3/2/15



En este artículo, hablaremos sobre los enigmáticos ORB’s, objetos que a simple vista son invisibles, que aparecen únicamente en fotografías, y que, según su definición formal, en el diccionario Webster de la lengua inglesa, en él se define a la palabra "ORB", como "un globo o bien, una esfera", también como "un cuerpo específico que se constituye como un todo" o también, como "cualquier otro objeto de características morfológicas circulares". 

Luego de que algunas personas, -especialmente las que se dedican a la parapsicología-, hayan calificado a las esferas o círculos de luz que aparecen en multitudes de fotografías, como ORB’s, tal como lo define el diccionario Webster, se han disparado al respecto, dos corrientes –muy contrapuestas- de puntos de vista.

Por lo tanto, al analizar estos fenómenos de los ORB’s, desde una óptica escéptica, podemos afirmar que, estas apariciones –solo visibles, en principio, luego de tomar fotografías- se corresponden con un fenómeno denominado “retrodispersión de la luz” sobre diferentes partículas suspendidas en el aire del ambiente, y que se encuentran en las cercanías del objetivo de la cámara fotográfica y al alcance de un flash que sea lo mas cercano –o paralelo- a dicho objetivo, o lente.

El mencionado efecto de retrodisperción de la luz, es simplemente, un cúmulo de aces de luz reflejados por las partículas ambientales, en dirección y forma cónica hacia la lente de la cámara. Es decir que, al tomar la fotografía, la luz del flash, en paralelo con la lente, es reflejada por diminutas partículas de polvo, o de humedad ambiente, o bien, por un insecto pasando por las cercanías de la cámara. 

Este escepticismo no termina aquí, ya que no se descartarían inconvenientes en la máquina fotográfica, los cuales pueden ser de diferentes características.

De todas maneras, para este punto de vista escéptico, no habrá ORB alguno, si la luz que ilumina el ambiente a fotografiar, no proviene desde el propio flash de la cámara, flash que también deberá estar emplazado en una posición paralela y muy cercana a la lente para que el efecto “ORB” pueda ser comprobado. Es decir que, si hacemos lo contrario, si colocamos el flash de manera perpendicular y mas alejado de la lente, el efecto de retrorreflexión se dará en dirección hacia el propio flash, y no hacia la lente de la cámara, no pudiéndose con esto, capturar reflejo alguno, ni de partículas ambientales, ni de otro objeto perteneciente al lugar a fotografiar, por mas iluminados que aquellos se encuentren.

Ahora bien, inevitablemente, debemos evaluar este efecto desde lo paranormal, ya que, no debemos olvidar, o mejor dicho, debemos tener siempre presente que; ante un cierto suceso presenciado por muchos, como es el de los enigmáticos ORB’s; es de vital necesidad, el dejar un buen lugar para la duda, y aceptar que existen mundos muy complejos, y que todavía no son comprendidos del todo, es decir que, el eslabón perdido en el estudio de un objeto o suceso, a veces se encuentra en el propio método científico, y no así, en los eventos que éste método pone bajo su estudio; eventos, respecto de los cuales, nuestras percepciones han dejado de percibir con el paso de los tiempos, y con el actual acceso del ser humano a una vida dominada por las manifestaciones externas a él, por sobre el entendimiento de las manifestaciones internas, provenientes desde ese “Yo” que nos guía, desde ese “Super Yo” que nos condena, y desde ese “Ello” que nos tiraniza. Ese entendimiento de uno mismo, -para que después sea posible llegar a entender a todo lo demás-, ha sido relegado por los efectos negativos de la “modernidad”, de la comodidad, de la industria del ego, en todas sus formas. Pero hay verdades que aún restan desvelar.

Y en relación al punto de vista paranormal, y basándome en algunos estudios realizados por terceros, pero también, por experiencia propia, estos enigmáticos efectos, denominados ORB’s, se manifiestan u ocurren, no solamente en el espectro de la luz blanca, sino que se manifiestan en varios tipos de tonalidades de grises, pero también por medio de los colores celeste, rojo y amarillo, y conformados por una aparente textura en su interior. Es decir que, no solo son círculos irregulares y concéntricos alrededor de la nada, sino que, además de ello, en sus interiores, presentan unas innegables características de una parcial solidez, es decir que, no se limitan a ser circunferencias vacías, como los reflejos comunes que todos percibimos a diario, sino que, se constituyen en verdaderos planos encerrados por medio de una perfecta circunferencia, es decir que, estas especies de presencias semicorpóreas, no se corresponderían con aquella retrovisión en forma de cono en dirección hacia la lente de la cámara, producto de la retrorreflexión de la luz del flash, debido a que, esa visión de cono, conformarían ORB’s con circunferencias concéntricas; pero, en contra de lo esperado, muchos de ellos, no presentan dicha concentración de circunferencias en su plano interior, sino que, mas bien, es posible apreciar formas variadas, -con bastante regularidad, en su interior-, formas que, aparentemente, se escaparían del punto de vista escéptico.

Entonces, y prosiguiendo con el punto de vista paranormal, surge la pregunta: ¿frente a que sucesos del mundo de las apariencias, nos encontramos? 

Veamos…

Cuando un ser humano fallece (y sin dejar de lado a las demás especies), su "fuerza vital"; esa energía que nos hace ser y existir, esa fuerza que al menos, es indudable que reside dentro de nuestro cuerpo, dentro de nuestro cerebro; esa entidad ideal que nos motiva y nos da las fuerzas para surcar el camino de la vida, es liberada del cuerpo contenedor, cuerpo que luego, volverá a ser polvo de estrellas, mientras que aquella cosmovisión egocéntrica que nos hace tener la percepción de que somos seres contenidos dentro de un traje de carne y hueso, de que cuando miramos a nuestro alrededor creemos que todo lo demás está dispuesto en función de nuestra existencia individual, ese mirar desde dentro de nuestro cuerpo, y no poder llegar a comprender a las otras cosmovisiones egocéntricas de los demás, esa óptica innegablemente sorprendente, me lleva a pensar en la veracidad de la inmortalidad del alma, y que, cuando dejamos de existir, -como cuerpo-, el alma, que miraba desde dentro del cuerpo,  retorna a sus orígenes, para luego volver a poseer un nuevo traje de carne y hueso, y una nueva cosmovisión egocéntrica tendrá lugar allí. 

Y como el alma, -por sentido común-, no sería mas que energía pura, con una característica que la hace acreedora de una cierta cohesión atómica, es decir que, el alma, al separarse del cuerpo, mantendría una cierta unión subatómica, además de la información de lo que fuimos, ya que, nuestros pensamientos, o mejor dicho, todo lo que somos mentalmente, no son más que flujos electroquímicos surcando a la velocidad de la luz dentro de un medio que es el cerebro, y que tanto el cerebro, como también, aquellos flujos, en esencia, se componen de partículas subatómicas en constante movimiento y conformando entidades de pensamiento y de definiciones de lo que somos y de lo que pudimos construir –o hacer- de nosotros, con el paso del tiempo, y cuando hablo de construir, me refiero a nuestra capacidad de construcción interna, individual, y que no solamente pasa por lo intelectual, sino que también, por lo espiritual, con uno mismo, y es allí en donde el alma es conformada, tomado cierta concentración, cierta homogeneidad entre las partículas que representan nuestro ser, cierta capacidad de mantenerse como un objeto mas dentro del mundo de las apariencias, o en este caso, dentro del mundo de las ideas, objeto –y que a partir de aquí, lo llamaremos por su nombre: los “ORB´s”- entonces, el alma u ORB, que si bien es intangible por parte de nuestro sentido del tacto, podría ser perceptible por el ojo de una cámara, pero también, -y según muchos reportes de personas muy creíbles-, perceptibles por el ojo humano, y las mencionadas percepciones, se corresponderían con lo que sería nuestra –o nuestro- alma, totalmente fuera del traje contenedor que es el cuerpo humano.

Recordemos una cosa, nada se destruye, sino que, todo se transforma, es decir que, los ORB’s, que vemos en incontables imágenes, -y manteniéndome en este punto de vista paranormal- serían una especie de realidad fundamental del ser, una especie de realidad substancial, la verdadera esencia de lo que, el Homo Sapiens Sapiens es, al momento de utilizar la razón, y además, al momento de comenzar a preguntarse, ¿de donde venimos? ¿Hacia donde vamos?... ¿qué o quien soy?

Por lo tanto, los ORB’s podrían llegar a conformar la base de todo un mundo espiritual –muy diferente al mundo de lo aparente- mundo que, en principio, no percibimos, y que sería algo así como una especie de quinto elemento, una especie de quintaesencia que contiene la verdadera manifestación del ser, y que, en ciertas condiciones espirituales del contexto en donde se toman las fotografías, estos ORB’s, -o pasados y futuros seres encarnados-, hacen su aparición, incluso también, frente al ojo desnudo, sin cámaras ni retrorreflejos que engañen a la vista. Estos ORB’s, podrían ser parte del mundo de las ideas, mas que de las apariencias.

Y según lo que han mencionado los fabricantes de cámaras fotográficas, es que, si estos sucesos se debieran a defectos en dichos aparatos, los ORB’s tendrían una forma cuadrada y no circular, debido a que, como las partes mínimas de una imagen se denominan pixeles, y estos son cuadrados perfectos, y por lo tanto, como las imágenes se conforman por pixeles, si los ORB’s fueran defectos de las cámaras, estos saldrían cuadrados en lugar de esféricos.

Entonces, queridos exploradores de enigmas, hemos puesto sobre la mesa de las posibilidades, dos puntos de vista, que, si bien son contrapuestos, en algo coinciden, y dicha coincidencia se conforma con la aceptación de que los ORB’s se corresponden con círculos o esferas de luz, de alguna especie de energía en vibración, y no así, únicamente partículas de polvo, insectos o humedad.

Y ahora, para terminar, les dejaré una serie de imágenes, resultante de la aplicación de diferentes filtros gráficos sobre un ORB, de color celeste, el cual quedó “reflejado” en una fotografía tomada por mi mismo, en el living de mi casa… y, yo diría… justo en una situación muy especial, no solo por las personas que allí nos encontrábamos, sino que también, por el bello suceso creativo que en ese momento estaba sucediendo… mas que nada… fue la culminación de un trabajo creativo digno de un portal hacia otros mundos… hacia los mundos internos… 

Los dejo entonces con las imágenes para que puedan juzgar por ustedes mismos.

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