28/8/14

La ilusión del límite.

Si quieres mirar hacia dentro, nunca podrás hacerlo desde fuera... Indefectiblemente tendrás el impulso de entrar, y atravesar ese Horizonte que une ambos mundos... Pero, eso si, ese Horizonte será tan adverso a tus ansias de traspasarlo, que intentará, sin la menor distracción, expulsarte y devolverte hacia el exterior, al menor intento de introyectarte hacia el interior... Pues, revélate, cambia, piensa distinto... no seas, ni exterior, ni tampoco interior... vuélvete... el propio Horizonte... conviértete en la unión de dos mundos... externos e internos... siéntete tu mismo como el propio Horizonte, y tendrás el poder de mirarlo todo; hacia dentro, como también hacia fuera... podrás ser el mismísimo interior como el exterior al mismo tiempo... serás tanto introversión como extraversión... y justo allí, en ese límite que aparenta no separar nada, y que al mismo tiempo aparenta unirlo todo... solo allí... en el silencio de tu mente... podrás llegar a darte cuenta, de que los límites son solo una ilusión.


El esclarecimiento.

Es muy triste mirar el mundo con ojos esclarecidos.

Pero aún es mas triste, el caminarlo con pies que no sienten el suelo;
Ni querer verlo con ojos que se enceguecen ante tanta Luz;
Ni querer escucharlo con oídos que no toleran ciertas verdades;
Ni querer hablarle con un lenguaje despojado de hipocresía;
Ni querer entenderlo en lugar de solo creerlo ciegamente;
Todo esto último, es mas triste que lo primero.

El esclarecimiento es a lo que todos deberíamos despertar. Pero se debe sufrir en el trayecto, sufrimiento que sucumbe inmediatamente ante el constante bombardeo de aquellos sentidos, por el flujo interminable de imágenes de falsas comodidades e inalcanzables e innecesarios lujos.

Si se intenta huir del esclarecimiento, y por ende, de la tristeza consecuente, el espíritu será débil y el comportamiento para con uno mismo y para con los demás, estará muy cercano al mismísimo suelo, suelo que nunca se llegará a pisar.

En base a ello, he intentado referirme aquí, a dos tristezas diferentes, la que proviene con el esclarecimiento, y la que proviene desde la indiferencia e ignorancia de los menos -o equivocadamente- esclarecidos. Pero, he aquí un hecho importante, y es que, ambas tristezas, únicamente las sufre el primero, el esclarecido, "por mas que sean tristezas que deberían ser ajenas", mientras que los segundos no perciben ninguna parte de ellas, y andan por la vida fluctuando entre pétalos de rosa, sábanas de algodón y burbujas de inconsciencia.



El Espacio... La Frontera Final... ¿La Frontera Final?

Una vez mas, lo que nos supera en tamaño, la inmensidad del Cosmos, la inmutabilidad del Orden disfrazado de Caos, ese interminable y viscoso fluido Cósmico que es el mismísimo Espacio, ese Espacio que se empecina en sostener entre sus fuerzas constrictoras a toda la energía que decida aglutinarse en si misma... a la materia... pareciera que desafiara constantemente nuestro raciocinio, haciendo gala de sus omnipresentes y oscuros brazos sostenedores. Pero, ¿de donde salen esos brazos gravitacionales oscuros y finitos? Salen, ni mas ni menos, que de la propia Mente Causal y Universal, de ese magnánimo, y en apariencia infinito, entramado de materia Cósmica, que es nuestro Universo, y digo nuestro, ya que, de seguro, existen infinitos de ellos que no nos pertenecen, infinitas mentes demiúrgicas, causales y deterministas, creando y a la vez destruyendo dentro de la bastedad interminable del Multiverso casualístico... es decir, dentro del intrigante Infinito... Causa y Efecto, aparente desorden (Caos) y un necesario Orden, Multiverso y Universo, Infinito y Finito... Proceso Diseñador y Proceso Demiurgico... a dichos conceptos, cualesquiera sean, los separa una infinitesimal Frontera inquebrantable, por uno o por otro, ya que el Infinito no es Universo y el Universo no es Infinito... y ese no ser, es lo que divide a lo que es, es la frontera final para toda razón de ser, es lo que le impide al Diseñador tomar el puesto del Demiurgo (constructor y destructor), y al Demiurgo tomar el puesto del Diseñador... esa Frontera es final e infranqueable para ambos lados... y en principio, la Causa no siempre trasgrede la frontera con los Efectos y los Efectos no siempre transgreden la frontera con las Causas... eso si, debemos comprender que, mas allá del alcance Cósmico que tenga nuestra mente, tanto de un lado como del otro, es inevitable que siempre compartan algo en común... la Frontera Final...

Gotas.

Luego de cada lluvia... luego de cada tormenta... siempre se pueden ver incontables gotas débilmente aferradas a cualquier objeto que les impida caer... que les impida llegar al suelo.

Y es consecuente el poder percatarnos de que cada gota que todavía no se ha dejado caer, perciba todo lo que está arriba, como lo que está abajo; y todo lo que está abajo, como lo que está arriba... su "fortaleza superficial" la mantiene temporalmente incólume, ante la presión interna que intenta constantemente que el suelo sea su destino final.

Seamos la Gota, reforcemos de manera continua nuestra psique superficial consciente, para que podamos sostener con firmeza y determinación, las presiones que provienen desde lo mas profundo de nuestro inconsciente.



El sentirse usado. Corruptores al acecho.

La Buena Voluntad es su objetivo, y con gran maestría son capaces de dar en el mismísimo centro. 

A veces, alguien puede sentirse utilizado, o presentir que es convertido en un simple medio, para llegar a algún fin que le es totalmente ajeno, sentimientos que aparecen gracias a los mensajes de "Atención" que envía constantemente el propio sentido de "Buena Voluntad" hacia la conciencia de su dueño.

Es así, la Buena Voluntad es una gran virtud que debería portarla, a flor de piel, la mayor cantidad de personas de este tan castigado planeta. Pero ten cuidado, porque esa gran virtud es pasible de ser atacada por infames corruptores que intentan aprovecharse de ella para alcanzar sus lucrativos fines.

La mentira y el engaño, las jugarretas eventuales y las historias apócrifas, la falsedad gestual y la hipocresía conductual.... son sus principales armas, armas que intentan acorralar a la Buena Voluntad, contra un paredón de fusilamiento sin fin.

Pero, ¿que debemos hacer cuando detectamos que nos están utilizando? Y la respuesta debería ser, "poner los puntos sobre las ies entre las partes", pero, cuando un fin corruptor ya está elegido de antemano, no queda opción ni lugar para aclaraciones, por lo que, es menester el entender que lo mejor es, emprender la retirada, alejarse de esa evidente y posible amenaza, ya sea presente o futura, huir con gentileza e inteligencia, poner una distancia progresiva de manera sutil y presionar el botón para accionar los mecanismos previa y preventivamente tenidos en cuenta y puestos al servicio de nuestra preservación física, moral y espiritual, y además, no olvidarnos nunca que también tenemos dos dedos índice para poder señalar.

De todos modos, debemos tener en cuenta de que aquellas armas, seguirán cargadas y apuntando, por un determinado tiempo, hacia nuestra "Buena Voluntad", por lo que, deberemos protegerla con la utilización de nuestras propias armas de defensa, para que el efecto "daño colateral" sea el menor posible para ambas partes. Y esas armas de defensa, no son mas que el fortalecimiento de otras virtudes que hacen a una persona, íntegra, confiable y respetable.

Cuídense... los corruptores andan al acecho de "Buenas Voluntades".


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