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21/10/2017


Vamos a pensar que Pitágoras estaba en lo cierto, además de tener en cuenta de que ciertos nuevos escritos, recientemente encontrados, según se publica en este artículo en inglés, en la página theonion.com, fueran de puño y letra de él. Y cuando expreso lo primero, de que Pitágoras estaba en lo cierto, me refiero a la supuesta conspiración de los triángulos que él mencionaba, y que por tanta obsesión (o intuición basada en una mente elevada, como veremos mas adelante) de su parte, lo llevara a quedarse solo en la vida, únicamente en la compañía de sus amados triángulos.

Para este análisis, vamos a partir del sistema de medidas de un triángulo, propiamente dicho, y no así, de la entidad triángulo en sí misma. Entonces, y como todos lo sabemos, desde que nos adoctrinar…, perdón, desde que nos enseñaron en la escuela primaria y secundaria, y luego, los que tuvimos el valor de pasar por la universidad (pública) al mismo tiempo de trabajar 8 horas diarias (incluyendo tiempos de guardias laborales), tenemos muy bien arraigado en nuestra memoria, gracias al esfuerzo y al hábito constante, que la base fundamental de la Geometría y de la Trigonometría, se constituye como los denominados grados sexagesimales. Lo que aprendimos, y lo que luego hemos seguido aplicando, dicha ciencia maravillosa, hasta estos días, es lo mas básico de aquella ciencia, y que se constituye como la suma de los 3 ángulos internos de cualquier triángulo, arroja un "innegable" valor de 180º, es decir, un ángulo llano, lo cual es, si queremos comenzar con asociaciones, la mitad de una circunferencia, la cual mide 360º, algo que la mayoría que huye de la zona de confort, lo sabemos bien. Y con esto, y a partir de esto, tanto la geometría como  también, la trigonometría, se fundamentan en este sistema de grados angulares sexagesimales.

Pero, siguiendo el análisis del artículo que intenta convertir al Gran Pitágoras en un loco y paranoico, nos debemos hacer la siguiente cuestión, y que es, ¿porqué Pitágoras pudo haber llegado a tal conclusión aparentemente obsesiva y paranoica, como lo expresa aquel artículo? Bueno, desde mi punto de vista triangular, (por sino lo saben, al igual que muchos, también poseo 3 ojos, conformando entre ellos, un triángulo "omnividente") y Pitágoras pudo haber llegado a la conclusión que detallo en el título de este artículo, gracias al maravilloso número 9. Incluso, podría afirmar yo, que fue mas allá, y que se habría obsesionado, -pero no así, que se haya vuelto paranoico-, con 3 números totalmente significativos para la existencia humana, y que son: el 3, el 6 y el 9, y su mente rebelde, habría querido ir más allá aún, de modo de encontrar que, los triángulos podrían fundamentarse en otro sistema de medida de grados, y diferentes a los grados sexagesimales, tal como yo lo expreso en el párrafo anterior, en que, el Gran Pitágoras, intentara responderse a la pregunta, ¿porqué los triángulos deberían medirse única y exclusivamente mediante la relación con los números 3, 6 y 9?

Como sabemos, todas y cada una de las medidas de un ángulo de un triángulo, se reducen a 9 (realicen los cálculos ustedes mismos y se darán cuenta), constituyéndose este número 9, como el número que representa al Universo mismo, a la Creación Universal, al Big Bang, al Dios que sea concebido por cada cual, al Arquitecto del Universo, o bien, como queramos denominarlo, ya que en definitiva, en la ciencia no ortodoxa, si bien se respetan las convenciones y  las denominaciones, los nombres dados por las corrientes del misticismo y el sincretismo filosófico y religioso, todos apuntan a un mismo suceso astronómico, a niveles subatómicos y a resultados de las interacciones cuánticas que les sucedieron. El 9 es un número divino, por así llamarlo, y como tal, encierra entre sus entrañas de perfección, lo que se denomina, la Universalidad de la Perfección de Dios, o si queremos hacerlo más terrenal, la Universalidad de la Perfección Numérica, es decir que el número 9, es a la vez, 3 veces 3 (Es como Mercurius Ter Máximus, el Gran Hermes, el 3 veces Grande entre los Grandes, hermetismo que, respecto del cual, sabemos muy bien que Pitágoras fue un gran estudioso y creador de una hermandad hermética destinada a la filosofía, a la música y a las matemáticas), entonces, el número 9, representa a Dios mismo, al Arquitecto del Universo, al Hermetismo, a una filosofía oculta y milenaria, que le precede al querido hermano Pitágoras, y que el Gran Hermes podía comprenderlo claramente, por entre sus intrincados intersticios matemáticos y filosóficos, pero quizás, Pitágoras, solo se encontraba muy cerca de encontrar la respuesta a sus intuiciones, muy cerca de hallar la respuesta a esta supuesta conspiración que él mismo mencionaba (y que expresa el artículo que ha originado esta reflexión de mi parte), pero no pudo demostrarlo, aparentemente, pero su poderosa intuición comprendía muy bien que existía, -o existe-,  un gran secreto extra, velado para su entendimiento, y que terminó destruyéndolo, tanto a el, como a sus relaciones familiares cercanas y no tan cercanas, debido a su supuesta “paranoia”, paranoia que yo la denominaría de otra manera, fundamentado en mi propia experiencia, y que se corresponde con el impulso innato de la inteligencia, ese impulso que nos permite ir más allá de lo evidente, porque la poderosa intuición de Pitágoras, así se lo exigiría, segundo tras segundo de su vida, una y otra vez, como un mazo golpeando sobre un cincel que da forma a una roca, como comprendiendo de manera casi exacta, lo que él estaba realizando. La intuición muy rara vez se equivoca, y menos que menos, cuando el intelecto del ser que es dueño de aquella intuición, crece y crece todos los días, segundo tras segundo, y más aún, si el intelecto se halla enfocado hacia una rama específica de una determinada ciencia. Pero, por desgracia, -o no tanto, si se tiene el valor suficiente-, todo tiene su costo, cuando la intuición es poderosa, y la persona que la experimenta, se torna en un gran buscador de la verdad, -de su verdad al menos-, y como los seres que se encuentran a su lado no logran llegar a comprender dicha intuición, debido a que no tienen el intelecto suficiente, como para posteriormente, construir por si mismos, un cierto nivel de empatía, de manera tal de decirse a sí mismos, -tal como no le sucedió al Gran Pitágoras-, “yo apoyo a mi esposo e inculcaré lo que mi esposo hace, a nuestros hijos de modo de que todos estemos casi al mismo nivel”, pero lo anterior, rara vez sucede, salvo que, al menos, la pareja se encuentre en similares vías de estudio y de búsqueda de las verdades escondidas a los ojos que no son capaces de mirar mas allá de lo evidente, ambos, aquella pareja y a la vez, padres, fundamentados en sus propias intuiciones, pero, si ambos buscan similares verdades, sus intuiciones, también serán muy similares, por no decir, idénticas, porque, como sabemos, la intuición se constituye como el momento exacto en el que, tu “3 veces Grande entre los Grandes” interior, tu Hermes interior, tu Dios interior, te está expresando que, lo que has podido intuir, luego de un magnánimo trabajo de deducciones tras deducciones, es una verdad plenamente aceptable, tan aceptable, que superará con creces, a todas las demás intuiciones de otras personas que no se han dispuesto a estudiar el mismo objeto de estudio con el mismo ahínco y dedicación que el primero. La intuición se fundamenta en el intelecto, en el empirismo y en el método científico, sea cual sea el método que se utilice, con el objetivo ineludible de encontrar la verdad que se estaba buscando, y cuanto más intelecto se posea, la intuición que deducirá la conclusión final, será la más correcta y poderosa de todas las demás intuiciones que se han basado en un intelecto y en un trabajo de campo más pobre. Esto, sin ser un dogma, es por lejos, una norma universal, solo comprendida por quien la practica día a día.

Hermes, el gran Mercurius Ter Máximus, el Gran Toth o Imhotep, el que ha creado los fundamentos filosóficos de las filosofías egipcias y griegas, "el que posee las 3 partes de la Filosofía del Mundo", filosofías estas, que luego, y con el tiempo, transmutaron hacia un gran abanico de sincretismos religiosos, e incluso dentro de las órdenes filosóficas y de moral; Hermes es el Gran Protagonista, es el Gran Transmutador de los metales, es el que transforma el plomo (recién iniciados) en un reluciente trozo de Oro ("maestros"), Hermes, es el que se constituye en esa personalísima y muy interna chispa que se le revela al que logra comprender y aprehender su verdadera misión dentro de una cierta orden, y esa Chispa, aquel Hermes interior, es el Gran Secreto de cada pedazo de plomo que logra transmutar en un reluciente trozo de Oro, es decir, la mencionada chispa, el hermetismo en funcionamiento interno, es aquella intuición haciendo lo suyo, en cada paso del camino filosófico / iniciático de una persona, tal como un gran alquimista.

Pero, el problema de Pitágoras, un Gran Iniciado en los pequeños y Grandes Misterios, es que él estaba en lo correcto gracias a su poderosa intuición; pero su intuición llegó a ser tan arrolladora, que las personas que estaban a su lado, no llegaron a comprenderlo en absoluto, debido a aquella diferencia intuitiva de la que yo hablaba en párrafos anteriores; y dichas personas, sus familiares y amigos, como es de esperar en este punto, comenzaron a pensar que Pitágoras se estaba volviendo paranoico, que estaba inútilmente obsesionado, que se había convertido en un simple "loco" embarcado en una búsqueda sin tener ningún sentido ni ninguna dirección, pero, la realidad era, -a mi modo de ver este tema-, que todos, -o la mayoría-, de las personas que se encontraban alrededor de una persona como Pitágoras, la misma persona que que había conseguido desarrollar una gran intuición, respecto de algún tema en particular, había conseguido también, -y sin quererlo-, quedarse solo en el mundo de las relaciones interpersonales, debido a que, las personas que lo acompañaban en su vida diaria, los que estaban a su lado, comenzaron a creer que esa gran intuición de Pitágoras, era algo patológico, en lugar de comprender, -a duras penas, al menos-, que lo que Pitágoras hacía, se correspondía con un comportamiento relacionado exclusivamente a una Alta Revelación que trasciende al pensamiento común y corriente. Por lo tanto, este gran matemático, no es comprendido por los que lo rodean, y como consecuencia, una vez mas, podemos darnos cuenta de que la soledad es el destino de quien se eleva, y en el caso de Pitágoras, su elevación intelectual y de conciencia, terminó con su vida, gracias al poder de las masas incultas. La soledad es el destino ineludible de la persona que comienza a percibir una chispa hermética, -o divina-,  tras de otra, Revelación tras Revelación, todas y cada una, en el profundo interior de la mente de quien intuye con gran poder mental; y con cada uno de estos luminosos eventos, sucediéndose constantemente, la conciencia se eleva cada vez más, mientras que las conciencias colectivas de las personas que los rodean a los primeros, a los que logran elevarse, continúan estando estancadas en comparación. Por lo tanto, estas últimas conciencias no exaltadas por ninguna chispa divina interna, no lograrán comprender nunca a una conciencia superior que ha sido exaltada (como resultado de su propio esfuerzo personal) por infinidad de chispas divinas (o ideas reveladoras y únicas), y que ha sido una conciencia superior, como respuesta al trabajo y a la dedicación, virtudes estas que requieren de la voluntad, del esfuerzo y del hábito, todos ellos, inquebrantables. Hoy en día, el que se ha elevado, es visto por los ojos de las masas, como un loco desde el punto de vista de la mayoría, porque la mayoría está estancada en su zona de confort, y el salir de allí, por sus propios medios, para intentar elevarse, requiere el sacrificio antes dicho, y pocas personas desean sufrir por propia decisión. La mayor parte de la sociedad actual no soporta sufrir, y ese sufrir, ese caminar simbólico, con ambas manos y con ambas rodillas, todo al mismo tiempo, embarradas debido al fango pegajoso que aflora sobre el suelo de las oscuras profundidades del Averno, nos abre las puertas para que, luego de aquel transitar cual reptiles, nos podamos elevar cada vez más alto, cual aves con grandes y extendidas alas, sobre aquel camino filosófico / iniciático. Pues Pitágoras se había elevado tan alto, que los demás lo vieron como un loco, como un desquiciado, como un paranoico que necesitaba de manera urgente, un psicólogo (pero en aquellos tiempos, la psiquiatría, prácticamente no existía, como para que el doctor que hubiese tratado a Pitágoras, llegara al diagnóstico que era un hombre totalmente sano), sabiendo que Pitágoras era el mas sano de todos los que lo rodeaban, pero, por ahora, así se constituía aquella sociedad, y la sociedad actual no dista mucho de aquella, la que intenta reprimir, de manera automática instintiva, casi animal, a la persona que logre elevarse por sobre ellos, y al preciso instante en el que este no se deja intimidar por las masas dormidas, y continúa elevándose constantemente, allí es justo instante en el que la sociedad comienza a estigmatizarlo, a crucificarlo, a quemarlo en la hoguera de las banalidades y de los simplismos. Pero para sortear esto último, existe algo que se denomina carácter, y sumado éste, a la voluntad, la persona que continúa elevándose, se convierte en alguien imparable, teniendo bien en mente, que el costo de estar a mayor altura, mas solo se encontrará a futuro, rodeado únicamente por otros que también se han elevado, los cuales, son la minoría (aunque he percibido últimamente, o bien intuido, un creciente aumento de la conciencia de las masas, para mi gran alegría). Ese es otro de los grandes secretos de la Escalera de Jacob, ya que, solo es posible ascender por cada uno de sus escalones, de una persona a la vez, mientras tanto, la mayoría de ellas se queda en la base, algunas a la espera de subirla, y mirando hacia arriba (algo muy bueno), y otras personas, solo se mantienen observándola desde lejos, como si fuera un objeto decorativo, y no por lo que es, un elemento arquetípico, con una representación psíquica muy poderosa. Recordemos, si nos elevamos, conlleva aquel costo que mencionaba anteriormente, es decir, el costo de que las personas que nos rodeaban sea cada vez menor. ¿Estás dispuesto a este otro "sacrificio"?

Pues Pitágoras no estaba paranoico, a mi juicio luego de intuir este tema, sino que él era dueño de una enorme intuición, intuición que al parecer no le dio todas las respuestas que él esperaba, pero que, de todas maneras, estuvo a punto de hallarlas. Y como sabemos, el Número PHI, la razón áurea, el número que representa a todo, -y al Todo-, en el Universo, en esencia, está representado por triángulos, y como consecuencia, nosotros, los seres humanos, somos un conjunto de triángulos regidos por PHI, tal como Pitágoras supuestamente les decía a sus congéneres; además de que, todo los que percibimos en la naturaleza, como por ejemplo, el patrón de crecimiento de las ramas de los árboles, de las hojas sobre dichas ramas, del centro y hojas de un girasol, de la caparazón de un caracol, del pabellón auditivo, y de, hasta la espiral galáctica, en definitiva, la Razón Áurea, repleta de triángulos, posee una base trigonométrica, y por lo tanto, el triángulo se halla en su esencia mas profunda, tal como sucede, por ejemplo, en los Fractales, conocidos científicamente como los Conjuntos de Mandelbrot, en donde el triángulo es la esencia de todas sus dimensiones, y Pitágoras logró, en sus propios tiempos, y con el gran teorema que lleva su nombre, conformar su propio árbol fractal pitagórico. Es decir que, mediante su teorema, que expresa que el cuadrado de la hipotenusa, es igual a la suma de los cuadrados de los catetos, logró unirlos de manera reiterada, y cada vez mas pequeños, en un árbol pitagórico, conformando un gran fractal, con tendencias a que si este árbol creciera mas y mas, la acción de PHI, se haría muy evidente. Dios dibuja el Universo mediante fractales pitagóricos.

El sistema de grados sexagesimales actual, se lo debemos a los babilonios, más específicamente a Hiparco, porque a este se le ocurrió dividir un círculo en 60 partes (debido a las propiedades de divisibilidad del 60), como base para todos los demás cálculos existentes y por existir, por lo tanto, de esa manera quedó expresado que, 3 veces 60, constituía a la mitad de un círculo, mientras que 6 veces 60, conformaban un círculo completo (la circunferencia de la Tierra en la que se Hiparco fundamentó), y por ende, los triángulos, más específicamente, sus ángulos, desde aquel entonces, y hasta nuestros días, se regirían por el mencionado sistema de medida babilónico. Pero, ¿quién puede ser capaz de expresar que Hiparco tenía toda la razón? Es solo un sistema de medida que inventó una persona llamada Hiparco, nada mas que eso, sin otro fundamento, al menos que yo sepa. Pero, si yo me subiera a mi flamante máquina de viajes hiperdimensionales, y me trasladara al pasado, justo al tiempo de Hiparco, y le impidiera que él creara dicho sistema, ¿Cuál sería el sistema que tendríamos, y respecto del cual, Pitágoras aparentemente dudaba y pensaba que existía una especie de conspiración, que por intermedio de la cual, le ocultaban una verdad mayor que la revelada por Hiparco al mundo entero? Por lo pronto, no serían grados sexagesimales al menos los que regirían nuestra geometría actual.

No olvidemos que el conocimiento es poder, pero el conocimiento oculto es el que domina a cualquier otro poder, y es el que se encuentra por encima de aquél. Entonces, la gran intuición de Pitágoras, pudo haber llegado tan lejos como para entender que, “algo no encajaba” y que, por así decirlo, Hiparco no había transmitido a los iniciados babilonios, toda la verdad sobre los triángulos.

Pero, ¿cuál era, -o es- aquella verdad? ¿Existía otro sistema de medida, que no sean los sexagesimales, y únicamente destinados a los altos iniciados maestros, tal como sucedió con los jeroglíficos egipcios destinados a los altos sacerdotes, y que no pudieron ser descifrados hasta la aparición de la Piedra Rosetta? ¿Cuál sería el otro sistema de medida que a los ojos e intuición del Gran Pitágoras, no pudo aplicar a aquellos conspiradores triángulos?

Nelson J. Ressio.


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03/12/2014


En este artículo, trataré el tema respecto del mítico Arca de Noé, y de su posible ubicación actual, la que impresiona de sobremanera el paralelismo que el hallazgo arqueológico del arca, tiene con lo descrito sobre ésta en la Biblia, específicamente en el antiguo testamento. Y en estos momentos, haremos una exploración por las laderas del Monte Ararat, en Turquía, justo sobre una corriente de agua; y que si bien hoy en día solo quedan los surcos marcados por el frenético fluir de aquella, durante siglos; corriente milenaria sobre la que actualmente, yace, ni mas ni menos, que los restos arqueológicos y morfológicos de una embarcación que coincide hasta en las medidas, -además del lugar-, con lo descrito en el antiguo testamento.

Entonces, y por lo pronto, comenzaremos a explorar juntos, las bases históricas y mitológicas del supuesto diluvio universal y del arca.

Pero, viajemos hasta la meseta de Anatolia, en la Turquía oriental, entre Irán y Rusia, en donde una gran montaña se eleva 5156 metros sobre el nivel del mar. Una montaña que durante miles de años ha generado mitos y leyendas, los cuales han sido de alcance global. Un nombre prometedor, aleccionador, ordenador y en muchas ocasiones hasta es percibido como amenazante. Este enigmático nombre es, Ararat.

Veamos...

El Monte Ararat, en donde, según el antiguo testamento, se posó, o bien, quedó encallada el Arca de Noé, justo en una de sus laderas colindantes, al termino del denominado diluvio universal; hecho éste que, de una manera, innegable creo yo, ha sido parte, no solo de las creencias cristianas, sino que, -precedentemente-, también de las judaicas, y antes que éstas, de las babilónicas, y mucho antes que de las babilónicas lo fue de las sumerias.

Y en esas épocas, de la civilización sumeria, mucho antes de que el nombre Noé sea utilizado, existía un equivalente llamado, Ut-Napishtim.

Por otro lado, la tradición musulmana, ha nombrado a Noé, como Nuh, en árabe.

De todos modos, la localización del objeto con forma y tamaño muy similar al arca, descripta en el antiguo testamento, y que actualmente se encuentra en las laderas del Monte Ararat, es en una barranca denominada Al-Judi, que quiere decir, "las alturas".

En el libro del génesis se da a consideración de los lectores, una posible ubicación del arca, como que, lisa y llanamente, el Arca encalló en el propio Monte Ararat, y no en sus laderas. Pero, de todos modos, las cercanías de los posibles restos del arca, con el monte, son muy reveladores.

Y por otro lado, la Armenia arcaica, ha nombrado al Monte Ararat, como Urartu.

Pero, volviendo un poco mas atrás en el tiempo, y a través de los siglos, viajeros provenientes desde incontables lugares, pero mayoritariamente, hacia y desde el Asia central, cabalgando sobre lomos de diferentes animales, por las laderas del Monte Ararat, han podido distinguir una forma que no se correspondía con lo que comúnmente hace la naturaleza, con lo que esto generó una inmensa ola de suposiciones y denuncias hacia ciertas autoridades de aquellas épocas, respecto de una formación aparentemente no natural y con forma de una gran nave o embarcación. Incluso, estas denuncias de aquellos viajeros, se correspondieron con vivencias de personas, propias del lugar en donde se ha descubierto lo que parece ser, el Arca de Noé.

Y el efecto de tales historias, ha ocasionado que, desde los comienzos del siglo XIX, incontables montañistas hayan escalado el Monte Ararat en busca de la supuesta nave que aquellos viajeros denunciaron su hallazgo, muchos siglos atrás. Pero estos montañistas, pese a los numerosos esfuerzos, no hallaron absolutamente nada que concuerde con lo denunciado y con lo contado por los autóctonos de ese lugar.

Nada, absolutamente nada fue hallado, ningún resto de madera, de la brea que la recubría, como dice el antiguo testamento y ningún otro objeto que diera pensar que aquellos viajeros estaban en lo cierto… aunque lo estaban, y ¡de que manera!… ya lo veremos.

Entonces, podríamos decir, -de manera apresurada y equivocada además-, que un barco arcaico se haya posado en la cumbre del Monte Ararat, luego de que descendieran las aguas provocadas por el supuesto diluvio universal, se corresponde únicamente con una reminiscencia de una leyenda muy remota, tergiversada con el paso de los tiempos, y a la vez, adornada, -si se quiere el término-, por un mensaje religioso o moralista, que luego serían receptores, miles de fieles.

Pero, en el momento en el que nos ponemos a contemplar a ese bello monte; el mas elevado de la meseta de Ararat, ese inmenso volcán de mas de 5 kilómetros de alto; el mirarlo desde las planicies o mesetas, nos resulta muy poco laborioso el llegar a encontrar alguna forma, -congelada o no-, que nos de una idea de que es parte de alguna nave acuática, y rápidamente asociarla al supuesto mito del Arca de Noé. En cambio, si nos ponemos a mirar desde la cima del monte, desde la cumbre del volcán, obtendremos inmediatamente una nueva perspectiva del entorno, mucho más amplia, mucho más lógica, y mucho más certera. y digo certera ya que, durante aproximadamente los últimos tres siglos, muchas personas han asegurado, desde la perspectiva elevada, desde altas ubicaciones en las paredes del Monte Ararat, el haber divisado una formación aparentemente no natural, con forma de nave acuática, y que se encuentra parcialmente enterrada en lo que sería el Permafrost, en esa mezcla de hielo y lodo, justo en medio de un muy viejo glaciar. Y he aquí el primer indicio de que una nave es casi imposible que se halla quedado en la cima de una montaña, por mas altas que hayan sido las aguas, aunque dije casi imposible, por lo que posibilidades existen, pero muy pocas, debido a que al bajar las aguas, en laderas tan empinadas como son las del volcán en cuestión, se hace ilógico y con poco sentido común el barajar la idea de que el barco del antiguo testamento, se encuentre varado en las alturas. Mas bien, es razonable el pensar que deberíamos encontrarla, -queridos exploradores-, en la primer planicie en donde la seguridad de establecerse, sea la que mande, o bien, la que genere sentido común, y haya podido generar la suficiente confianza y la prudente desaparición del miedo, entre sus tripulantes, como para poder atracar la embarcación, sin temor a que pudiera ocurrir algún accidente.

Ahora debemos tratar de esclarecer una paradoja, y es que una nave acuática, un barco del estilo del arca, según el antiguo testamento, pueda quedar, o bien, sobrevivir a los milenios, en lo alto de una montaña, no es tan descabellado, si nos basamos en la ocurrencia de un gran cataclismo que haya afectado a gran parte del mundo, que haya hecho elevar las aguas de manera progresiva, dando el suficiente tiempo a diferentes culturas, para poder construir lo único que a un ser humano se le ocurriría, si éste sabe que las aguas crecen y crecen sin parar, por mas lento que éstas lo hagan; y que es, un barco o bien una nave que pueda flotar en el agua, y de ese modo, salvar a su gente, a sus animales y a algunas de sus humildes posesiones.

Entonces, en este sentido, estamos en condiciones, queridos lectores, de aceptar que una embarcación se pueda encontrar sobre el Monte Ararat o bien a su alrededor. Incluso, pudieron haber cientos de otras embarcaciones por muchos lugares de la zona afectada, que pudieron haber construido sus arcas con el objeto de subsistir a lo que se avecina.

Es decir, la historia del diluvio universal, fue y todavía lo está, tan asimilada por las diferentes culturas del mundo, debido a que en cada una de dichas culturas, una o varias familias, junto con sus animales y posesiones, para ser salvadas de alguna especie de cataclismo, siendo el patriarca el que comanda tal salvataje, con el objetivo de hacer una vida nueva tras un mundo desbastado por alguna acción proveniente desde la naturaleza, o bien, como en nuestros días, por causa de la mano del hombre.

En cuanto al patriarca Noé y todo lo que viajaba con él, hasta sus propios nombres han ido variando dependiendo de cada cultura, a lo largo de los siglos, pero contrariamente, el hecho troncal, el de salvarse de una inmediata amenaza, ha sido un hito común en cada cultura.

Y existe un dato muy interesante para reforzar lo anteriormente expresado, y es que, cuando los españoles arribaron a lo que para ellos era el nuevo mundo, descubrieron que las supuestas regiones indias civilizadas, como así también los que se encontraban asentados en la selva, ambas ya se hallaban en posesión de un conocimiento muy amplio respecto del mito del diluvio universal, hasta tal punto de que, para algunos de los supuestos conquistadores españoles, ese inesperado conocimiento de parte de los indios, -civilizados o selváticos-, de la tradición cristiana, lo consideraron como un acto del demonio, con el objeto de sembrar desorden de entendimiento respecto de los que para estos conquistadores, eran los verdaderos creyentes, y no así, los indígenas. De todos modos, éstos últimos sabían de tal hecho. Pero, ¿cómo pudieron saberlo?

Es que, ¡fue un diluvio universal!, ni mas ni menos, por lo que tal hecho ha subsistido en el inconsciente colectivo, generación tras generación, alrededor del mundo.

Pero lo que no es posible comprender todavía, ¿cómo fue posible, que una nave de madera, subsistiera, al menos reducida a una mínima expresión, con el paso de los milenios, sin que desaparezca con el tiempo, teniendo en cuenta, que hasta el hierro no perdura demasiado, y menos que menos, la madera?

Pues, la respuesta está al alcance de todos, y es clara, entendible y soportada sin problemas, por nuestro sentido común, y que es el frío extremo, el que siempre ha reinado sobre todo el área del Ararat. El frío impide que se formen los diferentes agentes putrefactores de lo orgánico, en este caso, la madera, además de recordar que las maderas estaban calafateadas con brea, por fuera y por dentro.

Según el génesis, las medidas del Arca figuran en el capítulo 6, versículo 15, de dicho libro, las cuales son: trescientos codos de longitud (150 m de largo), cincuenta codos de ancho (30 m de ancho) y treinta codos de altura (15 m de alto).

Y ya que nos adentramos un poco en las características del arca, hace poco tiempo, luego de la utilización de un radar penetrante de tierra, demostró que la nave tuvo tres cubiertas, las dos cubiertas superiores se habían derrumbado dejando la cubierta inferior intacta la cuál contenía 144 cuartos. Paredes, cavidades, una puerta cerca del frente, rampas, y cisternas grandes cercanas a la proa también fueron localizadas por este radar. La exploración de radar reveló cuatro protuberancias que se extendían desde la popa y que probablemente eran alguna especie de estabilizadores.

También, como resultado del uso del radar de suelo, y con el uso de diferentes tipos de detectores de metales, se identificaron miles de remaches de metal en el sitio, todos a intervalos regulares, los que generaron un entramado de líneas horizontales y verticales "que entrecruzaban" el arca, demostrando la utilización de hierro en los niveles de cada mampara. La ciencia convencional propone que la edad de hierro precede a la época del diluvio, y en el antiguo testamento bíblico, en génesis 4:22 dice, "Tubal-Caín, artífice de toda obra de bronce y de hierro". También fueron encontrados nódulos de hierro en unos 5400 lugares, los que muestran modelos lineales constantes y acordes con la hechura del casco.

Pues, y retornando a los ciclos del frío allí en la zona de Ararat, cada 20 años aproximadamente, se repite un ciclo de vientos calientes e intensos, que literalmente, arrasa la región del macizo de Ararat, ocasionando el derretimiento parcial de sus hielos, y es tras estos ciclos, el momento justo en que una silueta muy particular se deja ver sobre el curso de lo que habría sido un río helado o uno de sus glaciares. Una silueta en forma de embarcación, la cual, sorprendentemente, coincide en tamaño, con las medidas dadas en el libro del génesis.

Y, si pensamos, ¿por qué ha podido sobrevivir tanto tiempo… como ya lo mencioné, el frío lo conserva todo. Si se han encontrado animales intactos, con pelajes y piel totalmente conservados por el frío, como algunos mamuts, por ejemplo, el mismo entendimiento es aplicable sobre esa figura que se asemeja casi sin dudarlo, a una embarcación, y que se asoma cada 20 años, cuando los hielos se retiran por un tiempo.

Y allí está, estimados lectores… hemos encontrado juntos, el Arca de Noé. Observemos las imágenes, comparemos las medidas que vemos en la realidad, en esa silueta de navío, con la expresada en el génesis, tengamos en cuenta el lugar, también detallado en dicho libro y la lógica posibilidad de un cataclismo universal, que en la realidad pudo haber sido local, pero de una magnitud tal, que afectara a varias naciones… incluso al continente perdido de la Atlántida, la cual sucumbió por similares catástrofes. (pueden ver mi video respecto de la Atlántida en donde me refiero a la Epopeya de Gilgamesh, escrita sobre en una tablilla de arcilla, 700 años antes de cristo, la cual habla de un Diluvio Universal que aniquila la vida en la tierra, además de darle otro nombre para el Noé de esa civilización.)

Dicho y hecho, y mientras vamos recordando las imágenes del Arca de Noé del Ararat actual, las investigaciones han continuado hasta nuestros días, justo en los momentos en el que los hielos se retiran un poco para que, en este caso, dejen al descubierto, a lo que para muchos estudiosos sobre este tema, son los restos arqueológicos del Arca de Noé. y con esto, la historia antigua, podría llegar a reescribirse, además de entender mejor al comportamiento de la geología de la zona, de una basta zona diría yo, ya que no nos debemos olvidar de la Atlántida.

Incluso, algunas creencias religiosas de todo el globo, se verían, de alguna manera, fortalecidas por la comprobación fehaciente de que es el Arca de Noé, lo que allí descansa desde hace siglos.

Por lo tanto, mas allá del cataclismo que haya sido el que exterminó a la mayor parte de los habitantes de la tierra, según el génesis, ya sea de origen tectónico, geológico, o proveniente desde el espacio, esta supuesta leyenda, es interpretada como una consecuencia directa de las ofensas del hombre hacia su dios, según la Biblia, o al cielo o a muchos dioses, dependiendo de si hablamos de Sumeria, Babilonia o Egipto.

Con este cataclismo universal, se borró del mapa a todo ser humano, salvo… ciertos elegidos… como Noé y su familia, en este caso, de manera tal de comenzar de nuevo… una especie de un Nuevo Orden Mundial de unos 3 mil años de antigüedad, en donde todo fue limpiado, por causa de la maldad del hombre.

Y si a dicha maldad humana, la trasladamos a nuestra época actual, podremos asociarla muy bien, a las guerras, a las pruebas atómicas, a la contaminación ambiental, a la destrucción de los recursos terrestres por causas del accionar del uso incorrecto del imperialismo, del capitalismo y de sus consecuencias directas como el hiperconsumo y el individualismo, porque un capitalismo egoísta es totalmente distinto a un capitalismo con empatía por así decirlo, y hay países que se dirigen a ello por lo que veo, hacia un capitalismo dedicado al beneficio de la humanidad y no hacia el beneficio de unos pocos egoistas.

En génesis 6, dice lo siguiente: “viendo Yahvé cuanto había crecido la maldad del hombre sobre la tierra y que su corazón no tramaba sino aviesos designios todo el día…”. Como vemos, Noé estaba advertido, así como todos los demás habitantes de ese tiempo.

Y retornando a nuestros tiempos, queridos exploradores, esa advertencia la continuamos viendo hasta nuestros días, como los diferentes tipos de accidentes nucleares, como lo fue el último, ocurrido en la central nuclear de Fukushima, en Japón, luego del tsunami que desbastó gran parte de la costa de esa área, como así también, los desastres químicos que alteran el equilibrio en los ecosistemas, y por ende, en la vida misma… es decir, aparentemente el hombre continúa en su afán de autodestruirse, y que un nuevo cataclismo mundial borre de la faz de la tierra, a la mayor parte de la población humana.

Pero, ¿ya se ha construido un nuevo arca? el nuevo Noé y su familia ¿ya se encuentra preparando las valijas? ¿Quién será el nuevo Noé?, porque si este mundo continúa siendo desbastado por la mano del Hombre, les aseguro que habrá un nuevo Noé, un nuevo elegido para perpetuar la raza humana, y comenzar de nuevo.

Y en algún lugar muy frío del mundo, ya se encuentra una especie de arca, aunque no es una nave, sino que, un inmenso recinto horadado perfectamente bajo una montaña, el cual guarda las semillas de casi todas las especies de plantas de este mundo: el nuevo Arca para el nuevo Noé, es: la “Bóveda Global De Semillas De Svalbard”, en Noruega. Se la considera el almacén de semillas mas grande del mundo, incluso lo han apodado “la bóveda del fin del mundo”, debido a que salvaguarda la biodiversidad de las especies de cultivos,  que sirven como alimento, en caso de una catástrofe mundial.

Esta nueva arca, es capaz de resistir terremotos, impactos de bombas nucleares e incontables desastres que se nos puedan ocurrir. Se encuentra a 120 metros de profundidad en una montaña de piedra arenisca en la isla de Spitsbergen. Actualmente almacena alrededor de 100 millones de semillas procedentes desde todos los rincones del mundo, pero he aquí que tiene la capacidad para 2 mil millones de semillas, por lo que, de seguro, continuará siendo abastecida.

Entonces, ¿qué significa lo dicho anteriormente? ¿Es solo un… “por si acaso”? o, ¿alguien se halla en la posesión de un cierto conocimiento, de que pronto sucederá un nuevo cataclismo universal?

¿Tú que piensas?

Este mundo está lleno de corrupción, por lo que, el efecto de ello, ¿es el de alterar el orden mundial y la biodiversidad con sus nefastas acciones?

Si esta última cuestión es respondida afirmativamente, ¿qué nos deparará el futuro?


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