15/7/14

Como sabemos, tres cosas son necesarias para que exista un universo, dos de las cuales, en esencia, son lo mismo, y que son la energía y la materia; y la restante, el tiempo, debido a que las dos primeras, deben indefectiblemente, existir en un tiempo determinado. Al espacio lo considero parte de la energía, conformado éste por una pequeña parte de energía visible y una parte mucho mayor, de energía oscura.

Pues bien, hasta ahora, la energía y la materia existen, y como toda existencia se debe dar durante un tiempo determinado, aquellas manifestaciones no se escapan de esta premisa, por lo que también existen dentro de un lapso de tiempo. Es decir, energía, materia y tiempo, son los ingredientes fundamentales para que exista un universo, o por lo menos, así lo imaginamos desde el punto de vista humano. El tiempo permite que lo demás tenga razón de ser y de existir, debido a que, sino existiera el tiempo, no existiría ni la energía, ni la materia, debido a su estrecha relación sine qua non con el tiempo.

Pero, ¿es el tiempo una especie de "tick tack", a modo de reloj universal, y que existe en el universo desde su génesis? o bien, el tiempo ¿es solo una abstracción humana supeditada a una absoluta subjetividad para hacer que sus formulas matemáticas no queden incompletas sin la constante temporal?

Pues, desde mi relativo y humilde punto de vista, el tiempo existe tanto en nuestra concepción de la realidad, como también en el propio universo, como una constante vibratoria que nuestro cerebro la comprende de una manera que la podamos aplicar a nuestro entendimiento respecto de los misterios de la Naturaleza, ya que universo y cerebro, ambos, son en esencia, lo mismo.

Preguntémonos antes que todo, ¿porque el caos siempre tiende a ordenarse en algún punto de su desigual distribución? ¿Porque nuestro cerebro lleva consigo un reloj biológico capaz de hacernos recordar de un cierto evento unos minutos antes de que el mismo suceda; o presentir unos segundos antes, el clásico evento del futuro inmediato de que van a llamar al timbre de nuestra casa; o despertarnos en la mañana, unos minutos previos a que se encienda el despertador? ¿Porque existe nuestro ritmo circadiano oscilando perfectamente a un determinado intervalo regular de tiempo? 

Luego de tener en cuenta estas simples cuestiones, deberemos preguntarnos, ¿es el tiempo solamente una abstracción humana para darle sentido a la energía o a la materia? Desde mi punto de vista, por supuesto que no, ya que el tiempo existe dentro y fuera de nuestras abstracciones, yendo mas allá de nuestro límite craneal; yendo, unificándonos y sincronizándonos con todo lo que existe, visible o no, en el universo. Gracias a esta existencia del tiempo, comprobable por nuestro sentido común, los humanos estamos todos conectados, ya sea, entre nosotros mismos, como así también, con la naturaleza, de este mundo, y con la del universo, en toda su extensión.

Pero, ¿que es el tiempo, si es mucho más que solo una abstracción humana y que se encuentra presente desde la creación del universo? Pues, el tiempo, como lo concibo yo, es determinado por la propia energía o materia, sean éstas, visibles u obscuras. Por ello, me queda bastante entendible la idea de que el tiempo se encuentra empapando en esencia, a toda manifestación de la energía (o materia) a través de una constante que se encuentra presente en absolutamente toda existencia dentro de nuestro universo.

La mencionada constante le da un valor, justamente invariable y discreto, a la manera en que la energía es irradiada desde la materia o bien desde la propia energía, hacia su entorno. Esa emisión de frecuencias electromagnéticas hacia el entorno de toda materia o energía, ya sea visible u obscura, se da en el Orden de la Constante de Planck, es decir, de una manera numéricamente constante y dentro del conjunto de números discretos (no continuos) por lo que, esa emisión es totalmente fija entre una determinada emisión y la que le prosigue, y así sucesivamente, y además, entre cualquier conjunto seleccionado de ellas, todas en dicho conjunto son de la misma medida, numéricamente hablando, es decir que todas son emisiones electromagnéticas de carácter discreto dentro del conjunto de números reales, llevando en su esencia, un orden preestablecido por la naturaleza, desde el propio origen del universo. Esa Constante de Planck; nombre que se le dio en honor a su descubridor, padre de la Mecánica Cuántica, Max Planck; constante que dimensiona a esas emisiones homogéneas en cantidad y en Intervalo, y que se mide en Quantos, de allí que se le da el nombre a toda la teoría subyacente que lo estudia, y que es la Mecánica Cuántica.

Pues bien, ya tenemos la idea de que existe algo en la naturaleza universal, que tiene una clara tendencia hacia el orden, dentro del gran caos. Ese algo es el Quanto, por lo que nuevamente deberemos hacernos las mismas preguntas, de manera tal de recordar dentro de la disyuntiva en que nos encontramos; ¿existe el tiempo fuera de la subjetividad humana? y ¿que es el tiempo?

Así es, con todo lo anteriormente propuesto, puedo arriesgarme a inferir que el tiempo existe y viene dando orden, tanto al caos macrouniversal como al caos microuniversal, sincronizándolo todo en el universo, a los valores que en conjunto irradian en promedio, todos y cada uno de los casi infinitos Quantos que se desprenden de toda la materia y la energía visible y obscura. El tiempo es una realidad externa a nuestra propia comprensión, como también dentro de ella; es una realidad que prevaleció a toda concepción filosófica humana; es una constante, un valor inamovible, un tick tack que se emana desde todo lo que existe, y que obliga al universo a consolidarse como un gran conjunto de engranajes, conformando el reloj mas grande concebido por una naturaleza no humana.

Un buen ejemplo de la existencia de los Quantos de Planck, y por ende, de nuestro reloj universal, es cuando acercamos nuestra mano a un objeto caliente, pues ese calor que percibimos como si fuera una emisión continua; es decir, sin espacios entre una y otra emisión de calor; es totalmente discreta, es decir, con espacios entre una y otra emisión de calor, siendo dicha emisión, -en toda su naturaleza-, nada mas que millones de Quantos iguales en tamaño y en distancia que los separa entre cada uno de ellos. Pues entonces, mas allá de que percibamos ese calor como si lo estuviéramos sintiendo continuamente a través de la piel de nuestra mano, en realidad, desde mi punto de vista, estamos percibiendo, nada mas y nada menos, que a los ticks tacks del gran reloj universal, de una manera imperceptiblemente discreta, es decir, con espacios constantes entre una y otra emisión, dentro del conjunto total de emisiones de energía de ese objeto caliente, hacia su entorno.

En definitiva, el tiempo, también existe fuera de nuestro propio entendimiento, ya que éste conjunto promedio de ticks tacks universal, conforma la parte esencial de la materia y de la energía (sin olvidar que ambas manifestaciones son lo mismo) y que es la manera en que el Gran diseñador del Universo, desde su sillón del infinito, detalló en sus planos, para que exista -en todo el universo a ser construido posteriormente- Orden por sobre el Caos.


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