25/1/18

Darwin con mi cara. Composiciones que puedes visitar en el "Hombre de las 101 Mil Caras".
Desde mi punto de vista, tal como lo intento explicar constantemente, pienso que debemos mirar al mundo, al Ser humano, en todos los aspectos que le atañen, y desde el inicio de su existencia pre-bípeda y post-bípeda, de una manera antropológica, al menos, como inicio para todo análisis subsiguiente. Todo acto humano, de ayer, de hoy y del momento en el que dejemos de ser Homo Sapiens Sapiens, para pasar a ser Homo Sapientísimus, todos los actos  humanos están expresados en el mundo de las apariencias y en el de las ideas, bajo el influjo del poder de nuestra psique inconsciente, y de nuestra no tan poderosa conciencia, al menos por ahora. Todo evento se fundamenta en aquella base antropológica que he expresado arriba. Todos los hechos y decisiones, de los que somos espectadores, a cada momento, están basados en lo que acarreamos en nuestro inconsciente colectivo, y en nuestra conciencia colectiva, lo primero desde épocas inmemoriales, y lo segundo, desde el nacimiento, y por lo tanto, lo que sucede ante nuestras percepciones, ante nuestro mundo sensible, es producto de nuestro mundo interior, extrapolado hacia el mundo exterior, en forma de eventos que poseen cargas psíquicas, algunas, nulas, otras positivas, y otras negativas, pero cada evento, tiene su génesis en la psique, individual y/o colectiva, dependiendo del evento y de quien o quienes lo generen. Entonces, por ejemplo, el nacimiento mismo, es una experiencia traumática, y por ello la naturaleza reprime dicho hecho, para que no lo recordemos en lo absoluto, y ni siquiera recordamos nada hasta el año o los dos años de vida. Es, como sabemos, un mecanismo de defensa para la psique del niño. Pero en cuanto al evento denominado "nacer", es un evento, creo yo, con alta carga psicológica, con mucho poder, y por ello se reprime de manera natural. Lo mismo sucede con el dogma religioso, con la Fe Religiosa, la cual, mediante un mecanismo de simple herencia familiar, se implanta en la psique de los niños (y a decir verdad, muy inteligentes fueron los eclesiásticos para usar a los niños), y dicho implante, y sus consecuentes refuerzos periódicos, casi de por vida, hacen que aquel dogma, aquella Fe Religiosa, sea un poder psíquico muy grande dentro del inconsciente, y digo del inconsciente, debido a que se lo viene implantando desde que se realiza el bautismo, en el caso del catolicismo, por ejemplo. Ese poder psíquico, se encuentra allí, en nuestra mente inconsciente, de manera latente, rigiendo nuestras vidas (y aunque escribo en primera persona, no me incluyo, sino que estoy generalizando), y en cada evento en el cual nos encontremos envueltos. 

Por lo tanto, el poder psíquico del dogma religioso afecta a cada decisión que tomemos, ya sea que dichas decisiones nos afecten a nosotros, como un solo individuo, o a muchas personas, o bien, al mundo entero, y dichas decisiones, estarán cargadas de un sesgo argumental muy poderoso, tan poderoso como las ideologías políticas, o más, y ambos, el dogma y la política, son formas de pensamiento arcaicos, totalmente descentrados del eje perfecto que ordena la semántica y los hechos, de una manera, casi científica, o mejor dicho, de una manera naturalista, concordante con la propia naturaleza y con sus leyes, algunas descubiertas, y otras, todavía no, y que también denominamos ideales (todo lo contrario a lo que son las ideologías). 

Entonces, todas, -o la mayoría-, de las decisiones que se tomen, bajo el influjo de un sesgo cognitivo tan poderoso como el provisto por los dogmas y por las ideologías, -ambos sinónimos-, dichas decisiones y eventos que se desprenderán de ellas, tendrán el mismo efecto en el mundo de lo tangible, serán eventos de características físicas, y que portarán, al igual que su génesis decisorio, el mismo sesgo con que fueron concebidos mediante el pensamiento basado en un gran sesgo cognitivo.

Ahora bien, preguntémonos, quien decide y lleva a cabo acciones en el mundo real, bajo el influjo de sus propias decisiones fundamentadas en argumentos generados en función de interminables sesgos cognitivos, mezclados con algo de razón, ¿no lo encasillaríamos dentro de las personas poseedoras de una cierta patología mental? Si alguien decide tal o cual cosa, basado en sus poderosas convicciones religiosas, está decidiendo bajo argumentos mentirosos, bajo argumentos indemostrables, y por lo tanto, las acciones que se deriven de las decisiones basadas en la "Fe", serán decisiones fundamentadas en falacias, y los que hemos estudiado y aplicado la lógica silogística aristotélica, (y que luego Santo Tomas de Aquino continuó... ¡uno que se animó a pensar dentro del iglesia!), sabemos muy bien que al aplicar en el mundo real, las conclusiones, resultantes de un silogismo sesgado, serán eventos sesgados que ocurrirán en el mundo real, y las consecuencias que estos eventos podrían acarrear, son impredecibles, porque el dogma es impredecible, el pensamiento sesgado es impredecible, la fuerza psíquica de lo inconsciente es impredecible, y quien decide de esta manera, por simple transitividad, también es impredecible, por ser el dueño de una psique sesgada; y entonces, esta persona, o personas, impredecible/s, ¿no se la encasillaría dentro de cierta patología mental, curable, en la mayoría de los casos? La persona religiosa, posee un gran poder de distorsionar realidades a cada momento y sobre cada alma que se encuentre a su alcance, por lo tanto, ¿no se la consideraría como una persona que posee un tipo de trastorno obsesivo, el cual habría que tratar, si es que así lo desea? Dicha obsesión por la Fe Religiosa, en incontables personas, es una fuerza poderosísima, tan poderosa como cualquier otro trastorno de la personalidad, por lo tanto, ¿no tengo razón con lo que digo en el título de este artículo, en el que, las personas dominadas por dogmas religiosos deberían ser consideradas como poseedoras de una enfermedad mental curable (por propia voluntad, o con ayuda externa), enfermedad impuesta, desde la niñez, como si fuera un arduo trabajo de programación mental por parte de alguna agencia de inteligencia, los que, al final terminan con verdaderos trastornos de personalidad, y con características de incurables? ¿Las decisiones tomadas por una persona que padece alguna enfermedad mental que tuerce su capacidad de esgrimir argumentos centrados, es lo mismo que hablar con las personas dominadas por estos dogmas, porque, en todo momento, intercalan la Fe religiosa en casi todas y cada una de sus decisiones, sin aceptar jamás lo que provenga de la razón pura.

Como conclusión, desde mi punto de vista, el dogma religioso, es una enfermedad mental casi incurable, es una especie de Trastorno Obsesivo Compulsivo, por la imposición repetitiva de argumentos irracionales, sobre la mente inocente de los niños, hasta que se hacen adultos. Es mas, la imposición religiosa sobre la mente de los niños, debería ser considerada como un acto más de corrupción de menores. Es tan evidente este tema, que creería yo que no existe persona cuerda en el mundo (refiriéndome a lo contrario de la locura real, a los trastornos reales, y no a esa "locura" que hace que evolucionemos y progresemos), entonces, es evidente que no existiría nadie, que pudiera llegar a refutar lo que he planteado aquí, porque es una verdad que proviene desde el nacimiento de este Universo, por ello, es una verdad Absoluta, es perfecta, pero el dogma, proviene desde los Hombres, y por lo tanto, es una falsedad relativa, e imperfecta, y se anula por si misma y por su propia esencia. El tratamiento de sus premisas no arrojan conclusiones tautológicas, sino que todo lo contrario, puras falacias, y quien o quienes deciden basados en una mezcla de falacias y verdades, tomarán decisiones totalmente erróneas, las que podrán afectar, de manera negativa, tanto a esa persona, como a un conjunto grande de la sociedad, dependiendo del carácter expansivo de dichas decisiones.

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