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06/05/2015


Luego de cientos de años de estudios desde diversas perspectivas intelectuales, sobre el Nuevo Testamento, aún continúan muchos puntos oscuros respecto de quien fue María Magdalena, o María de Magdala.

En los cuatro evangelios que componen el Nuevo Testamento, los denominados, Evangelios Canónicos, se hallan muy escuetas descripciones respecto de María Magdalena, las que se tiñen de aparentes imprecisiones de todo tipo.

Y allí, es en donde surge un tema relacionado al oscurantismo, ejercido por mucho tiempo, y desde los propios inicios de la Iglesia Católica; porque la misma, nos ha impuesto una versión diferente a la que en la actualidad es la mas comúnmente aceptada, y además , esta última es la versión que se reviste de mas lógica y sentido común, mas allá del seguimiento histórico hecho a conciencia, respecto de la vida de María Magdalena.

En el Evangelio de San Lucas, María Magdalena está descrita como una de las varias mujeres que siguieron a Jesús, y que además, ella apoyó económicamente al Maestro, en todo el tiempo que duró su predicación.

El nombre María Magdalena, o bien, María de Magdala, proviene de Magdala, una pequeña población a orillas del mar de Galilea, de donde ella era originaria, y que acudió a Jesús, luego de haberse curado de una muy fuerte posesión diabólica, según dicen las siguientes palabras de la Biblia: “Le acompañaban los doce, y algunas otras mujeres que habían sido curadas de la posesión de espíritus malignos; María, llamada Magdalena, de la cual habían salido siete demonios…”. 

Tanto Marcos, Mateo y Juan, escribieron su presencia en el momento justo de la crucifixión de Jesús, además de que los cuatro evangelios coinciden en colocarla junto a otras mujeres en el glorioso momento de la resurrección, y es ella misma, María Magdalena, la que le informa a Pedro y a los demás Apóstoles, de que Jesús, ahora era Jesucristo, que había resucitado. De todos modos, según detallan las Cartas del apóstol Pablo, -epístolas éstas, anteriores a los propios evangelios-, es el propio Pedro la primer persona en ver a Cristo resucitado.

Incluso, a María Magdalena se la ha confundido con otras mujeres dentro de la propia iglesia, según lo que se describe en el Nuevo Testamento; por lo que podría llegar a ser la adúltera que Jesús Salva de la lapidación, basándose de aquella muy conocida frase: “Quien esté libre de pecado, que arroje la primera piedra”, hecho éste, relatado por el apóstol Lucas en sus escritos. Por otro lado, se la ha confundido también con la mujer que unge los pies del Maestro Jesús, por medio de perfumes contenidos en un jarrón de alabastro, aplicados estos por medio de la utilización de sus propios cabellos; y este evento, el de la unción de los pies de Jesús, es narrado en los tres evangelios sinópticos, los que son denominados de esa manera debido a una mayor cantidad de coincidencias en sus respectivos contenidos, aunque, mientras el apóstol Lucas sitúa dicho evento en el hogar de un fariseo, los apóstoles Marcos y Mateo describen el evento de la unción, en la casa de Betania, en la casa del llamado Simón el Leproso, y de aquí se desprende una gran cuestión, respecto del lugar de vivencia de Simón el Leproso, y es que, María Magdalena podría haber sido María de Betania, la hermana de aquel hombre que Jesús resucitó entre los muertos por medio de las siguientes palabras: “Lázaro, levántate y camina”. Entonces, ¿podría haber sido la hermana de Lazaro, la llamada María de Betánia, la que hoy llamamos María Magdalena?

En las muchas menciones que realiza el Nuevo Testamento, respecto de María Magdalena, los detalles que se arrojan al respecto no llegan a ser lo suficientemente explícitos como para obtener una conclusión fehaciente de la verdadera identidad de María Magdalena, y ni siquiera, se llega a mencionar el supuesto apoyo económico que ésta le pudo haber ofrecido a Jesús para poder ejercer su predicación. Ni tampoco se tiene conocimiento, si antes de que conociera a Jesús, María Magdalena tuvo -o no- un marido, y además, no existen datos suficientes para tratar de inferir qué edad tenía María Magdalena, es decir, si en el tiempo que conoció a Jesús, era una mujer de edad similar a la del Maestro o no. Y hasta podríamos decir que no existe referencia alguna en relación a su aspecto físico, todo esto, en respecto del Nuevo Testamento por supuesto, sin olvidar de que existen otros evangelios, los llamados Evangelios Apócrifos, los cuales constituyen los escritos que la iglesia de Constantino, -es decir, la Iglesia Católica-, no incluyó como parte oficial dentro del Nuevo Testamento; y porque este hecho haya sucedido de esa manera, no quiere decir que los llamados Evangelios Apócrifos sean erróneos o no representen otras verdades históricas, ya que existe el Evangelio de Judas, el Evangelio de la propia María Magdalena, y otros mas, todos ellos, no aceptados por la iglesia católica para su inclusión en el Nuevo Testamento.

Como sabemos, el que los evangelios se escribieran, aproximadamente, unos 90 años después de los hechos, es lógico tener en cuenta la posibilidad de que aquellos eventos contrastados con lo escrito en dichos evangelios, no sean del todo exactos, debido a que en aquel tiempo la transmisión del conocimiento era mas bien de boca en boca, y no escrito. Entonces, y posiblemente de esta manera, se pudo haber armado una gran leyenda alrededor de la persona de María Magdalena, debido a que todas las mujeres que se describen en los escritos canónicos, podrían llegar a ser versiones de una sola mujer, es decir que todas las historias y vivencias de diferentes mujeres dentro del Nuevo Testamento, podrían tener relación, de manera oculta, con la persona de María Magdalena, como un fiel modelo de la prostituta arrepentida, de esa pecadora que necesita redimir sus pecados.

Y Justamente, este tipo de arrepentimiento y de necesidades de redención de parte de las mujeres de aquellas épocas; -épocas de epidemias y de guerras de todo tipo, y de gran cantidad de mujeres en las calles-; entonces, dicha necesidad redentora pudo haber sido un evento muy común, y también, como para tener en cuenta a la hora de intentar unir la mayor cantidad de piezas sueltas al respecto.

Y debido a lo anteriormente descrito, de alguna manera se fijó en el dogma católico, un gran y poderoso tabú que sería escrito con fuego en las psiques de los fieles de aquel tiempo y hasta los de hoy en día. Dicho tabú es el de la sexualidad, reafirmándose con ello, la alienacion femenina con una innegable repercusión hacia todos los puntos cardinales del globo y que perdura hasta nuestros días.

Por lo tanto, María Magdalena, la supuesta pecadora redimida, ya tenía un papel asignado, quizás por la imposición y por la decisión de tergiversar su verdadera participación en la vida de Jesucristo, mas que por el hecho de querer representar una verdad histórica. Este papel de la pecadora que obtuvo su redención, se esparció por toda Europa durante la Edad Media e inspiró innumerables manifestaciones de devoción hacia ella.

El apelativo de Penitente y su identificación directa con la prostitución fue retirado por el calendario litúrgico en el año 1969 pero dicho adjetivo hacia María Magdalena, continuó hasta nuestros días.

Y retornando a los evangelios apócrifos que nombré antes, es decir, a aquellos escritos que no fueron incluidos oficialmente por Constantino y sus sucesores, dentro del Nuevo Testamento, debido a una supuesta idea de que aquellos van en contra de la divinidad de Jesús y por ende, de la divinidad de la Santa Trinidad; podemos decir que, en los textos Coptos-Gnosticos, encontrados en Nag Hamadi, en Egipto, en 1945, se le asigna a María Magdalena, la característica de un apóstol más entre los doce, indicándose además, de que fue la compañera de Jesús.

En el evangelio de Tomas, María Magdalena es una de las 6 -y no 12- apóstoles, mientras que el diálogo Gnóstico del Salvador, la describe como “la mujer que comprende todas las cosas”, la que es la portadora y transmisora de los secretos de Jesucristo.

Y también en Egipto aparecieron, en el año 1896, varios fragmentos de un texto escrito alrededor del siglo segundo, texto que se lo conoce más como el Evangelio de María Magdalena, que si bien algunos atribuyen la autoría al apóstol Juan, muchos especulan que fue escrito de parte del puño y letra de María Magdalena. Es un texto, que en épocas de las supuestas herejías, el catolicismo lo hubiera considerado como un texto hereje, y por ende, imposible de incluirlo entre los evangelios del Nuevo Testamento, y justamente, ese texto que posiblemente haya escrito María Magdalena, es un texto basado en la corriente de pensamiento denominada Gnosticismo, la cual es una manera mas, de interpretar al cristianismo, siendo muy popular en los primeros siglos de nuestra era, y que buscaba la salvación, -que es esa manera de liberarse de una condición indeseable-, por medio del autoconocimiento, mas no así, por medio de la Fe siega hacia un ser superior con forma humana, invisible e incognoscible.

En concreto, María Magdalena habría sido toda una representación del Gnosticismo y una persona que lo sabía transmitir con liderazgo hacia los cristianos, además de proponer una estructura eclesiástica y social, fundamentada en un papel mucho mas relevante de la mujer, que lo que ha hecho el catolicismo, quien ha ido siempre en contra de la figura de la mujer en el ámbito eclesiástico, y por ende, extendido hacia la vida de los fieles. María Magdalena pudo haber sabido resaltar y reforzar el papel de la mujer en todos los sentidos en las que actuaban, inclusive, en los manuscritos del Mar Muerto, descubiertos en el año 1947, se describen analogías con el gnosticismo de María Magdalena, incluso, en ella estarían establecidos los principios de espiritualidad con uno mismo, individual, y con la absoluta igualdad de la mujer con respecto al hombre, algo totalmente desaprobado por la iglesia católica de aquellos tiempos, y podría decir que, hasta no muy atrás en el tiempo, dicha iglesia todavía mantenía dicha postura discriminatoria hacia la mujer.

De todos modos, la constante represión de parte del clero ultra dogmático del catolicismo, fue tan fuerte, que la corriente gnóstica y de autoconocimiento que profesaba María Magdalena, fue aplastada por el dogma católico, el cual apunta hacia una Fe ciega, hacia una creencia de una espiritualidad exotérica, es decir, externa, hacia un dios que se encuentra fuera de nosotros, por sobre la espiritualidad esotérica, que se corresponde con la corriente gnóstica profesada por aquella enigmática compañera de Jesús.

Y como consecuencia, la figura de María Magdalena se ha convertido en un icono de la lucha de sexos dentro de la Iglesia Católica.

Pese a todo ello, según el monje Jacobus de Vorágine, publicó en el año 1275, la Leyenda Dorada, el cual narra entre sus líneas, que la compañera de Jesús, María Magdalena, en su huida junto a la madre de Jesús, María, y junto al apóstol Juan, hacia las costas mediterráneas de Francia, habría emprendido la evangelización de Provenza, finalizando sus días en un retiro espiritual, en una cueva, como una especie de penitencia, retiro que le llevó sus últimos 30 años de vida, y luego de mucho tiempo desde su fallecimiento, en el año 771 sus restos habrían sido trasladados, según lo que dice este monje, a la abadía de Vézelay,en Borgoña, en donde, obviamente, se inició el culto a la Santa, objeto de incontables peregrinaciones desde el siglo XI.

Luego de mucho tiempo, en el siglo XIII, justamente, dentro de la supuesta cueva en donde hizo su penitencia la compañera de Cristo, se hallaron huesos humanos que hicieron suponer a los devotos, que eran los de María Magdalena, y justo allí se construyó un monasterio al estilo gótico, el cual conserva lo que sería el cráneo de María Magdalena, porque el resto de sus huesos se perdieron por diversas profanaciones, en la llamada Revolución Francesa.

Y como si todo esto fuera poco, mucha bibliografía al respecto, colocan a María Magdalena, como siendo el propio Santo Grial, el secreto Templario por excelencia, y que finalmente sería la propia descendencia de Jesucristo, es decir que, existiría un linaje con sangre de Cristo y de María Magdalena, hasta hoy en día, linaje muy bien preservado por sus eternos custodios, los Caballeros Templarios. Y dicho linaje real, habría partido de las dos hijas del amor entre Jesús y María, llamadas Sarah y Sophia, respectivamente, y que una de las cuales, posiblemente sería la que el genial Leonardo Da Vinci, -un supuesto miembro del Priorato de Sión-, dejó plasmada en su icónica Pintura, La Última Cena, justo sobre el hombro de quien vendría a ser el apóstol Judas.

A partir de los hijos de Jesús y María Magdalena, se crearía la llamada Dinastía de los Merovingios.

Pero la redención de María, tenía que llegar. Y llegó merecidamente en el año 1988, cuando el papa Juan Pablo II la denominó como “apóstol de apóstoles”, pasando a ser un importante icono de la necesidad constante que debe tener el catolicismo, en cuanto a la revisión de sus dogmas carcelarios, y su necesidad de una tendencia hacia aquel Gnosticismo y el autoconocimiento que María Magdalena pregonaba en sus épocas de compañera de Jesucristo. Es decir, queridos exploradores de enigmas, la Iglesia Católica tiene una gran oportunidad en sus manos, y es la de adaptar sus dogmas retrógrados y cavernarios, hacia un claro gnosticismo, es decir, a que los fieles sepan que van a encontrar a Jesús, dentro de ellos mismos, tal como Jesús lo decía, que el Reino de los Cielos, se encuentra en cada uno de vosotros, es decir que nosotros mismos somos los que debemos encontrar a Jesús, o al profeta de la religión que sea, dentro de nosotros mismos, esotéricamente, y no exotéricamente, mirando dentro nuestro, transmutando nuestras asperezas conductuales que provienen desde lo profundo del inconsciente, desde nuestros egos, en virtudes, porque el progreso colectivo no se dará nunca, si no comenzamos a progresar individualmente, por nosotros mismos, entendiéndonos para luego comprender a los demás.


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24/12/2014

Composición con mi cara. Puedes ver muchas otras de mis composiciones en: https://www.facebook.com/ElHombreDeLas101MilCaras
Hoy, en este artículo, trataré el tema respecto de la Orden del Temple, o mas conocida como, la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo, orden que hasta hoy en día representa un gran enigma sin resolución conocida alguna, y a la vez, se conforma como un engranaje clave en la época medieval en Europa.

Tanto el gótico de las catedrales, las leyendas de caballería, las cruzadas, y todo cuanto digno de recordar ocurrió en aquellos años, se encuentra bajo un sello eterno empuñado por la mano invisible del Temple.

En el año 1118 Hugo de Payns y sus ocho caballeros que siempre lo acompañaban, llegaban a tierra santa, después de un largo viaje por mar y por tierra.

Y como dato adjunto, unos años antes del arribo de los 9 templarios a la Ciudad Santa, aproximadamente en el año 1098, Godofredo de Boullion, mente maestra y accionaria de la primera cruzada, liberaba a Jerusalen de la conquista árabe.

Muy poco es lo que se conoce, respecto de qué es lo que hicieron aquellos 9 caballeros templarios en Jerusalen, y que nada mas y nada menos, estos nueve caballeros, fueron los primeros miembros fundadores de la orden templaria.

Y luego de poco mas de medio siglo, Guillermo de tiro, una especie de biógrafo oficial de la Orden del Temple, mencionó que la misión, muy aparente,  que estos 9 caballeros fueron a cumplir a Jerusalen, era simplemente la de custodiar todos los caminos de aquel entonces y lugar, brindando protección a los peregrinos, historia que, de seguro es bastante certera, pero que no es la única, seguro.

El rey de aquel entonces, Balduino i, puso toda su confianza en esa insipiente, pero imparable orden que se estaba gestando con el accionar inicial de aquellos 9 caballeros pobres de cristo, es decir, a Hugo de Payns y a sus 8 caballeros. Pero además, aquella buena impresión que el rey obtuvo del Hugo y sus hombres, fue la promotora de varios beneficios hacia aquellos 9 guerreros, de los cuales, uno de esos beneficios, fue el de destinarles alojamiento, justo sobre lo que fueron las caballerizas del antiguo templo de salomón, ni mas ni menos; lugar respecto del cual se barajó la posibilidad de que hubieron existido tesoros y documentos ocultos.

De todas maneras, los 9 años que estos 9 caballeros estuvieron viviendo en Jerusalen, no arrojaron prueba alguna de que solo hubieran concurrido a dicha ciudad santa, únicamente para custodiar los caminos y a sus peregrinos cristianos, además de ser muy pocos integrantes para tan amplio trabajo de seguridad.

Entonces, surge la pregunta, ¿porque no incluyeron a mas guerreros entre sus filas, que únicamente 9? ¿por qué ninguno de ellos renunció a esa naciente orden?

Pues bien, lo que sí quedó demostrado, es que, al retornar a Europa, Hugo de Payns y los demás 8 caballeros, fueron recibidos por las mas altas dignidades, tanto del gobierno monárquico de aquel entonces, como del propio papa católico apostólico romano, sin dejar de mencionar, los honores volcados de éstos hacia aquellos 9 caballeros templarios.

Y desde esa época, solamente en el lapso de medio siglo mas adelante, la muy flamante orden del temple logró extenderse por innumerables lugares por el suelo de aquella Europa medieval, forjando su presencia por medio de castillos, templos, embajadas, granjas, etc., y luego de 100 años de este luminoso y productivo comienzo, la orden del temple se había convertido en un gran imperio, que abarcaba todo lo que un imperio de nuestros días posee, una fuerte y amplia base edilicia; una economía muy poderosa manejada, en base a una irreprochable disciplina, moral y ética, mediante bancos –como los de hoy en día- siendo la propia orden justamente la creadora de los bancos; también contaban con un gigantesco ejército, una gran casta política y religiosa, y una amplia variedad de librepensadores, y personas de ciencia, en cada lugar en donde la orden ponía su primer y muy digno pié.

No tenían a nadie que les hiciera sombra, ni que se les comparara, en relación a los aspectos recién mencionados.

Pero… ¿y siempre hay un pero no?, como le sucedió y sucederá a todo imperio o como le sucede a toda persona o estado que sobresale por las demás, automáticamente, los propulsores del odio, de la envidia y de la mediocridad, se lanzan a su destrucción de una manera u otra. Dicho y hecho, unos dos siglos mas tarde, la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo, u Orden del Temple, fueron destruidos sin que estos opusieran resistencia alguna a tan magna barbarie. Muchos de los integrantes de la orden, fueron encarcelados, torturados y hasta quemados vivos, todas aquellas propiedades nombradas antes, fueron confiscadas y con ello, también su gran riqueza bancaria, con todo lo que esto último significaba. 

Pero, ¿a que fueron aquellos 9 fundadores de la orden del temple a Jerusalen? ¿qué fue lo que descubrieron en los santos lugares? ¿cómo se pudieron expandir con tanta rapidez? ¿cuál era la verdadera razón de su viaje a Jerusalen? ¿qué secretos guardaban? ¿cual era su verdadera misión? ¿porqué se dejaron destruir si eran el ejercito mas numeroso de Europa? ¿porque no hallaron aquellos supuestos tesoros y documentos? ¿existe la orden del temple hoy en día?

Mucho se ha especulado a lo largo de los últimos 250 años, respecto de los caballeros templarios, como la posibilidad de que hayan encontrado el Santo Grial, de aquella muy simbólica copa de la que el maestro Jesús tomó el vino en su última cena, o bien, otra corriente especulativa expresa que descubrieron el arca de la alianza, enterrada bajo el templo de salomón, pero los mas escépticos, o bien, mejor informados, presumieron que aquellos originales templarios viajaron a tierra santa, con el único objetivo de recibir un conocimiento oculto, ancestral y prohibido por la proto iglesia católica, y que eran poseedores de diferentes ramas del cristianismo primitivo, como los Maronitas, Nestorianos, Mandeístas, Gnósticos, Esenios, etc., y agrupaciones musulmanas, como los Chiitas, los Ismaelitas, los Hassisin, etc., y por ultimo, los Cabalistas Judios.

De esta manera quedarían explicados diferentes rituales iniciáticos de los templarios, los cuales incluían ritos muy similares a aquellas agrupaciones iniciáticas, ya que, por ejemplo, la característica iniciática, era casi una constante en las sectas, en las proto-religiones y demás ordenes de aquellos tiempos, todas se basaban en el esoterismo, en esa espiritualidad con uno mismo, en el intentar buscar a dios, en ellos mismos, como individuos productos de una divinidad única que todo lo ha creado, sin llegar a concebirse a ésta divinidad, como una entidad antropomorfa. Pues, todo lo contrario. Pero, luego de que fuera conformada la iglesia católica, aquella esencia iniciática esotérica, quedó en el olvido, pasando a convertirse, hasta nuestros días, en una búsqueda exotérica, es decir, en una búsqueda de un dios externo a cada individuo, en intentar obtener respuestas desde este supuesto ser omnisciente y con forma humana, en lugar de obtener las mismas respuestas, desde la propia divinidad omnisciente que habita en nuestro interior.

Por otro lado, uno más de los supuestos verdaderos objetivos que aquella inicial Orden del Temple se habría propuesto, era el de dejar su sello constructivo, por medio de sus creaciones arquitectónicas mediante una especial predilección por las formas circulares y de 8 lados, -es decir, octogonales-, de todos sus templos y castillos, como por ejemplo, la iglesia de la vera cruz en Segovia, el Castillo del Monte, etc., como la forma que podemos apreciar hoy en día, de la muy conocida Cúpula de la Roca en Jerusalen, erguida por hermandades de origen árabe, y además aquel sello se aprecia en las catedrales del estilo gótico, repartidas por incontables lugares sobre la faz de la tierra.

Estos caballeros, además de librepensadores, eran muy tolerantes a la diversidad religiosa y al muy enriquecedor vaivén filosófico que supieron mantener entre judíos y musulmanes.

Pero, ¿qué fue lo que pasó para que desaparecieran, para que los exterminaran tan aberrantemente, para que los quemaran vivos en hogueras?

Pues, hubo uno de aquellos envidiosos promotores de la mediocridad que desató su exterminio, y que fue el rey Felipe el Hermoso, debido a que éste acusaba a los templarios, de adorar a un icono o concepto representativo de lo que para la iglesia católica, eran doctrinas o filosofías heréticas, y por ende pasibles de castigos de todo tipo hacia quienes las practicaban, como el gnosticismo, el hermetismo, y un gran etc. De filosofías que, en lugar de ser heréticas, enaltecían al hombre a hasta poder hallar dentro de él mismo, a sus propios dioses, es decir, de mejorar su persona, y de conocerse a si mismo.

Muchos historiadores coinciden en que el ideal que portaba la orden del temple, era el establecimiento de una sinarquía global, como una especie de único gobierno, fundamentado en una triple asociación, compuesta por: un solo pueblo, es decir, una especie de comunidad europea de hoy en día, pero medieval; un solo monarca elegido por el resultado de los misterios mas profundos de la divinidad; y un único pontífice, como única cabeza que debería reunir a las tres principales religiones de aquel entonces, como el Cristianismo, el Judaismo y el Islamismo.

Entonces, con lo antedicho, se puede llegar a entender el porqué, el rey Felipe IV junto al papa Clemente V, perjeniaron y terminaron, -al menos lo que se mantenía a la vista-, con la orden de los caballeros templarios, y ese porqué, radica en que los templarios comenzaban a atentar indirectamente y sin quererlo, -por medio de la futura puesta en práctica de aquellas tres unificaciones antes nombradas-, contra los intereses monárquicos y de la iglesia católica de aquel entonces. Aquella inminente reforma política, social y religiosa, terminaría con los intereses del rey y su superior, el papa Clemente V, quien representaba al catolicismo de aquel entonces.

Básicamente, a lo que apuntaba la Orden del Temple, era a construir un solo imperio, basándose en el oriente islámico y en el occidente cristiano, conformando con ello, una federación de estados autónomos bajo el mando de un jefe espiritual y uno político, mas una tercera autoridad suprema, e invisible, o bien secreta, para la gran mayoría de las personas, la cual sería el Egregor de la Orden del Temple, encontrándose éste, por encima de los jefes políticos y en lo espirituales.

Y si nos remontamos hacia el año 1127, en Europa, Hugo de Payns y sus 8 caballeros, fueron recibidos por el padre invisible de esa flamante orden, aquel que Dante, -otro gran iniciado templario-, incluiría en su obra, la Divina Comedia, como “el único hombre con acceso al cielo”: bernardo de Clairvaux, el Último Druida, quien se encargó de reglamentar la Orden del Temple, y darle la institucionalidad necesaria, la cual fue aprobada por el papa de aquellos tiempos, Honorio II.

En definitiva, el temple no solo fue un imperio y creó los bancos y los conceptos de crédito, préstamos, cajas de ahorro, cheques, etc., tan utilizados hoy en día, sino que también, dio el comienzo al concepto de multinacional, ya que la orden actuaba y gestionaba sus posesiones, sus recursos y sus integrantes, como una multinacional de hoy en día.

Y además, muchos años antes de su exterminio, allá por el año 1146, en la denominada segunda cruzada, sino hubiera sido por la intervención templaria, toda la empresa que habían llevado a cavo, habría terminado en un desastre absoluto.

Por otro lado, existen muchas causas que conducen al darle razón de ser al imparable crecimiento material de la orden, ya que en el año 1139, una bula papal les otorgó total derecho, tanto en lo civil como en lo eclesiástico; con lo que, de esa manera, a partir de allí, y hacia el futuro, no deberían rendirle cuentas a nadie mas que al Papa de turno.

Durante su existencia pública, acumularon grandes fortunas ya que muchos nobles eran los que ingresaban en la orden, mas allá de las demás maneras éticas y legales que tenían para obtener dinero por medio de los incontables servicios que brindaban a las comunidades que conformaban la mencionada corporación multinacional.

De esa manera, el patrimonio de la Orden del Temple se fue acrecentando, basados en una combinación de su eficiencia con las armas y con los números, incluso la mayoría de los reyes de Europa, entre los que se encontraba el rey Felipe el Hermoso, futuro verdugo de la orden, confiaban sus tesoros sobre el magnífico y extremadamente confiable poder administrativo del temple.

De todas maneras, la codicia del Rey Felipe, sumado al gran poder militar de la orden, pudieron constituir las razones fundamentales en las que dicho rey se basó para que, en el año 1307, tomara la atroz decisión de exterminar a la orden y quedarse con todo el poder y las riquezas del temple, y de otros también, ya que codiciaba los bancos que la orden había conformado.

A partir del año 1307, comenzó la acción destructiva y oscurantista del temple, siendo arrestados en Francia, cerca de 20 mil caballeros templarios, sin mas explicación que un inescrupuloso mandato real, y a la aprobación de este hecho, por parte del papa Clemente V, quien aceptó las supuestas pruebas que el rey Felipe le presentó, respecto de todo lo supuestamente condenable en que había incurrido el temple, como la famosa herejía, rituales blasfemos contra la imagen de la cruz al momento de iniciar a los nuevos caballeros, adoración de falsos ídolos demoníacos, como el misterioso Baphomet hermético, sumado esto a otras tergiversaciones o bien, mentiras similares.

En ningún momento de la historia siguiente a su exterminio, se pudieron encontrar pruebas de tales terribles acusaciones del rey Felipe y el Papa Clemente V contra la Orden del Temple, sino que, testimonios de miles de caballeros debieron esgrimirse bajo coacción del verdugo, y bajo torturas y demás vejámenes inimaginables. Por lo tanto, luego de esto, el papa Clemente V disolvió la orden visible en el año 1312 y sus bienes conocidos, confiscados… y digo conocidos, ya que nunca se hallaron los tesoros del temple.

Los caballeros que lograron escapar de aquel atropello, se refugiaron en España, Inglaterra y Portugal, lugares en donde se los encontró totalmente inocentes por los respectivos reyes de cada lugar.

A lo largo de 7 tristes años, cientos o miles de miembros del temple fueron torturados y quemados vivos en la hoguera. Incluso, el último gran maestre visible, el gran maestre número 24 de la orden del temple, Jacques de Molay, estuvo entre los que fueron quemados vivos en la hoguera, el fatídico día 19 de marzo del año 1314.

Hoy en día se puede observar, frente al gran monumento gótico de Notre Dame, el lugar donde el último gran maestre fue llevado, en el justo momento en el que sería su inminente muerte.

De todos modos, antes de morir, Jacques de Molay se retractó de todas las acusaciones que había recibido y obligado a admitir, afirmó y pregonó la inocencia de la orden, e invitó a Felipe el Hermoso y a Clemente V, a unirse al juicio de dios por los crímenes cometidos contra la orden de los Caballeros Templarios. Por lo que, misteriosamente, un poco mas de un año a partir de la muerte del gran maestre, ambos, el Rey y el Papa –sumados a algunos otros partícipes de tal atropello-, habían muerto… de causas naturales.

¿Y que curioso no? Ya que, luego de la disolución de la Orden visible del Temple, toda Europa fue ensombrecida por muchos años de un oscurantismo atroz, que no hizo mas que retrasar la evolución normal del ser humano en esa parte del mundo, y por efecto dominó, al resto del planeta; y además, Europa quedó sumida en múltiples guerras, lapso muy oscuro que se conoce como la guerra de los cien años.

Y como les decía antes, la orden visible es la que fue exterminada, debido a que los Templarios que pudieron escapar, conformaron diferentes ordenes templarias, pero con otros nombres, como la Orden de Cristo, en Portugal, la de San Andres, en Finlandia y la Orden de Montesa en España.

Se especula que, tanto el tesoro nunca encontrado, como los documentos de los Templarios, fueron extraídos muy a tiempo, de Europa, justo antes de que Felipe el Hermoso terminara con la constitución de la Orden del Temple, tesoros y documentos, respecto de los cuales, se dice que fueron llevados a la isla de Chipre, en el mar mediterráneo.

Posiblemente, el sucesor de Jacques de Molay, y con la orden camuflada de otra manera, para que no se asemejara a la del temple, por simples razones de evitar nuevas persecuciones, fue un hombre llamado Marc Larmenius, con lo que, la tan castigada Orden de los Caballeros Templarios, pudo revitalizarse y llegar hasta nuestros días, con su poder renovado y potenciado, y con sus recuerdos colectivos no olvidados.

Y por supuesto que hay mucho mas que aprender al respecto, pero queda la pregunta que le da la razón de ser a esta emisión de Enigmas de Otros Mundos: en definitiva, ¿qué fueron a hacer aquellos 9 caballeros templarios a la ciudad de Jerusalen?

Allí queda la pregunta…


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