23/6/16


Existen millones de personas, que quizás, se espantarían, si supieran la verdad oculta tras un velo de simbolismos. O bien quizás, podrían aceptar dicha verdad, como parte inherente a nuestra necesidad de tocar el Cielo con las manos.

Esas personas, que en ciertos días fijos de la semana, regularmente, asisten a un ritual del Dios Pagano del Sol, rindiéndole culto y alabanza a un antiquísimo elemento de tortura, el cual porta entre sus formas, un cuerpo sufriente y sangrante, y que luego de unas cuantas palabras impartidas por parte de un Oráculo, en cierto momento del ritual, aquellas millones de personas, se dedican, una detrás de la otra, a comer la carne y a beber la sangre, de aquel pobre y lacerado cuerpo torturado.

Si lo expresamos así, lo anterior parecería el ritual de una secta satánica, -para los que creen en satanás-, pero no, no es así, es un tanto diferente, ya que, esto que expresé arriba, es solo la mismísima Misa Católica Apostólica y Romana, a la que asisten millones de fieles, esos mismos fieles, que en varias oportunidades, y muchos de ellos, luego afirman con total convencimiento, "¡¡¡Las Escuelas Iniciáticas son Sinagogas de Satanás!!!", simplemente, porque éstas escuelas se basan en el Naturalismo y en el Racionalismo, para llevar a cabo sus rituales esotéricos (y no exotéricos, tal como en el Catolicismo), y que en definitiva, dichas escuelas esotéricas, se dirigen a crear un Egregor, una Mente Supraconsciente, una reunión de filósofos, que une a todos sus miembros... bajo un Brillante Manto de Estrellas.

La Misa, en esencia, se constituye como el ritual mencionado al principio, el Ritual Pagano al Dios Sol, y visto de ese modo, incontables fieles se taparían la boca, totalmente sorprendidos, con sus ojos bien abiertos y salidos de sus órbitas, su ritmos cardíacos acelerados, y una sudoración fría corriéndoles por sus cuerpos, siendo que el temor a lo desconocido, es la principal causa de muchos de los males que nos dividen como seres humanos.

En definitiva, todos heredamos, -desde épocas muy remotas, en donde los Egipcios en Oriente, y los Mayas, en Occidente-, conformaban un compendio esotérico y exotérico, de adoración, o de rendición de culto a un Dios que todos veían, desde los cuatro puntos cardinales de la Tierra, y que era el mismísimo Sol, el Generador de toda Vida sobre la Tierra, y es por ello, que existen varias maneras de "adorar" a un mismo principio Generador de todas las cosas vivientes, las que apuntan, en conjunto, hacia el mejoramiento y hacia el progreso espiritual del Ser Humano, mas allá de que hoy en día, el exoterismo del Catolicismo, o del Islamismo, son totalmente perjudiciales para el progreso de la humanidad en su conjunto, cosa que no ocurre dentro de las Escuelas Iniciáticas, basadas estas, fundamental y fundacionalmente, en el esoterismo, en ese proceso de autoconocimiento, de autoconstrucción, de eliminación de los egos, bajo el accionar de Herramientas arquetípicas, muy elocuentes por si mismas, con el solemne objetivo, de que posteriormente, seamos nosotros mismos, los que ayudemos a los demás, en su propia autoconstrucción. En las Iglesias y en las Mezquitas, no existe autoconstrucción, y por ende, esos fieles, no serán los que ayuden a los demás a autoconstruirse, y por ello es la decadencia que presenciamos día tras día. En las Iglesias y en las Mezquitas, por ejemplo, sus fieles solo se encuentran atentos a una Revelación Divina externa a cada uno de ellos, con el objetivo de reforzar la Imitación Crística, o denominado también como: Imitatio Christi, lo cual significa, el depositar por parte de los fieles, sobre una deidad externa, el propio destino de si mismos y por ende, de todos los que los rodean, constituyéndose esto, como un gran retroceso para la Humanidad. Esos fieles entregan sus plegarias externamente, y luego, de parte de esas "deidades" externas, aquellos fieles esperan una pronta respuesta y una ágil solución, a muchos de los problemas que aquejan sus vidas, sabiendo que, dichas deidades externas, jamás responderán, y no lo harán por una simple y bella razón, y que es que, la única "proto-deidad" que puede responder a nuestras súplicas, es la deidad que todos nosotros llevamos dentro... es decir, la que se aloja dentro de nuestro uso de razón.

La única Divinidad, -bajo el velo de los rituales, o bajo la presión de la vida diaria-, la que nos dará justas revelaciones, a todas nuestras dudas, y casi perfectas resoluciones, a muchos de nuestros problemas... se constituye como lo mas Divino que posee el Hombre, en tanto que Universal... y que es... la Mente.


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