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20/01/2023


El Cronovisor; el supuesto visor temporal, fue inventado por el Sacerdote católico, teólogo católico, exorcista, físico, inventor, musicólogo y escritor, Marcello Pellegrino Ernetti; es un aparato que, respecto del cual se dice, puede mirar hacia el pasado, y ver cualquier suceso ocurrido desde antaño, según su inventor (y otros científicos que él ha nombrado como coparticipantes de tal invento), pero, ello quedó en los terrenos de las especulaciones, de las desmentidas y de las conspiraciones, todo lo cual deja la idea amarga de fraude, destinado a intentar, quizás, que la masa social crea aún más en el dogma de la religión católica.  

Pero, si nos atenemos a su nombre, la palabra prefijo "Crono", tiene relación con el Titan griego Kronos (regente del tiempo y de las cosechas), y éste a su vez, tiene relación con Saturno (Hexágono, Cubo), y Saturno se asocia con las Saturnalias Romanas, y por consiguiente, Roma decanta en el Vaticano; por lo tanto y como consecuencia, el Cronovisor tiene relación con el Vaticano..., parezco un practicante de lógica deductiva. 

De todos modos, El Cubo también tiene relación con el Judaismo y con el Islamismo, ya que el Sábado es el día que se honra en ambas religiones, mientras que, tal como llaman al Catolicismo: "la Religión Apóstata", debería honrar también al Sol Negro (es decir, al Cubo, a Saturno), pero decidió honrar al Domingo, al Sol Blanco, quizás porque le era más políticamente correcto el continuar con algunas de las tradiciones paganas de las cuales heredó muchas de sus fiestas, como una forma de "mantener a sus fieles/clientes" sin que se vayan a otra religión, o se quedasen en el propio paganismo. Pero, volviendo al Cronovisor, a mi juicio, el pasado está en las mentes de cada ser humano vivo sobre la Tierra; creo que el verdadero Cronovisor será el Chip de Neuralink, de Elon Musk, chip que podrá tener acceso al Inconsciente individual y al Inconsciente Colectivo de cada ser humano que lo porte en su cráneo, y en este punto sí, se podrá tener acceso a las memorias del pasado mediante los recuerdos almacenados en el Inconsciente Colectivo; y doy un ejemplo al respecto: "a mí me han hablado mis padres, a mis padres les han hablado mis abuelos y a mis abuelos mis bisabuelos, y a mis bisabuelos mis tatarabuelos, y así sucesivamente hasta el principio de la primera mente consciente del planeta, y lo mismo para cada persona del presente", entonces, no solamente tenemos los recuerdos propios, que se almacenan en nuestro Inconsciente Individual, sino que los recuerdos de todas las mentes que se han embebido en las mentes sucesivas a ella, mediante la comunicación hablada principalmente, hasta llegar al presente, a que, mis padres (y abuelos también, porque los tuve a los 4) me hayan hablado desde niño, y yo les haya hablado, y les hable a mis hijos, y así sucesivamente hacia el futuro, etc., entonces, el chip de Neuralink es un Cronovisor en potencia si se lo usa de manera distribuida y por millones, porque una cosa es acceder al pasado de una persona del presente (en donde habrá recuerdos reprimidos de miles de personas que existieron en un constante hablar una a la otra, pero en dirección hacia el pasado de la persona origen) sino que también, otra cosa más importante, si muchas personas poseyesen en el futuro, dicho chip de Neuralink, la suma de todos esos chips accediendo al pasado de cada persona que posea dicho chip en su cráneo, se podrá tener un pase consentido por cada individuo origen, hacia cientos de miles, sino millones de personas, hacia atrás en el tiempo, a partir siempre de miles, o millones de personas vivas del presente, al mismo tiempo que una IA (Inteligencia Artificial) administrando dicha información del pasado de aquellas miles o millones de personas que portan el chip Neuralink; en este punto sí, estoy seguro de que podremos ver el pasado, para luego reconstruirlo por computadora, compararlo e interrelacionarlo con las memorias de los miles de individuos que están conectados, de forma consentida, a Neuralink, y cuantos más seres humanos estén conectados, -o interconectados, con la IA como organizador de los recuerdos colectivos-, más se sabrá del pasado, y no solamente los recuerdos de eventos pasados, sino que quizás también, las sapiencias de todas las mentes tales como la de Tesla, -no exactamente la de Tesla- (o la de cualquier otro, como Einstein, Newton, Darwin, Schrödinger, y un gran etcétera) sino que la mente de Tesla, quien, aunque no tuvo hijos, ha hablado mucho con muchas personas, y muchas personas estudiaron sus inventos a través de los registros y patentes de los mismos, y por lo tanto, la IA podrá reconstruir la mente de Tesla mediante las "migajas" de conocimiento repartidas en muchas mentes que posean dicho chip de Neuralink.

El Cronovisor del Vaticano, entonces, quizás haya sido un fraude, pero estoy casi seguro de que lo que yo propongo en las líneas que están sobre este párrafo, funcionará a la perfección. Solo será posible acceder al pasado de la humanidad, a través de la mente colectiva interconectando las mentes de todos los individuos que consientan poseer el chip de Neuralink (u otro similar y de otra empresa) y todo esto, administrado por una IA, la que nos podrá mostrar el pasado reconstruido y con significado.

El pasado no existe per se, el futuro tampoco, y el Hoy es un regalo... por eso se lo llama: Presente.


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29/11/2013


En otro artículo publicado en esta Web, respecto del Yo cuántico (representado por el estadío consciente denominado "Yo", y físicamente, por el Neocortex o cerebro superior), me refiero a ese "Yo consciente", como un emisario inter-temporal que enviamos, por intermedio de nuestros pensamientos enfocados hacia un cierto futuro, de manera tal, de preparar el "terreno" para el preciso instante en que nos encontremos allí.

Quiero aclarar, antes de proseguir, que el concepto del "Alma Cuántica", el del "Yo Cuántico" y el del "Ello Cuántico", (además del de "Estadíos Psicológicos Cuánticos") son conceptos propios, revelados ante mi consciencia (e inconsciencia) como resultados de diferentes investigaciones al respecto, desde hace muchos años.

Pero, antes que nada, me es preciso dar una explicación respecto de una de las propiedades más importantes inherentes a las partículas subatómicas. Y ¿porque debo dar una explicación respecto de ellas? Simplemente porque nuestros pensamientos conscientes, así como los recuerdos inconscientes, -reprimidos estos últimos en lo que se ha denominado en la psicología Freudiana como: "Ello"-, no son más que procesos cerebrales electroquímicos, y como tales, están compuestos a su vez por moléculas, y éstas por átomos, y por ende, de parte de dichos átomos se desprende un conjunto de partículas -onda corpusculares- subatómicas, como son los electrones, orbitando alrededor del centro del átomo, compuesto éste por protones y neutrones, y que a su vez, éstas partículas -dueñas de una característica dual, de ser una honda y un cuerpo a la vez, dependiendo del sistema de observación- se componen de quarks y leptones, siendo éstos últimos los constituyentes fundamentales y esenciales de la materia. Por lo tanto, éstas partículas primordiales, -que agrupadas en moléculas, conforman nuestros pensamientos y nuestros recuerdos, en forma de procesos electroquímicos-, son acreedoras de varias propiedades cuánticas, que entre las cuales, la llamada "Entrelazamiento cuántico" es la que nos arrojará Luz para entender a lo que yo llamo: "Ello cuántico", como una representación arquetípica del inconsciente, o físicamente hablando, del cerebro medio (justo debajo del Neocortex o corteza superior, la que nos hace humanos pensantes).

Teniendo en cuenta, de aquí en más, que entendemos mínimamente, el qué, el como y el donde; los pensamientos conscientes y los recuerdos reprimidos en el inconsciente, no son más que quarks y leptones conformando partículas electrónicas, que a su vez, éstas se reúnen junto a un centro de protones y neutrones dándole existencia esencial a los átomos, los que, en conjunto, conforman las moléculas de fluidos químicos y procesos eléctricos dentro de nuestro cerebro, y que por consiguiente, el conjunto de aquellas moléculas, no hacen otra cosa que darle la razón de ser a nuestros pensamientos y a nuestros recuerdos reprimidos; con todo lo anterior, la propiedad cuántica denominada "Entrelazamiento" se corresponde a una característica única en la física -tanto en la física clásica como en la física cuántica- y que se refiere a la naturaleza dualitaria, trinitaria, cuaternaria, etcétera, de dichas partículas subatómicas. Es decir que, cada electrón, por ejemplo (y recordando que en conjunto, estructuran la parte mínima de nuestros pensamientos conscientes y de nuestros recuerdos reprimidos en el inconsciente) tiene la propiedad n-aria de encontrarse en dos o más lugares al mismo tiempo, sin importar las distancias y el tiempo. Gráficamente, esta propiedad de entrelazamiento representa, el como, una y solo una partícula sufre un estiramiento de si misma en dos o más direcciones en el tiempo y en el espacio. Si, muchos de ustedes, de seguro se estarán preguntando entonces que, si las partículas subatómicas entrelazadas cuánticamente conforman la mínima parte de nuestra conciencia e inconsciencia (o sea de nuestro "Yo" y de nuestro "Ello"), nuestros pensamientos y nuestros recuerdos reprimidos, ¿también se encuentran entrelazados sin importar el espacio y el tiempo? Pues, a esa pregunta, desde mi punto de vista, la contesto con un rotundo SI. Efectivamente, tanto nuestro Yo consciente, como nuestro "Ello" inconsciente -ambos cuánticos en esencia-, van más allá del espacio y del tiempo, y de nuestro propio límite físico cerebral.

Pero hasta aquí he necesitado dar una idea de la esencia fundamental mínima de nuestros pensamientos y de nuestros recuerdos, en relación a la propiedad entrelazada de las partículas que los conforman. Por ello, pasaré a referirme, o a tratar de dar una respuesta, desde el punto de vista de la ciencia, a esas percepciones que incontables personas han tenido a lo largo de la historia (e incluyo dentro de ese conjunto, a mi padre y a mi mismo). Percepciones que van más allá del espacio y del tiempo, adentrándose en el oscuro mundo de lo que yo podría denominar como: "sombras extrasensoriales", debido a la característica aparentemente ilógica e inexplicable del tema en cuestión.

Pero, todo tiene una explicación, y nada se le escapa a la ciencia, y si todavía no es posible que ésta lo explique, simplemente es porque su método científico no ha madurado lo suficiente como para arrojar Luz donde todavía existe oscuridad.

Entonces, arrojemos Luz!!!

Volvamos a lo troncal de nuestro análisis, que es el darle una explicación racional a las percepciones que se han dado en llamar: premoniciones, percepciones extrasensoriales, deja vú, clarividencia, y un gran etcétera que ya no necesita agregarse, debido a que lo anterior da una idea clara de a donde quiero llegar, y que es, a darles un sentido lógico a dichos enigmáticos conceptos.  Y, lisa y llanamente, desde mi perspectiva, y así como definimos anteriormente a nuestros pensamientos y recuerdos (el Yo y el Ello), como portadores "sine qua non" de la propiedad de entrelazamiento cuántico de las partículas subatómicas que en esencia los conforman; también aquellos conceptos denominados premoniciones, percepciones extrasensoriales, deja vú, clarividencia, etcétera; son igualmente portadores de aquella propiedad cuántica. Es decir que, si alguien tuvo alguna vez, una premonición por ejemplo, o sea, un sueño respecto de algún suceso que todavía no ocurrió, pero, al transcurrir poco tiempo, aquella premonición que tuvo, -por intermedio de un sueño-, se hace realidad, es un claro ejemplo de la ya referida y bendita propiedad cuántica de entrelazamiento.

Veamos; dejando de lado cualquier tipo de suceso que nos haga abandonar este mundo material, nosotros vamos a estar vivos, vamos a existir, hoy, mañana, dentro de dos semanas, dentro de 6 meses, dentro de 5 años, dentro de 10 años, etcétera. En todo ese futuro ejemplificado en la línea de arriba, y más, vamos a estar presentes, vamos a estar viviéndolo con nuestros pensamientos y nuestros recuerdos. Entonces, supongamos que dentro de 2 días, ocurrirá un suceso de tal magnitud, que pondrá un punto de inflexión en lo que a nuestra vida respecta, pudiendo ser un suceso que nos afecte particularmente, o bien, un suceso que englobe a una gran porción de los habitantes en donde me encuentre dentro de dos días. Y manteniendo la idea de que todavía estamos ubicados 2 días en el futuro, ese yo del futuro, registrará aquel suceso en mi inconsciente, con tal fuerza psíquica, que residirá reprimido dentro de mi cerebro de segundo nivel, -en el inconsciente-, en la forma de recuerdos o pensamientos cuánticos entrelazados. Ese "yo" del futuro estará registrando un suceso dentro de su inconsciente atemporal y aespacial. Y afirmo esto último, ya que lo único que ha podido definir al tiempo y al espacio, es el cerebro consciente, ese "Yo cuántico", ese Neocortex o cerebro de tercer nivel, eso que nos hace humanos. El inconsciente, residente en el cerebro de segundo nivel, no puede definir absolutamente nada, debido a que solo registra nuestros recuerdos, sean estos, buenos o malos.

Y centrémonos de ahora en más, en aquel recuerdo impreso en nuestro inconsciente, ocurrido 2 días en el futuro. Supongamos que será un gran suceso que afectará negativamente al país en donde vivo, lo cual cambiará la historia del mismo, para siempre. Siendo un evento que todavía no ha ocurrido, ya que estoy en mi presente, dentro de dos días, como voy a estar vivo, existiré en ese presente, y seré receptor de dicho suceso muy negativo, el cual quedará reprimido dentro de mi "Ello cuántico", dentro de mi inconsciente. Ese evento negativo reprimido -que ocurrirá dentro de 2 días- no será otra cosa que el arquetipo de los procesos electroquímicos dentro de mi cerebro inconsciente futuro, y como tales, los engloba la misma propiedad de entrelazamiento cuántico que a los pensamientos conscientes y recuerdos inconscientes de mi actual presente.

Y a partir de aquí, muchos se estarán cuestionando lo siguiente: Si lo que me suceda dentro de 2 días me generará una represión de un suceso negativo futuro dentro de mi inconsciente, y teniendo en cuenta que, esencialmente, esa represión en dirección al "Ello", no serán más que Quarks y Leptones conformando Electrones, que a su vez conformarán átomos, y que en conjunto conformarán moléculas, y que entre todas estructuraran recuerdos reprimidos; éstos últimos, los recuerdos, ¿estarán dispersos, además de estarlo dentro de aquel cerebro futuro, en el espacio y en el tiempo? Pues si, ya que de ese modo funciona la Física Cuántica. Y también recordemos que el inconsciente es atemporal y aespacial, con lo que la propiedad de Entrelazamiento Cuántico no tiene límites, respecto de, en qué tiempo y hacia qué lugar se dirige aquel "estiramiento" nombrado más arriba. Pues entonces, el mencionado "estiramiento" que sufren cada una de las partículas subatómicas que conforman nuestros pensamientos y, en este caso, nuestro recuerdos reprimidos, tendrán un doble, triple, cuádruple, etcétera, alojamiento cerebral, es decir que, si existe un conjunto de partículas que conforman ese recuerdo reprimido, dentro de dos días en el futuro, y que se aloja en ese cerebro del "yo" del futuro, y respetando a su vez el entrelazamiento cuántico y la atemporalidad y la aespacialidad del inconsciente, dicho recuerdo reprimido 2 días en el futuro, se encontrará en varios lugares y momentos diferentes, es decir, que todos los "yo" futuros, a partir de este momento presente en que me encuentro escribiendo estas líneas, serán receptores inmediatos del suceso ocurrido dentro de 2 días.

Pero, ¿de que manera podré ser consciente del importante y negativo suceso que ocurrirá dentro de dos días? Y la respuesta es, por intermedio del propio inconsciente. ¿Y de que forma el inconsciente (el Ello cuántico) se pone en contacto con el consciente (con el "Yo cuántico")? Una de las formas es a través de lo que algunos denominan como sueños premonitórios, o por intermedio de las percepciones extra-sensoriales, o también gracias a los llamados "deja vú", aunque éstos últimos son más bien una mala elección que hace el cerebro para representar una cierta realidad que estamos percibiendo como incompleta, seleccionando en su base de datos cuántica la mejor imagen, -alojada como un recuerdo de un suceso real-, que se adapte lo mejor posible, a lo que estamos percibiendo en el presente y de manera incompleta.

Por lo tanto, aquellos conceptos provenientes desde lo más profundo del inconsciente, son los que, de manera atemporal y aespacial, reciben la información, en "paquetes" de recuerdos reprimidos cuánticos, procedente desde los sucesivos "yo" del futuro, a partir de este dinámico presente.

El cerebro de segundo nivel, que contiene, psíquicamente hablando, al "Ello", al inconsciente, es nada más y nada menos que una antena receptora de sucesos provenientes del futuro, los cuales se alojan dentro de cada uno de los estadíos inconscientes, partiendo del presente. Es una magistral manera de percibir el futuro (y rendirles honor a aquellos conceptos de premonición, percepción extra-sensorial, etc.), y cuanto más conscientes estemos de nuestros inconscientes, cuanto más practiquemos ingresar conscientemente dentro de nuestros propios sueños, -además de hacerlo dentro de nuestras propias percepciones extra-sensoriales o dentro de nuestros propios deja vú-, seremos partícipes de una gran experiencia; experiencia que algunos la denominan como "Sueños Vívidos", siendo este ejercicio mental, una manera más de indagar, o bien, de tener una "charla" con nuestro propio inconsciente, y por ende, poder percibir algo del futuro. Y en lo personal, los Sueños Vívidos, es algo que practico desde hace muchos años; luego de leer sobre ellos en una revista de divulgación científica; no siendo éste concepto, más que el ejercicio habitual de aprovechar el justo momento en que nos comenzamos a despertar en medio de un sueño, para que en ese preciso instante, podamos tomar las riendas de nuestra conciencia y sumergirnos en nuestro sueño creado desde lo profundo del "Ello", pero de una manera consciente, y tomando decisiones de la forma en que lo hacemos en la realidad, pero aquí, dentro de nuestra propia historia. Es similar a crear un avatar de nuestra consciencia, para introducirlo como un personaje más de la historia representada por el sueño generado en el inconsciente.

Pero, retornando a lo que denominé más arriba, como una antena receptora; es decir, en referencia a nuestro propio inconsciente, o "Ello cuántico"; puedo inferir que, al igual que nuestro "Yo cuántico", que es un claro emisor que funciona colocando pensamientos en un lugar y en un tiempo de nuestro propio futuro, de modo de que, -al igual que con el "Ello cuántico"-, nos valgamos, en este caso de manera consciente, para que el entrelazamiento de partículas subatómicas que estructuran nuestros pensamientos, hagan lo suyo a futuro (leer este artículo de esta misma web para comprender lo antedicho).

Entonces, quienes hayan sido agraciados con ser partícipes de aquellos conceptos; casi místicos diría yo, pero totalmente explicables por la ciencia, -aunque todo esto es desde mi punto de vista, uniendo humildemente lo que sé de Mecánica Cuántica y lo que sé de Psicología-, y que detallo en el título de esta publicación; han sido receptores de una especie de mensaje cuántico intertemporal e interespacial, enviado desde una existencia futura de nosotros mismos, a través de los respectivos inconscientes o "Ellos cuánticos". Y, ¿de que manera, y en que momento nos enteramos, o somos conscientes de tal o cual suceso negativo y reprimido, enviado desde el inconsciente del futuro hacia el inconsciente del actual presente por medio del inherente entrelazamiento, de la atemporalidad y de la aespacialidad de dicho estadío psicológico? La respuesta es, gracias a las pocas -pero muy eficaces- maneras que tiene la psiquis inconsciente, de acceder, o más bien, de comunicarse con la psiquis consciente, y que es mediante los sueños o bien, por ciertas percepciones de las que somos mínimamente conscientes en el estado de vigilia, como por ejemplo, cuando estamos observando a un niño jugar, y en cierto momento, intuimos un probable riesgo para él en el futuro inmediato, con lo que actuamos debidamente un instante antes, para luego comprobar que si no hubiéramos actuado con esa premura, el niño hubiera podido ser lastimado debido a un posible accidente. Imagínense que, si no hubiéramos reaccionado con prevención, el niño hubiera sufrido un accidente, y ese recuerdo habría quedado automáticamente guardado en nuestro inconsciente y reprimido debido al nivel emocional del mismo; ¡pero lo hicimos!, ¡lo impedimos!, y ¿porqué?, por lo mismo explicado más arriba, porque el "Ello cuántico" de ese futuro inmediato, fue capaz de reprimir un posible suceso con alto contenido emocional, e inmediátamente, -y gracias al entrelazamiento, a la atemporalidad y a la aespacialidad del inconsciente-, el "Ello cuántico" del presente, -previo al suceso-, fue receptor de ciertas posibilidades de riesgo para el niño, de parte del "Ello cuántico" del futuro inmediato.

No olvidemos lo siguiente, que para entender todo lo anterior, la clave se encuentra en la atemporalidad, la aespacialidad y el entrelazamiento cuántico de que es dueño el inconsciente o "Ello". El tiempo y el espacio allí no tienen cabida, son universales, son cósmicos, en el sentido de estar conectados con todo lo que nos rodea, rompiendo cualquier barrera espacio-temporal.

Es por todo esto que, más y más seguido, deberemos prestarle nuestra atención, tanto a los sueños, como a aquellas pequeñas percepciones que a veces uno dice, "pero... si hubiera...".
Copyright @ 2013 - Nelson J. Ressio.

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12/10/2013


"El hombre es el arquitecto de su propio destino", reza una frase de José Ingenieros.

Y yo me animaría a modificar esa tan bella frase, de la siguiente manera: "El hombre se entiende y se construye a si mismo, a imagen y semejanza de su propia esencia, sin entregar su voluntad a las demandas de las bajas pasiones", y en una relación constante y biunívoca con su conciencia.

Quiero aclarar, antes de proseguir, que el concepto del "Alma Cuántica", el del "Yo Cuántico" y el del "Ello Cuántico", (además del de "Estadíos Psicológicos Cuánticos") son conceptos propios, revelados ante mi consciencia (e inconsciencia) como resultados de diferentes investigaciones al respecto, desde hace muchos años.

Entonces, para saber quienes somos en realidad, para conocer aquellas diferentes máscaras que todos portamos a lo largo de nuestra existencia, y para dejarnos puesta, desde ahora, y hasta el final de nuestros días, la que mejor concuerde con nuestra realidad interna y esencial; en ese transcurso de selección de las mas virtuosas de nuestras máscaras, estaremos siendo los arquitectos de nuestro propio interior. Estaremos constituyéndonos a nosotros mismos como los constructores de nuestra propia y verdadera forma de ser, y no solamente para con nosotros, sino que también, para con los demás.

Ahora bien, como sabemos, todos somos -o deberíamos ser- nuestros propios constructores, basándonos en un trabajo introspectivo por excelencia -y sin esperar que una deidad externa, antropomorfa y omnipresente haga ese duro trabajo por nosotros-, también debemos pensar y trabajar sobre lo que podría llegar a ser nuestro futuro, en como trabajamos, o podemos, de alguna manera accionar, desde nuestro dinámico presente, hacia -y sobre- un posible futuro, tal como si fuéramos un control remoto, -el cual ejerce su efecto solamente a futuro, manejado desde el presente-, por y desde nosotros mismos y de los sucesos posibles que se podrían relacionar con nosotros, en dicho futuro. O sea, una posible manera de concentrarnos en lo que queremos para nosotros, cuando nos hallemos en tal o cual situación, o que tal o cual decisión represente un reconocimiento a nuestro trabajo, o que nuestro propio comportamiento social sea cada vez de mayor calidad, o que, por nuestro accionar, nuestros hijos, familia y amigos, se vean beneficiados..., y un gran etcétera.

Este pensar a futuro, esta manera de ser los constructores de una realidad mental presente, respecto de lo que queremos que pase a futuro, tanto para nosotros mismos como desde nosotros mismos, y hacia los demás, es lo que, en lo personal entiendo como: "Yo Cuántico".

En primer lugar, la palabra Cuántico se deriva de una ciencia denominada Mecánica Cuántica y también Física Cuántica, la cual es la disciplina científica que se dedica -luego de la utilización del método científico- a establecer las reglas de comportamiento del mundo subatómico. Del mismo modo en que la Física Clásica se encarga de establecer las leyes que gobiernan nuestro mundo macroscópico, la Física Cuántica se ocupa del mundo microscópico, de la mas esencial forma de la materia, denominada Energía.

El mundo subatómico, el cual subyace oculto bajo un manto de materia aglutinada por un campo de fuerza (materia que conforma nuestros propios cuerpos, y todos los cuerpos con masa que podemos percibir con algunos de nuestros sentidos), como muchos saben, se compone de lo que alguna vez se denominó como "Átomo", el cual, a su vez está compuesto por medio de un núcleo: conformado por dos partículas subatómicas, nombrada una como Protón (con carga positiva) y la otra, Neutrón, (sin carga), y además, por otra partícula que gira alrededor de ese núcleo, -sobre lo que se denominan Orbitales-, la cual fue nombrada: Electrón (con carga negativa). Esto anteriormente detallado, es lo que llamamos Átomo, como la mínima naturaleza estructural, energética y constitutiva de la materia o masa. Recordemos, toda masa o materia se conforma por átomos, que, aunque éstos raros engendros; provenientes desde el mismísimo Big Bang, y antes también, -desde el propio infinito, desde las llamadas Branas o Cuerdas Cósmicas-; se encuentren en constante vibración, un enigmático campo de atracción, llamado, Campo de Higgs (constituido éste por lo que se llama el Bosón de Higgs, en honor a uno de sus descubridores teóricos: Peter Higgs), es el que se ocupa de mantenerlos juntos, conformando dicha materia de la manera en que nosotros la percibimos.

Ahora bien, -y tratando de acercarme lo mas que pueda al tema que le da el título a esta publicación-, aquellas partículas subatómicas, como el electrón, por ejemplo, tienen varias propiedades cuánticas, pero la que resaltaré aquí, para relacionarla luego con nuestro Yo Cuántico, es la propiedad llamada "Entrelazamiento Cuántico". Esta propiedad que tiene cada partícula subatómica, describe como una sola de estas partículas puede estar en dos lugares al mismo tiempo y sin importar las distancias (metros o años luz). Y algunos se preguntarán, y con mucha razón: Pero, ¿como algo puede estar en dos lugares al mismo tiempo? Y la respuesta es bastante simple, desde el punto de vista teórico, por supuesto, ya que las partículas subatómicas, -cada una de ellas-, sufren lo que, desde mi punto de vista, podría denominarse como un "estiramiento cuántico", la cual, dicha partícula, luego de ese estiramiento, y en cada uno de sus extremos, se encuentran alojadas todas las propiedades constitutivas al momento de pensarla como una sola partícula. Imagínense una sola pelota de tenis, que, como elemento macroscópico que es, la podemos definir a simple análisis, la cual presenta propiedades de tamaño, color, peso, y un gran etcétera. Ahora visualicemos que uno de los dos tenistas lanza esa pelota-partícula con su raqueta en dirección hacia su contrincante. En ese momento, mentalmente dibujemos la trayectoria de la pelota, desde que partió, lanzada por el jugador, hasta un instante antes de que sea devuelta por la raqueta del segundo jugador. Tracemos esa línea amarilla mentalmente y coloquemos a esa pelota en ambos extremos de la línea. Como ya se habrán dado cuenta, en cada punta de esa línea de trayectoria, -la que se encuentra representada por medio de una cierta distancia entre cada extremo- nos podemos llegar a imaginar a la misma pelota, en dos lugares "al mismo tiempo", y conteniendo las mismas propiedades de color, tamaño, peso, etcétera. Entonces, surge una gran pregunta, yo diría, un tanto existencial, y es, ¿que es lo que realmente hizo el primer jugador, por medio de su accionar consciente sobre lo que, para este ejemplo a nivel macro, es el Entrelazamiento Cuántico? ¿Que logró modificar el primer jugador, o mejor dicho, causar, por medio de su accionar sobre un mismo objeto, y que en este caso es la pelota de tenis, como para que, a futuro -cercano o lejano- se produzca un efecto resultante?

La respuesta, y pensando ya en el Yo Cuántico, aquel jugador de tenis logró modificar su propio futuro, ya que, dependiendo de donde haya tratado de colocar la pelota, dependerá su futuro, cercano en este caso, debido a que, si la pelota cae dentro del área de puntos del jugador contrincante, el futuro del primero estará marcado por la obtención de lo que en tenis serían 15 puntos; pero, de lo contrario, si el segundo jugador responde con un excelente golpe de raqueta, el futuro del primero será diferente.

¿Cual es la idea de todo esto? La idea es que, dependiendo de como sepas o puedas depositar la pelota de tenis en el tiempo y en el espacio, -o sea, en dirección (geográfica y temporal) hacia el segundo jugador- es lo que te espera para el futuro -cercano o lejano-. Es decir, dependiendo de como accionemos en este momento sobre nosotros mismos y sobre los demás, se reflejará, lisa y llanamente, y sin ningún manto de dudas, en lo que el futuro nos depare.

Por lo tanto, habiendo explicado, desde mi humilde perspectiva, el comportamiento del mundo subatómico y su ejemplo basado en el tenis, respecto del mundo macroscópico, me animaré a imaginar de que manera, con solo pensar constantemente sobre lo que queremos para nuestro futuro, se haga realidad, o al menos tienda a que todos los eventos a nuestro alrededor, se dirijan en esa dirección.

En consecuencia, se desprende de aquella característica cuántica proveniente de las partículas subatómicas, que cada partícula (un electrón por ejemplo) puede estar en dos lugares al mismo tiempo sin importar las distancias. Y debemos tener presente además, que si una partícula está "estirada cuánticamente", digamos, 200 años luz, lo que le pase a un extremo, le pasará al otro. Es como viajar en el tiempo, ya que, por ejemplo, cuando miramos una estrella que se encuentra a 200 años luz de distancia de nosotros, simplemente estamos viendo como era esa estrella hace 200 años atrás; y no como lo es ahora, ya que ahora, pudo haber desaparecido debido a un natural colapso sobre si misma, conformando una estrella negra, o mas conocida como, un agujero negro, con lo cual, dentro de 200 años, en el futuro, esa estrella que hoy vemos, no la veremos mas, debido a las características propias de un agujero negro, el cual engulle todo, hasta la luz. Por consiguiente, recordemos esto: que todo lo que le pase hoy mismo a un extremo de una partícula subatómica, le pasará al otro extremo, aunque éste otro extremo se encuentre localizado, por ejemplo, a 200 años, en el futuro.

Entonces, -y mas allá de que el ejemplo precedente es para entender el tiempo que recorre la luz en un año-, aquí viene la relación con el Yo Cuántico. Como los pensamientos son el resultado de procesos electroquímicos dentro de nuestro cerebro, esos pensamientos, como podremos darnos cuenta, no son nada mas que diferentes partículas subatómicas -con sus inherentes entrelazamientos entre si mismas, y quien sabe hacia que lugar y tiempo en el futuro-, y haciendo lo que deben hacer, o sea, fluyendo todas, aglutinadas dentro de paquetes de "datos", llamados moléculas, por entre los interminables cables o Axones de esa majestuosidad que conforma la red neuronal, que nuestro cerebro tuvo el honor de poseer durante su evolución hacia su actual neocortex: el nivel cerebral que nos hace humanos.

Como muchos ya lo estarán intuyendo, y no me cabe la menor duda, esos paquetes de datos, se corresponden a los pensamientos dentro de nuestro cerebro, los cuales, si bien para nosotros, tienen una correspondencia con ciertas realidades propias y externas, no son mas que partículas entrelazadas con si mismas. Pero, ¿de que manera podemos aprovechar ese entrelazamiento de las partículas dentro de nuestro cerebro, que conforman los pensamientos, de modo de dirigir "la otra punta", o el otro extremo de una misma partícula entrelazada con si misma, hacia el lugar y tiempo que nosotros queramos? Recordemos que estamos ahora especulando sobre el Yo Cuántico dentro de nuestros pensamientos, y que solo uno de los dos extremos de una misma partícula, de una molécula, de un mismo pensamiento... se encuentra dentro de nuestro cerebro. ¿Y el otro extremo donde se encuentra? o, ¿donde debería encontrarse?

La respuesta a la primer pregunta del párrafo anterior, como muchos ya la habrán imaginado, se basa simplemente en valernos del ejercicio introspectivo por excelencia, que es el de generar pensamientos -o sea, fisiológicamente hablando, crear flujos de partículas dentro de moléculas ordenadas y transmitidas por y dentro de nuestro cerebro- de manera de que aquellos pensamientos, concebidos por nuestro Yo, repetitivamente a lo largo de días o meses (en el presente), se sitúen en el lugar justo (cerebros de nuestras sucesivas existencias futuras) y en el tiempo justo, en el futuro, como para que se genere para nosotros, una realidad alterna. Y no me refiero para nada al peligroso hecho de ilusionarnos con una idea o con algo que deseamos que nos pase, para nada es esto. Sino que, todo lo contrario, ya que es solamente una manera científicamente probada -respecto del entrelazamiento cuántico- de viajar en el tiempo, cuya nave es nuestro propio cerebro, y el destino, o lo que queremos que nos suceda a futuro es nuestro propio Yo. Nuestro Yo, en consecuencia, -y como un desprendimiento lógico de todo lo anteriormente escrito-, tiene dos puntas, ya que, nuestro Yo, sufre el mismo estiramiento cuántico que las partículas subatómicas que lo conforman, por lo que, los pensamientos resultantes del accionar de nuestro Yo, obviamente tienen un extremo dentro de nuestro cerebro, pero también, y al igual que sus partículas constituyentes, tienen el otro extremo... en el lugar (dentro de los cerebros de nuestros sucesivos Yo futuros) y en el tiempo del que nosotros le asignemos mediante la utilización de la conciencia, por el simple hecho de aquella propiedad cuántica del entrelazamiento, explicada mas arriba.

Y de aquí se desprende otro tema, el cual da para otra publicación, y es que si nuestros pensamientos, basados estos en procesos electroquímicos, y que no son mas que millones de moléculas que se encuentran conformadas por trillones de átomos, y que a su vez cada uno de éstos están compuestos por Protones, Neutrones y Electrones, y por ende, estos tres últimos, son las partículas subatómicas, -que entre otras propiedades, como la del entrelazamiento-, tienen otra, y que es la de poseer masa... esto quiere decir que, el átomo tiene masa, por lo que las moléculas que fluyen por nuestra red neuronal tienen masa, y en consecuencia... nuestros pensamientos tienen masa. ¿Y esto que nos está insinuando?, ya que todo lo que posee masa puede modificar su entorno, además de a si mismo ¿no? Una piedra lanzada sobre un vidrio, por ejemplo, lo que hará es romper el vidrio, y ambos objetos -la piedra y el vidrio- tienen masa. Y si el pensamiento tiene masa... ¿seremos capaces de modificar nuestro entorno material, como a nosotros mismos, de manera similar en que lo hace la piedra con el vidrio?... es para pensarlo... y para otra publicación. Pero, ¿es apasionante no?

Pero, volviendo al tema central de esta publicación, o sea, al aquí analizado: Yo Cuántico, hemos podido especular la manera en que los pensamientos, con génesis en nuestro cerebro, correctamente direccionados y repetidos, en el tiempo y respecto de un lugar o suceso, podrían afectar nuestro futuro, y por ende el de los demás. Si reservamos un momento de nuestro día, cada día, por ejemplo, antes de conciliar el sueño, en hacer este ejercicio constructivo, estaremos dirigiendo u ordenando los otros extremos de nuestros entrelazados pensamientos -o deseos- hacia un tiempo y lugar de nuestro propio futuro. No solo con nuestra forma de obrar en este dinámico presente somos capaces de alterar nuestra vida y la de los demás, así como también, nuestro entorno, -para bien o para mal- sino que también... por medio del solo hecho, repetitivo y cotidiano, de enfocar nuestros pensamientos. Al enfocarlos, los otros extremos entrelazados de éstos, estarán modificando nuestro futuro. Por ejemplo, si lo que queremos que nos suceda, se encuentra a un mes de distancia del presente, como nuestros pensamientos son el resultado de energía subatómica fluyendo por un medio -que es el cerebro-, aquellos pensamientos estarán entrelazados desde nuestro cerebro -de este presente- hacia otro extremo fuera de él, en otra realidad espaciotemporal -dentro de los demás sucesivos cerebros de nuestros futuros Yo-, y como la energía -o sea, las partículas de los átomos de nuestros pensamientos- viaja a la velocidad de la luz, estaremos incidiendo en ese posible futuro, casi sin ninguna pérdida de tiempo.

El poder, de alguna manera, de llegar a convencernos y habituarnos a este tipo de trabajo introspectivo y "a distancia en el tiempo", no hace mas que seguir impulsándonos al conocimiento cada vez mas íntimo de nosotros mismos, y de lo que podemos llegar a ser capaces de hacer y ser, en el futuro.
Copyright @ 2013 - Nelson J. Ressio.

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01/10/2013


Pasado, presente y futuro. No son mas que "tres" palabras que, a veces, nos recuerdan, -y solamente por un instante- que por mas que hagamos un esfuerzo para poder definirlas, eso nunca podrá ser así.

Jamás podremos definir cabalmente aquellos tres conceptos. ¿Y porque? Porque simplemente, lo que esas tres acepciones intentan describir o representar, no ha sido percibido, en su esencia mas pura y absoluta, por ninguna persona de este mundo.

Con lo cual, algunos lectores se preguntarán, "pero, mas allá de que es razonable que el futuro no exista, ¡el pasado y el presente sí existen!, ¿ya que vivimos en el presente y nuestros recuerdos se hallan en el pasado no?" Y la respuesta es un rotundo no. Y por lo pronto, no entraré todavía en lo que denota el título de esta publicación, ya que antes explicaré algunos conceptos, por supuesto, desde mi relativa óptica un tanto "a priori".

El "presente", solo es una simple palabra indicadora de que, lo que ella misma quiere definir, no existe. Comúnmente  se entiende a la palabra "presente" como la explicación de un momento inamovible, exacto, puntual, diferenciable del pasado y del futuro, la cual estaría indicando que, un suceso, o bien, un objeto, se encuentra asignado con esas mismas atribuciones, en una especie de imagen fotográfica. Pero, nada mas alejado de la realidad. Y la realidad es que, el "presente" tampoco existe, ya que, para su desdicha semántica, existe lo que, de manera abstracta, llamamos "tiempo". Y el tiempo, como sabemos, no es estático, con lo cual, gracias a su eterno dinamismo, no podremos asignarle a la palabra "presente" una definición de instantaneidad de ocurrencia de un suceso. El "presente" es un constante fluir de eventos aplicados sobre objetos diversos (naturales y/o artificiales), el cual hace que, las cosas u objetos que ahora son, mañana ya no serán. ¿Que quiero decir con lo anteriormente dicho? Por ejemplo, si este escrito lo estuviera yo comenzando a escribir hoy, sobre un papel, y por medio de un lápiz nuevo, y cuando finalice de escribirlo mañana, yo les dijera a ustedes que, el lápiz -y el papel- no serán los mismos que los de hoy, debido a que ese "presente", ese flujo dinámico de sucesos sobre objetos, ha logrado transformar a aquel lápiz y a aquel papel, en otros. Y, quedándome solo con el lápiz a los efectos de este ejemplo, posiblemente algunos aporten el siguiente punto de vista: "pero, ¿como no va a ser el mismo lápiz, si es el que comenzaste a utilizar el día de ayer?, ya que, ¡por mas que le hayas sacado varias veces punta, y le hayas mordido el extremo superior, éste no deja de ser el mismo lápiz que el de ayer!". Y a esa cuestión, desde mi humilde percepción, la respondo con un "no", ya que todo objeto que existe, existe relativamente para quien lo ha podido definir, definir en tanto que establecer sus características, adjetivarlo, darle su esencia, en toda su naturaleza constitutiva, por lo que, si hoy comienzo este escrito con un lápiz nuevo, al momento dinámico de tenerlo entre mis manos, lo defino tal como lo percibo, por medio del uso de mis sentidos, como un objeto de tal o cual característica, y que además, es nuevo; en cambio, mañana, cuando finalice de escribir esta publicación en borrador sobre aquel papel, mi percepción sobre el lápiz cambiará rotundamente, debido a que, después de constantes sacadas de punta y mordisqueos en su extremo superior, lo deberé, necesariamente definir y adjetivar de otra manera. En ese justo, aunque dinámico momento, tendré dos definiciones en mi mente respecto de un mismo objeto. Y aquí es donde ocurre el desdoblamiento mental respecto del lápiz, ya que, lo que hoy es un solo objeto, mañana pasarán a ser dos. Aunque el de hoy dejará de existir, el de mañana será otro, debido a sus diferentes características para con el de hoy. Por lo que con esto, expresé, lisa y llanamente, "la creación de dos lápices a partir de uno solo", en un presente con dos sucesos solamente: "hoy" y "mañana". Pero, ¿que tal si defino al "presente", en relación a mi escritura con el lápiz, como todos los instantes o sucesos ocurridos desde hoy hasta mañana? Ese lápiz sería definido muchas veces en el transcurso del tiempo, por lo que obtendríamos muchos lápices a partir de uno solo. Un lápiz por cada vez que lo observo y veo como cambia con el uso y el "abuso" que le doy al escribir. Eso es el presente. Un constante cambio de percepciones, cambios de puntos de vista, cambios de adjetivaciones, cambios de definiciones, variados puntos de inflexiones relativos, respecto de un suceso u objeto, que en este caso, es el lápiz -sin olvidarme que sucede lo mismo con el papel-. Eso, para mi, es el "presente". Y quiero aclarar que, cuando me refiero a un objeto, me refiero tanto a objetos de los tres reinos de la naturaleza (mas los artificiales), y por ende, incluyo al ser humano. Ahora apliquen el ejemplo del lápiz, pero sobre una persona en particular, o sobre uno mismo, o sobre una tercera persona. Visualicemos como una misma persona, o nosotros mismos, podemos llegar a cambiar de un día para el otro, dependiendo de los sucesos dentro de los cuales estamos inmersos. Podemos llegar a ser varias personas durante un tiempo determinado. ¿Y esos cambios dinámicos en nuestro "presente" deberían ser al contrario que con el lápiz y el papel no?, ya que, si esos cambios son desde una perspectiva psicológica o espiritual, partiríamos desde una psicología "desgastada" hasta llegar a una psicología "flamante y totalmente renovada". Ahora, si hablamos de nuestro cuerpo... bueno... le pasará como al lápiz y al papel... se ira desgastando con el paso del tiempo. Y por mas cambios psicológicos y corporales que pasemos en un tiempo determinado, siempre, siempre nos encontraremos transcurriendo nuestras vidas en el "presente". De nuevo, eso, a mi entender, es el "presente".

Y al "pasado" tampoco podemos definirlo, debido a que tampoco existe. Y por mas recuerdos que tengamos en nuestra memoria, el "pasado" es una mera acepción que nos indica qué tipos y cuantos recuerdos quedan en nuestra mente, por más eidética que ésta sea. Pero, el hecho de que tengamos recuerdos de nuestro pasado -reciente o lejano- no quiere decir que el "pasado", en tanto que momento definible o representable por algún evento u objeto, exista. Obviamente, eso no es así, por lo que, en consecuencia, no es mas que una mera palabra descriptiva de nuestra memoria fotográfica. Por lo tanto, el "pasado", al igual que el "presente", tampoco existe, ya que no lo hemos podido definir por medio de sucesos u objetos representativos. Pero, soy consciente de que, luego de esta pequeña explicación, algunos lectores podrán proponer lo siguiente: "¡Como no va a existir el pasado, si ayer choqué mi auto y todavía hoy estoy viendo el daño que sufrió!... ¡con esto estoy viendo el pasado... lo que me pasó ayer al momento de chocar con mi automóvil ... ¡por supuesto que existe el pasado si lo sigo viendo cada vez que miro el daño en mi auto!". Y a esa exclamación, a modo de pregunta para mi, la respondo que no, y otra vez desde mi humilde punto de vista, ya que, por mas que el evento del choque del auto haya ocurrido ayer, y hoy se continúe observando el triste resultado o efecto, no quiere decir que se esté viendo el "pasado"... simplemente se continúa viendo un suceso más del propio "presente", debido a que, únicamente, lo que existe, es una asociación mental, entre el accidente que sufrió el vehículo ayer, con el daño que se deja ver hoy. Y por lo visto aquí, y casi sin quererlo, tenemos otro ejemplo del desdoblamiento de un objeto gracias a la acción de un suceso en un "presente" que ya ha "pasado", y es que el automóvil que ayer era, hoy ya no es... es otro automóvil. Con esto debemos entender que todo cambia, fluye y refluye, como lo dice un precepto hermético, y nada de lo que era, vuelve a ser.

Con estas humildes definiciones precedentes, abordaré ahora, lo que titula esta publicación, y es en referencia a las incontables especulaciones -además de ésta, en si misma- que se vierten al imaginario popular respecto a la factibilidad de que se pueda viajar en el tiempo, o que, viajeros del futuro y del pasado nos hayan estado -y nos estén- visitando, siendo que para que estos viajes sean una realidad -y suponiendo esto sobre un solo universo, y no teniendo en cuenta lo que algunos denominan Multiverso- es necesario que "exista" algo primordial para que los viajes en el tiempo se conviertan en una verdad palpable y demostrable. Y me refiero, nada mas y nada menos que, a la máquina del tiempo. Un ingenio tecnológico que pueda viajar en todas direcciones dentro del espacio tiempo, llevando consigo, a uno o a varios seres humanos. 

Y aquí va la cuestión, ya que, nadie, absolutamente nadie en este mundo -y por supuesto me incluyo-, puede estar en condiciones de afirmar que algún tipo de viajero espaciotemporal nos esté visitando. ¿Y porque? Es simple, porque la máquina del tiempo todavía no ha sido inventada, con lo cual, si hoy día, mientras escribo estas líneas, no se ha construido, ninguna máquina para desplazar a un ser humano entre los marañosos sucesos del tiempo, ningún viajero, ya sea que pudiera provenir desde el futuro, o bien desde el pasado, nos ha visitado jamás, ni nos visitará nunca, mientras esa máquina de "deslizamiento espaciotemporal" no sea una verdad funcional a todas letras.

Y como algunas veces trato de hacerlo, explicaré lo anterior por medio de un ejemplo. Imaginemos -y mas allá de lo difícil que es en la realidad- que hoy nos compramos un vehículo utilitario (y trataremos de no chocarlo) para utilizarlo en pequeños transportes de prendas de vestir, por ejemplo. Hoy recibimos el flamante automotor y comenzamos con nuestra labor. Hacemos nuestro viaje de prueba, conocemos bien a fondo a esa nueva máquina sobre ruedas para aprovechar sus funcionalidades, y de ese modo hacer nuestros viajes espaciotemporales, mas eficientes (no olvidemos que al viajar en auto, nos estamos moviendo en dos vectores: tiempo y espacio). Y luego de todo esto, mañana concretamos nuestro primer viaje de entrega de ciertas indumentarias de vestir. Llega el día de mañana, viajamos, llegamos a destino, descargamos la carga solicitada, y regresamos. Hemos hecho un viaje espaciotemporal, pero siempre con el vector "tiempo" en la misma dirección: hacia adelante (apuntando en dirección al futuro). y Así sucesivamente, nuestro móvil utilitario no hace mas que ayudarnos en nuestra labor de transporte. Y aquí viene la comparación con lo que expresé en el párrafo de mas arriba, y es que, debido a la comprobada existencia de nuestro vehículo, podremos movernos -hacia adelante en el tiempo, y si fuera una máquina del tiempo, en todas las direcciones espaciotemporales- con relativa naturalidad y facilidad, estando conscientes de que, al día siguiente seremos capaces de realizar otro transporte, y al día siguiente otro mas, y al mes siguiente otro, y al año siguiente muchos mas, y así sucesivamente, mientras nuestro vehículo -aunque nunca será el mismo que al principio, al igual que el lápiz y el papel- éste mantenga su función troncal intacta, y que es la de transportar personas y cosas, además de a si mismo. Por lo tanto, hoy somos conscientes de que, mañana o dentro de dos años, o dentro de "x" tiempo, podremos continuar con nuestra labor, porque a partir del momento en que compramos nuestro vehículo, para nosotros, -sus compradores-, ese, y solo ese vehículo, inmediátamente pasó a existir en todos y cada uno de los sucesos de nuestro futuro, aunque todavía no hayan ocurrido ninguno de ellos, por encontrarnos sobre un dinámico "presente"; además de procurar que, dicha máquina de transporte terrestre, no sea destruida por algún tipo de accidente, su existencia se extenderá indefinidamente y al instante hacia los venideros sucesos del futuro. Pero, y siempre existen "peros"; como podremos imaginar, si retrocedemos con el pensamiento al mismísimo día anterior a que nosotros compremos dicho "dispositivo de transporte", o sea, ese flamante utilitario; aquellos sucesos futuros, que nombré mas arriba, de incontables e interminables viajes, dejan de "existir" inmediatamente en toda nuestra línea temporal. ¿Porque? Porque, mientras no compremos el utilitario, no lo tendremos con nosotros, y tanto mañana, pasado, o dentro de dos años, aquellos viajes, no serán una realidad existencial en nuestra línea de tiempo.

Ahora bien, comparemos el ejemplo del vehículo, con los viajes en el tiempo -y en todas direcciones-, y con la máquina del tiempo en si misma, para demostrar que, mientras la máquina del tiempo no sea una realidad, los viajes en el tiempo tampoco lo serán, por lo tanto, hasta que ésta no exista, ningún viajero del futuro nos podrá visitar nunca jamás. 

Por otro lado, si hoy mismo se finalizara de construir dicho engendro tecnológico para el viaje "interespaciotemporal", automáticamente, al igual que nuestro vehículo de transporte, y sin que pase un solo microsegundo de más, en la flamante existencia de ésta, recién construida, máquina del tiempo, podremos ser espectadores, ante nuestro asombro, de que un primer viajero temporal ya se encuentra con nosotros, y mirándonos directamente a los ojos. ¿porque? Porque, el hecho de que hoy en día esa máquina del tiempo ya sea una realidad funcional, también ocasiona que sea una realidad funcional para mañana, para pasado mañana, para el mes que viene, para el año próximo, dentro de diez años, dentro de un milenio, y un gran etcétera, y como lo expresé para el vehículo utilitario: mientras esta máquina del tiempo no sea destruida por algún motivo "x". O sea que, mientras ésta exista, tendremos viajeros del futuro con nosotros para largo rato. ¿Y que sucede, con el tema de viajar desde hoy, desde este dinámico "presente", hacia el "futuro", utilizando la misma máquina? La respuesta es que no sería posible. ¿Y porque? Porque, simplemente, como el futuro no lo podemos definir y diferenciar como un conjunto determinista de sucesos espaciotemporales existentes "en algún lugar de este universo", no tendremos las referencias para realizar nuestro viaje -aquí dejo de lado la teoría de universos paralelos, ya que sino, la explicación anterior sería otra-. En cambio, desde el punto de vista de un viajero del tiempo, que vivirá en un momento y lugar del "futuro", y que se encuentra con la posibilidad de utilizar la misma máquina del tiempo, como el pasado de este individuo, "al menos", existe en la memoria colectiva de la humanidad, tanto este viajero, como la máquina del tiempo, tendrán acceso a sucesos pasados registrados mediante sus fechas y sus horas específicas de ocurrencia, como exactas coordenadas para que puedan desplazarse hacia ese punto en el tiempo pasado. Siempre hacia atrás en el tiempo, ya que el futuro es incierto... no está escrito... no existe, ni siquiera, en la mente colectiva de la humanidad.

Por estos motivos, tratados de explicar de la mejor manera posible, y de acuerdo a como yo los entiendo, desde mi punto de vista, los viajes en el tiempo no serán posibles, -es decir que (no han venido) ni vendrá nadie desde el futuro para visitar su pasado (nuestro presente)-, hasta tanto exista o sea construido un dispositivo de tal ingenio sistémico, que nos haga desplazar, por sobre los vectores espaciotemporales que hayan sido definidos, al menos mentalmente, y en base a los recuerdos colectivos del ser humano.



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