27/4/17


Uno de los mejores indicios que se te manifiestan al instante de haber elevado tu conciencia, es en el momento justo, en el que tus relaciones interpersonales comienzan a cambiar. Se acercan los ascendidos, y se alejan, los que todavía continúan en su tumba invisible, aunque estos últimos, continúen al acecho, cuales zombies, pero detrás de una gruesa cortina de envidia fulminante, esa envidia que los mantiene inmóviles dentro de sus Sarcófagos de Putrefacción.

Todo tiene un precio, y la elevación de tu conciencia no queda ajena a pasarte una gran factura, ya que, al elevarte, habrás podido domesticar al animal evolutivo que todos portamos dentro, pero el precio que deberás pagar, es muy alto, aunque, a la par, extremadamente redituable, en cuanto a relaciones interpersonales me refiero, por lo que, deberás aprender primero a vivir esta nueva vida con todas tus fuerzas psíquicas superiores, debido a que, habrás logrado lo que la mayoría no puede, pero la realidad es que, puede, pero no quiere, al menos por el momento, y que es, salirte de tu viejo estado, ese estado que se hallaba repleto de comodidades, de individualismo, de egos retorcidos, de materialismo, de dogmatismo, de envidias infundadas y de una inaceptable pereza estructural. Pero el salirse del viejo estado, para ingresar al nuevo, además de constituirse como un arduo trabajo sobre uno mismo, es también, un gran camino repleto de asperezas, de sufrimientos, porque estarás dejando atrás, una “vida vieja” con todo lo que dicha vida contenía, como por ejemplo, personas, cosas y eventos. Se irán de tu lado algunos “amigos”, algunos familiares se distanciarán, es decir, cualquier persona que estaba junto a ti, en tu “vida vieja”, y si bien no los estarás dejando tu, todo lo contrario, serán ellos los que te estarán dejando a ti, porque, al momento de que ingreses a tu “vida nueva”, ellos verán que te habrás convertido en un “extraño”, en otra persona, partiendo desde sus puntos de vista por supuesto, pero lo bueno es que esto es así, ellos tendrán toda la razón, ¡toda la razón!, porque, efectivamente, te habrás convertido en otra persona, como consecuencia de la apropiada elevación de tu conciencia, de esos actos magnánimos de sucesivas y crecientes revelaciones, con lo cual, a medida que seas consciente de mas y mas revelaciones, comenzarás a mirar al mundo que te rodea, con otros ojos, con tus ojos nuevos. Bien dice la frase: “No hay peor ciego que quien no quiere ver”. Y sino encajas con lo que dicta la mayoría, no eres parte de la mayoría, algo que te alejará, de cuajo, de muchas relaciones, hasta podrías perder trabajos y hasta se te será muy difícil encontrar nuevos, por mas que tu sapienza vaya más allá de donde nadie ha ido aún, no importará todo ello, porque la “vida nueva” es tormentosa, vida aquella, que impulsa nuevos vientos, pero que la mayoría de ellos, serán de frente, porque a cada momento, intentarán detenerte, e incluso, hacerte retroceder, hasta el punto tal, de hacerte retornar al calmo y cómodo lugar desde el cual partiste, ese lugar llamado: “vida vieja”.

La “vida nueva” te pondrá a prueba, y lo hará todo el tiempo, hasta que tu psique se percate del porqué y el para qué, lo hace. Pues, deberás desplegar tus velas de tal inteligente manera, de tal modo que, por más vientos que golpeen tu Proa, siempre estarás seguro de que seguirás yendo en la dirección correcta, ¡hacia adelante!, aunque hagas zig zags en el andar, pero siempre hacia adelante, hacia la “vida nueva”. Pero, deberás saber, como he dicho antes, que si, desde donde partiste, existían incontables personas a tu lado, en el destino al que arribes, las personas que estarán a tu lado, serán ínfimas, casi nada, desde la perspectiva de tu “vida vieja”, pero con la diferencia de que, dichas personas, serán muy valiosas para ti, como lo deberás ser tú para con cada uno de ellos.

Este cambio de vidas, este decir adiós, y al mismo tiempo, decir hola, es un proceso largo y doloroso, pero un proceso inevitable para quienes comprenden el verdadero secreto de la evolución humana, secreto este, que tiene el maravilloso afán de tornarse diferente para cada una de las mentes que logren descubrirlo. Sin embargo, debes estar muy preparado, porque la “vieja vida” tiene mucho poder para retenerte y para devolverte al tenebroso lugar, en donde, por desgracias, aún la mayoría allí vive, y su poder de convencerte y de retenerte, es tan grande, como tantas personas existan allí dentro, y es por ello que, el nivel de tu determinación, de tu voluntad y de tu intuición, se constituirá como tu poder interno destinado a llevarte directamente hacia la “nueva vida”, o bien, como tu poder interno que haga sucumbir tu ser, a la tiranía de la “vieja vida”. Estos dos poderes, inherentes a cada ser humano sobre este planeta, y por ende, dentro tuyo, tanto el que utilices para enaltecer tu conciencia, o, tanto el que te bases para mantenerte en una vida repleta de sombras en la pared, ambos poderes, son acreedores de una base psicológica de gran energía, pero la diferencia entre ambos, se encuentra en que, los primeros poderes te elevarán y los segundos te hundirán, en que, los primeros te harán sufrir y los segundos te pondrán muy cómodo y con una felicidad sostenida con hilos de algodón, en que, los primeros poderes te quitarán muchas e incorrectas compañías y los segundos te las mantendrán, en que, los primeros te llevarán a una “vida nueva” y los segundos poderes te retendrán en la “vieja vida”.

Tu decides en que poder colocarás el destino de tu vida, y el de tu entorno, el poder que te hace sufrir, y mucho, pero es el mismo poder que luego te liberará, tanto a ti, como a los que tu intentes liberar; o bien, el poder que no te hace sufrir, que te mantiene cómodo, efímeramente cómodo, pero, apresado dentro de una cárcel rodeada de “franqueables” barrotes de inconsciencias, y apresando a los demás contigo.

¿Cual de los dos poderes eliges?


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