22/4/17


La Conciencia Universal lo impregna todo, absolutamente todo, sin que las distancias sean un impedimento para que ciertas Mentes se entremezclen dentro de las entrañas Azules de la Gran Mente del Todo, y dancen entre sí, el sublime, brillante y eterno baile, de los diversos pensamientos, reunidos por el Akash… por la Acacia.

Las distancias son efímeras, así como lo es el Azul del Cielo, pero ni las distancias, ni el Cielo, dejan de ser tales, ante un cambio repentino de sus inherentes propiedades; ni las distancias modifican los caminos, ni el Azul del Cielo deja de reflejarse en las Aguas de la Tierra. Pues aquellas mentes entrelazadas en la Acacia, no dejan de ser mentes, ni tampoco dejan de estar unidas, por más que el Akash parezca desaparecer de vez en cuando, y pensemos que ya no nos es posible, poder alcanzarlo... nunca más. La Acacia Azul siempre está... perenne, incólume, eterna, unificadora, tal como la Mente del Todo... aunque, solamente… para los que han aprendido a ser partes esenciales dentro de Ella.

¿Qué es entonces, aquella Conciencia Universal; sino la propia, poderosa y sublime energía del Amor, que a todo lo impregna, que a todo lo posee, que a todo lo transforma, que a todo lo contiene, que a todo lo fundamenta, que a todo lo unge?

Todo es pasible de ser construido; hasta el Amor, porque nada existe proveniente de la nada, debido a que la nada, es eso mismo, una simple palabra que define la inexistencia de lo antagónico; porque, la existencia, al contrario que la nada, es posterior a todo pensamiento que se ilumine en el Universo, y el Amor, es posterior a todos esos pensamientos que parten de la Mente Universal, el Amor va más allá de los caminos y de las Aguas, es Trascendente... es un efecto de la Mente del Todo, es una construcción del Akash… un Registro sublime, de la Acacia Azul.

Nelson J. Ressio.


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