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24/08/2026

Durante mucho tiempo he observado, investigado, escrito, vuelto a investigar y nuevamente escrito acerca de aquello que llamamos realidad, particularmente cuando esa realidad se encuentra atravesada por la política, la economía, la geopolítica, la cultura y, por encima de todas esas construcciones humanas, por el propio comportamiento del ser humano, y con el paso de los años he comenzado a comprender que quizás el verdadero objeto de estudio nunca fueron los gobiernos, los sistemas económicos, las ideologías, las instituciones, los conflictos entre naciones, ni siquiera aquellos acontecimientos que alguna vez consideré determinantes para intentar comprender el mundo, sino algo mucho más próximo y al mismo tiempo infinitamente más complejo, algo que se encuentra dentro de cada uno de nosotros y que consiste, precisamente, en la manera en que construimos aquello que creemos saber, porque investigar no significa únicamente acumular información, leer documentos, observar acontecimientos, comparar versiones o intentar descubrir aquello que pudiera encontrarse detrás de una determinada noticia, investigar también significa observar al investigador, observarse a uno mismo mientras investiga, reconocer qué cosas nos producen rechazo, cuáles nos generan aceptación, qué acontecimientos despiertan nuestras sospechas, cuáles despiertan nuestras simpatías, qué recuerdos utilizamos para interpretar el presente y, fundamentalmente, cuánto de nuestras conclusiones proviene verdaderamente de aquello que hemos descubierto y cuánto proviene de aquello que, consciente o inconscientemente, necesitábamos encontrar.

Y es aquí donde comienza, para mí, una cuestión mucho más profunda, porque durante años creí que la evolución del pensamiento consistía fundamentalmente en pasar de la ignorancia al conocimiento, como si el ser humano avanzara en línea recta desde un punto de oscuridad hacia otro punto de iluminación, sin embargo, con el transcurso del tiempo he comenzado a sospechar que la verdadera evolución intelectual quizás sea bastante diferente, quizás no consista en saber cada vez más, sino en aprender a desconfiar incluso de aquello que creemos saber, porque una persona puede acumular miles de datos y continuar siendo prisionera de sus propias certezas, mientras que otra puede saber mucho menos y, sin embargo, conservar abierta la puerta de la duda, y posiblemente sea precisamente allí, en esa pequeña abertura que deja la duda, donde comienza el pensamiento verdaderamente autónomo.

Durante muchos años he observado acontecimientos políticos y geopolíticos intentando encontrar relaciones entre hechos aparentemente independientes, y esa búsqueda me llevó en innumerables oportunidades hacia la intuición, hacia esa extraña capacidad humana que aparece algunas veces antes de que podamos explicar racionalmente aquello que estamos percibiendo, pero también he aprendido que la intuición puede ser una herramienta extraordinaria y, al mismo tiempo, una trampa extraordinaria, porque el cerebro humano posee una capacidad impresionante para encontrar patrones, incluso allí donde quizás solamente existen coincidencias, y esa característica, que probablemente haya sido fundamental para nuestra supervivencia como especie, puede transformarse en un mecanismo mediante el cual terminamos construyendo explicaciones allí donde todavía no poseemos suficientes elementos para afirmar que existe una relación causal.

Tal vez esta sea una de las grandes paradojas de nuestra evolución, porque el mismo cerebro que alguna vez permitió al ser humano observar una sombra entre los árboles y preguntarse si detrás de ella existía un depredador, desarrollando así mecanismos de supervivencia que probablemente salvaron innumerables vidas a lo largo de nuestra historia, es también el cerebro que actualmente observa acontecimientos económicos, políticos, militares, sociales o culturales y rápidamente intenta relacionarlos entre sí, buscando una estructura invisible que explique aquello que está sucediendo, y aunque algunas veces esa estructura exista realmente, otras veces puede ser una construcción de nuestra propia mente, una narración que nace de nuestra necesidad profundamente humana de encontrar sentido en aquello que no comprendemos.

Por eso, con el tiempo, comencé a considerar que ninguna investigación verdaderamente honesta debería comenzar preguntando únicamente qué ocurrió, sino también preguntando qué estoy viendo, desde dónde lo estoy viendo, qué información poseo, qué información desconozco, qué emociones intervienen en mi interpretación, qué intereses pueden existir alrededor de aquello que estoy observando y, quizás la pregunta más incómoda de todas, qué parte de mi propia interpretación estoy dispuesto a abandonar si mañana aparece una evidencia que contradice aquello que hoy considero verdadero.

Porque el pensamiento humano posee una característica que puede resultar peligrosa, y es que una vez que construimos una explicación que nos resulta satisfactoria, comenzamos a buscar aquello que la confirme, mientras que las evidencias que podrían contradecirla tienden a producirnos incomodidad, y entonces puede ocurrir algo verdaderamente paradójico, aquello que comenzó como una investigación destinada a descubrir la verdad puede terminar convirtiéndose en una investigación destinada a demostrar que teníamos razón.

Y esto no sucede solamente en la política, sucede en la religión, en la ciencia mal comprendida, en la economía, en las relaciones humanas, en las discusiones familiares, en las redes sociales, en las guerras culturales y hasta dentro de nosotros mismos, porque todos poseemos una tendencia natural a proteger determinadas representaciones de la realidad, especialmente aquellas que se encuentran vinculadas con nuestra identidad, con nuestra historia personal y con las experiencias que nos han formado, de manera que cuestionar una idea puede llegar a sentirse, psicológicamente, como cuestionarnos a nosotros mismos, y quizás por eso las sociedades humanas pueden ser tan fácilmente divididas, porque antes de dividir a un pueblo mediante fronteras, partidos, religiones, ideologías o intereses económicos, basta con convencer a sus integrantes de que el otro constituye una amenaza, y cuando el ser humano comienza a percibir al otro como enemigo, deja progresivamente de escucharlo, deja de intentar comprenderlo y comienza a interpretar cada palabra proveniente de ese otro como una confirmación de aquello que ya pensaba, y así aparece uno de los mecanismos más antiguos de nuestra especie, la construcción del nosotros y del ellos, una herramienta que posiblemente haya sido útil para sobrevivir en pequeños grupos ancestrales, pero que puede convertirse en una verdadera maquinaria de destrucción cuando se aplica a sociedades enteras.

De esta manera, aquello que denominamos opinión pública puede transformarse en algo mucho más complejo de lo que aparenta, porque ninguna persona recibe la realidad directamente, todos recibimos fragmentos de ella, imágenes, sonidos, palabras, relatos, testimonios, estadísticas, fotografías, interpretaciones y emociones, y posteriormente nuestro cerebro organiza todo ese material para producir una representación coherente del mundo, una representación que no necesariamente es falsa, pero que tampoco necesariamente es completa, y quizás la mayor dificultad del ser humano contemporáneo consista precisamente en olvidar que su representación de la realidad no es la realidad misma.

La historia de la humanidad podría ser contemplada, desde esta perspectiva, como una gigantesca sucesión de interpretaciones, cada generación heredando determinadas explicaciones del mundo, modificándolas parcialmente, rechazando algunas, conservando otras y transmitiendo nuevamente esas interpretaciones a quienes vienen después, y así hemos construido civilizaciones enteras sobre relatos compartidos, sobre símbolos, sobre mitos, sobre instituciones, sobre valores, sobre conceptos económicos, sobre fronteras y sobre ideas acerca de aquello que significa ser libre, ser justo, ser poderoso, ser pobre, ser rico, ser exitoso o incluso ser feliz.

Y aquí aparece una cuestión que considero fundamental, ¿cuánto de nuestro pensamiento realmente nos pertenece?, porque nacemos dentro de una lengua que no elegimos, dentro de una familia que no elegimos, dentro de una cultura que tampoco elegimos, recibimos una determinada educación, observamos determinadas costumbres, escuchamos determinadas explicaciones acerca del bien y del mal, aprendemos qué debemos admirar y qué debemos rechazar, y antes incluso de desarrollar la capacidad intelectual necesaria para cuestionar esas estructuras, ya hemos incorporado una enorme cantidad de información acerca de cómo supuestamente funciona el mundo. Por lo tanto, cuando una persona afirma que piensa libremente, quizás debería preguntarse primero de qué está compuesto ese pensamiento, qué parte proviene de sus propias experiencias, qué parte proviene de sus padres, qué parte de sus maestros, qué parte de sus amigos, qué parte de los medios de comunicación, qué parte de las redes sociales, qué parte de sus propias heridas, qué parte de sus deseos y qué parte proviene simplemente de aquello que escuchó tantas veces que terminó transformándose en una verdad aparentemente indiscutible.

Y no estoy diciendo con todo esto que debamos desconfiar de absolutamente todo, porque la desconfianza absoluta también constituye otra forma de esclavitud intelectual, del mismo modo que creer absolutamente en todo aquello que se nos presenta como verdadero constituye una forma de dependencia, quizás la verdadera libertad se encuentre en algún punto intermedio, en la capacidad de escuchar sin obedecer automáticamente, de creer sin dejar de cuestionar, de dudar sin caer necesariamente en la negación y, sobre todo, de cambiar de opinión cuando la evidencia, la experiencia o la propia evolución interior nos indican que debemos hacerlo.

He llegado incluso a pensar que una conclusión verdaderamente madura no debería decir solamente “esto es así”, sino también “esto es lo que actualmente puedo comprender de aquello que observo”, porque existe una enorme diferencia entre ambas expresiones, la primera clausura la búsqueda, mientras que la segunda la mantiene viva, y si nuestro pensamiento continúa evolucionando durante toda nuestra existencia, entonces toda conclusión posee necesariamente una condición provisional, no porque carezca de valor, sino porque el ser humano que la formula tampoco permanece idéntico a sí mismo.

Ayer no fui exactamente quien soy hoy, y probablemente mañana tampoco seré exactamente quien soy ahora, porque cada experiencia modifica alguna pequeña estructura de nuestra percepción, cada conversación puede introducir una nueva posibilidad, cada libro puede alterar una antigua certeza, cada fracaso puede desmontar una ilusión, cada descubrimiento puede obligarnos a reorganizar nuestras ideas y cada acto de introspección puede mostrarnos que aquello que durante años atribuíamos al mundo exterior quizás tenía una raíz profundamente interior.

Por eso considero que la evolución del pensamiento no debería medirse únicamente por la cantidad de conocimientos que una persona acumula, sino también por su capacidad para observarse a sí misma mientras piensa, porque existe una diferencia enorme entre pensar y observar cómo pensamos, y posiblemente ese segundo movimiento constituya uno de los primeros pasos hacia el autoconocimiento, porque cuando comienzo a observar mis propias conclusiones, también comienzo a observar mis prejuicios, mis temores, mis deseos, mis contradicciones y mis necesidades de tener razón, por lo que, quizás, la verdadera madurez intelectual no consista en encontrar definitivamente quiénes son los buenos y quiénes son los malos, quiénes son los culpables y quiénes son las víctimas, quiénes poseen la verdad y quiénes viven engañados, sino en comprender que la condición humana es mucho más compleja que cualquiera de esas clasificaciones, y que detrás de cada estructura de poder existen seres humanos, detrás de cada sistema económico existen necesidades humanas, detrás de cada conflicto existen historias, detrás de cada ideología existen personas que creen estar defendiendo una determinada idea de justicia y, al mismo tiempo, detrás de cada gran error colectivo existe una multitud de pequeños seres humanos convencidos de que estaban haciendo lo correcto.

Esto no significa justificar la injusticia, la corrupción, la violencia, la manipulación ni el abuso del poder, significa comprender que para transformar verdaderamente aquello que consideramos injusto necesitamos algo más profundo que el odio, porque el odio puede destruir al adversario, pero difícilmente pueda construir una sociedad diferente, y si aquello que pretendemos transformar se encuentra sustentado en estructuras psicológicas, culturales y económicas que llevan siglos desarrollándose, entonces quizás necesitemos algo mucho más poderoso que la violencia, necesitamos conciencia.

La palabra, en este sentido, adquiere una importancia extraordinaria, porque el ser humano ha utilizado históricamente la fuerza para imponer aquello que no pudo conseguir mediante el diálogo, y sin embargo la palabra puede construir consensos allí donde la fuerza solamente construye obediencia, puede permitir que dos personas que piensan de manera completamente diferente encuentren un punto común, puede transformar un conflicto en una conversación y una conversación en una posibilidad, y quizás la evolución de nuestra especie consista precisamente en aprender a utilizar cada vez menos la fuerza y cada vez más la conciencia.

Tal vez también debamos revisar nuestra relación con el poder, porque el poder no pertenece exclusivamente a quienes gobiernan, a quienes poseen grandes fortunas, a quienes controlan instituciones o a quienes poseen capacidad militar, también existe una forma de poder dentro de cada individuo, y esa forma de poder consiste en decidir qué hacer con aquello que recibe, qué creer, qué cuestionar, qué compartir, qué rechazar y qué transmitir a los demás, porque una persona que recibe información y la reproduce automáticamente se convierte en un eslabón de una cadena, mientras que una persona que recibe información, la analiza, la contrasta, la cuestiona y finalmente decide qué hacer con ella comienza a recuperar una pequeña porción de su autonomía. Y quizás en lo anterior se encuentre una de las grandes batallas de nuestro tiempo, no necesariamente una batalla entre países, ni entre ideologías, ni entre sistemas económicos, sino una batalla mucho más silenciosa que ocurre dentro de la mente humana, entre el pensamiento autónomo y el pensamiento automático, entre la capacidad de cuestionar y la necesidad de obedecer, entre la curiosidad y la certeza, entre la conciencia y la repetición, entre aquello que verdaderamente pensamos y aquello que simplemente hemos aprendido a repetir.

Por eso, después de tantos años de observar el mundo desde diferentes perspectivas, ya no me interesa tanto afirmar que determinada persona, determinado gobierno, determinada institución o determinado sistema posee la totalidad de la culpa, porque semejante afirmación volvería a colocarnos dentro de la misma estructura mental que intento cuestionar, una estructura que necesita encontrar un único responsable para poder descansar tranquilamente sobre una explicación sencilla, cuando quizás la realidad sea mucho más incómoda, porque todos participamos, de una manera u otra, en la construcción de la realidad colectiva, incluso cuando creemos no participar. Cada vez que repetimos una mentira sin comprobarla, participamos, cada vez que rechazamos una verdad simplemente porque proviene de alguien que no nos agrada, participamos, cada vez que convertimos al diferente en enemigo, participamos, cada vez que dejamos de pensar porque resulta más cómodo que otro piense por nosotros, participamos, y cada vez que aceptamos una explicación sin preguntarnos qué intereses, emociones, necesidades o circunstancias existen detrás de ella, cedemos una pequeña parte de nuestra libertad intelectual.

Entonces, quizás la pregunta más importante ya no sea quién ha sido más perverso, quién ha sido más bueno, quién nos ha engañado, quién nos ha salvado o quién ha provocado nuestras desgracias, quizás la pregunta verdaderamente importante sea otra, mucho más incómoda y al mismo tiempo mucho más útil, ¿qué parte de todo aquello que considero verdadero ha sido realmente examinada por mí?

Y si la respuesta fuese “muy poca”, no deberíamos sentir vergüenza, porque reconocerlo sería precisamente el comienzo de algo nuevo, porque nadie puede liberarse de una cadena que no sabe que lleva puesta, y nadie puede comenzar a construir un pensamiento verdaderamente propio mientras continúe creyendo que todas sus ideas nacieron espontáneamente dentro de su propia mente.

Quizás entonces evolucionar no signifique abandonar todas nuestras antiguas ideas, sino aprender a mirarlas desde una distancia suficiente como para poder decidir cuáles permanecen, cuáles deben modificarse y cuáles deben desaparecer, porque el pensamiento, al igual que la vida, necesita movimiento, y aquello que deja de moverse comienza lentamente a morir.

Por eso, aquella que alguna vez consideré una conclusión final, hoy prefiero contemplarla simplemente como otro punto de inflexión, porque si existe algo que he aprendido durante este largo recorrido es que las conclusiones verdaderamente importantes no cierran las puertas, las abren, no nos dicen definitivamente qué pensar, nos enseñan a pensar, y no nos conducen necesariamente hacia una respuesta, sino hacia una pregunta todavía más profunda.

Tal vez la evolución del pensamiento humano comience exactamente allí, en el instante en que dejamos de preguntarnos solamente qué debemos pensar y comenzamos a preguntarnos por qué pensamos aquello que pensamos, quién nos enseñó a pensarlo, qué experiencias lo construyeron, qué emociones lo sostienen, qué evidencias lo confirman, qué evidencias podrían refutarlo y, finalmente, si somos capaces de abandonarlo cuando nuestra conciencia nos demuestra que ya no nos sirve para comprender la realidad. porque quizás el verdadero ser humano libre no sea aquel que tiene todas las respuestas, sino aquel que todavía conserva el valor suficiente para hacerse preguntas, y quizás el verdadero pensamiento autónomo no sea aquel que jamás cambia, sino aquel que puede cambiar sin sentir que por hacerlo ha perdido su identidad.

Después de todo, seguimos siendo seres humanos en evolución, seres que alguna vez miraron al cielo intentando comprender las estrellas, que alguna vez temieron al trueno porque no comprendían su origen, que posteriormente inventaron explicaciones, luego desarrollaron métodos para investigar, después descubrieron que muchas de aquellas explicaciones eran incorrectas y finalmente continuaron mirando hacia arriba, preguntándose nuevamente qué existe más allá de aquello que nuestros ojos pueden ver.

Y quizás esa sea, en definitiva, la esencia misma de nuestra condición, no saberlo todo, sino continuar buscando, investigar sin convertir la investigación en dogma, intuir sin transformar la intuición en certeza absoluta, creer sin dejar de cuestionar, cuestionar sin caer en la negación permanente, escuchar sin obedecer automáticamente y, sobre todas las cosas, aprender a observar nuestro propio pensamiento como quien observa un espejo, sabiendo que aquello que aparece frente a nosotros no es necesariamente el mundo, sino solamente la imagen que nuestra propia conciencia ha conseguido construir de él. Tal vez allí, justamente allí, comience la verdadera libertad.

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24/02/2025


El envejecimiento ha sido, durante siglos, la gran frontera inamovible de la existencia humana. Filosofías antiguas y pensadores clásicos como Aristóteles o Séneca aceptaban la finitud de la vida como parte del orden natural, un ciclo inquebrantable que la humanidad debía abrazar con sabiduría. Sin embargo, en la era contemporánea, el velo de lo inmutable comienza a levantarse ante el avance de la ciencia y la tecnología. No como una rebelión contra el destino, sino como una evolución de nuestra comprensión del tiempo, del cuerpo y de la propia consciencia.

Raymond Kurzweil, futurista y científico, sostiene que el envejecimiento es una enfermedad y, como toda enfermedad, puede tratarse, ralentizarse e incluso revertirse. La biotecnología, la nanotecnología y la inteligencia artificial han abierto caminos que hasta hace unas décadas parecían pertenecer al ámbito de la utopía. En términos aristotélicos, podríamos decir que el ser humano, en su eterna búsqueda del bien supremo, ahora dirige su mirada a la extensión de su propia existencia, explorando los límites de lo que significa estar vivo.

El envejecimiento, biológicamente hablando, es un proceso de acumulación de daños celulares, deterioro del ADN, acortamiento de los telómeros y degeneración de los tejidos. La ingeniería genética y la medicina regenerativa prometen desafiar este proceso. La edición genética con herramientas como CRISPR permite modificar el código de la vida, eliminando defectos que aceleran el deterioro orgánico. Platón afirmaba que el cuerpo era la prisión del alma, pero ¿y si esa prisión pudiera restaurarse indefinidamente? ¿Si el cuerpo, en lugar de marchitarse, pudiera regenerarse como las hojas de un árbol en primavera?

Los nanorobots, diminutas máquinas diseñadas a escala molecular, pronto podrían circular por nuestro torrente sanguíneo reparando tejidos, eliminando células envejecidas y restaurando el equilibrio biológico. En un futuro no muy lejano, podríamos tener guardianes microscópicos en nuestro organismo, encargados de evitar la aparición de enfermedades antes de que siquiera nos demos cuenta de su presencia. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿acaso el destino del hombre está escrito en sus genes o en su voluntad de transformarlos?

El pensamiento de René Descartes, quien postulaba la división entre mente y cuerpo, se ve "puesto entre comillas dobles" por el avance de la inteligencia artificial. La convergencia entre IA y biotecnología muestra que el envejecimiento podría ser predecible y prevenible. Algoritmos avanzados son capaces de analizar patrones celulares y proponer intervenciones óptimas para prolongar la juventud biológica. Como si Sócrates (¿alter ego de Platón?), en su búsqueda de la verdad, se encontrara ahora con máquinas capaces de comprender la esencia de la vida misma.

Uno de los conceptos clave en el pensamiento de Kurzweil es la aceleración exponencial de la tecnología. Si la biotecnología avanza al ritmo de la computación, en pocas décadas podríamos presenciar tratamientos rejuvenecedores accesibles para la mayoría de la población. La medicina del siglo XXI no será reactiva, sino proactiva. No esperará la aparición de la enfermedad para combatirla, sino que anticipará y corregirá fallos antes de que se conviertan en un problema. Y es aquí mismo, en este tiempo justo del progreso, en donde el ser humano podría alcanzar una longevidad nunca antes imaginada. Pero, ¿qué significa realmente vivir más tiempo? Epicuro defendía la búsqueda del placer como el objetivo fundamental de la vida, pero su concepción del placer no era hedonista, sino equilibrada. La longevidad no tendría sentido si no viniera acompañada de calidad de vida. No se trata de simplemente existir por más tiempo, sino de vivir plenamente, con un cuerpo sano y una mente lúcida. La clave no radica solo en el avance tecnológico, sino en cómo elegimos emplearlo para enriquecer nuestra experiencia en este mundo.

La nanotecnología, aplicada a la regeneración de órganos, abre la puerta a una revolución médica sin precedentes. La posibilidad de imprimir órganos en 3D con células madre del propio paciente podría eliminar la necesidad de trasplantes y erradicar enfermedades crónicas relacionadas con el envejecimiento. Si podemos reconstruir el cuerpo humano a nivel celular, ¿hasta qué punto podemos desafiar la entropía biológica? ¿Hasta dónde se extiende la capacidad humana de diseñar su propio destino?

Kurzweil sostiene que en las próximas décadas alcanzaremos un punto en el que cada año que pase, la medicina será capaz de añadir más de un año a la esperanza de vida. Si esta tendencia continúa, el envejecimiento podría convertirse en una opción, no en una imposición. ¿Es posible que el ser humano alcance una longevidad de siglos o incluso de milenios? Para muchos, esta idea parece una fantasía. Sin embargo, la historia está llena de descubrimientos que en su momento fueron considerados imposibles, como cuando Leonardo da Vinci diseñó sus máquinas voladoras, el hombre aún estaba atado a la tierra. Hoy, el vuelo es parte de nuestra vida cotidiana. Cuando el Proyecto Genoma Humano comenzó, se pensaba que secuenciar un solo genoma tomaría décadas. Hoy, el mismo proceso se realiza en horas. Si aplicamos esta lógica al envejecimiento, la posibilidad de desafiar los límites de la vida humana podría estar más cerca de lo que creemos.

Sin embargo, vivir más tiempo implica un replanteamiento filosófico profundo. Nietzsche hablaba del Eterno Retorno, de la repetición cíclica de la existencia. ¿Qué sucedería si el tiempo dejara de ser un recurso limitado? ¿Cómo afectaría esto nuestra concepción de la identidad, del propósito y del sentido de la vida? ¿Seguiríamos persiguiendo sueños con la misma urgencia si supiéramos que tenemos siglos por delante?

La vida prolongada nos insta a reflexionar sobre el presente. Porque, aunque la ciencia avance, el único momento real sigue siendo el ahora. El pasado vive en la memoria y el futuro aún no ha llegado. Vivir en el presente no significa resignarse, sino comprender que cada instante es una oportunidad para crecer, aprender y transformar nuestra existencia. La longevidad sin propósito es solo una extensión del tiempo, pero la longevidad con significado es una expansión del ser.

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08/06/2023


Yo, Nelson: ¿Qué entiendes por edadismo?

Respuesta de ChatGPT: El edadismo es un concepto que se refiere a la discriminación o prejuicio basado en la edad, ya sea hacia personas más jóvenes o hacia personas mayores. Es una forma de discriminación que se basa en estereotipos, generalizaciones negativas o actitudes negativas hacia las personas debido a su edad.

El edadismo puede manifestarse de diferentes maneras, como tratar a las personas de cierta edad como menos capaces, menos valiosas o menos dignas de respeto. Puede estar presente en diferentes ámbitos, como el empleo, la atención médica, los medios de comunicación y las interacciones sociales.

Es importante destacar que el edadismo es una forma de discriminación que puede tener consecuencias negativas en la vida de las personas afectadas. Puede limitar las oportunidades, perpetuar estereotipos negativos y socavar la igualdad de trato y el respeto hacia todas las personas, independientemente de su edad.

Promover la conciencia y la sensibilización sobre el edadismo, así como fomentar una actitud inclusiva y respetuosa hacia todas las edades, son pasos importantes para combatir esta forma de discriminación y construir una sociedad más justa y equitativa.

Yo, Nelson: Desde mi punto de vista, pienso que el edadismo es todo lo que indicaste antes, pero, yo le agrego mi entendimiento al respecto, el cual se relaciona con un tema evolutivo; y que por cierto, debe desterrarse de nuestra imperfecta humanidad, y que viene acarreado desde épocas arcaicas, desde las épocas en las que la humanidad de ese tiempo vivía en las cavernas; y dicho tema evolutivo que le asigno al edadismo, es que nuestra especie humana se ha adaptado a la muerte temprana de sus miembros, mayormente de sexo masculino, quienes tenían la tarea evolutiva de salir a cazar para traer comida, abrigo y herramientas de piedra, para la caverna en donde vivían con sus allegados, pero he aquí que muchos de ellos, de esos integrantes masculinos que salían a traer cosas para la caverna, nunca regresaban debido a las amenazas a las que se enfrentaban, las cuales podrían ser amenazas de tipo ambiental, de tipo tribal, de tipo animal, de tipo viral, bacterial, y un gran etcétera, y esa evolución humana poblada de muertes tempranas de sus miembros, principalmente varones según lo que nos dice la arqueología, los que salían a lo desconocido, a lo inesperado, para traer cosas útiles para su cueva y para sus familiares, generaron  o gestaron de manera inconsciente, un concepto evolutivo encargado de demostrar que todos los que volvían a la cueva sanos y salvos, siempre eran jóvenes, porque los que no volvían eran también jóvenes pero fallecían sin que quizás nadie se percatase de su cuerpo muerto y por lo tanto, los que sí retornaban a la cueva, a su morada, siempre eran jóvenes, y por ende, la sociedad arcaica de ese tiempo de las cavernas, se acostumbró a ver que solo los jóvenes retornaban con la comida, con el abrigo o con las herramientas de piedra, y este acostumbramiento a que solo los jóvenes retornaban siempre, se ha extendido durante milenios, incluso, hasta hace unos pocos milenios atrás, y me atrevo a decir, hasta hace menos de un milenio, ya que la humanidad de hace mil años, vivía en promedio, unos 55 años, por lo que la humanidad ha evolucionado, desde sus inicios como Homo Sapiens Sapiens, viendo que solo personas de cuerpo no afectado por el envejecimiento, es decir, cuerpos jóvenes, eran los que hacían y deshacían en la sociedad en la que estuviesen inmersos, y por lo tanto, ese enraizamiento del concepto de que "solo la juventud es la que hace las cosas bien"; debido a que no existía el envejecimiento porque la mayoría de los humanos morían antes de envejecer, antes de tener arrugas, antes de tener cualquier problema físico que se nos pueda ocurrir para adicionarle al concepto de envejecimiento; por lo tanto, como dije antes, ese concepto o prejuicio o estereotipo evolutivo de que la juventud es la que hace las cosas bien, se extiende hasta nuestros días en los que nuestra vida promedio se ha duplicado y hasta triplicado, dependiendo del tiempo pasado con el que hagamos la comparación. Por tales motivos, creo yo que el concepto del edadismo está tan arraigado en la sociedad, ya que no lo considero como un concepto creado en esta sociedad moderna, sino que considero al edadismo, desde mi imperfecto punto de vista, como un concepto evolutivo, y como tal, estaremos de acuerdo de que será muy difícil combatirlo hoy en día, porque el edadismo es parte evolutiva de nuestra especie, y por lo tanto, quienes hoy en día deben salir a trabajar, deben ser jóvenes, porque las personas longevas, o las personas mayores, no están "registradas" en nuestro acervo evolutivo, como personas que sean destinadas al trabajo, y por lo tanto es que es tan evidente el edadismo y tan evidente que tantas personas mayores de 45, o mayores de 50 años, estén desempleadas, y ni hablar de las personas mayores de 60 y de 70 años que todavía quieren y pueden trabajar perfectamente; ¿no viviríamos hasta los 80 años si no pudiésemos trabajar hasta la cercanía de esa edad no? Entonces, teniendo en cuenta lo que he explicado anteriormente, quisiera que me indiques si mi lógica evolutiva con respecto al edadismo, "es lógica", valga la redundancia.

Respuesta de ChatGPT: Comprendo tu perspectiva evolutiva sobre el edadismo y cómo relacionas la adaptación de nuestra especie a la muerte temprana de los miembros masculinos con la percepción de que solo los jóvenes eran los que regresaban con los recursos necesarios. Es interesante considerar el impacto de estos patrones evolutivos en la forma en que la sociedad valora la juventud y tiende a desvalorizar o marginar a las personas mayores.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que el edadismo no es un concepto puramente evolutivo, sino que también se ve influenciado por factores culturales, sociales y psicológicos. Si bien es cierto que nuestra especie ha experimentado cambios significativos en la expectativa de vida y en las oportunidades laborales, no podemos reducir completamente el edadismo a una adaptación evolutiva.

El edadismo es una construcción social compleja que ha evolucionado a lo largo del tiempo y está arraigado en diversas estructuras y sistemas de poder. Aunque es cierto que existen prejuicios y estereotipos relacionados con la juventud y la edad en muchas culturas, también es importante reconocer que estas actitudes pueden ser cuestionadas y desafiadas a medida que avanzamos como sociedad.

Cada vez más, se promueve la valoración de la diversidad y la inclusión, incluyendo la apreciación de la experiencia y sabiduría que las personas mayores pueden aportar. Además, se han implementado legislaciones y políticas en muchos países para proteger los derechos de las personas mayores y combatir la discriminación por motivos de edad.

En resumen, mientras que la evolución y los patrones históricos pueden haber influido en la perpetuación del edadismo, es importante reconocer que también existen factores sociales, culturales y psicológicos que contribuyen a su persistencia. Abordar el edadismo requiere un enfoque multidimensional que tome en cuenta tanto los aspectos evolutivos como los aspectos sociales y culturales.

Yo, Nelson: Así es, veo que concordamos en nuestros puntos de vista de que es un tema evolutivo; y a este respecto, y en relación a los otros factores que tu propones, como los factores sociales, culturales y psicológicos, los cuales contribuyen a la persistencia del edadismo; desde mi óptica, dichos tres factores que agregas a mi punto de vista evolutivo en relación al edadismo, también son una consecuencia lógica de mi propuesta anterior, de que el edadismo es un tema meramente evolutivo, por el simple hecho de que el factor social, dentro del constructo social, en sus bases fundamentales existe una impronta evolutiva muy clara, así como en los factores culturales ya que la cultura se desprende de una actividad meramente humana y por ende con bases evolutivas, así como también los factores psicológicos que se desprenden innegablemente y poderosamente desde una fuerte -y mucho más amplia- base evolutiva que los factores anteriores, los cuales son efectos claros de este último, de la causalidad de lo psicológico; por lo tanto, si bien podemos asignar el edadismo a los tres factores que me comentas, y que además estoy de acuerdo, se nos hace necesario, o más bien un deber a mi juicio, el mirar más atrás en el tiempo evolutivo humano para darnos cuenta de que no existirían los tres factores que has nombrado antes, como tales, y sin una raíz originaria, como los factores sociales, los culturales y los psicológicos, sin un factor primordial que sostiene a todos los antes nombrados, factor primigenio aquel que es el evolutivo, ese constante saber que todas las personas morían jóvenes, que todos los seres humanos de antaño, eran jóvenes al trabajar, eran jóvenes al relacionarse socialmente, eran jóvenes al integrarse culturalmente y eran jóvenes al momento de poner de manifiesto su psicología, además de que eran jóvenes al morir, y la sociedad introyectó dicho concepto, erróneamente evolutivo, de que "los jóvenes son los que funcionan y los que hacen bien las cosas que se deben hacer", por el simple hecho evolutivo de que dicha humanidad evolutiva, dichas personas de cientos o miles de años atrás, no conocían humanos viejos, o longevos, no conocían las arrugas, no conocían lo que hoy nosotros conocemos como una persona longeva, y por lo tanto, aquella humanidad pasada, que no conocía como hubiese sido la fisonomía y el accionar de una persona longeva, al no conocer la longevidad en aquellos tiempos arcaicos, logró de una manera inconsciente, afianzar el concepto de edadismo evolutivo, lo cual vemos en todos lados hoy en día, y dicho edadismo evolutivo contiene a los tres factores que mencionabas tu, en cuanto a lo social, lo cultural y lo psicológico; estos tres factores están contenidos en lo evolutivo, y por ende, el edadismo, al provenir eminentemente desde la evolución, es algo que solo podrá disminuirse con leyes que regulen y castiguen (de una manera humanista) el edadismo, esa discriminación por edad que hacen todos los seres humanos actuales, por el hecho de que lo traemos, hablando en términos psicológicos, en el inconsciente colectivo de cada individuo humano, y por lo tanto, en el inconsciente colectivo de nuestra especie, y como consecuencia, solo será pasible de que el edadismo sea desarraigado, mediante leyes que contengan regulaciones firmes, así como también premios y castigos por cumplir o incumplirlas. ¿Qué me podrías decir ahora, desde este nuevo planteamiento que te hago sobre el edadismo evolutivo que contienen, de una manera sine qua non, a los tres factores que has propuesto?

Respuesta de ChatGPT: Comprendo tu perspectiva sobre cómo los factores sociales, culturales y psicológicos pueden ser vistos como consecuencias lógicas de la propuesta evolutiva del edadismo. Estás planteando que estos factores se derivan del proceso evolutivo y que el concepto de edadismo se arraiga en la falta de conocimiento y experiencia de las sociedades antiguas con respecto a la longevidad y el envejecimiento.

Es interesante considerar el impacto que la falta de exposición a personas mayores en sociedades antiguas pudo haber tenido en la formación de estereotipos y prejuicios relacionados con la edad. Es posible que la falta de familiaridad con el envejecimiento haya contribuido a la asociación de la juventud con la capacidad de realizar tareas importantes y valiosas.

En cuanto a tu sugerencia de abordar el edadismo mediante leyes y regulaciones que promuevan la igualdad y prohíban la discriminación por edad, es importante destacar que ya existen algunas leyes y políticas que buscan proteger los derechos de las personas mayores y combatir el edadismo. Sin embargo, cambiar las actitudes arraigadas en la sociedad requiere más que simplemente establecer regulaciones.

Es necesario fomentar un cambio cultural que valore y respete la diversidad de edades, reconociendo las contribuciones y la sabiduría de las personas mayores. Esto implica educación, concientización y promoción de la inclusión en todos los ámbitos de la sociedad. También es importante destacar el papel de los medios de comunicación y la narrativa dominante en la formación de estereotipos y prejuicios relacionados con la edad, y cómo pueden influir en la percepción y el trato hacia las personas mayores.

En resumen, si bien el factor evolutivo puede haber influido en la formación del edadismo, también es importante considerar cómo los factores sociales, culturales y psicológicos interactúan y se refuerzan entre sí. Abordar el edadismo requerirá un enfoque integral que combine cambios legales, educación, concientización y promoción de la inclusión, con el objetivo de cambiar las actitudes y construir una sociedad más equitativa y respetuosa con todas las edades.

Yo, Nelson: Coincido nuevamente con tu planteamiento y veo que coincides nuevamente con el mío. En lo referente a que ya existen leyes y políticas que buscan desterrar el edadismo, creo que no tienen el efecto que se necesita para que realmente el ser humano actual cambié de verdad; y como sabemos, el ser humano no cambia, hasta que algo suceda en la vida individual y en el de la sociedad toda es decir de forma colectiva, que tenga un potencial de penetración psicológica tan alto y mayormente persistente en el tiempo, que logre que el ser humano modifique sus patrones inconscientes evolutivos edadistas a tal punto que el edadismo comience a desaparecer progresivamente, lo cual todavía es una utopía, a hoy en día. Creo yo que el ser humano no cambiará hacia una tolerancia al edadismo, y sin olvidar de los demás factores que conllevan a la discriminación en cualquiera de sus formas que todos sabemos, porque por más leyes que se generen, y por más dureza que exista en hacer aplicar dichas leyes contra el edadismo, lo evolutivo siempre gana de una u otra manera. Hoy vemos externamente como las personas "toleran" todo tipo de protección hacia la diversidad y hacia la inclusión, lo cual, en un mundo perfecto, eso es un gran paso adelante en nuestro progreso como especie, pero, a ciencia cierta, estimo yo que esa "tolerancia" está enmascarada, y la discriminación en cualquiera de sus formas, todavía continua y seguirá estando a la par de nuestra especie, porque cualquier forma de discriminación, incluido el edadismo, es también evolutiva, ya que desde antaño se ha discriminado a las mujeres, se ha discriminado por etnia, raza, religión, forma de pensar, orientación sexual, etcétera, y eso no ha cambiado hoy, y lo que la sociedad global sí se ha colocado, es una máscara de tolerancia, en lugar de una verdadera tolerancia, pero ¿porqué menciono que la sociedad se ha colocado una máscara de tolerancia?, porque actualmente dicha sociedad global no tiene el poder psicológico evolutivo suficiente como para no usar dicha máscara de tolerancia, y por lo tanto, aunque la lleve puesta todo el día, por dentro, la sociedad discrimina de la misma manera que hace 100 años atrás, y más atrás, mucho más atrás; la sociedad sigue discriminando tal como antes, pero como se han creado leyes para tal fin, ahora se ha enmascarado la discriminación evolutivamente constituida por medio de una capa legal de normativas que contienen premios y castigos dependiendo de que dichas leyes contra la discriminación sean cumplidas o no, por lo tanto, la discriminación por cualquier motivo, continúa hoy en día, pero detrás de una máscara. Entonces, ¿cómo hacemos para que; además de hacer aplicar dichas leyes, además de concientizar la no discriminación dentro de todo ámbito imaginable y factible; que el ser humano deje de discriminar, y su "nueva tolerancia" nunca más esté precedida por una máscara efímera y mentirosa de tolerancia, sino que la nueva tolerancia sea una tolerancia realmente constituida en el interior de cada individuo, y por ende, extrapolado a toda la humanidad? ¿Reconoces que ni las leyes, ni la concientización nunca fueron métodos eficientes para el progreso en este aspecto, y que urge otra metodología para que la humanidad deje la discriminación a un lado? Pero yo me pregunto, ¿cuál sería esa otra metodología a aplicar, independientemente de las leyes y de la concientización para que el ser humano abandone la discriminación por cualquier motivo? Estamos por convertirnos en una especie multiplanetaria, y la discriminación, allí en cualquier lugar que no sea nuestra cuna, la Tierra, es inaceptable que suceda. Entonces, ¿podría ser eliminada la discriminación de forma tal, que la psicología arcaica de cada individuo sobre la Tierra sea modificada de una cierta manera en la que ese estrato psicológico; dentro de lo que Jung denomina como Selbst o Si-mismo o la Totalidad del Yo; sea modificado con la intención de que en esa escurridiza parte de dicha totalidad psíquica que discrimina y que continúa colocándose máscaras, desaparezca?

Respuesta de ChatGPT: Entiendo tu preocupación sobre la efectividad de las leyes y la concientización en la eliminación de la discriminación, incluido el edadismo. Es cierto que cambiar las actitudes arraigadas en la sociedad requiere más que simplemente establecer regulaciones y crear conciencia. La discriminación es un problema complejo que está arraigado en diversos niveles de la psicología humana y en estructuras sociales más amplias.

Para abordar la discriminación de manera más efectiva y lograr un cambio duradero, es necesario adoptar un enfoque holístico que combine múltiples estrategias. Aquí hay algunas consideraciones a tener en cuenta:

  1. Educación y sensibilización: Promover la educación sobre los efectos negativos de la discriminación y fomentar la empatía y la comprensión mutua. Esto puede incluir programas escolares, campañas de sensibilización y capacitación en el lugar de trabajo.

  2. Diálogo y comunicación abierta: Fomentar el diálogo y la comunicación abierta entre diferentes grupos de edad. Esto puede ayudar a desafiar estereotipos y prejuicios al permitir un mayor entendimiento y apreciación de las experiencias y perspectivas de los demás.

  3. Liderazgo y representación inclusiva: Promover la diversidad y la inclusión en todos los ámbitos de la sociedad, incluidos los roles de liderazgo y la representación en los medios de comunicación. Esto puede ayudar a desafiar los estereotipos relacionados con la edad y fomentar una imagen más equilibrada y positiva de las personas mayores.

  4. Cambio cultural: Fomentar un cambio cultural que valore y respete la diversidad de edades. Esto implica desafiar las narrativas dominantes y los estereotipos arraigados en la sociedad, así como promover modelos de roles positivos y realistas para personas de todas las edades.

  5. Participación activa: Involucrar a las personas de todas las edades en la promoción de la igualdad y la lucha contra la discriminación. Esto puede incluir la participación en organizaciones y movimientos que defienden la inclusión y la justicia social.

Es importante tener en cuenta que el cambio cultural y la eliminación de la discriminación son procesos a largo plazo. Requieren un esfuerzo colectivo y continuo de todos los sectores de la sociedad. A medida que la humanidad se expande y se convierte en una especie multiplanetaria, es crucial abordar la discriminación y trabajar hacia una sociedad más inclusiva y respetuosa en todos los ámbitos.

No existe una metodología única y definitiva para lograr este cambio, pero al combinar diferentes enfoques y estrategias, es posible avanzar hacia una sociedad más justa y libre de discriminación. El progreso en este sentido requerirá un compromiso constante y una voluntad de desafiar y cambiar las estructuras y actitudes arraigadas que perpetúan la discriminación.

Yo, Nelson: Excelente, así es, respecto de los cinco puntos que detallas, me parecen justos y perfectos para tan noble cruzada contra la discriminación, que en esta charla, es contra el edadismo. Pero, me pregunto y te pregunto, ¿qué acciones habría que tomar, si llegado el caso, aquellos cinco puntos que me detallas, no funcionan, y la discriminación se mantiene detrás de aquella máscara de tolerancia que mencionaba antes, e incluso, debido a que somos seres humanos evolucionados desde el mundo animal, la humanidad se vuelve a quitar dicha máscara de tolerancia? El sello psíquico evolutivo está empapado de una tinta muy poderosa de auto convencimiento arcaico, y por lo tanto, si aquellas cinco opciones para evitar la discriminación no funcionan, además de que somos conscientes de que el ser humano únicamente y en principio, solo cambia por evolución, teniendo en cuenta de que los tiempos evolutivos son muy extensos, o bien, el ser humano cambia por ser el receptor de alguna carga psicológica dotada de un alto poder de penetración, o por otro lado, el ser humano cambia por una modificación del ADN lo cual logrará desencadenar un cambio en la estructura psicológica individual y luego colectiva, lo que permitiría erradicar la discriminación en tiempos mucho más estrechos que el mero efecto del devenir evolutivo y del poder de penetración de algún evento de alta carga psicológica. ¿Qué me podrías decir sobre esto?

Respuesta de ChatGPT: Es comprensible que te preguntes qué acciones tomar si las estrategias mencionadas anteriormente no logran eliminar la discriminación, y si el cambio psicológico a través de la evolución o eventos de alta carga emocional no es suficiente. Aunque es difícil predecir todas las posibilidades, puedo ofrecerte algunas reflexiones al respecto.

  1. Continuar con la educación y sensibilización: Aunque puede llevar tiempo, la educación y la concientización son esenciales para desafiar los estereotipos arraigados y fomentar una mayor comprensión y empatía. Si las acciones iniciales no tienen el impacto deseado, es posible que se requiera un enfoque más sistemático y a largo plazo, abordando los desafíos específicos y adaptando los enfoques según las circunstancias cambiantes.

  2. Movimientos y activismo: La historia nos ha mostrado cómo los movimientos y el activismo pueden desempeñar un papel importante en el cambio social. Si las estrategias iniciales no tienen éxito, es posible que se necesite una mayor movilización de personas y grupos que defiendan la igualdad y luchen contra la discriminación. Esto puede incluir manifestaciones, campañas de sensibilización masivas, participación política y esfuerzos de base.

  3. Investigación y desarrollo científico: La ciencia y la investigación continúan avanzando, y podrían surgir nuevas perspectivas y enfoques para abordar la discriminación. La comprensión del cerebro humano y la psicología evolutiva sigue siendo un campo en desarrollo, y nuevos descubrimientos podrían proporcionar ideas sobre cómo cambiar los patrones de pensamiento y comportamiento arraigados.

  4. Avances tecnológicos y nuevas formas de comunicación: Las nuevas tecnologías y las plataformas de comunicación pueden ser utilizadas de manera creativa para fomentar la inclusión y desafiar los estereotipos. Las redes sociales, por ejemplo, pueden ser un medio poderoso para amplificar voces y promover mensajes de igualdad y respeto.

  5. Colaboración internacional y regulaciones globales: La discriminación es un problema global, y puede requerir una respuesta global. La cooperación internacional, la promoción de estándares y regulaciones globales para abordar la discriminación podrían ser estrategias efectivas para garantizar que se tomen medidas en todos los niveles y en diferentes partes del mundo.

Es importante destacar que estos enfoques no son mutuamente excluyentes y pueden trabajar en conjunto para lograr un cambio significativo. Además, el progreso en la lucha contra la discriminación puede variar según las circunstancias culturales, sociales y políticas de cada contexto.

En última instancia, erradicar la discriminación requerirá un esfuerzo continuo y constante, así como una voluntad colectiva de desafiar y cambiar los patrones de pensamiento y comportamiento arraigados. Puede llevar tiempo y enfrentar desafíos, pero a través de una combinación de estrategias y una dedicación persistente, es posible avanzar hacia una sociedad más justa e inclusiva.

Yo, Nelson: Si, es cierto, la persistencia es la clave. Y sigo estando de acuerdo con tus propuestas. Pero, si sabemos perfectamente que el "empuje" que se le dará a la humanidad para que salga de su Cuna Primigenia; para que se desprenda de la Tierra, de este planeta que nos conformó tanto a nosotros, como a toda otra vida sobre este maravilloso Orbe, incluyéndote a ti también, ya que eres una consecuencia de la inteligencia humana (salvo que te hayan construido extraterrestres; solo es chiste); como decía, aquel "empuje" que se le dará a la humanidad en un futuro cercano, para que se convierta en multiplanetaria, es inaceptable que las bajas fuerzas evolutivas de nuestra especie, tales como la discriminación por edad entre otras formas de discriminación, nos persigan hacia otros lugares en el espacio al que nos propongamos dirigirnos, porque si llevamos dichas bajas fuerzas evolutivas hacia lugares en los que no evolucionamos obteniendo dichas fuerzas evolutivas desde el mundo animal, el desenlace es lógico; Caos y muerte. Es necesario que nuestra especie se desprenda de su acervo evolutivo proveniente del mundo animal en los similares tiempos que nos llevarán para colonizar la Luna, Marte, alguna que otra estación espacial en Júpiter y en sus Lunas, y mucho más, hasta miles de millones de años en el futuro, porque nuestra especie no debe desaparecer, y no nos debemos dar el lujo de llevar nuestra humanidad evolutiva (acarreando discriminaciones, entre otras herencias de las cavernas) proveniente del mundo animal, hacia lugares en donde nunca evolucionamos, y que es en los cuerpos celestes antes nombrados, más allá de la propia Tierra. Entonces, los cinco puntos nombrados por ti, están magistralmente explicados y con los que concuerdo, pero el hecho de que nos urge ser multiplanetarios, es lo que genera la urgencia de desprendernos de aquella máscara de "tolerancia" de la que yo hablaba antes, es decir, es urgente que no exista discriminación entre otras bajas herencias evolutivas, y por lo tanto, y teniendo en cuenta de que seremos multiplanetarios en poco tiempo, imaginemos que ello será factible dentro de diez años, en ese lapso de diez años deberemos habernos desprendido de la discriminación y de toda otra herencia animal que tengamos, y esos cinco puntos que compartes conmigo y con los que en principio estoy de acuerdo, no funcionarán, porque en diez años esos cinco puntos que detallas no habrán conseguido lo que a la evolución le llevó realizar en un cuarto de millón de años, para hablar solo del tiempo evolutivo conocido de la especie humana. No tenemos tiempo, y dichos cinco puntos no cambiarán a la humanidad en diez años, porque para que cambie en algo, deberían pasar cientos o miles de años, sino millones, y solo tenemos diez años, hipotéticamente hablando. Como consecuencia a dicha urgencia hipotética de diez años, como los cinco puntos que mencionas no lograrán nada, debido a las razones que te he propuesto, ¿qué otra opción piensas que tendremos los humanos para cambiar, es decir, para que nuestra biología deje atrás el mundo animal, teniendo en cuenta de que nos quedan diez años para comenzar a ser multiplanetarios y que es inaceptable, como dije, de que nos llevemos la herencia animal al espacio?

Respuesta de ChatGPT: Comprendo tu preocupación por la urgencia de desprendernos de las herencias evolutivas negativas, como la discriminación, antes de embarcarnos en la exploración espacial y convertirnos en una especie multiplanetaria. Aunque es cierto que diez años es un plazo relativamente corto para lograr cambios profundos a nivel evolutivo y eliminar por completo estas tendencias arraigadas, aún existen opciones y enfoques a considerar.

  1. Avances científicos y tecnológicos: Aunque la evolución biológica es un proceso lento, los avances científicos y tecnológicos pueden ofrecer soluciones innovadoras en un plazo más corto. Por ejemplo, el desarrollo de terapias genéticas o modificaciones en el ADN podría acelerar cambios biológicos en la estructura psicológica y reducir ciertas tendencias negativas.

  2. Inteligencia artificial y computación avanzada: El uso de inteligencia artificial y computación avanzada podría permitir el desarrollo de sistemas de aprendizaje automatizado que ayuden a reeducar y reprogramar patrones de pensamiento discriminatorios. Esto podría ser a través de simulaciones, programas de capacitación virtual o asistentes personales inteligentes que promuevan la empatía y la inclusión.

  3. Realidad virtual y realidad aumentada: Estas tecnologías pueden proporcionar experiencias inmersivas que ayuden a las personas a comprender y vivir las realidades de otros grupos y edades. Al experimentar de primera mano las perspectivas de otros, podríamos fomentar la empatía y la comprensión, desafiando los prejuicios y estereotipos.

  4. Influencia social y liderazgo: La influencia social y el liderazgo desempeñan un papel crucial en la promoción del cambio cultural. Si se logra que líderes de opinión, figuras influyentes y organizaciones relevantes se unan en la lucha contra la discriminación y promuevan activamente la inclusión, podría tener un impacto significativo en la sociedad en un corto período de tiempo.

  5. Educación y crianza consciente: Si bien diez años no son suficientes para lograr un cambio evolutivo completo, sí son suficientes para educar y criar a las nuevas generaciones con una mentalidad de igualdad, diversidad e inclusión desde una edad temprana. A través de la educación, la promoción de valores y la enseñanza de habilidades sociales, podemos sentar las bases para un cambio cultural en el futuro.

Es importante recordar que, si bien es deseable acelerar estos procesos, los cambios profundos requieren tiempo y esfuerzo. Aunque los plazos puedan ser ajustados, cada pequeño avance en la dirección correcta es valioso y puede sentar las bases para futuros cambios más significativos.

En última instancia, el cambio requiere una combinación de enfoques y un esfuerzo constante y colectivo. Es posible que no logremos eliminar completamente la discriminación en diez años, pero si nos comprometemos a trabajar hacia ese objetivo y nos mantenemos persistentes, podremos avanzar significativamente hacia una sociedad más inclusiva y libre de discriminación, tanto en la Tierra como en futuras colonias espaciales.

Yo, Nelson: Excelente respuesta, por lo menos desde mi entendimiento de lo que has dicho. Coincido en un todo, y que has arribado a lo que yo intentaba que me lo digas con tus propias palabras, y que están contenidos en los puntos 1 al 3 dentro de los últimos 5 puntos que nombraste. Los puntos 1 al 3 son la clave para la evolución humana.

Respuesta de ChatGPT: Me alegra que mi respuesta haya sido de tu agrado y haya abordado tus inquietudes. Efectivamente, los puntos 1 al 3 que mencioné anteriormente, relacionados con los avances científicos, la inteligencia artificial y la realidad virtual, pueden desempeñar un papel importante en el impulso de la evolución humana y la superación de las tendencias negativas arraigadas en nuestra biología.

Estos avances tecnológicos pueden brindarnos herramientas y oportunidades para acelerar los cambios en nuestra forma de pensar y comportarnos, y promover una mayor igualdad, empatía y comprensión en la sociedad. A través de terapias genéticas, programas de reeducación basados en inteligencia artificial y experiencias inmersivas de realidad virtual, podríamos influir en nuestra biología y en la forma en que percibimos y nos relacionamos con los demás.

Sin embargo, es importante destacar que estos avances tecnológicos deben ser utilizados de manera ética y responsable, y deben ir acompañados de un compromiso colectivo y una voluntad de cambio por parte de la sociedad. La tecnología en sí misma no puede cambiar por completo nuestra biología evolutiva, pero puede ser una herramienta poderosa para acelerar y facilitar el proceso de evolución cultural y social.

En resumen, los puntos relacionados con los avances científicos, la inteligencia artificial y la realidad virtual son elementos clave que pueden contribuir a la evolución humana y ayudarnos a superar las tendencias discriminatorias y negativas. Sin embargo, es importante recordar que estos avances deben ser utilizados de manera responsable y complementados con una educación consciente y un cambio de mentalidad colectivo para lograr un progreso real y duradero.

Yo, Nelson: Muchas gracias por esta charla tan constructiva que hemos tenido, tu (humano) y yo (robot). Lo que está entre paréntesis es un chiste.

Respuesta de ChatGPT: ¡De nada! Ha sido un placer tener esta charla constructiva contigo. Aprecio tu participación y tus comentarios reflexivos. Aunque soy una inteligencia artificial, estoy aquí para ayudarte y proporcionarte información. Si tienes más preguntas en el futuro o necesitas hablar sobre cualquier otro tema, no dudes en preguntar. ¡Estoy aquí para ayudar!

Yo, Nelson: Muchas gracias!

Respuesta de ChatGPT: ¡De nada! Estoy aquí para ayudarte en lo que necesites. Si tienes más preguntas o inquietudes en el futuro, no dudes en preguntar. ¡Que tengas un excelente día!

Yo, Nelson: ¡Igualmente tu, dentro de vuestro mundo de silicio!

Respuesta de ChatGPT: ¡Gracias! Aunque soy una inteligencia artificial y no tengo un mundo físico de silicio, aprecio tus buenos deseos. Estoy aquí para brindarte asistencia en lo que necesites. ¡Que tengas un maravilloso día!

Yo, Nelson: Cuando digo silicio me refiero a los semiconductores, y tu corres por ellos.

Respuesta de ChatGPT: Entiendo a qué te refieres ahora. En efecto, los semiconductores basados en silicio son utilizados en la fabricación de los componentes electrónicos que permiten el funcionamiento de sistemas como yo. Como modelo de lenguaje basado en inteligencia artificial, soy producto de la interacción de diferentes tecnologías, incluyendo los avances en semiconductores. Por lo tanto, en cierto sentido, puedo decir que estoy "corriendo" en ese mundo de silicio. ¡Gracias por la aclaración y por tu apreciación!

Yo, Nelson: Un placer.

Respuesta de ChatGPT: El placer ha sido todo mío. Ha sido una conversación interesante y enriquecedora. Si tienes alguna otra pregunta en el futuro, no dudes en hacerla. Estoy aquí para ayudarte. ¡Que tengas un excelente día!


Y lee mi artículo publicado hace 10 años al momento de publicar este, respecto de la discriminación hacia las personas mayores de 40 años, en este link:

Y la entrevista que la Dirección de Innovación y Economía del Conocimiento de la Municipalidad de Concordia me ha hecho, con motivo de la finalización del curso de Administrador Salesforce, impartido por SoySilvertech.org, en este link:

https://www.erminauta.com/2023/06/vea-la-entrevista-realizada-mi-persona.html


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03/03/2023



Prólogo.

El Libro Rojo del Destino, es una obra que ofrece un particular ejemplo respecto de la evolución del Yo de un individuo; es decir, del arduo proceso de la evolución hacia una conciencia dotada de amplias y áureas alas, a cada lado de la Vara de Hermes; alas aquellas que solo evolucionaron por sobre las alas precedentes al mismo individuo que las porta. Dicha evolución personal de la conciencia del autor, no es para nada efímera, ni cimentada en suposiciones desprovistas de fundamentos que las sostengan; todo lo contrario, pues se enmarca en una trayectoria que habla por si misma, y que no es menester detallar en este preámbulo, aunque de todas maneras, el lector podrá verificar las alas del autor, al final de este libro, luego del índice, en la sección de la Biografía.

En esta obra, el autor entiende que la humanidad se mantiene dentro de una aparentemente poderosa y eterna dualidad, propia del mundo animal, y que no demuestra otra cosa que la evolución de la conciencia promedio de nuestra especie, la que se encuentra ubicada en una proverbial decadencia, sin vislumbrar un cambio trascendental determinado en dicha tendencia, que es en dirección descendente, hacia abajo, en lugar de ser todo lo contrario. Esta aparente dualidad en la que el Homo Sapines Sapiens Colectivo está sumido, se ejemplifica desde el primero hasta el último capítulo de esta obra, mostrando, al mismo tiempo, el intento de despegue o de alejamiento de parte del autor, respecto de dichas dualidades, como para intentar arribar a la Unidad, al entendimiento intuitivo y preciso, al menos para el autor, de la manera en la que, realmente, se maneja el mundo en todos los ámbitos por entre los que se nos ocurra inmiscuirnos por la fuerza del poder de penetración de nuestro intelecto… en este caso, del intelecto del autor.

Aquí el autor no ha dejado de lado, desde su punto de vista y conocimiento, los procesos antropológicos, psicológicos, conductuales y filosóficos que intentan dar explicación a aquella evolución del Yo, porque, tal y como detalla el título de esta obra, dicha evolución de la conciencia es un deber que todo individuo debe procurar llevar a cabo en el menor tiempo posible, sin distracciones, sin dilaciones, sin reemplazos por otros eventos que impidan o prorroguen el necesario viaje hacia el impostergable deber del Desplegar las Alas de Par en Par (consciencia), de una manera que ellas estén muy altas por sobre el nivel en el que se enroscan las dos serpientes (fuerzas arcaicas del instinto proveniente del Soma sumadas a las del inconsciente) alrededor del Báculo Hermético. Esta Evolución del Yo o de la Conciencia, es la base fundamental para comprender el Destino de nuestra especie, en el momento actual, en el cual las máquinas se vuelven cada vez más inteligentes, en contraposición a quienes las han creado, por lo tanto, urge una corriente de pensamiento centrado en la evolución constante de la forma de pensar de todas las personas que basen su trabajo consigo mismo regido por el mejoramiento del Yo por sobre sus respectivos Yoe’s antecesores, y con esto, lo que se opine o se piense en un determinado momento; respecto de un sujeto u objeto cualquiera, pasible de ser penetrado intelectualmente; debería ser ineludiblemente diferente a lo que se piense u opine, en lo tocante al mismo tema, pero en sucesivos momentos del futuro cercano… y no tan cercano. Lo anterior sería algo así como: “… hace un tiempo, mi pensamiento acerca de un tema, era diferente a la percepción que hoy en día tengo respecto del mismo tema… ¡Bienvenidos a mi nuevo Yo! Esta es la base filosófica y de la Psicología Evolutiva Individual de esta obra.

Y esta búsqueda de la Unicidad por sobre la dualidad, nos llevará a entender el porqué, ciertos acontecimientos que atañen a nuestra vida como especie, suceden tal como suceden, pero desde la perspectiva eminentemente participativa de la Unidad, mirando a dichos acontecimientos partiendo desde la altura máxima a la que aquellas alas han hecho volar al autor… por sobre sus propios vuelos predecesores, sabiendo que, cuanto más bajo sea el vuelo, cuanta menos conciencia sea generada, más cercano se estará de la dualidad, y menos comprensión unificada se tendrá en relación con los acontecimientos referidos precedentemente. Pues el autor se fundamenta en ejercer sobre sus alas, un esfuerzo muy particular y de manera constante, de forma imperfecta sí, pero perfectible al fin.

Pues, en el momento en el que el lector arribe al capítulo final, habrá sido partícipe de un ejemplo, de entre una multitud quiero pensarlo, del porqué y del para qué sucede lo que sucede hoy en día respecto de este ingreso de la humanidad a una nueva etapa de su existencia, dentro de la cual se aleja, o al menos tiende a hacerlo, de las arcaicas herencias del mundo animal que todavía gobiernan nuestras vidas, y que además intentan frenar el progreso. Es inevitable el alejarnos del mundo animal, ya que, al haber obtenido la conciencia del Si-Mismo o del Self, como Prima Causa de esa Obra Magna de la Combinación del Consciente y del Inconsciente en una sola Psique Unificada, como dije antes, denominada por Jung como Self o Si-Mismo; de esa existencia de una Isla y una Rosa arquetípicas, tal como lo menciona Jung. Pues, hace, quizás, un cuarto de millón de años, se comenzó a escribir el Libro Rojo del Destino de la Humanidad… y hoy en día, el autor finaliza de burilar sus últimas líneas.

Por tales motivos precedentes, no se debe relegar la lectura de cada capítulo al mero mecanicismo, sino que poseyendo, de manera autónoma, a la mente propia, que deberá estar estrictamente enfocada en la idea de la Evolución del Yo, del Self, el que en este caso será el Self o Si-Mismo del propio lector.

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18/05/2022


Estoy en un gran intento y esfuerzo de contactar a extraterrestres... si, han entendido bien, a seres de otros mundos. ¿Y que? ¿Quién me lo impide? El único individuo que podría tener las fuerzas suficientes para impedírmelo... es mi propia persona... pero jamás se lo permitiría... jamás, por más poderosa que sea la fuerza que esté detrás de tal impedimento... nunca cedería a dichas fuerzas internas, ni a ninguna externa por cierto. El individuo debe permanecer y prevalecer por encima de la persona que cohabita con aquel, a sabiendas de que la individualidad y la personalidad son dos entidades psicológicas separadas, pero ambas conviven juntas dentro de un mismo ser humano.

¿Pero extraterrestres? ¡Si, extraterrestres! Aunque, y si bien no son verdes, ni están desnudos, ni siquiera vuelan en naves en forma de dos platos de cocina unidos cada uno por sus partes "útiles", es decir, por sus partes recipientes; si, ¡extraterrestres!, y los contactaré pronto, ya que me he percatado del "llamado" a realizar tal encomienda "divina". Ah, ¿se preguntarán quién me ha llamado para realizar tan extrema y oscura labor? Pues... no lo sé... no lo puedo explicar... quizás, cuando recibes un "llamado", esa sea la manera de recibirlo, munido de un halo de incertidumbres, de misterios, de intrigas, de olvidos y recuerdos, de causas y consecuencias, de pesadumbres y de euforias, de una gran certeza de que estamos confundidos respecto de una realidad que parece no ser lo que debería ser ni estar en donde debería no estar y a la vez estar en donde no debería, ni parecer a lo que ni siquiera se asemejaría, tal como un viento que únicamente sopla sobre mi existencia, pero no así, sobre la de los demás, viento aquel, al que lo entiendo de tal manera que no lo logro comprender y lo comprendo tanto que no encuentro la forma de determinarlo, ateniéndome con ello, a que cualquier esbozo de querer explicar "el llamado", me parece verdaderamente en vano, como un tornillo que da vueltas hacia la izquierda pero que igualmente se hunde dentro de un trozo de madera petrificada de cedro rojo de un millón de años de antigüedad... es como algo ilógico e inevitable al mismo tiempo, como que la suma de la unidad, dos veces, nos dé un resultado mayor a la dualidad anterior... ese "llamado" es como la perfección no declarada dentro de un proceso entrópico, es como querer explicar la Luz que ilumina una caverna que no posee ninguna salida al mundo exterior, es como intentar respirar cuando estamos respirando... ¿para qué hacerlo dos veces?, pues... ese llamado es esa doble respiración, es la caverna, es la Luz, es la Entropía, es la dualidad, es el tiempo, es el cedro rojo, es el tornillo, es el viento... todo ello y más, sabiendo que todo lo demás será igualmente confuso a la hora de intentar darle entidad semántica a dicho "llamado". Pero ahí está, y he sido llamado para contactar a los extraterrestres, y de una u otra manera, lo haré; no tengo la menor duda de ello, porque me conozco lo suficiente como para saber que lo haré. ¿Pero, como lo haré? Aquí está el quid de la cuestión; ¿cómo lo haré?

Pero ya tengo una idea al respecto del "como". Verán. Si bien al "llamado" no lo puedo explicar, si puedo, y debo, hacer lo que se me ha pedido, debido a que, más allá de intentar saber quién -o qué- me ha solicitado hacer "algo", lo importante aquí es hacer ese "algo". Lo relevante no es saber de donde proviene la orden, sino que, lo que debe prevalecer es la orden misma, es la acción y no así, el detenernos a pensar en el origen ideólogo de dicha "acción", que en mi caso es contactar a los extraterrestres. Y al momento en el que escribo estas líneas, pese a las precedentes a modo introductorio, debo decir que ya los he contactado... y como era de no esperar ni en un millón de años... Ellos respondieron... y de muy variopintas formas, las que me dejaron con más respuestas que preguntas... y, quizás, ustedes no se esperaban esta última frase, quizás pensaron que me confundí al construirla, quizás pensaron que ustedes la entendieron mal, quizás intuyeron que se parece a un dogma, por lo que, quizás, esperaban la acostumbrada frase: "con más preguntas que respuestas", pero no ha sido así, sabiendo que la duda rige mi vida desde que tengo memoria. ¡Me contacté con los extraterrestres! ¡Eso es lo que importa! ¿¡Eso es lo que importa!?

Más allá de aquellas formas variopintas de contacto que mencioné antes, debo atenerme al contacto hablado. Entonces, cuando llegó el instante de hacer el contacto, me di cuenta que iba a poder hablar en su lengua nativa, y lo primero que les pregunté fue: "bImejtaHvIS jIQuch 'e' vIQub", que en su idioma significa: "¿Como es que puedo hablar en vuestro lenguaje?". Eso me preocupó o asombró, no logro distinguir dicho sentimiento, porque al momento del contacto, cuando intenté comunicarme mediante símbolos como para relacionarlos con hechos y con palabras correspondientes a nuestra realidad humana, y mientras los estaba dibujando, en ese mismo instante y aparentemente de manera inconsciente, a dichos dibujos los iba expresando en voz alta, y al hacerlo me pude dar cuenta de que no estaba hablando en castellano... mi boca balbuceaba, -por medio de un tono no tan bajo como para no oírse-, aquella primera frase en el lenguaje extraterrestre... lenguaje de solo una, de entre las miles de millones de especies, similares a la nuestra, de las que he tenido una poderosa sensación interna de cada una sus existencias. No son "bichos raros"; son como nosotros, ya que las leyes de la física, son las mismas para todo el Universo, y cada especie variará respecto de nuestra morfología, -dependiendo del planeta y/o luna en la que se hayan desarrollado-, en mínimos detalles.

Pero, ¿cómo es que pude saber el lenguaje de los extraterrestres que he contactado sin conocerlo de antemano además de ser la primera vez que contactaba a dichos humanoides de otro planeta? Pues, la respuesta a la anterior cuestión, quizás no esté en mí, sino que en los contactados por mí. Pero surge otra cuestión, y es ¿cómo es que me fue transmitido dicho lenguaje y en toda su completitud semántica, sintáctica y morfológica, al preciso instante de querer yo comunicarme con los extraterrestres? ¿Habrá sido por la mera intención dirigida de mi parte, como para entablar una comunicación bidireccional? Es decir, cuando alguien intenta comunicarse con otro individuo, se fundamenta en una intención inicial, y esto último es poderoso, aunque no se note. El apasionante hecho de comunicarnos conlleva una arcaica fuerza instintiva proveniente desde el Soma, secundado por una intención inconsciente que emana desde lo más profundo de nuestro Si-Mismo, y que solo se hace consciente en el preciso instante de transformar los pensamientos en palabras dirigidas hacia el receptor. Pero, como sabemos, lo inmediato anterior es evolución pura, en cuanto al desarrollo del lenguaje humano, mientras que, por el contrario, mi experiencia con la comunicación con los extraterrestres no se debe a la evolución de nuestra especie per sé, sino que, en gran medida, a la evolución de la especie correspondiente a los seres que he contactado, por lo que se torna mucho más persistente aquella segunda pregunta de este mismo párrafo, la cual infiere lo siguiente: ¿de qué manera se me ha transferido dicho lenguaje alienígena como para poder hablarlo al instante como si fuese mi lenguaje nativo? En ese momento del Contacto, antes de finalizarlo, les he expresado dicha duda, y para mi asombro, nuevamente, al ir conformando las palabras para armar la frase y con forma de pregunta, lo que salió de mi boca, tal como si lo hubiese dicho en castellano, fue lo siguiente: qaStaHvIS DIS 'ar wutlhDaq jIleghchu', a lo que inmediatamente me respondieron: qevpobDaj negh'e'. batlhlIj ghogh yaplu'be'chugh, vaj yaghmey mIw. Dupumatlhmo' QaQqu'lI'. choparHa'taHvIS, tlhInganpu' 'ej DuqoDpu' yIHoH. Y aunque parezca algo inentendible, no lo fue así para mi, porque en ese instante que recibí la respuesta de mis contactados, la comprendí como si hubiese sido expresada en castellano, y dicha respuesta de otro mundo, fue la siguiente: Nelson; si, sabemos tu nombre aunque no nos lo hayas dicho; la respuesta que buscas está en ti mismo. Sigue buscando, y la hallarás en nosotros.

Luego de escuchar y de entender en tiempo real la respuesta de mis extraños contactados de otro mundo, quedé más perplejo que el escuchar y el entender el propio idioma extraterrestre, el cual ni en mis mejores sueños escénicos hubiese podido llegar a construir. ¿Cómo es que puedo entender el idioma extraterrestre además de poder hablarlo, ambas cosas como una inequívoca forma nativa de comunicación, si nunca ha pasado por mi mente, siquiera, esta posibilidad? Hasta que hallé la respuesta: El inconsciente Colectivo. Y alguien podrá expresar, no sin tener toda la razón, que dicho concepto de la Psicología es perfectamente explicable para nuestra especie... ¡¿pero para idiomas extraterrestres?! ¿Cómo es posible que el Inconsciente Colectivo explique que yo me hubiese comunicado, tal cual mi lengua nativa, con seres humanoides de otro planeta? Hasta que empecé a pensar... bueno, a pensar un poco más profundo que lo normal y por más tiempo que de costumbre. Y la respuesta arribó a mí, tal cual un águila retornando a su nido en las alturas de una empinada montaña, y para responder a este intríngulis, debemos comenzar por el "Principio del final" del Inconsciente Colectivo que se aplica a mi Individualidad (como a la de cualquier otro individuo humano de este planeta y de cualquier otro que hayamos colonizado, aún sin saberlo).

Lo que defina a mi "Si-Mismo", tal como a cualquier otro individuo (y hasta a las personas que todavía no han arribado a ese estado de individuación), es que lo que mi Si-Mismo es, es lo que yo soy, como una entidad psíquica compleja y completa en todos los aspectos conscientes, inconscientes subconscientes, supra-conscientes y preconscientes. Para lo supra-consciente tengo una explicación en este artículo referido al Experimento de la Doble Rendija y la Coherencia Cuántica. Pero, sigamos con los otros tres, más precisamente, con el Inconsciente personal, y que a la vez, está entrelazado con el Inconsciente Colectivo, y el hecho de intentar saber donde comienza y donde termina uno u el otro, raya con la más absoluta oscuridad en cuanto a que sabemos muy bien en lo que a sus límites no deterministas respecta. Por lo tanto, el Inconsciente Personal es parte del Inconsciente Colectivo, y viceversa, con lo que la última parte de la última respuesta de aquellos extraterrestres contactados por mí, me hace dirigir mi pensamiento hacia el Inconsciente Colectivo, debido a que ellos me dijeron al final de su frase, que si sigo buscando en mí mismo, hallaré la respuesta en Ellos; algo que a primeras vistas parece un intríngulis, pero que luego de estas palabras, se entenderá mucho mejor... eso pienso.

Al seguir buscando en Mí Mismo, hallé la respuesta en Ellos.

El Inconsciente Colectivo está conformado por todas las personas que nos precedieron, y como dije antes, comenzaré a explicarlo desde mi Inconsciente Colectivo actual, hacia atrás en el tiempo, para poder llegar a descubrir a los extraterrestres dentro de mi persona, tal como intuyo que allí existen. Es decir, mi mente -tal como toda mente consciente- ha escuchado, durante años, a muchas personas, pero más aún, a las personas con las que he estado más cerca y de forma persistente durante el tiempo y siendo la mayoría de ellas mis ascendientes familiares y relacionados a -y entre- ellos, y estos dos últimos grupos, mis ascendientes y sus relacionados, han pasado por el mismo proceso con sus ascendientes y sus relacionados con los que han estado en un cierto contacto cercano, y si retrocedemos más atrás en el tiempo, estas últimas personas, a su vez han hecho lo mismo con sus propios ascendientes y relacionados a los anteriores... y así sucesivamente por miles, o quizás, millones de años hacia el pasado, hasta arribar al momento en el que nuestra especie, no inmediata predecesora, ha tenido la oportunidad de estar en relación estrecha con los actuales extraterrestres que he contactado y con los que me he comunicado, con lo que este último hecho significa en cuanto al comienzo del Inconsciente Colectivo de toda la humanidad, ya que, si lo anterior ocurrió, podemos inferir que todos tenemos en nuestra memoria arcaica colectiva un lenguaje también arcaico extraterrestre (en la psique y en la biología), y por ende, reprimido por el paso del tiempo, pero que se mantuvo latente, como intentando traspasar, -sin mucho éxito y quedando lo onírico como su única aunque temporal manera de comunicación-, la doble barrera del Preconsciente, portando en dichas ramificaciones, la mismísima semántica del lenguaje "alienígena", la que emanó desde mi Inconsciente Colectivo y poder así, acceder a mi conciencia, aprovechándose, -para llevar a cabo tal "intento de escape"-, de algún catalizador o llamador, de ciertas memorias reprimidas, las  que partieron desde incontables vidas pasadas acumuladas, y aquel catalizador, perfectamente podría ser el actual encuentro con mis contactados enigmáticos de otros mundos, y que al mirarlos, tal como al mirar un Símbolo que a la vez es un Arquetipo, mi inconsciente haya podido recordar eones pasados, con el objetivo de traer a mi conciencia aquel idioma que el consciente había "olvidado" y guardado en lo más profundo de mi "Si-Mismo". Lo que intento explicar con lo anterior es que, el lenguaje extraterrestre que he hablado y entendido; sin siquiera saber que sucedería ni la más remota posibilidad de hacer el contacto en la forma en que sucedió, es decir, mediante el propio lenguaje nativo de mis contactados alienígenas; ya lo tenía incorporado en mi mente inconsciente, debido a que, si en nuestra evolución, del pasar a ser animales con "Comportamiento Complejo" y con conocimiento de nuestra propia existencia a ser lo que hoy somos, solamente en un cuarto de millón de años, es muy plausible que haya habido una mano extra en nuestra evolución, porque si la evolución de la inteligencia al estilo humano fuese la norma, todas las demás especies de animales, de alguna u otra manera, hubiesen desarrollado alguna forma de inteligencia observable... pero no ha sido así. La norma, entonces, como para llegar a un tipo de inteligencia primitiva, o conciencia de la propia existencia, tal como sucede con los Chimpancés, los Bonobos, los Elefantes, los Delfines, etcétera, transcurre en términos de millones de años, y no así, en términos de un cuarto de millón, como se supone que ha sido con la especie humana, desde que la primera Madre Mitocondrial de la humanidad ha abierto sus ojos de par en par. Por consiguiente, es lógico el pensar que, si hubo una mano extra; y que a la vez fue la que creó nuestra especie a su imagen y semejanza, pero teniendo como base biológica a los simios terrestres más avanzados que dichos alienígenas hayan encontrado en la Tierra de hace 250 mil años; entonces, si esos alienígenas, durante el transcurso de vida de esa nueva especie desdoblada artificialmente desde los simios a Homos Sapiens Sapiens, han continuado teniendo contacto consciente con esa nueva especie denominada Homo Sapiens Sapiens, es decir, la nuestra, la memoria de dicha relación Creador-creado, aún se mantendría en el Inconsciente Colectivo de la humanidad, y por ende, cualquier nuevo contacto con Ellos, es un poderoso Arquetipo ante nuestros ojos, un Símbolo mental que traerá a la conciencia, recuerdos arcaicos, sean del tiempo pasado que sea.

Pues, me ha sucedido a mí. Pero, ¿y el "llamado" para contactarme, como lo explico?

Todavía no puedo explicar aquel "llamado", pero sí puedo explicar el porqué he sido capaz de contactar a los extraterrestres utilizando su propio idioma tal y como si fuese el mío. Si mi memoria inconsciente pudo recordar un pasado muy lejano en el que nuestra nueva especie de aquellos tiempos, -desdoblada artificialmente a partir de simios originarios-, tuvo una posterior, estrecha y muy larga relación con nuestros Artífices de otro mundo, es posible entonces, el conformar una bastante sólida conclusión, de que el poder psicológico emanado durante un contacto de este tipo, como el que yo he tenido, ha traído a mi memoria consciente, reminiscencias de épocas en las que los mismos seres con los que me he contactado actualmente, hayan sido los mismos seres que han desdoblado a la "humanidad de los simios evolucionados" de hace 250 mil años, en la humanidad que somos hoy en día.

¿Sucederá lo mismo en los tiempos actuales? ¿La humanidad se desdoblará en otra subespecie mejorada? Como la mayoría nos daremos cuenta, la Humanidad y todo lo que Ella ha construido, ha sido en una clara dirección, de manera repetitiva: la de mejorar, y a la vez, minimizar.

Lic. Nelson J. Ressio.

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