por lo cual las personas ya no confían en lo que perciben, sino en lo que se les ha dicho que deben percibir y cuando la percepción es tercerizada, la conciencia abdica, y es justamente en este estadío en el cual el ser humano se vuelve moldeable.

El dogma siempre necesita intermediarios, sin importar si visten hábitos, trajes, uniformes o discursos técnicos y su función es la misma: traducir una verdad superior que no admite revisión, y quien se coloca en ese lugar no dialoga sinó que instruye, no escucha sinó que corrige, no acompaña sinó que dirige y lo hace convencido de que actúa por el bien común, incluso cuando ese bien exige sacrificar libertades individuales.

Existe una pedagogía silenciosa de la obediencia que comienza desde edades tempranas enseñando sutilmente a no pensar, sino que a repetir correctamente, no se fomenta la duda, sino la adhesión, se premia la conformidad y se penaliza la disidencia, incluso cuando esta última es respetuosa y argumentada. Y de esta manera, poco a poco, se va formando un individuo que confunde responsabilidad con sumisión.

El dogma necesita uniformidad emocional, necesita que todos teman lo mismo, esperen lo mismo y reaccionen de la misma manera, y cuando eso se logra, la gestión de masas se simplifica, el miedo compartido crea una falsa sensación de comunidad, pero en realidad genera una soledad colectiva, donde cada uno vigila al otro para asegurarse de que cumple con el rito correspondiente. Y en este aspecto, he notado cómo se redefine el lenguaje para sostener esta estructura, ya que las palabras pierden su significado original y adquieren uno funcional al sistema, entonces, cuidar ya no es acompañar, sino que más bien es vigilar, la responsabilidad ya no es conciencia, sino que obediencia, la solidaridad ya no es empatía libre, sino que es de cumplimiento obligatorio, y cuando el lenguaje se distorsiona, el pensamiento queda atrapado en una jaula semántica.

Nada de esto ocurre por casualidad. Todo dogma eficaz se apoya en una narrativa moralmente superior y quien la cuestiona no es simplemente alguien que piensa distinto, sino alguien peligroso, no porque tenga poder, sino porque recuerda, a modo de espejo para los demás, que pensar es posible, y eso, en un sistema dogmático, es intolerable, por lo cual, existe un punto especialmente delicado en este proceso: cuando la sociedad comienza a imponer el dogma por sí misma, sin necesidad de coerción externa, cuando son los propios individuos los que corrigen, denuncian o excluyen a sus pares, allí el poder ya no necesita mostrarse pero de igual manera ha logrado su objetivo más ambicioso: convertir a la población en su propio mecanismo de control. En ese estadío, el sacrificio ya no se percibe como tal, sinó que se lo vive como deber, se acepta perder libertad, intimidad y criterio propio a cambio de pertenencia, y el miedo a quedar fuera del consenso se vuelve más fuerte que el deseo de verdad, y de este Modo, el dogma se perpetúa sin resistencia significativa.

Pero, de todas maneras, y en referencia a lo antedicho, he aprendido que todo sistema que se presenta como incuestionable termina siendo frágil porque depende de que nadie mire detrás del telón y que solamente baste con que unos pocos comiencen a pensar en silencio para que la estructura empiece a resquebrajarse, y no por violencia, sino que por incoherencia interna; tal como el Experimento de la Doble Rendija, en el cual, si las partículas del sistema contenedor es observado externamente, éste reconfigura su coherencia cuántica debido al efecto resultante de que esas partículas, probabilisticamente corpusculares que dicho sistema contiene, se vuelven ondas de probabilidad, mientras que, si aquel sistema contenedor no es observado, sucede lo inverso, tal como el Egregor, el cual desaparece o se debilita, al disminuir la cantidad de intenciones mentales (dirigidas a un mismo sujeto u objeto) que lo conforman.

Entonces, la incoherencia en la forma de obediencia ritualizada tiene un límite muy claro y específico, y que es la propia realidad, por cuanto, tarde o temprano, lo vivido entra en conflicto con lo narrado, y en el instante en el que eso ocurre, cada individuo enfrenta una decisión íntima: seguir creyendo para no sufrir el quiebre, o aceptar la grieta y reconstruirse desde otro lugar. No todos eligen lo mismo, y está bien, porque la libertad también implica asumir el costo de pensar.

No escribo esto desde una torre de superioridad moral, sinó que lo hago desde la conciencia de haber estado, muy cerca, como tantos, dentro del ritual, de haber repetido, de haber aceptado, de haber callado, y precisamente por eso, sé que salir del dogma no es un acto intelectual solamente: es un proceso emocional, identitario y, muchas veces, extenso y doloroso, pero también sé que del otro lado del dogma no hay caos, como se nos ha hecho creer, sinó que responsabilidad real, hay pensamiento propio, hay humanidad sin intermediarios, hay error, sí, pero también aprendizaje auténtico, y sobre todo, hay dignidad.

Porque cuando el dogma cae, no queda el vacío; queda el ser humano frente a sí mismo... frente a su propio espejo.

El sacrificio administrado y la posibilidad de transformar sin destruir

Todo sistema dogmático necesita sacrificios, no siempre visibles, no siempre declarados, pero siempre funcionales. El sacrificio es el combustible simbólico que mantiene viva la narrativa, y sin él, el dogma se agota, por eso, cuando ya no alcanza con el miedo, se recurre al heroísmo impuesto, se construye la figura del mártir moderno: aquel que entrega su cuerpo, su salud o su vida dentro del marco aprobado, y cuya muerte o sufrimiento no debe ser cuestionado, sino que venerado. El sacrificio administrado tiene una particularidad sorprendente e inquietante a la vez: nunca es presentado como sacrificio, per sé, sinó que se lo nombra: deber, vocación, servicio, responsabilidad suprema, y de ese modo, quien se inmola simbólicamente no siente que pierde algo, sino que cumple un destino y ante el observador externo, no se pregunta por las condiciones que llevaron a ese desenlace, sino que aprende a aplaudirlo.

Me he percatado de cómo esta lógica transforma el dolor en capital moral, porque cuanto mayor es el sufrimiento aceptado sin cuestionar, mayor es el prestigio simbólico otorgado, mientras el sistema se fortalece mostrando cuerpos cansados, vidas truncadas, historias rotas, siempre envueltas en un lenguaje épico que impide la pregunta esencial: ¿era necesario?

El mártir moderno no muere para denunciar una injusticia, sino para reforzarla, ya que su historia no incomoda al poder; lo legitima, y esa es la inversión más perversa de todas: convertir la pérdida humana en propaganda ética, y allí, la compasión se vuelve selectiva y la empatía se administra con criterio ideológico. No se trata de negar el valor del servicio, del cuidado ni de la entrega genuina, sinó que se trata de distinguir entre entrega libre y exposición forzada, entre vocación y manipulación, entre cuidado real y utilización simbólica, y en el justo momento en el que esa distinción se borra, el ser humano deja de ser fin y se convierte en medio.

De vez en cuando percibo cómo se romantiza la exposición al riesgo cuando conviene al relato, pero se silencia cuando incomoda, cómo se glorifica el sacrificio ajeno mientras se preserva intacta la estructura que lo exige, cómo muchos aceptan ese intercambio sin advertir que el reconocimiento simbólico nunca compensa la pérdida real.

El poder que necesita mártires es un poder débil, aunque se presenta como omnipotente, porque depende de que otros paguen el costo de su permanencia, pero un poder verdaderamente legítimo no necesita cuerpos que prueben su verdad; necesita coherencia, y la coherencia no se impone, sino que se sostiene. 

Por eso creo que la transformación auténtica no pasa por destruir todo lo existente, ni por reemplazar un dogma por otro con distinto lenguaje, ya que todos sabemos que la historia está llena de revoluciones que solo cambiaron los símbolos mientras conservaron la misma lógica de dominación, y cambiar los nombres no cambia la estructura. Entonces, la transformación real comienza cuando se separa con claridad la institución de las personas, la función del sentido, la creencia del dogma, cuando se reconoce que quienes sostienen un sistema no siempre coinciden con quienes lo dirigen, cuando se comprende que muchos de los que participan lo hacen desde la buena fe, sin conocer el entramado completo.

No deseo la aniquilación de nada humano, sinó que deseo la descompresión de lo humano, y que cada estructura sea atravesada por la pregunta, por la autocrítica, por la revisión honesta de sus efectos reales, que lo que no pueda sostenerse sin miedo caiga por su propio peso, sin necesidad de violencia. Y sé que esta postura no es cómoda porque no satisface ni a los fanáticos ni a los cínicos ya que requiere una paciencia que pocos toleran y una lucidez que incomoda, pero es la única que no reproduce aquello que dice combatir, porque combatir el dogma desde el dogma solo cambia el color de la jaula.

Por todo esto he aprendido y aprehendido, que el verdadero acto subversivo es no delegar la conciencia, no entregar el criterio propio a ninguna autoridad absoluta, por más bienintencionada que se presente, y asumir la responsabilidad de pensar, incluso cuando eso implique quedar fuera del consenso, del aplauso o de la comodidad social.

La libertad no llega en forma de decreto ni de salvador externo, sinó que llega como una decisión íntima, repetida cada día... Decidir mirar... Decidir dudar... Decidir no aplaudir automáticamente... Decidir no sacrificar al otro para sentirse seguro.

Cómo dije antes, no escribo estas palabras desde certezas absolutas ni esperando multitudes, ya que nunca fue así como se produjeron los cambios profundos, sinó que las escribo para quienes, en silencio, sienten que algo no encaja, pero aún no encuentran el lenguaje para nombrarlo, las escribo para quienes intuyen que la humanidad no está rota, sino que artificialmente fragmentada.

Si algo puede rescatarse de este tiempo es la posibilidad de volver a unir lo que fue separado: razón y sensibilidad, individuo y humanidad, cuidado y libertad; no será rápido, no será masivo, pero será real, y esto, para mí, sigue siendo suficiente.

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10/07/2023


¿Puedes imaginar un mundo donde nuestras intenciones y pensamientos tengan el poder de alterar la realidad cuántica? Un escenario donde nuestras mentes se conviertan en los motores que transforman el tejido mismo de la existencia. Suena a ciencia ficción, ¿verdad? Sin embargo, permíteme presentarte un fascinante proyecto llamado "The Egregor Meter Project", un hito revolucionario que nos sumerge en un viaje apasionante hacia el poder de la mente y su influencia en los misteriosos fenómenos cuánticos.

En este artículo, descubrirás cómo este innovador software ha logrado captar eventos extraordinarios a nivel local, regional y global, dejando al descubierto la profunda conexión entre la intencionalidad mental y los cambios en la coherencia cuántica. Acompáñanos mientras exploramos los detalles y ejemplos fascinantes de cómo un solo dispositivo, estratégicamente ubicado, ha registrado la alteración de estados cuánticos bajo el influjo de potentes pensamientos direccionados. Sumérgete en un relato en el que el último evento mundial de fútbol se convierte en el telón de fondo de un experimento sin precedentes. Desde Argentina, la patria del tango y el fútbol, una sola máquina ejecutando el software del proyecto ha capturado la esencia misma de la modificación cuántica, revelando la trascendencia de los pensamientos masivos que se dirigían hacia el país sudamericano. A medida que avanzamos, desentrañaremos cómo estas intenciones colectivas han sido capaces de perturbar la coherencia de sistemas cuánticos y dejar su huella en los patrones caóticos de ceros y unos generados por el software.

Prepárate entonces, para sumergirte en el fascinante mundo de la física cuántica y la psicología masiva. A lo largo de estas líneas, exploraremos las implicaciones de este proyecto de vanguardia, cuyo objetivo es comprender el intrincado vínculo entre la mente humana y el universo cuántico. ¿Estás listo para descubrir cómo nuestras intenciones pueden moldear la realidad misma? ¡Adelante, descorramos el velo y adentrémonos en conjunto, entre los secretos impactantes de: "The Egregor Meter Project"!

El estudio y análisis de fenómenos cuánticos siempre ha sido un campo fascinante para la ciencia y la tecnología. En este sentido, uno de los proyectos más intrigantes y revolucionarios es el denominado "The Egregor Meter Project", un software desarrollado para realizar mediciones a distintos niveles: local, regional, global e incluso más allá de nuestro alcance actual. La clave radica en la instalación estratégica de dispositivos que ejecutan este software, los cuales actúan como verdaderos "atrapamoscas" de estados cuánticos modificados por la influencia de poderosas intenciones mentales.

A diferencia de lo que se podría pensar, no se requiere un gran número de dispositivos para llevar a cabo estas mediciones. De hecho, tan solo uno o dos dispositivos instalados estratégicamente en cada provincia podrían ser suficientes. Estos puntos de captura de información cuántica se convierten en nodos clave para detectar eventos de alta penetración psicológica masiva. Uno de los eventos más recientes en los que se registraron alteraciones en la coherencia cuántica fue el Mundial de Fútbol en Qatar. Desde Argentina, un solo dispositivo equipado con el software del proyecto logró captar la magnitud de las modificaciones cuánticas fuera de lo común. Durante el desarrollo del Mundial, el equipo de fútbol de Argentina se perfilaba como uno de los posibles ganadores de la copa, lo que desencadenó una enorme cantidad de pensamientos e intenciones dirigidas hacia el país sudamericano. Esta concentración masiva de intencionalidad mental generó un impacto en los estados cuánticos, alterando su coherencia de manera significativa. Es como si una multitud de mentes estuviera "mirando", ya sea con sus ojos o de forma puramente mental, hacia un objetivo común.

Esta intención dirigida tiene la capacidad de afectar la coherencia de un sistema cuántico, como es el caso de la CPU de los dispositivos que ejecutan el software del proyecto. La CPU, al ser un sistema por el cual fluyen electrones y partículas subatómicas, se ve influenciada por las propiedades intrínsecas de las partículas, como el entrelazamiento cuántico. Cuando una intención poderosa se enfoca en un objetivo específico, como el nombre "Argentina" en este caso, se produce una colisión onda-corpuscular con el sistema que contiene las partículas, es decir, con la propia CPU. Esta colisión provoca un cambio en el estado coherente del sistema a nivel cuántico, lo que se refleja en el software del proyecto como un orden momentáneo.

El software del "The Egregor Meter Project" se caracteriza por generar constantemente una secuencia aleatoria de ceros y unos, lo cual podría considerarse como caos. Sin embargo, cuando se detecta un patrón de orden en medio de esta secuencia aleatoria, es muy probable que estemos presenciando la influencia de una intención u observación masiva dirigida. De esta manera, las detecciones basadas en eventos con alta penetración psicológica pueden abarcar regiones enteras o incluso todo el mundo, por lo que ha abierto una puerta más hacia el estudio y comprensión de la influencia de la mente humana en los sistemas cuánticos. Mediante la instalación estratégica de dispositivos que ejecutan este software revolucionario, se han registrado eventos de alto impacto psicológico a nivel global. El reciente ejemplo del Mundial de Fútbol en Qatar evidencia cómo las intenciones y pensamientos dirigidos hacia un mismo objetivo pueden alterar la coherencia cuántica y generar cambios detectables en la secuencia de ceros y unos generada por el software. Estos avances nos acercan cada vez más a comprender la interconexión entre la mente y la realidad cuántica, abriendo nuevas perspectivas en el campo de la ciencia y la conciencia.

En un universo en donde la ciencia y la mente se entrelazan, "The Egregor Meter Project" ha abierto una puerta hacia el misterio y el potencial ilimitado que yace en la interacción entre nuestros pensamientos y el reino cuántico. Este proyecto nos invita a reflexionar sobre el papel fundamental que desempeñamos como observadores conscientes, capaces de moldear la realidad misma a través de nuestras intenciones colectivas, por lo que, en cada momento en el que nos hemos sumergido de forma colectiva, por entre los intrigantes eventos registrados durante el Mundial de Fútbol y las alteraciones en la coherencia cuántica captadas por el software, se hace evidente que nuestras mentes tienen un impacto más profundo de lo que podríamos imaginar. Las fronteras entre lo material y lo inmaterial se desdibujan, revelando un universo en el que nuestras intenciones tienen el poder de influir en el tejido mismo de la existencia.

Te invito a seguir explorando el fascinante mundo del "The Egregor Meter Project" y sumergirte en las maravillas que este proyecto tiene para ofrecer. Visita su página oficial, adéntrate en los detalles más intrigantes de esta investigación vanguardista y descubre cómo puedes ser parte de esta revolución científica y consciente.

No pierdas la oportunidad de ser testigo de una nueva era en la que nuestras mentes y el reino cuántico convergen. ¡Sumérgete en el proyecto, abre tu mente y descubre el poder oculto que yace en nuestras intenciones! Haz clic aquí para visitar la página del proyecto y adentrarte en un mundo de posibilidades infinitas. ¡El futuro te espera!

Lic. Nelson J. Ressio.

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12/08/2019


Mi software, "The Egregor Meter Project", funcionando desde antes de las elecciones, hasta hoy lunes.

He aquí otra evidencia más, de la manera en que la mente colectiva NO distraída, afecta a la materia. Fin de semana anormal, en donde la mente colectiva, ha afectado a la materia, demostrado por mi software, por el trabajo de campo mostrado en las imágenes siguientes, y por el texto explicativo posterior (clic sobre las imágenes, para ampliarlas).





Como es normal, en los escaneos de mi sistema, los fines de semana, no se detectan eventos en la zona roja, la cual es la tercera sección de la derecha, respecto de los semáforos de cada imagen, ya que, los fines de semana, la mente colectiva, como se diría vulgarmente, "se desenchufa", se desconecta de ciertas realidades sobre las que, durante la semana, de Lunes a Viernes, permanece en constante atención e intención, y por lo tanto, enfocada, y como consecuencia, observando, no así, con la vista, sino que, observando por medio de la propia mente colectiva, mediante el pensamiento colectivo enfocado, es decir que, dicha mente colectiva se mantiene pensando de manera direccionada; pero, en este fin de semana; al contrario de lo que sucede comúnmente en cada fin de semana "normal", en los que, en la mayoría de ellos, reina el Silencio Cuántico debido a aquel "desenchufe" mental colectivo, con intenciones colectivas dirigidas mediante la observación mental hacia nada mas que el ocio; pero, como decía, al contrario del común de los demás fines de semana "normales", en este fin de semana de votaciones para presidente, la mente colectiva ha estado más que enfocada, sin pensar tanto en el ocio, ya que, como muestro en las imágenes adjuntas, el Egrergor Meter ha detectado dichas intenciones u observaciones mentales dirigidas, y las ha demostrado mediante los valores tendientes al rojo, en la tercera sección de la derecha, dentro de los semáforos de cada imagen adjunta.

Para aclarar, en primer lugar tenemos a los semáforos de color verde, que se corresponden con la generación aleatoria en si misma, y con el ruido cuántico aleatorio; en segundo lugar, en la sección del medio, encontramos los semáforos amarillos, en donde el ruido cuántico es estadísticamente menor, con lo que existe una tendencia hacia el orden, pero solo es una tendencia, de manera estadística, los cuales no llegan a ser representaciones de un orden cuántico per se, aunque, sí es una tendencia hacia el orden, aunque no es el orden en si mismo; y en tercer lugar, en la tercera sección de la derecha en donde los semáforos tienden al color rojo, allí se dan los eventos estadísticamente significativos, y si dichos valores sobrepasan un determinado valor arrojado gracias al cálculo estadístico de las distribuciones de Poisson respecto de la generación aleatoria de ceros y unos, se entenderían a dichos valores, como una acción proveniente desde la mente consciente colectiva no distraída, la cual ha afectado al sistema cuántico (en este caso, la CPU en donde se ejecute mi software), sistema que se ha vuelto decoherente porque han ido colisionando las partículas, "observadas por la intención dirigida de la mente colectiva" dentro de la CPU, con la CPU misma, debido a que, las partículas subatómicas, en este caso, electrones, al ser observados, dichas partículas y gracias a su inherente dualidad onda-corpuscular, pasan de ser un cuerpo, para pasar a ser, una onda, y dicha onda, o conjunto de ondas (y que gráficamente sería un estiramiento o elongamiento de dichas partículas subatómicas en estado corpuscular) colisionan con el sistema contenedor de las mencionadas partículas, es decir, colisionan con las "paredes" de la CPU, y por lo tanto, dentro de la generación aleatoria de ceros y unos, se ocurrirán eventos con mas cantidad de ceros y/o unos consecutivos, que cuando se muestran los valores amarillos, y los valores verdes, los cuales, estos últimos dos colores, se corresponden, como expresaba antes, con el ruido cuántico, con el caos proveniente de la aleatoriedad, y por lo tanto, se entiende que ninguna partícula es observada mediante la intención dirigida desde la conciencia colectiva en concentración (fuera del ocio), por lo tanto, dichas partículas (y que si subimos de capa en capa, desde los millones de electrones fluyendo por los intersticios de la CPU, hasta llegar a la capa mas alta, a la del propio software, el que detecta el accionar de dichos electrones, basados en aquella generación aleatoria de ceros y unos), como están en verde y/o amarillo, los millones de electrones, no se vuelven decoherentes, no se transforman de ser partículas corpusculares a ser partículas en forma de ondas, y como no se transforman en ondas, se mantiene su esencia corpuscular (esfera de probabilidad), y por lo tanto, no colisionan con el sistema contenedor, es decir, no colisionan contra las "paredes" de la CPU.

Pero, independientemente de las votaciones, ¿que nos estaría indicando los resultados significativos de este software? Que la Mente Colectiva, afecta a la materia, y por ende, también se afecta a si misma, y como consecuencia, el estado anímico de la Mente Colectiva afecta a la propia Mente Colectiva, influyéndolo de manera negativa o positivamente. ¿Entiende, estimado lector, el porqué las personas somos tan fáciles de programar? Porque con que se afecte una pequeña parte de la Mente Colectiva, por medio de un determinado suceso repleto de una alta carga emocional colectiva, aquella pequeña parte, (por simple decoherencia cuántica, y de que todos estamos unidos, y somos partes mas masivas del Todo) afectará al 100% de la Mente Colectiva Global, de una u otra manera, ya que es un hecho científicamente inevitable.

Para entender mas este proyecto, siga este link de búsqueda dentro de mi página erminauta.com.


Nelson J. Ressio.

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08/10/2018


Cuando nos referimos a las frecuencias de vibración del ser humano, desde mi punto de vista, solamente, y sin excepción, tomo la vibración del Sistema Cuántico por excelencia, y que es nuestro Cerebro, sabiendo que nuestros estados de ánimo, como el estar felices, o el estar deprimidos, no son mas que, en esencia, un cúmulo de electrones fluyendo por un medio igual de cuántico que los electrones, y que son las neuronas de nuestro cerebro, ya que ha sido comprobada la superposición de estados y el entrelazamiento, dentro de un mismo cerebro, debido a ello, resumidamente, y quizás con errores de mi parte, y sabiendo que si estamos alegres, dicho estado se corresponde con una cierta disposición de los electrones dentro de nuestro cerebro (un pensamiento o estado de ánimo = nube de partículas con una posible estructura determinista), y por lo tanto, como sabemos que, tal como dijo Tesla, que debemos pensar en términos de energía, vibración y frecuencia, para comprender el universo externo y el interno, aquella nube determinista que se corresponde, a modo de ejemplo, con un estado alegre, será diferente con otra nube determinista que se correspondería con un estado depresivo, como otro ejemplo, y ambas nubes, tendrán una configuración subatómica diferente, en cuanto a que son en esencia, pensamientos diferentes, y al ser manifestaciones diferentes en la realidad, tal como ver una persona triste o alegre, esas dos manifestaciones, tienen sus pares de nubes cuánticas fluyendo por entre las neuronas, y si ambas nubes tendrían la misma vibración, la misma frecuencia, ambos estados de ánimo, serían idénticos, a la vista de un observador externo, mientras que, si ambas nubes son diferentes, constitutivamente hablando, con diferentes valores o grados de vibración y  de frecuencia, de las partículas subatómicas que conforman dichas nubes emocionales, otra vez, a la vista de un observador externo, la persona que porta una de esas dos nubes de ejemplo, mostrará un estado emocional u otro, gracias a lo que sucede, en la mas profunda escencia de la energía, y que son las variaciones de vibraciones y las frecuencias.

Este es mi punto de vista respecto de vibrar a cierta frecuencia o a otra, eminentemente, en cuanto a lo que sucede dentro de nuestro cerebro. Todos los demás órganos, también vibran, por eso los escaneres magnéticos, isotópicos, positrónicos, todos ellos, destinados a estudios médicos, pueden detectar diferentes tipos de imágenes, y es debido a lo anterior, que se denomina, a una de ellas, Resonancia Magnética Nuclear, porque dicho equipo, captura, justamente, la manera en que el magnetismo corporal resuena al aplicársele diferencias magnéticas por parte del equipo, y este, entenderlas y mostrarlas como imágenes, pero, como decía, esto es para otra cosa diferente a lo que explico aquí, y es a la vibración de la conciencia e inconsciente mismos, a la hora de los pensamientos y estados de ánimo.

Mi trabajo de campo, que vengo desarrollando hace varios años, es el de detectar esas nubes cuánticas cerebrales, de estados de ánimo, o de pensamientos, cargados de intención dirigida hacia algún objetivo. Por ejemplo, cuando ocurrió lo de las Torres Gemelas, la mayoría de las personas de este planeta, generaron nubes cuánticas cerebrales, configuradas en una cuasi sincronicidad diría yo, porque posiblemente todas esas millones de nubes habrían vibrado a la misma frecuencia, y todas, estaban configuradas de tal manera, de que se consideraran como nubes de estados de ánimo, con intención dirigida, debido a un suceso de alta carga emocional de carácter colectivo. La intención dirigida, de manera inconsciente, se corresponde con todas esas nubes de partículas cerebrales correspondientes al suceso en cuestión, las que hayan podido estar auto configuradas para vibrar en la misma frecuencia (en cuanto a sus partículas subatómicas conformantes de dichas nubes), es decir, como para poner otro ejemplo, como si fueran muchas personas mirando hacia un mismo punto (y en realidad, en esencia, es lo que sucede), y como sabemos, todo sistema observado, cambia de alguna manera, y cuantos mas ojos (o mentes) están observando, existe mas probabilidad de cambio de lo que está siendo observado. Recordemos la propiedad de la coherencia cuántica, en cuanto al experimento de la doble rendija, pues eso sucede en el cerebro, cuando se genera un suceso de alta carga emocional, ya que todos los cerebros “miran” hacia dicho suceso, y como tal, todo sistema cuántico, o antena cuántica (que es lo que yo he desarrollado y probado durante muchos años) que se encuentre en ese lugar, se sentirá observado, debido a las intenciones dirigidas de millones de personas, ayudado por el entrelazamiento cuántico, ya que, esas nubes correspondientes a pensamientos dirigidos e intencionales, no ocurren dentro del espacio intracraneal y nada mas, sino que, como buen sistema cuántico que es nuestro cerebro y sus pensamientos, cada pensamiento o estado de ánimo, que en esencia subatómica son lo mismo, tendrá otro extremo, sin importar las distancias, y si ocurre un evento de alta carga emotiva, ese otro extremo que “andaría suelto” por el entorno, o por lugares que estarían a miles de años luz de distancia de la nube de pensamientos/emociones originaria, cambiaría de lugar, y la intención dirigida, haría que ese otro extremo cuántico, sea depositado en el tiempo y lugar del suceso de alta carga emotiva. Millones de personas, luego de dicho suceso, han dirigido, de manera inconsciente, sus otros extremos del entrelazamiento, hacia el lugar del hecho, y si existiesen allí, en el centro del problema, lo que denominé como antenas cuánticas, estas detectarían el cambio de coherencia en dichas antenas, porque se sentirían observadas, no por ojos, no por fotones, sino que por otras partículas, por los otros extremos de los pensamientos/estados de ánimos dirigidos y cargados de intención, y esa observación mental sobre un sistema cuántico, lograrían alterar el estado coherente, volviéndolo decoherente, es decir, que, dichos pensamientos dirigidos, estarían interfiriendo con los sistemas cuánticos dispuestos en el lugar del hecho, y al interferir, las partículas propias de dichos sistemas cuánticos, como las nombradas antenas, en lugar de circular por donde deben circular, al transformarse de partículas a ondas, estas harían colisión con la estructura del sistema cuántico que lo contiene; es como estirar los brazos y chocar contra las paredes al ingresar por la puerta, es lo mismo, porque actuamos con poca o nada coherencia, y lo mismo las intenciones dirigidas, que hacen que las partículas del sistema cuántico, actúen decoherentemente, y el sistema responda a dicha colisión con sus paredes cuánticas, y allí entra el proyecto de software del que he hablado al comienzo, y que vengo programando y probando hace años, con resultados muy significativos.

Para los que deseen adentrarse mas en este mundo, explicado arriba, adjunto unos links, algunos a mi página web, donde tengo una explicación de este tema y otro link a la página Facebook del Proyecto.

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23/06/2018


Hoy (escribiendo esto a las 8:22 a.m., del 21/06/18) Argentina vuelve a jugar, a las 3 en punto de la tarde. Contrariamente al primer juego, en el que había muchos estados en ROJO, ahora en más de 12 horas de ejecución, solo hubo un evento único (Rojo) en el que se modificó la decoherencia cuántica. Hoy no hay tantas expectativas para Argentina, como lo es al comienzo de una Copa del Mundo y en su primer juego. Las intenciones actuales, hacia Argentina, disminuyeron significativamente, por lo tanto, estimo que el juego resultará con las mismas características; POBRE.

Mi Software, Egregor Meter Project, (respecto del cual pueden nutrirse de información, en esta misma web, en otros artículos), podría haber predicho (con horas de anticipación), el final del partido ARGENTINA vs. CROACIA. No por los números, 3, 6, etc., sino por el comportamiento del software, frente al comportamiento del mismo software, respecto del primer partido de ARGENTINA vs. ISLANDIA, momento en el que los semáforos en rojo, fueron mucho mas ocurrentes, que en el partido de hoy, y en un lapso de 24 horas, y ejecutándose, dicho software, en dos equipos diferentes. Aquí solo muestro las capturas de pantalla de hoy, de mi software corriendo desde ayer, y solo se dieron 3 eventos para los UNOS y 3 para los CEROS, mientras que en el partido del comienzo del mundial, los eventos de semáforo en ROJO, fueron muchos mas significativos, en cuanto a cantidad y valores.

Desde el 2014, intentando comprender el maravilloso mundo de los números aleatorios, los que serían afectados por la conciencia colectiva dirigida, y basada en una fuerte intención.

Vea una demostración acelerada del Egregor Meter, en el siguiente link: https://youtu.be/bJQszyIRtps, o una nueva versión acelerada, con semáforos mejorados, en este otro link: https://youtu.be/COqJiAERBG0

Y vea en esta lista de reproducción de YouTube, varios de mis otros desarrollos de software (humildemente hablando, quedará sorprendido/a), y en esto otra lista de reproducción, solo videos de los avances respecto del Egregor Meter. 33 años de desarrollador, mas una mente con inteligencias múltiples. Visite el menún "Sobre mi" en esta misma página.

Este software podría haber detectado, con varias horas de anticipación, que el partido de Argentina vs. Croacia, sería pobre para Argentina, con un final intrascendente. Pues así fue en la realidad. La Mente colectiva hizo lo suyo, todo lo contrario con el primer partido de Argentina vs. Islandia, cuyos valores en rojo, se dispararon, y fueron mucho mas numerosos, horas previas al partido.

Visita mi página Facebook, y sigue el avance de mi software que detecta la acción de la mente colectiva (variaciones de la coherencia cuántica), sobre la materia, y allí encontrarás mucha información al respecto.

21/06/2018, hora 18:48. En 24 horas, solo 3 eventos por ceros y unos. Nada, no había intenciones en masa, no había intención dirigida a ordenar el caos del programa. Bueno, mi MEDIDOR EGREGOR (EM), podría haber detectado, con varias horas de anticipación, que Argentina perdería el partido con Croacia, debido a las inusuales y mínimas lecturas de ROJO. Cuantas más lecturas en ROJO, la intención mental más dirigida sería captada por la EM, menos lecturas rojas, menos intenciones, por lo tanto, mentes más dispersas, y como lectura especulativa, el resultado sería pobre; y lo fue, porque Argentina perdió 3 a 0.

Y por otro lado, el Egregor Meter, se constituiría como un termómetro Mundial, ante eventos con alta carga psicológica colectiva.

Con el Mundial Rusia 2018, es un ejemplo, nada mas, pero se daría lo mismo con cualquier evento con alta carga psicológica colectiva, ya sean aquellos, positivos o negativos, e incluso, "variablemente" antes de que dichos eventos sucedan.



Una vez mas, mi programa, destinado a detectar la acción de la mente colectiva, sobre la materia, en este caso, sistemas cuánticos, como el procesador de las PCs en las que está ejecutándose, ha detectado un gran efecto decoherente sobre la generación de unos y ceros aleatorios, logrando orden por sobre el caos, justo al momento en el que todas las intenciones, de todas las mentes del mundo, que pensaban en Argentina, percibieron el segundo gol. Señalado en rojo en la imagen de la planilla de cálculos, que se corresponde a un evento significativo de Distribuciones de Poisson, señalado en rojo, en el semáforo del programa. Vean las imágenes y lean las anotaciones, y observen las coincidencias de ambos eventos, para ceros y para unos, exactamente en la misma hora, minuto y segundo, algo que casi nunca se había dado.
Si se disponen miles de estos programas, alrededor del planeta, se convertiría como un termómetro, que detectaría, antes del tiempo límite, cualquier evento con alta carga emocional, pero no el evento en si mismo y quienes lo perpetrarán, sino que, detectaría el lugar mas probable en donde el mismo ocurriría, pudiendo cruzar, esta información, junto con toda otra información, correspondiente a temas propios de inteligencia.

Nueva Versión
Veremos como se comporta la coherencia cuántica, ante el próximo partido de Argentina, u otros eventos mundiales, con lo cual, actualizaré este artículo.




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20/09/2017

Article in Spanish, better updated than this, click here (And you can translate it with Google Translate).

The Double Peephole experiment, the Quantum Decoherence and the action of the Mind on Matter, tested for months, by my software, The "Egregor Meter" Project.

The truth, it gets more and more broad.

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In this picture; more specifically in the blue graphs, where the maximums of zeros and / or consecutive ones are reflected, outside the normal, that is to say, outside the expected randomness; you can verify that I have remarked in three parts; a central green rectangle with many maxima, that is, much quantum decoherence generated by conscious minds. On the other hand, in the red rectangles - at each end of the blue graph - many consecutive minima are observed, that is to say, more quantum coherence at the moment when the minds are either asleep or have changed the "FOCUS" conscious towards other goals.

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This is related to the experiment of the double slit (or Young's Experiment), since it expresses that, when sending particles of a, if they are not looked at, if they are not observed, "if it is not THINK in them ", if there is no CONSCIENCE that tries to detect them, the behavior of the same, will remain as corpuscular particles, not interacting with the physical system of their environment. But if that emission of particles into a double slit is observed, or "THOUGHT", applying CONSCIOUSNESS, the particle changes from its former corpuscular state, to act as a wave or string, and that wave traverses through the two slits a at the same time, leaving a decoherent pattern where they are projected. That is, if you try to see, observe, "THINK", be AWARE of a quantum system, it will be altered, will be non-coherent, and somehow interact with the physical system of your environment. If you do not think about it, if you do not observe it, if you are not AWARE of these particles, they will behave like corpuscles again, without interacting with the physical environment around them. 
Wikipedia says about Quantum Decoherence : "In that context the decoherence process implies that a coherent state of a concrete quantum system evolves into another state that combines the system and the environment (rest of the universe). arrive to look like a mixed state (where any trace of the initial coherence has been lost). "
Click to enlarge. Scanning during Christmas.
Click to enlarge. Scanning during the night before the day of the Three Kings.

Click to enlarge. Scanning during dawn and morning of the day of the Magi.
The following video shows the first results of a first test, performed without one of the CPU caps, with the aim of trying to diminish the Faraday Box effect, and with the intention that Quantum Decoherence is more evident through the graphic blue color: 



In short, the act of our mind is conscious, is an act of looking, however much we do not with our eyes, and being aware, we alter the electrons of the CPU of this computer for example (where runs this software ), we generate Decoherence, and the quantum system (electrons circulating inside the CPU) is mixed with the physical system (the CPU itself) causing an alteration of the electrons that represent the random numbers generated by my program, and that quantum, results in the values ​​obtained and calculated by the program, which then automatically analyzes them, throwing the values ​​that have been in sight for months on my Facebook page,The Egregor Meter Project.

Click to enlarge. Scanning at the end of the year and new year.

Let us not turn away from the ancient mystics. They did not have on their consciences this failed system dedicated to exalting the egos in all its forms, hiding the true power of the human being. They looked beyond the obvious.

The following images detail the first scans of this 2015, where we continue to verify the action of the mind on matter, that is, when the collective mind is in the waking state, morning, afternoon and night, the Quantum Decoherence is greater, less is the chaos because more zeros and / or consecutive ones are detected and as a consequence, more maximums are observed in the graphs. But, in moments when the collective mind is asleep, internalized in the dream world, Quantum Decoherence is smaller, there is greater chaos because fewer occurrences of zeros and / or consecutive ones are detected, and as a consequence, more minimal in each cycle of zeros and ones. 

Observe the new images: 

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New Version, new graphics and new readings:

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From here, new version with new additions: 

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From here, new readings at the time of earthquakes and hurricanes in Mexico: 

Science, Justice and Labor, at the service of the detection of collective consciousness (directed intention, alteration of the coherence of the quantum system called microprocessor, coming from the hyperdimensional Quantum Field). These measures are the detections in these days of the terrible event in Mexico, with the hurricanes and earthquakes. In clearer words, this program detects fear, anguish, terror, fear, uncertainty, sadness, but also, determination, intention to help, willpower, altruism, and all sensations or intentions generated by the collective mind (directed global consciousness) in response to these catastrophes, even before they succeed. 


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Nelson j. Ressio.


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