ERMINAUTA Framework 2026

Herramientas de inteligencia artificial

Accesos actualizados para chat, generación visual, transcripción de audio y experiencias interactivas.


¿Te gustó esta Web? Haz clic aquí para recibir novedades.
Mostrando las entradas con la etiqueta Compás. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Compás. Mostrar todas las entradas

11/07/2023


Sumerjámonos juntos en un universo de símbolos místicos y números enigmáticos, en donde la sabiduría ancestral y el poder de la mente se entrelazan en un ballet cósmico de significados ocultos. Adéntrate en las profundidades del simbolismo masónico, donde el Compás y la Escuadra desvelan secretos numéricos que trascienden lo tangible. Prepárate para un viaje en el que descubrirás que los números tienen vida propia y revelan verdades esenciales sobre nuestro universo y nuestra existencia.

En este fascinante recorrido, exploraremos el intrincado entramado de los símbolos masónicos y desvelaremos los meta-símbolos ocultos que yacen bajo su superficie. Descubriremos cómo los números se entrelazan de manera ingeniosa en cada trazo y ángulo, revelando un mensaje numérico profundo que solo unos pocos privilegiados pueden percibir. Desde la misteriosa suma de los extremos del Compás hasta la presencia constante del número 9, desvelaremos los vínculos numéricos que conectan cada elemento simbólico y trascienden su aparente significado.

Sin embargo, este viaje no es para los débiles de espíritu ni los que temen la soledad. Aquellos que se aventuren en este camino se enfrentarán a la dura realidad de una sociedad superficial y trivializada, donde los egos dominan y los verdaderos buscadores de conocimiento son una minoría dispersa. Pero aquellos que perseveren, encontrarán una recompensa invaluable: la posibilidad de alcanzar la elevación y la comprensión de una Verdad Primordial que aguarda en las profundidades de su propia evolución personal.

Prepárate para descubrir los secretos numéricos que se esconden tras los símbolos masónicos y adéntrate en un viaje único hacia la expansión de la mente y la revelación de la Verdad. Atrévete a desafiar los límites de lo convencional y sumérgete en un océano de conocimiento numérico que cambiará tu percepción del mundo que te rodea.

Bienvenido a un viaje donde los números hablan y los símbolos revelan su verdadera esencia.

En muchas ocasiones, me he encontrado con personas que no logran comprender la esencia de mis artículos. Específicamente, aquellos en los que me sumerjo en un universo de números diversos, cada uno con su propio valor y significado. Ante estas circunstancias, mi respuesta inevitable es que estos artículos están destinados únicamente a aquellos que poseen los ojos adecuados para percibirlos. No lo digo con vanidad, sino como una mera expresión de la verdad, porque la verdad, aunque a veces duela, siempre sigue siendo verdad por más que, supuestamente, "no existan verdades absolutas", más allá de la frase entre comillas.

Permíteme brindarte un ejemplo relacionado con uno de los símbolos masónicos más representativos: el Compás. Este símbolo, que representa los límites que el ser humano debe tener, ya sea impuestos por el Gran Arquitecto del Universo, el Big Bang, Dios o incluso la propia psique individual de cada persona, se encuentra por encima de conceptos como la justicia, la rectitud y la equidad. Estos últimos están unidos por el vértice de la ética y la moral, que a su vez emanan de la Escuadra. Estas representaciones arquetípicas del símbolo masónico nos recuerdan constantemente que debemos aspirar a la perfección eterna, pero más allá de ser un dogma, este símbolo tiene aplicaciones y variantes adicionales. Para comprender este concepto, te invito a observar detenidamente la imagen superior, donde podrás vislumbrar la razón detrás de mi interés por los números y las huellas numérico-lingüísticas de los diversos sucesos ocurridos en todo el mundo y en diferentes escenarios.

Ahora, detengámonos un momento y consideremos la existencia de otros meta-símbolos ocultos dentro de los símbolos masónicos. ¿Cuántos podrían haber y qué propósitos podrían cumplir? No pretendo hacer juicios de valor sobre el bien y el mal en este mundo. Mi enfoque se basa en que el resultado final de la aplicación de un símbolo debe ser bueno y positivo para el mundo en general. Personalmente, me dedico a la observación y al pensamiento, fundamentándome en el estudio y en mi propio crecimiento para, posteriormente, poder contribuir al desarrollo de los demás dentro de mis capacidades inherentes.

Ahora, adentrándonos en el análisis de los números detallados en la imagen, es importante destacar que la suma de todos los extremos del Compás y la Escuadra resulta en el número 9, que es el valor del pináculo del Compás. Este punto representa la apoteosis en las diversas subjetividades que le atribuyamos a este símbolo. Por ejemplo, si sumamos los extremos inferiores del Compás, obtenemos 3 + 6, lo que da como resultado 9. Si procedemos de manera similar con los extremos superiores de la Escuadra, es decir, 8 + 7 + 1 + 2, obtendremos 18, y sumando nuevamente esos dígitos, llegamos nuevamente a 9. Además, si sumamos los valores inferiores de la Escuadra, 5 + 4, nos encontramos nuevamente con el hermoso número 9, el cual también es el extremo superior del Compás, aquel que el Gran Arquitecto del Universo, o cualquier ser humano que haya alcanzado su propia apoteosis, sostiene con firmeza. El 9 está en todas partes dentro del símbolo masónico, incluso cuando no es evidente, su presencia es omnipresente.

El número 9, con su enigmática presencia, despierta nuestra curiosidad y nos invita a reflexionar sobre su profundo significado simbólico. En el mundo de la numerología, el 9 es considerado un número sagrado y poderoso, que encierra un potencial transformador y de culminación.

En el contexto de los símbolos masónicos, el número 9 se revela como el pináculo del Compás, el punto más elevado que representa la apoteosis, el estado máximo de realización y perfección del ser humano. Al sumergirnos en la suma de los extremos del Compás y la Escuadra, descubrimos que, sin importar cómo combinemos los valores, el resultado siempre es el número 9, reforzando su importancia y omnipresencia dentro del simbolismo masónico.

El número 9 nos invita a contemplar la totalidad y la integridad, ya que es la suma de todos los dígitos anteriores. Representa la culminación de un ciclo, la llegada al punto de inflexión donde se cosechan los frutos de un arduo camino recorrido. Es el número de la plenitud y la sabiduría adquirida a través de la experiencia.

En lo más profundo de su esencia, el número 9 nos desafía a trascender los límites de nuestra propia existencia, a elevarnos por encima de lo común y a buscar la excelencia en todas nuestras acciones. Nos recuerda que cada uno de nosotros tiene el potencial de alcanzar un estado de perfección individual, en el cual la ética, la moral y la rectitud se entrelazan para guiar nuestro camino.

Además, el número 9 nos habla de la conexión universal y la interrelación entre todas las cosas. Como una huella numérica que se repite en diferentes contextos, nos invita a reconocer la unidad subyacente en la diversidad, a comprender que todos estamos interconectados en este vasto entramado cósmico.

En última instancia, el número 9 nos incita a buscar la verdad más profunda dentro de nosotros mismos, a emprender un viaje de autoconocimiento y evolución personal. Nos insta a abrazar la soledad de la exploración interior, donde encontramos las respuestas a preguntas trascendentales y descubrimos nuestra propia Verdad Primordial.

Así, el número 9 se convierte en un faro de luz en nuestro camino, recordándonos que estamos destinados a ser eternos buscadores de conocimiento y perfección. Nos desafía a superar nuestras limitaciones, a adentrarnos en lo desconocido y a convertirnos en espectadores privilegiados de la grandeza que yace en lo profundo de nuestro ser.

Permíteme aclarar, que mi intención no es afirmar que la masonería promueve estos meta-símbolos, ni mucho menos. Más bien, estos símbolos en sí mismos poseen una carga numérica ancestral que nos trasciende a todos. La masonería, basada en dicho sincretismo filosófico ancestral, utiliza los símbolos como representación del Verdadero Hombre, aquel dotado de buenas costumbres, moral estricta y ética impecable. Este hombre es un estudioso alejado de la simplicidad y las banalidades que emanan de una sociedad superficial, la cual devora a una minoría que busca escapar de ella pero que, en última instancia, acaba volviendo, arrastrada por su propia debilidad de carácter, hacia el mundo de la simplicidad y las bajas morales y éticas que todos conocemos.

La sociedad actual está dominada por poderosos egos provenientes de una mercadotecnia deshumanizada que exalta nuestros instintos más primitivos y reprime al Homo sapiens sapiens. En este contexto, es difícil que la sociedad pueda mejorar por sí misma, y arrastra consigo a aquellos individuos que intentan cambiarla. Sin embargo, debido a su falta de carácter, estos individuos terminan siendo devueltos al seno de una sociedad trivializada, infantilizada, carente de pensamiento crítico y en constante búsqueda de la felicidad perpetua. Aquellos que piensan consumen mucho menos que aquellos que no lo hacen, estos últimos se encuentran bajo la influencia de sus propios egos. Entonces es justo aquí, en este momento crucial, en el cual aquellos que no se permiten asimilar estos símbolos antagónicos a los masónicos, ya sea a través de la fortaleza de su carácter o de su propia apoteosis, cuando pueden elevarse y adquirir una mayor conciencia, pero esto tiene un alto costo: la soledad. Se convierten en una minoría dispersa en diferentes puntos del planeta Tierra. Sin embargo, es precisamente en la soledad donde se revelan cosas que otros no ven y se experimentan sensaciones que la mayoría no comprende. El sufrimiento derivado de la soledad nos impulsa hacia una nueva etapa evolutiva en nuestro proceso de individuación. Aquellos que huyen del sufrimiento y se refugian en el mundo infantilizado de lo paterno/materno jamás se convertirán en individuos verdaderos, nunca alcanzarán la elevación y jamás serán conscientes de la Verdad Inocultable. Jamás serán espectadores privilegiados en primera fila de aquello que denominamos la Verdad Primordial, la cual cada uno de nosotros debe descubrir en nuestro interior. Esta verdad nos espera en cada rincón de nuestro proceso de auto-evolución personal.

En este intrincado laberinto de símbolos y números, hemos desentrañado algunos enigmas de la masonería y explorado la profunda conexión entre las formas y los valores numéricos. Hemos descubierto cómo los símbolos masónicos, lejos de ser meras representaciones visuales, encierran una sabiduría ancestral que nos desafía a trascender los límites de lo superficial y adentrarnos en el reino de la verdad y la evolución personal. A medida que nos adentramos en esta odisea, hemos reflexionado sobre la sociedad actual, dominada por egos deshumanizados y una búsqueda constante de una felicidad efímera. Hemos descubierto la importancia de cultivar un carácter fuerte y resistente, capaz de resistir las tentaciones de una sociedad trivializada y encontrar la soledad en la que la verdadera sabiduría florece. Pero nuestro viaje no termina aquí. Los secretos numéricos y simbólicos que hemos explorado son solo la punta del iceberg en un vasto océano de conocimiento y comprensión. Continúa navegando en mi sitio web, en donde encontrarás más escritos que abordan temas similares, desvelando nuevas capas de significado y revelando aún más "secretos ocultos". Ingresa a mi universo de conocimiento y descubre cómo los números y los símbolos pueden transformar tu percepción y enriquecer tu vida. Permíteme guiar tu mente hacia nuevas fronteras de la comprensión y la consciencia, mientras desentrañamos juntos, los misterios que subyacen bajo la superficie de lo aparente.

No te conformes con lo superficial, aventúrate en lo desconocido y despierta la chispa de la curiosidad que anida en tu interior. Sumérgete en una travesía hacia la verdad y hacia la autotrascendencia, en donde la mente se expande y el espíritu se eleva.

Lic. Nelson J. Ressio.

¿Te gustó esta Web? Haz clic aquí para recibir novedades.

15/12/2017


Ni la sociedad, ni el hombre, ni ninguna otra cosa deben sobrepasar para ser buenos los límites establecidos por la naturaleza.

Hipócrates.

"Mi libertad se termina donde empieza la de los demás."

Santo Tomás de Aquino. 



Una de las tres grandes luces de nuestra Querida Orden Masónica, la que nos invita a percibirla ante nuestro entendimiento, para que sea utilizada correctamente, por nosotros y sobre nosotros, como Obreros de nuestros propios templos de virtudes, durante el duro, pero imparable proceso que nos conduce hacia nuestra auto-construcción, hacia nuestro auto-conocimiento, hacia el preciso instante en que comprendemos hasta donde podemos llegar con nuestros actos, para poder vislumbrar y no traspasar nuestros propios límites, durante momentos ciertamente remediables, en los que invadimos los límites ajenos, como efecto resultante de no ser conscientes de entender hasta donde somos capaces de llegar con nuestras acciones y palabras, hasta donde entendemos que aquellas fuerzas tiranas provenientes desde lo profundo de nuestra psique, denominadas egos, nos podrán llevar hacia el rectificable acto de invadir conciencias que no nos pertenecen, y además, a dañar susceptibilidades ajenas, a que aquellos egos nos eleven injustamente por sobre nuestro prójimo, nuestro próximo, a que nos quieran llevar directamente hacia el anteponer y hacia el prevalecer nuestros puntos de vista respecto de una idea determinada, por sobre las de aquel prójimo, porque debemos comprender, valiéndonos del trabajo con Mazo y Cincel, que nuestros puntos de vista, se deben encontrar delimitados y contenidos por el efecto de los incontables puntos de vista de los demás, es decir, que ciertas ideas no deben ser invadidas por otras ideas ajenas, y viceversa, quedando cada una de ellas, contenidas y rodeadas por los límites externos de las demás ideas circundantes, aunque es perfectamente entendible y propio de uno de las tres lemas fundamentales de la Masonería, y que es la Libertad, de que las ideas expuestas a nuestro prójimo, que nos circundan en todos los ámbitos de nuestra vida, sean el fruto del pensamiento y de la intuición, producidos éstos gracias a la ausencia de toda atadura psicológica y de falta de empatía, y no así, por la acción de aquel ego, en sus diferentes facetas, el que nos conducirá indefectiblemente a que confundamos nuestros límites con los de los demás; a que seamos los invasores de terrenos psicológicos ajenos, con lo que esto significa; a que nos adueñemos, en un rapto de distracción propio del accionar de los egos, de sensibilidades que no deben ser dañadas por el accionar del reparable acto de no saber manejar la rama alejada del centro de nuestro compás psíquico, ya que es muy necesario el mantenernos lo mas cerca posible de dicho centro; a entender que los pensamientos ajenos no merecen ser divididos a la mitad por la línea trazada con aquel compás que delimitan los nuestros; esos egos, esos muy poderosos egos, que en todo momento nos quieren gobernar y descentrar, hasta intentar ser soberanos en terrenos ajenos, simplemente nos alejan de la verdadera misión que tenemos como constructores de nuestros Templos de Virtudes, de nuestro entender hasta donde podemos llegar, de nuestro saber que si bien nuestras acciones tienen un punto de partida central, las mismas no pueden sobrepasar lo que en geometría se denomina como radio, y nuestro radio, Queridos Hermanos, es la única distancia de doble sentido que deben recorrer nuestros actos e ideas, con el objeto de no interactuar con los radios de nuestro prójimo, y esa clarísima línea que nos aleja del centro, pero que mantiene “a raya” nuestros egos dentro del límite que nos brinda el círculo, esa innegable línea recta, que representa tanto nuestra conciencia como nuestros egos, pero que también nos dice que cuanto mas cerca estemos del centro, -razón de ser que le da el otro extremo o rama del compás-, mas cerca estaremos de brindar nuestras ideas y nuestros actos de forma positiva, real y verdadera, y que cuanto mas lejos nos encontremos, nuestros egos comenzarán con sus acechanzas, resultando con ello, en que las apariencias y las falsas interpretaciones sean las causantes de que aquel radio que nos mantenía dentro de nuestros centrados límites, invada y coaccione con los radios que demarcan terrenos ajenos, por lo que, aquella herramienta psicológica, y que tiene su equivalente arquetípico en el mundo de las cosas, es el Compás queridos hermanos, nuestro mágico y muy poderoso Compás, y no digo mágico y poderoso porque dicho elemento representativo de nuestros límites, contenga poderes intrínsecos, todo lo contrario, ya que solo representa la magia y el poder que debemos tener dentro de nosotros mismos, y que poseemos en nuestra psique, ya que dicho elemento de geometría; el cual nos lleva desde la dualidad de las bajas pasiones (del 3 y del 6, valores de ambas ramas), -como los mencionados egos-, hacia la unidad que representa el extremo superior del compás, debido a que éste pináculo, reúne lo disperso, junta y armoniza los extremos, unifica lo que se encuentre cercano a los límites o puntos externos del radio… en definitiva, este extremo superior y unificador (el cual posee el número del GADU mismo, el nº 9), nos hace comprender; ni mas ni menos, que aquel radio conductual que contiene nuestras ideas y actitudes, unificadas éstas, en dirección a la cima y por medio de ambos extremos o ramas del compás; nos hace entender qué tan cerca nos encontramos de ser los perfectos moderadores de nuestros propios actos.

La moderación, que nos simboliza aquella parte superior del compás, representa nuestro esfuerzo y nuestra actitud que empleamos en el duro acto de reunir lo disperso, de eliminar aquellas falsas apariencias e interpretaciones subjetivas, deshacernos de ese “suponer” que nos crea ideas ilusorias y percepciones equivocadas; esa cima, personifica al acto mismo de juntar las bases psíquicas de nuestra conciencia e inconsciencia (3 y 6), representada por la línea geométrica del radio, de manera tal, de que la conciencia del Uno, del Si-mismo, de nuestro Yo (del 9), sea lo único que constituya nuestra vida en relación con el prójimo… con nuestros semejantes.

A ese compás; a ese elemento de madera o mental, que no hace otra cosa que realzar una imperfecta y doble moral, regidas por el 3 y el 6, hacia la Luz de la unidad y de la sabiduría, hacia el propio Cenit, regido por el 9. el G:.A:.D:.U:., y que cada uno de los distintos límites que nos tracemos por medio de él, en el camino de la auto-medición de nuestras piedras psicológicas; a dicho elemento, tanto arquetípico como geométrico, debemos imprimirle la mayor firmeza y voluntad que podamos, para ir construyendo nuestro templo de virtudes, desprovisto éste, de las débiles e irregulares piedras que representan los malos hábitos, de los vicios cedidos a la debilidad de nuestra indudablemente perfectible forma de ser, de toda pasión que se relacione con lo vulgar y que deshonra la perfectibilidad del ser humano, y de cualquier otro acto que agravie, tanto a nosotros mismos, como también a los demás.

Ese elemento mágico y poderoso, por su representación arquetípica en nuestra mente, delimita el verdadero y único espacio de nuestros derechos, respecto de los derechos de nuestros semejantes, ya que nuestros actos, para con nuestros semejantes, deben guardar el mayor respeto, consideración y estima hacia ellos, ya que también, éstas tres virtudes, brindadas desde la cima de nuestra conciencia, nos retornarán hacia nosotros desde los demás, y de la misma manera en que partió hacia aquellos. El compás representa la única guía arquetípica que delimita nuestras acciones conscientes. Si no nos basamos, tanto dentro de nuestra Orden Masónica en general, en nuestro Taller en particular y también en el mundo Profano, en lo que representa el compás, tomaremos decisiones y cometeremos actos equivocados, que nos llevarán a vivir una vida repleta de susceptibilidades ajenas dañadas y de humillaciones para con nuestro prójimo.

El compás, Queridos Hermanos y Lectores, para terminar, lo debemos tener siempre presente, en todo momento y a toda hora, de cada día de nuestras vidas, horas éstas representadas por la regla de 24 pulgadas, e imprimiéndole la fuerza del Mazo y la dirección y la voluntad inteligente del Cincel, y con la rectitud de conducta de la Escuadra, basados todos ellos en la moralidad que nos brinda el Libro de la Ley, le haremos frente e identificaremos a aquellos egos que a cada momento nos quieren reemplazar nuestro bello y muy arquetípico compás y a todo lo que él representa; sostenido éste desde la mano creadora del Gran Arquitecto del Universo; esos egos siempre querrán reemplazar nuestros límites, por un inoportuno y funesto símbolo de amoralidades.

En la Masonería, la frase “Empeñar la palabra de honor”, representa, precisamente, a lo que ese 9, ese Cenit o esa cima del compás nos está simbolizando, es decir, al trabajo de construir y perfeccionar nuestra moral, para cumplir, con el mayor decoro posible; día tras día, desde el día hasta la noche, desde el levante hasta el poniente, desde el Oriente hasta el Occidente, desde la rama del compás que se apoya en el centro del círculo, hasta la que describe el límite de éste; cumpliendo con orgullo, como decía antes, nuestras promesas y juramentos, dentro y fuera de la querida Orden Masónica.

Y para saber el porqué, el Compás representa, por medio de sus dos ramas, a los números 3 y al 6, y su pináculo, al número 9, le mi otro artículo a este respecto.

Nelson J. Ressio.

¿Te gustó esta Web? Haz clic aquí para recibir novedades.

14/12/2017

Y como podrán apreciar, (dividiendo la imagen superior, en dos mitades iguales, mediante una línea imaginaria vertical) si sumamos cada número de la izquierda, con cada número de la derecha (que se encuentran al mismo Nivel), obtenemos siempre el número 9, es decir, obtenemos el número que representa, de manera arquetípica, al Pináculo del Compás; al Cielo, al Cenit, a Dios, al GADU, y hace una buena referencia a uno de los 7 Principios Herméticos mas influyentes en lo que se relaciona al cambio positivo de nuestra personalidad: "Como es Arriba es Abajo, como es Abajo es Arriba".

Algunos, sin poder comprender ciertos de mis artículos, mas específicamente los artículos en los que me refiero a una gran cantidad y calidad de números de diferentes valores y significancias, mi respuesta inevitable es, que ciertos de mis artículos, son solamente para quienes tienen ojos para ver, y sin vanidad en mis palabras, porque es la pura verdad, y la verdad, por mas que duela, sigue siendo una verdad. Y he aquí un ejemplo de nuestro símbolo masónico, el cual representa los límites que debe tener el ser humano (impuestos por el GADU, el Big Bang, Dios, o mi mas preferida, la propia psique de uno mismo, dependiendo de las preferencias de cada ser, de manera individual e introspectiva), representado por el Compás; por sobre la Justicia, la rectitud y la equidad, unidos por el vértice de la ética y la moral provenientes desde la Escuadra. Esas son, de manera resumida por supuesto, las representaciones arquetípicas del símbolo masónico que nos recuerdan a cada instante, que debemos ser eternos perfectibilistas, pero, lejos de ser un dogma, dicho símbolo tiene otras "aplicaciones y variantes", y para saber esto, sobre lo que sería un símbolo escondido detrás del otro, una especie de meta-símbolo diría yo, solo dedíquese a observar la imagen superior, y entenderá el porque de mi interés en los números y de las huellas numérico/lingüísticos de los diferentes suceso ocurridos en todo el mundo y en diferentes escenarios. E imagínense el resto de los símbolos, ¿cuántos meta-símbolos tendrán, para otros designios? Y aquí no estoy haciendo juicios referentes a lo bueno y a lo malo de este mundo; debido a que el resultado final de la aplicación del símbolo, es lo que cuenta, resultado aquel, que sola e indefectiblemente, debe ser bueno y positivo para el mundo; porque solamente me dedico a observar y a pensar, fundamentado lo anterior, en el estudio y en el mejorarme a mi mismo, para luego poder mejorar a los demás dentro de mis inherentes capacidades de hacerlo, por supuesto.

Y en referencia a los números que he detallado en la imagen, obsérvese algo muy importante, y que la suma de todos los extremos, tanto de Compás, como de la escuadra, dan como resultado el número 9, que es el valor del pináculo del Compás, lugar que representa la apoteosis en las variadas subjetividades que le queramos dar a dicho punto mas alto que Corona dicho Símbolo. Por ejemplo, si sumamos los extremos inferiores del Compás de esta manera: 3 + 6, nos da 9; si sumamos los extremos superiores de la Escuadra, tal como sigue: 8 + 7 + 1 + 2 = 18, y 1 + 8 = 9, y además, si sumamos los valores inferiores de la escuadra, así: 5 + 4 nos da otro hermoso número 9, tal como el extremo superior del Compás, extremo elevado por donde lo toma el GADU, o cualquier ser humano que haya llegado a su propia Apoteosis, al entendimiento inherente a su Verdadero Secreto, personal e intransferible. El 9, está en todos lados, dentro del símbolo masónico, aún, cuando no lo podamos ver, es omnipresente.

Con esto no intento expresar que la masonería propicie dichos meta-símbolos, ni mucho menos, sino que, dichos símbolos, poseen una carga numérica ancestral, que nos trasciende a todos, y que la masonería lo utiliza a los primeros (no a los numéricos) para representar al Hombre Verdadero, de Buenas Costumbres, de intachable Moral y Ética, estudioso, alejado del simplismo y de las banalidades provenientes desde una capa de una sociedad de gran envergadura, la cual devora a la sociedad compuesta por una minoría, esa misma que desea escapar de la primera, pero que esta logra devolver de nuevo a muchos que son débiles de carácter, hacia el mundo del simplismo y de las bajezas morales y éticas que todos conocemos; mientras que, quizás, otra institución, diferente a la masonería, pueda llegar a utilizar el mismo símbolo, para otros fines arquetípicos.

La sociedad actual, la dominada por poderosos egos provenientes desde una mercadotécnia deshumanizada, destinada a exaltar a los simios y a los reptiles que portamos dentro (aquellos egos), y a reprimir al Homo Sapiens Sapiens, no puede mejorarse a si misma, y arrastra consigo, a los que lo intentan, pero su pobre carácter, los termina devolviendo al seno de dicha sociedad light, infantilizada, que no piensa y que desea ser eternamente feliz; porque el Hombre que piensa, consume mucho menos que el Hombre que NO piensa, ese que se encuentra bajo los influjos de aquellos egos.

Quien no hace suyos, por medio de un gran carácter, a estos símbolos (y no tanto a los meta-símbolos, como los números descritos sobre la imagen, si bien no dejan de ser esclarecedores), podrá elevarse, podrá ser mas consciente, pero eso tiene el gran costo de la soledad, por pasar a ser parte de una minoría desperdigada por diferentes puntos del planeta Tierra. Pero la soledad, nos hace ver cosas que otros no, nos hace sentir cosas que la mayoría no lo siente, el sufrimiento proveniente desde la soledad, nos hace avanzar hacia una nueva etapa evolutiva de nuestro largo proceso de individuación. Quien huye del sufrimiento y se atrinchera en el ámbito infantilizado de lo paterno/materno, jamás se convertirá en un individuo, y jamás se elevará, y jamás será consciente de la Verdad Inocultable, jamás será espectador en primera fila de aquello que llamamos, la Verdad Primordial que cada uno de nosotros debemos descubrir en nuestro interior, verdad que lo espera a cada rincón del proceso de auto-evolución personal.

Nelson J. Ressio.


¿Te gustó esta Web? Haz clic aquí para recibir novedades.
Nota: Todos los artículos de esta web, www.erminauta.com, poseen Copyright. Cualquier uso indebido, como copia, lectura o transcripción similar en cualquier medio, ya sean páginas web, directos en video, videos grabados, o podcast personales en audios, son una fiel violación a los derechos, lo cual es penado por la ley de propiedad intelectual. De todos modos, si desea crear una información a partir de esta, deberá, de manera inexorable, nombrar la fuente, que en este caso soy yo: Nelson Javier Ressio, y/o esta web mediante el link específico al/los artículo/s mencionado/s.
Safe Creative #0904040153804


Recomendados

☝🏼VOLVER ARRIBA☝🏼